Por Lemay
Padrón Oliveros
Tras años
y años de críticas provenientes de técnicos, peloteros, aficionados y
periodistas, y justificaciones insulsas de árbitros y federativos, parece que
al final todos los “hombres de negro” de han puesto de acuerdo para definir lo
más exactamente posible una zona de strike y generalizarla.
Todavía
es temprano para lanzar campanas al vuelo, pero al menos en los duelos
apreciados se ha visto bastante similitud a la hora de cantar detrás del plato,
una materia pendiente de campeonatos anteriores.
Cada
árbitro tiene su preferencia, eso no va a cambiar nunca, pero este gusto no
puede diferir demasiado del promedio, como sucedía en certámenes pasados.
Ahora se
ha homogeneizado bastante, y el resultado salta a la vista con la baja en el
promedio colectivo de carreras limpias permitidas, el average y los extrabases,
especialmente los jonrones, todos inflados en las Series más recientes.
El año
pasado se subió el box, como si eso fuera a cambiar algo, y la vida demostró
que no era esa la modificación, como tampoco lo es la permuta entre una marca
de pelota y otra, porque a la larga eso solamente crea espejismos.
De la
noche a la mañana nuestros lanzadores no se hicieron más inteligentes,
simplemente ganan en confianza al saber que siempre que coloquen la bola en
zona, el rival tiene que hacer swing o el imparcial cantará, una certeza no
disfrutada con anterioridad.
De
momento los serpentineros se han adaptado bien rápido, pero seguramente
nuestros bateadores harán los ajustes necesarios, y aunque no se desforren las
esféricas nuevamente, debe haber una mayor paridad pitcheo-bateo, como debe ser
en cualquier béisbol que se respete.
Es común
en todos los torneos del mundo que los lanzadores comiencen mejor, porque
vienen con sus brazos frescos y utilizan a la primera línea en los primeros
partidos, luego se va reforzando el bateo, y en una Serie corta como esta, debe
terminar arriba la ofensiva, siempre que el pitcheo se maneje con respeto.
Suceda lo
que suceda, yo al menos estoy muy complacido conque los lanzadores reciban esta
pequeña ayuda, pero cuidado, porque la bola a la altura de las letras es más
fácil de conectar que la que se te pega a los codos. Una simple sugerencia
aunque ningún lanzador la lea.
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