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martes, 10 de noviembre de 2015

La vuelta de Víctor

Por Lemay Padrón Oliveros 

Estaba esperando que se calmaran un poco los ánimos para opinar sobre el regreso de Víctor Mesa a la dirección del equipo Cuba de béisbol. Sí, porque como nunca antes hay más debate en los últimos años sobre quién toma las riendas de la selección nacional, que la integración del conjunto.
Eso lo da la presencia del polémico manager villaclareño, capaz de lo mejor y de lo peor, sobre todo fuera del terreno de juego, y por eso divide las opiniones como pocas veces ha sucedido con respecto al director del equipo Cuba.
Hace unos meses escribí sobre el fin de una era, porque eso parecía cuando aparentemente se echó por tierra la designación del actual técnico matancero por cuatro años al frente del Cuba, para mandar al Roger Machado a los Panamericanos de Toronto-2015. Sin embargo, ahora se vuelve a dar marcha atrás.
No voy a entrar en méritos y deméritos de cada uno, porque los aficionados los conocen al dedillo, tanto los ocurridos dentro del diamante como fuera, pero sí quisiera hacer notar el hecho de que nos hemos quedado casi sin opciones.
Salvo ellos dos, en estos momentos no hay otro candidato al puesto a no ser Carlos Martí, con amplia experiencia en estas funciones, e incluso al frente de selecciones nacionales de categorías inferiores, pero todavía pendiente de un gran resultado a nivel doméstico con Granma.
El resto lleva poco tiempo en estas funciones, y sería demasiado arriesgado otorgarles esa gran responsabilidad. Entonces, ¿cómo quedamos? Pues muy mal parados, porque si ninguna de las dos opciones viables convence a la mayoría nos encomendamos a esperar lo que suceda en cada torneo, y eso muchas veces es engañoso.
Pongo como ejemplo precisamente a los dos candidatos manejados. El quinto puesto del Clásico Mundial no es halagüeño, pero se debió a un octavo inning fatídico, y el tercero de Toronto, por el estilo. En ambos casos se pudiera alegar que hay responsabilidad de los mentores, pero al final son situaciones puntuales, que de terminar de manera favorable para Cuba, pocos hubiesen cuestionado.
Lo que sí es cuestionable es el comportamiento de ambos en determinados momentos, sobre todo a nivel doméstico, porque dirigir el Cuba no es solamente salir a buscar títulos (u otras posiciones, que es para lo que hemos quedado últimamente), sino también dar una buena imagen, ser ejemplo como educador, y un caballero dentro y fuera de los diamantes. Hay que estar en ese pellejo para sentir la presión sobre los hombros, pero también hay que saber sobrellevarla de manera digna. Mientras esperamos que alguien más se suba al tren de candidatos espero que ambos hayan aprendido la lección, porque nadie es intocable ni infalible.

domingo, 24 de mayo de 2015

Fin de una era en la pelota cubana

Por Lemay Padrón Oliveros 

No recuerdo que el anuncio de una preselección cubana de béisbol generara prácticamente ningún comentario sobre tal o más cual pelotero. Lo ocurrido este jueves en el salón de actos del estadio Latinoamericano fue tan telúrico que los análisis puramente beisboleros quedaron postergados ante el anuncio del nuevo técnico de la selección nacional: Roger Machado.
Ha sido tanta la inercia en las autoridades de la pelota cubana que nadie imaginó un giro de timón tan brusco como este, y no porque el anterior técnico fuera muy querido, ni porque el entrante no estuviera capacitado.
La llegada de Víctor Mesa al frente de la preselección me atrevería a decir que conllevó una aprobación casi unánime en todo el país, pero poco a poco ese fervor se fue diluyendo por algunas actitudes censurables del propio técnico, y porque, quién sabe por qué, le echaban la culpa de todo lo mal hecho: si se jugaba de día, era por Víctor Mesa, si no había conferencia de prensa, era por Víctor Mesa, si un árbitro se equivocaba, era por Víctor Mesa, en fin, que siempre pagaba el totí, como dice el refrán popular.
Por primera vez parecía que se hacía lo correcto al nombrar a un técnico por un periodo de tiempo considerable, para que pudiera trabajar a fondo, pero la excelente idea, en teoría, fracasó por varios motivos. En primer lugar, porque no se puede hablar de trabajo continuado cuando de año a año hay demasiadas caras nuevas en las preselecciones (sin que esto sea malo), y en segundo lugar porque desmotiva al resto de los técnicos. El propio Roger se alejó durante un año porque sintió que araba en el mar, y todavía resuenan los ecos de las duras confesiones de Alfonso Urquiola.
Si algo positivo tiene este cambio es fundamentalmente que nos deja claro que nadie es intocable, y que se están tratando de sepultar métodos anquilosados y filosofías del Pleistoceno. Luego de un paso como este, cómo no pensar en aplicar a rajatabla y sin miramientos el reglamento, o de una vez sentar a todos los árbitros y exigirles que la zona de strike sea la misma, o velar porque bates, estadios y pelotas sean completamente legales y medidos con la misma vara.
Volveremos para hablar de los peloteros, no se preocupen.

miércoles, 29 de abril de 2015

Andy Cruz, el cocodrilo azul

Por Lemay Padrón Oliveros 

La gran sensación de Cuba en la presente Serie Mundial de Boxeo es Andy Cruz, quien como debutante logró cinco victorias en igual número de salidas, y se ubicó en el cuarto lugar de la división de 56 kilogramos, con posibilidades de obtener un boleto a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016 si hubiera subido al ring en todos los topes.
Este sitio se acercó a él para darlo a conocer un poco más a la afición, y se llevó una gran sorpresa cuando el tema varió del boxeo a la pelota.
¿Cómo te catalogas como boxeador?
“El estilo que realmente me gusta es el de riposta, boxear desde atrás. Me considero un estilista, técnico, pero sé pelear muy bien en todas las distancias y lo he hecho cuando lo he necesitado.”
El colectivo técnico te ha dado confianza y has respondido muy bien. ¿Te sientes listo para compromisos tan altos como Panamericanos y Olímpicos?
“Me han dado una responsabilidad bastante grande, porque para nadie es un secreto que la Serie Mundial es un evento bastante fuerte y esta tarea es difícil. La he sabido aprovechar y espero seguir así mientras me den la oportunidad. Estoy haciendo mi papel, sustituyendo a un campeón olímpico, con unas cualidades enormes.”
¿Te sientes ya el dueño de la división?
“Personalmente Robeisy fue una inspiración para mí porque logró ser campeón olímpico muy joven, y eso no lo logra cualquiera. Estoy preparado para pelear con él cuando me toque si hace falta, pero somos buenos amigos, no nos guardamos rencor. Tenemos una relación bastante buena, pero en el ring que gane el mejor.”
Comenzaste actuando fuera de tu país, ¿cómo te sentiste delante de la afición cubana?
“Desde que empecé estaba deseando pelear aquí en mi patio, porque me siento con menos presión. Ha sido excelente desde todo punto de vista.”
Acaba de concluir la Serie Nacional, ¿triste por la eliminación de los Cocodrilos?
“Mi equipo no es Matanzas, aunque soy de Unión de Reyes, del pueblo de Alacranes. Es mi segundo equipo, porque desde pequeño seguí a Industriales.”
Podrán imaginar la sorpresa de este redactor al escuchar semejantes palabras, sólo espero que Víctor Mesa no lea esto.

jueves, 2 de abril de 2015

La Isla de los milagros

Por Lemay Padrón Oliveros

Las leyendas de piratas se quedaron cortas comparadas por lo hecho por Isla de la Juventud esta temporada. Creo que ni con el telescopio Hubble encontraría a alguien que los haya pronosticado discutiendo el título de la pelota cubano. Yo mismo, incluso después de llevarse un triunfo del Victoria de Girón, seguía pensando que Matanzas impondría a la larga su favoritismo, labrado a lo largo de una campaña en la cual derrochó variantes a la hora de hacer carreras y manejó con precisión milimétrica su cuerpo de pitcheo.
 Sin embargo, otra vez, a la hora de la verdad fueron otro conjunto. Aunque su dirección técnica no se dé cuenta, es mucha la presión que existe en ese equipo. Me recuerda a los elencos de Cuba en la última década, donde la tensión se respira en cada jugada. Errores increíbles se vieron tanto en el Labra como en el Victoria de Girón, y lanzadores usualmente efectivos desconcentrados en más de una ocasión; lo primero fue de los dos bandos, pero las pifias de los matanceros fueron en momentos cruciales y con lances sin grandes complicaciones, corríjanme si estoy equivocado.
 Creo que a Víctor Mesa le pasó factura al final las figuras que perdió a lo largo de la campaña, porque su línea central fue responsable de casi todas las derrotas: una pelota que se le fue a Escalante por debajo de las piernas en el jardín central, el roletazo ideal para doble play de Luis Yander en el campo corto, o las jugadas en el plato. Muy cara la salió a la dirección yumurina prescindir del enmascarado santiaguero Andrés Reina y peor, no sustituirlo por otro como Danger Guerrero, por ejemplo.
 Pero bueno, más que criticar a Matanzas el sentido de estas líneas es encomiar lo hecho por la Isla. Parece mentira. El territorio con menor cantidad de habitantes, afectado por los viajes más pesados del mundo, con un solo bateador reconocido por su historial en Series Nacionales, prácticamente sin banco para aplicar variantes ofensivas y defensivas, sin bateo de largo metraje, y otros pequeños poquitos, fue capaz de sacar uno tras otro a dos históricos como Industriales y Pinar, y luego a la mejor novena de los últimos cuatro años.
 Con una metodología de dirección bien particular, en la que la última palabra la tienen casi siempre los propios atletas y no el manager, a la manera de aquella Francia del Mundial-2006, los Piratas se llevan a pique lo que les pongan por delante. La inspiración y la alegría han sido sus principales armas, capaces de soslayar completamente dos soberanas palizas recibidas de manos de los Cocodrilos y salir al día siguiente como si nada hubiera ocurrido. Eso no lo hace todo el mundo.
 Queda otra tarea por delante (el duodécimo trabajo de Hércules), a ver si la Isla de los milagros se convierte definitivamente en la Isla del Tesoro.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Nuevo rostro en el béisbol cubano


Por Lemay Padrón Oliveros

La integración del equipo a los Centroamericanos se llevó toda la atención, pero algo mucho más duradero se conoció en ese encuentro, el nombramiento oficial de Heriberto Suárez como nuevo director nacional de béisbol, para completar una especie de terna junto a Higinio Vélez, presidente de la Federación cubana, y Víctor Mesa, director de la selección nacional.
Muy esperanzador fue su anuncio público de que se trabaja en una nueva estrategia comunicacional en la pelota cubana, demasiado llena de misterios al más puro estilo CSI, y necesitada a gritos de mucha mayor transparencia. También se refirió a la disposición de tomar en cuenta las opiniones de todos, incluyendo los aficionados que se manifiestan en los foros digitales.
Luego, en un encuentro privado, se mostró muy complacido por la forma en que fue escogido el equipo a Veracruz, porque fueron escuchados todos los criterios, votación incluida, y por eso salió una nómina tan completa. Como siempre, habrá criterios divergentes sobre alguna que otra figura, pero en sentido general me parece bastante acertado este listado.
Él mismo había apostado por el torpedero Luis Alberto Valdés, actual líder de los bateadores, pero tras escuchar las opiniones de otros, en el sentido de que al no ser el titular se veía reducido su abanico de posible aporte al equipo, porque Dainier Moreira es mucho más rápido y habilidoso con el madero al hombro, cambió de opinión.
Así deben ser todas las discusiones en esa cúpula, sin que nadie se aferre a nadie, ni se sienta mal porque en un momento determinado no haya sido su propuesta la aceptada. Se trata de saber escuchar a todo el mundo, porque mientras más personas aporten sus conocimientos, menos deben ser los errores cometidos luego.
La Federación cubana de béisbol tiene una pésima imagen en los aficionados, eso no es secreto para nadie; por eso sería bueno aprovechar este nuevo rostro para cambiar también el rostro público de la pelota.
Como todo lo que nace, debe ser arropado en sus comienzos, recibir todo el apoyo posible y el voto de confianza para comenzar su labor, más todavía cuando es tan ardua como la que tiene por delante Heriberto Suárez.
Yo no soy religioso, pero rezaría porque el paso del tiempo y los inevitables roces no le hicieran cerrar puertas y oídos, porque no saldríamos jamás de este pozo sin aparente fondo.

jueves, 30 de octubre de 2014

El balk increíble


Por Lemay Padrón Oliveros

Las reglas están ahí, en blanco y negro y bien claras. Pero como mismo un árbitro ya no saca casi nunca roja directa a un portero que comete un penal, porque lo estaría castigando por partida triple, se debe sopesar muy bien la situación de cada juego para no caer en extremismos.
Sucedió este martes en el duelo Industriales-Matanzas, jugado como si fuera una postemporada, como debieran jugarse todos los desafíos de esta fase donde cada derrota puede ser fatal. Matanzas tenía las bases llenas y, según el árbitro principal del encuentro, Jorge Luis Pérez, el lanzador Armando Balaguer se demoró ex profeso.
Sí, porque solamente interpretando la demora como intencional se acepta que se le decrete balk cuando hay hombres en base, pues según otra regla, un poco contradictoria, cuando existen hombres en circulación no se le puede decretar bola a un lanzador por demorarse en realizar su envío. O sea, no se le puede decretar una bola, que a lo mejor no tiene consecuencia, y sí un balk, que automática le da una base más a cada corredor. Esto es un poco paradójico, pero en fin, es la regla.
El resultado fue que se decretó la violación, y los yumurinos se pusieron delante 6x5, o sea, lo que entró no fue una carrera cualquiera, sino una que pudo decidir el choque. Por suerte los matanceros ganaron luego de manera irrefutable, pero vale la alerta para futuros encuentros.
Como dice el viejo chiste de locos: ¡Hay que tener pulmones! ¿Cómo se le ocurre al árbitro tomar una decisión como esa, en un momento tan álgido? Al menos, debió advertir al lanzador y al manager de lo que estaba sucediendo, DE MANERA EVIDENTE, que lo viera todo el mundo, antes de tomar esa decisión.
Todos los contextos no son iguales, y aunque lo respalde el reglamento, la peor pesadilla para cada imparcial debe ser decidir un juego, y este tipo de decisiones pueden hacerlo. No se trata de dejarse mangonear por un pitcher, simplemente con hacer la advertencia se hubiera evitado todo el revuelo, porque Pérez se hubiera eximido de responsabilidades y las críticas irían hoy para el lanzador o el manager.
Lo que me niego a aceptar es que haya algo más detrás, porque este fue el mismo árbitro que expulsó a Vargas en la pasada Serie (por interpretar que le estaba protestando los conteos al dirigirse a su receptor), en aquella acción que incluso conllevó una carta pública del mentor, y en una entrada anterior le quiso negar al DT capitalino el derecho de ir a preguntarle por un reclamo de su par yumurino. Ojalá todo haya sido nada más una cuestión de apreciación.

sábado, 10 de mayo de 2014

Urquiola, ¿premiado o escrutado?


Por Lemay Padrón Oliveros

Fui uno de los grandes sorprendidos con el anuncio de que Alfonso Urquiola será el manager del equipo Cuba en el próximo tope contra Estados Unidos.
Por supuesto, no sorprendido porque no lo merezca; en estas mismas páginas he planteado más de una vez mi admiración por quien considero uno de los mejores directores de los últimos 20 años. Además, el título conquistado con Pinar del Río, al que pocos daban como favorito al trono antes de iniciarse las hostilidades salvo por su propia presencia en el timón de mando, es aval más que suficiente para pensar en él.
Sin embargo, esta nominación no sé bien si es un premio o una “papa caliente” que le han soltado a Urquiola para luego someterlo al escrutinio público.
Recordemos que el año pasado nuestro equipo nacional no fue capaz de ganar ni uno de los cinco encuentros celebrados en suelo norteamericano contra el equipo norteño, básicamente sub-23.
Ahora de entrada se le pone al mentor pinareño la camisa de fuerza de que lidiará en igualdad de condiciones con los estadounidenses, es decir, con un grupo formado en su gran mayoría con peloteros menores de 25 años, con perspectivas de integrar la escuadra cubana al Clásico Mundial de 2017.
Claro, peor que el pasado año no lo puede hacer, salvo que perdiera por nocaut todos los desafíos, lo cual considero lógicamente imposible, pero de cualquier manera esto me sabe a castigo, más que a premio.
De entrada, no se dijo si una buena actuación en este tope serviría para hacerse cargo con la selección absoluta, que hasta donde se ha declarado públicamente tiene dueño fijo hasta 2017, y este es Víctor Mesa.
Por tanto, no entiendo mucho este cambio. En definitiva, quien va a dirigir en el Clásico de 2017 es precisamente quien debe seleccionar sus talentos con perspectivas, e intentar ir compenetrándose con ellos en el tiempo que resta para el torneo, y no someterlos a otra disciplina y metodología para luego jugar de otra manera a la hora cero.
Urquiola tendrá, porque se lo ganó, el derecho a dirigir a la nómina cubana en la venidera Serie del Caribe, ¿o será que esto es precisamente para luego llevar al equipo nacional a la Serie, y por ende bajo las órdenes de Víctor Mesa? Mejor no pensar en eso, aunque la Comisión Nacional se pudo haber ahorrado las especulaciones con una respuesta clara a las interrogantes de la prensa.

jueves, 2 de mayo de 2013

La sanción a Southeran

Por Lemay Padrón Oliveros 

Hace unas horas se hizo oficial la sanción al inicialista guantanamero Yoenni Southeran, por agredir al anotador oficial del estadio Nguyen Van Troi, de la más oriental de las provincias cubanas.
Primero, vuelvo a estar en desacuerdo con la raíz del problema, y fue el hecho de haberse roto la cadena de lances consecutivos sin cometer error del primera base, acontecida en la llamada segunda división.
Sigo pensando que nada de lo que suceda allí debe tomarse en cuenta para actuación de por vida de los peloteros en Series Nacionales; es como si ahora se sumara también la labor compilada en las desgraciadamente desaparecidas Ligas de Desarrollo.
Esa es otra pelota, y no tiene por qué ser tomada como igual. Desde un principio estuve en contra de la estructura aplicada para la actual Serie Nacional, y este era uno de los puntos flacos que le veía. A falta de un estímulo, porque ningún equipo se está jugando su presencia en la venidera campaña, debe tomarse entonces como una lid para desarrollar figuras jóvenes.
Hasta aquí la parte estadística. Ahora vamos al comportamiento del pelotero.
Por supuesto, es muy reprochable, y por eso me parece correcto que se le sancione como se hizo. Pero me pregunto, ¿y acaso la actitud de Víctor Mesa el otro día no merece un tratamiento similar?
La prensa cubana (todos los medios, desde la televisión hasta los digitales) censuraron el hecho, y quedamos a la espera de una respuesta de las entidades competentes.
Pasó el tiempo y pasó…solamente un águila por el mar, porque con el mentor del equipo Cuba nada sucedió. Al otro día estaba tan campante en el puesto de mando, y no hubo un pronunciamiento oficial de la Comisión Nacional, como sucedió ahora con Southeran y otros indisciplinados.
De no haber existido este antecedente, quizás nadie mencionara el castigo al inicialista del Guaso, porque realmente fue censurable su reacción, pero al ocurrir casi el mismo día, todo el mundo estaba pendiente de las consecuencias, y no se abordaron ambos fenómenos con el mismo rasero. Es un mal nada nuevo en la pelota cubana, y lo peor es que a quienes deben tomar las decisiones no se les ve tampoco muchas ganas de medir parejo.

viernes, 29 de marzo de 2013

Disciplina en entredicho

Por Lemay Padrón Oliveros

Quienes siguen estas páginas saben que estoy muy lejos de ser enemigo de Víctor Mesa. Defendí y defiendo su modo de analizar las falencias de la pelota cubana actual, y las mejores vías para subsanarlas, por eso sigo pensando que sus errores no deben hacernos olvidar la claridad de sus ideas en este sentido.
Ahora bien, otra cosa es la manera de comportarse en un terreno. Lo sucedido el martes en el Latino fue apenas una gota más en la enorme copa que lleva el mentor de la escuadra nacional en su paso por el béisbol cubano. Una copa que no comenzó a llenarse cuando le cayeron unas libras de más y pasó al puesto de mando, sino desde sus tiempos de jugador, cuando protestaba de manera descompuesta cualquier decisión que consideraba errónea.
Han pasado los años, y la copa sigue acumulando gotas, pero cada vez más gruesas. Cualquiera que lleve algún tiempo siguiendo nuestras Series Nacionales puede atestiguar que en ocasiones anteriores, con otros peloteros y entrenadores, se han impuesto castigos ejemplares por comportamientos semejantes, e incluso más leves.
Por eso creo que la disciplina se resquebraja, no cuando suceden estas cosas, porque en definitiva todos somos humanos y podemos equivocarnos, “calentarnos” de más, etc., sino cuando quienes tienen la OBLIGACIÓN de velar por el cumplimiento de los reglamentos, se hagan la vista gorda y dejen pasar con total impunidad actitudes de este rango, que abiertamente constituyen un desafío a la autoridad.
El hecho de ser un manager, y no cualquiera, sino el del equipo nacional, es una agravante de peso, porque el ejemplo va más allá de su persona y se extiende a los matanceros, y por extensión a todos los demás peloteros cubanos. Otra agravante es que sucedió delante de las cámaras. En otros países todo sucede de esta manera, pero aquí por desgracia no; entonces, cuando se juega con presencia de la televisión el comportamiento debe ser modélico, para no influir negativamente en los millones de ojos que están mirando. Ahora la bola está en poder de la Comisión Nacional, estas actitudes no deben valorarse como una expulsión normal.

sábado, 16 de marzo de 2013

La mentalidad de Víctor Mesa hace falta


Por Lemay Padrón Oliveros

Sé que muchos lo culpan por la derrota en Japón, pero decir eso sería quedarse en la epidermis, en lo más alto de la pirámide, y olvidar todo lo que se hace mal desde allá arriba hasta los cimientos.
Lo que pedía Víctor Mesa lo necesita el béisbol cubano: explotar al máximo todas las posibilidades de anotar carreras, funcionar como una maquinaria defensivamente, y pensar tácticamente sobre la lomita de los suspiros.
Todo eso falla en todas las categorías, en mayor o menor medida, y no basta con que nos empecinemos en poner a tocar, robar o batear por detrás del corredor a alguien que casi nunca lo hace.
Pero lo más lamentable sería que por cargar contra el emisario nos olvidemos del mensaje, y ese está ahí bien claro y contundente como el Capitolio: hay que arreglar el edificio desde sus cimientos, y para eso debe haber muchos Víctor Mesa en las categorías inferiores, no para formar berrinches y regañar a los peloteros, de esos ojalá solamente haya uno, pero sí para exigir hasta la saciedad que las cosas (todas) se hagan bien.
La falta de rigor en edades tempranas y en la propia Serie Nacional se paga luego en las competencias internacionales, y esto no cuesta millones, sino sacrificio y consagración. Para no arreglar los terrenos, las condiciones de vida de los peloteros y los estadios, poner los implementos al alcance de todos y hasta mandar jugadores a otras Ligas pueden surgir justificaciones económicas, pero no para esto, que se resuelve con un poco de estímulo a la labor de quienes trabajan en el béisbol desde la base.
De nada vale cambiar la estructura de nuestro principal torneo si las mentalidades siguen siendo igual, igual para abusar del toque de bola, igual para poner a un pitcher lo mismo a abrir que a relevar, o igual para soslayar a quienes lo hacen bien y potenciar a los “míos”.
De Víctor me quedo con su celo porque todo se haga a la perfección, y sobre todo porque logró cambiar algunas mentalidades al más alto nivel en cuanto a la necesidad de llamar a quien rinda o foguearnos con los mejores, aunque haya sido mínimamente. Sería terrible para el béisbol cubano que por haber perdido olvidemos las cosas positivas que a la larga pueden rescatar nuestra pelota.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Otra vez Holanda

Por Lemay Padrón Oliveros
 
Pocos lo esperaban, pero sucedió de nuevo. Volvimos a tropezar con la misma piedra, como nos pasó en el Clásico anterior. Sólo que esta vez el rival no era el temible Japón, sino la atrevida Holanda, que lo hizo casi todo bien y volvió a doblegar a una escuadra cubana que estaba para mucho más en este torneo. Estaba para más, realmente, por lo mostrado sobre el terreno ante contrarios más exigentes, aunque muchos, incluido este redactor, no pensaron en un principio en que llegarían a San Francisco.
 Coincido con Víctor Mesa en que este no es el gran equipo como para que Cuba pierda dos veces, mucho menos en una misma semana, aunque ya nos han hecho sufrir bastante en los últimos años, y nos conocen de memoria. Tomen en cuenta que la mayoría de las conexiones a la hora cero las dieron los bateadores incluidos a última hora, los menos estudiados por ellos.
Puede interpretarse como irrespeto al rival, falta de deportividad, etc., pero nadie me puede convencer hoy de que Holanda es mejor equipo que Cuba. Igor Vissotski derrotó dos veces a Teófilo Stevenson y no le llagaba ni a la chancleta. Así es Holanda respecto a Cuba. Saquen los juegos contra Cuba y verán que este equipo es mediocre ante el resto del mundo (este de verdad, no el que juega los Mundiales), y me atrevo a decir que lo seguirá siendo en el resto del Clásico.
 Sencillamente, no se puede jugar tan mal a la pelota y aspirar a la victoria. Quizás contra un plantel inexperto como Brasil o China los errores no se pagan tan caro, pero estos tulipanes son camajanes viejos y no se les puede regalar nada. Una cosa es que no sean mejores que Cuba, y otra muy distinta es atreverse a decir que no saben jugar pelota. Es más, desde el punto de vista sicológico diría que están mil kilómetros por encima de Cuba, y por ahí mismo se fue el desafío.
Errores que van a las estadísticas y otros mentales en lances fáciles volvieron a pasarnos factura, y eso solo puede entenderse bajo el tamiz de la enorme presión con la cual juegan estos peloteros. Además de topar más con este tipo de pelota, algo vital para no “chocar” con el monstruo cada cuatro años, se impone entender que esto es un juego. Nadie va a morir si no se gana, aunque duela, y mucho.
 Sé que muchos critican a este o aquel pelotero, pero recordemos que ellos en primer lugar defienden nuestros colores por una decisión personal, cuando pudieran ganar millones en otros países. Todos queremos ganar, pero no se puede hacer de eso una espada de Damocles, no se puede echar tanta presión sobre jóvenes de veinte y tantos años, sin que esto signifique eludir la responsabilidad. Una cosa es sentirse responsable por tu actuación individual y la del equipo, y otra sentir sobre ti todo el tiempo la mirada del prójimo lista para saltarte a la yugular en el mínimo desliz.
Lo bueno de las derrotas es que enseñan, y como Víctor decía, nuestros peloteros necesitan jugar a este nivel, ojalá más pronto que tarde los juegos del Clásico sean interiorizados como uno más para los nuestros.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Hay que saber pedir

Por Lemay Padrón Oliveros

Rivera debe moverse a los jardines.
Una atractiva tarde brindaron los ocho mentores sobrevivientes de la primera fase de la Serie Nacional de Béisbol a la hora de escoger a sus cinco refuerzos, en vivo frente a toda Cuba.
Aquí pudo haberse decidido buena parte de lo que será la etapa decisiva, pues no todos los mentores mostraron las mismas habilidades a la hora de fortalecer sus carencias.
Evidentemente el menos favorecido en estas funciones fue el manager de la Isla de la Juventud, y no porque escogiera tarde, sino porque se vio demasiado nervioso e indeciso, y al final me parece que no seleccionó bien. ¿Cómo explicar que pida dos defensores del primer cojín teniendo allí a un preseleccionado para el Clásico? Ninguno de los tres está habituado a jugar en otra posición, así que uno de ellos pudiera permanecer en la banca, y para eso no se pide un refuerzo.
Armando Jhonson pudo inclinarse mejor por un jardinero, y allí estaban, y están todavía, los tuneros Yordanis Scull y Yuniesky Larduet o el granmense Lázaro Cedeño, por ejemplo.
Los demás creo que lo hicieron bastante bien en cuanto a los jugadores de posición, y me extrañó solamente que Matanzas no pidiera a un cuarto bate natural.
En cuanto a los lanzadores sí me llevé más sorpresas, porque pensé que el renombre de Ubisney Bermúdez, Alberto Soto, Ciro Silvino Licea, Elier Sánchez, Lander Moreira y Dalier Hinojosa pesaría más que la actualidad o el futuro de los ahora industrialistas Yudier Rodríguez y Ariel Miranda o los “pinareños” Leinier Rodríguez y Alaín Tamayo, por ejemplo. Pero bueno, cada director tiene su librito, y sabrán por qué piden a uno y no a otro. En este sentido, me encantó que Yadiel Pedroso fuera para Sancti Spíritus, porque es la novena que menos lo va apurar.
Como dije antes, no me llamó la atención que no pidieran al camagüeyano Vicyohandry Odelín, nominado inicialmente para el III Clásico Mundial pero de bastante poco rendimiento en la fase inicial, y para muchos, carente ya de ese extra que lo hizo brillar hace más de un quinquenio. Ni Víctor Mesa, que lo puso en esa lista, ahora le tiró el salvavidas.
Haciendo un balance, creo que Sancti Spíritus ha sido el mejor fortalecido, y me extrañaría sobremanera no verlo en el cuarteto finalista, pero también me gustó mucho como quedaron Cienfuegos y Villa Clara. Ojalá todos logren adaptarse bien a sus nuevas familias, pues algunos las tendrán bien lejos.

lunes, 11 de febrero de 2013

Rectificar es de sabios


Por Lemay Padrón Oliveros

La sentencia nos ha llegado de generación en generación, y nadie pone en duda su acierto, pero no son tantos los que la cumplen. Quiero pensar que el llamado de varias figuras para incorporarse a los entrenamientos de la preselección cubana al III Clásico Mundial de Béisbol es un reanálisis del colectivo técnico sobre la prenómina dada semanas atrás, y no un mero complemento para formar dos novenas y poder jugar entre ellos.
Quiero pensar que se toma en serio las posibilidades de Carlos Juan Viera, Yordan Manduley, Yadiel Pedroso y Yasmany Tomás, por ejemplo, para realizar los cinco cambios posibles al listado entregado el pasado mes.
Quiero pensar que la tropa al mando de Víctor Mesa está realmente abierta a cualquier variación, si el terreno se lo impone en los próximos días.
Por eso le aplico la máxima que da título a este trabajo.
Nombres más, nombres menos, ahora sí están casi todos los exigidos por los aficionados, con muy pocas excepciones. Me sigue pareciendo insuficiente la explicación sobre la ausencia de Ariel Pestano, aunque extraoficialmente me han llegado algunas de las “quejas” realizadas por el cuerpo técnico. De todas maneras, para mí Víctor sigue estando en deuda en este sentido, porque si criticó gratuitamente a Alexei Bell, debió dar todos los detalles para que el público entendiera por qué el receptor titular de la última década es dejado en la cuneta así sin más.
Pero bueno, particularidades aparte, considero plausible el hecho de ampliar la preselección. Reitero, si esto no es una mera camisa de fuerza para cumplir con la gente y redondear dos equipos. Y es que no sé por qué, a muchos seres humanos nos cuesta reconocer que no somos perfectos, que nos equivocamos, y que cuando alguien nos critica no necesariamente lo hace con mala intención. Sobre todo cuando se trata de un asunto de interés nacional.
No sé a los lectores de esta página, pero a mí no me basta con que el colectivo de entrenadores cargue las culpas si llega el fracaso, a mí me gusta perder con los mejores, y en esa primera prenómina faltaban demasiados nombres.
Nunca se logrará poner de acuerdo a todo el mundo (quizás ni siquiera a dos), pero estoy seguro de que con estas nuevas inclusiones ha bajado el número de detractores aparecidos el pasado 20 de enero.

jueves, 7 de febrero de 2013

Mi reino por un(os) pitcher(s)

Por Lemay Padrón Oliveros

Pedroso debe ser el primero en la bolsa.
La frase atribuida al rey inglés Ricardo III en referencia a un caballo que necesitaba para mantenerse con posibilidades en la batalla de Bosworth puede adecuarse ahora a los directores de los ocho equipos envueltos en la etapa elite de la Serie Nacional cubana, quienes de seguro protagonizarán una encarnizada batalla el domingo para llevarse los mejores lanzadores disponibles para reforzar sus nóminas.
Si yo estuviera entre los mentores, mi primera opción estaría entre Yadier Pedroso, Danny Betancourt, Alain Dela y Yulieski González, por ese orden, en dependencia de lo que pidan los primeros, tomando en cuenta los abridores.
Luego entonces me concentraría en otros a lo mejor con menos credenciales, pero de buena labor, como Elier Sánchez, Raimar Navarro, Lander Moreira y Carlos O. González, y quizás hasta pensara en veteranos ilustres como Jonder Martínez y Dalier Hinojosa, si su físico pudiera ponerse a punto de aquí a abril.
Pero si lo que necesito es relevistas, los nombres de Carlos Juan Viera, Pablo Millán Fernández, Alexander Rodríguez, José Ángel García, Alberto Bicet y Yormani Socarrás no deben faltar, al igual que otros menos experimentados, pero de gran labor, como el novato Yoanys Quiala, Norge Luis Ruiz, Noel Casal y Yoandy Fernández.
Casi todos los mencionados más arriba hicieron méritos para ser llamados, pero como las necesidades son grandes, puede haber cabida para otros con renombre como Ubisney Bermúdez, Leandro Martínez, Alberto Soto, Darien Núñez, Ciro Silvino Licea, Yoelkis Cruz, o hasta Miguel Lahera. Como dije con los hombres de posición, aquí influye mucho la apreciación personal de cada mentor, en relación con lo que esté buscando tácticamente.
¿Quieren que les diga una cosa? Es posible que algún lanzador de los preseleccionados para el Clásico ni siquiera sea repescado. Las mayores papeletas se las lleva el camagüeyano Vicyohandry Odelín, de bastante poco rendimiento en la fase inicial, y para muchos, carente ya de ese extra que lo hizo brillar hace más de un quinquenio. Pero bueno, Víctor Mesa quizás sea consecuente con su criterio a la hora de escoger a los «clásicos» y lo pesque. En cualquier caso, no creo que deba darse prisa.

jueves, 31 de enero de 2013

Tercera y torpedero: Son los que están

Por  Lemay Padrón Oliveros

Ya dije con anterioridad que esta es posiblemente la nómina más polémica en la historia internacional del béisbol cubano, pero si dos posiciones aglutinan a casi el ciento por ciento de aprobación de cara al III Clásico Mundial son la tercera base y el torpedero, por eso en vez de analizarlas por separado prefiero unirlas en un solo trabajo.
Muy pocos dudan que hoy por hoy el espirituano Yulieski Gourriel es el mejor antesalista del país, y que el cienfueguero Erisbel Arruebarruena brilla como nadie en las paradas cortas. Ambos han rendido lo suficiente en este corto período estadístico que se analiza, y por eso da la impresión de existir un consenso generalizado sobre su presencia.
Son los que están, pero ¿están todos los que son? Aquí entra entonces la subjetividad de cada cual, en contraposición con el criterio personal del manager, el único que sabe a ciencia cierta a qué va a jugar en el Clásico, y por tanto escoge a los integrantes de su novena tomando en cuenta esos criterios.
Al menos la gran mayoría de los aficionados con los cuales he conversado critican la ausencia de un utility con todas las de la ley, ese hombre acostumbrado a defender cualquiera de las posiciones del cuadro, para en un momento determinado ser capaz de suplir al regular en alguno de esos lugares.
De esos, los que de verdad lo hacen en la Serie Nacional, solamente el capitalino Rudy Reyes y el santiaguero Maikel Castellanos tienen números aceptables como para haber sido tomados en cuenta, pero Víctor Mesa no es bobo.
Al parecer ya venía sopesando esta posibilidad, y por eso ha puesto durante el campeonato a José Miguel Fernández a jugar segunda y campo corto (tiene incluso más juegos jugados en esta segunda posición), y el yumurino le ha respondido con una defensa similar en cualquiera de las dos.
Ahí está el reemplazo de Arruebarruena en un momento determinado, aunque para suplir al Yuly –que dicho sea de paso, prácticamente no va al banco nunca- tendría que improvisar un poco.
No obstante, sigo pensando que el ala izquierda del diamante tenemos a los peloteros adecuados, aunque dejo abierta la posibilidad al debate sobre la necesidad o no de doblar en una de estas posiciones.
Estos han sido los más destacados de la Serie en estas posiciones:
Nombre               JJ  VB C  H  AVE OBP 2B 3B HR TB SLU OPS BR CR CI BB SO 
Dayán  García       37 134 12  37 .276 .355   6   1    2    51  .381  .736   5   3    16  16   1  
Denis Fritze           23   78   7  22  .282 .325   4  0    0    26  .333  .658   4   0      1    4  13  
Rubén Valdés        34  110 16 34  .309 .382   5   0    0    39  .355  .737   1   0    17    9   9  
Pavel Quesada       37  119 20 38  .319 .431 10  0    4    60  .504  .935   0   1    16  20  15  
E. Arruebarruena   31 117  13 33  .282  .331  4   1    2    45  .385  .716   5   2    17    6  17  
Marino Luis           35 141  18  49  .348  .391  5   0    0   54  .383  .774   9   2    14  10  11  
Carlos Benítez       35  117  22  35  .299  .431  5  1    7    63  .538  .969   0   0    22  26 17  
Dainer Moreira      37  150 18  51  .340  .365  4   1    1    60  .400  .765   5   2    19   4   5  
Yunior Paumier      37  134  19  37  .276  .365  8  1    4    59  .440  .805   1   0    19  19 16  
Yordan Manduley   37  145 19  43  .297  .352  5  1    2    56  .386  .738   1   4    16    9    9  
Michel Enríquez     37  130  17  38  .292  .405 10  0   0    48  .369  .774   1   0    14  25   8  
Rudy Reyes           34  126  18  34  .270  .326  5   1   1    44  .349  .675   3   3    15  10 10  
Leonardo Laffita     24   55    7  17  .309  .345  3   0   1    23  .418  .763   2   1    11   2    9 
Maikel Castellanos 37  142  14  41 .289  .348  4   3    1    54  .380 .728   2   2    12  12 22  
Yulieski Gourriel     37  134   27  42  .313 .433 11  2   3    66  .493 .926   3   4    27  25 13  
Yeniet Pérez           34  116   15  32  .276 .333   6  0    6   56  .483 .816   0    1    21   5 18

viernes, 25 de enero de 2013

Jardineros para escoger

Por  Lemay Padrón Oliveros

Yadiel es el más polémico.
Casi siempre la mayor fuente de desacuerdos en el equipo Cuba proviene de los jardines, porque es allí donde se acumula la mayor cantidad de buenos bateadores, tanto de poder como de tacto, y entran en juego nuevamente las contradicciones entre rendimiento y calidad, en muchos casos.
 Digo en muchos casos, porque hay otros que combinan ambas cosas y en esos no hay duda, como son, en la presente selección, los casos de Alfredo Despaigne, Frederich Cepeda y Alexei Bell, con muy pocas carencias desde casi todo punto de vista.
 Los criterios comienzan a ser divergentes cuando se analiza a los otros tres nominados. En el caso de Rusney Castillo, no ha rendido a su nivel, pero muchos confiamos en su probada calidad. No obstante, si con él se tuvo condescendencia, se pudo hacer lo mismo con otros jugadores, y eso crea ambivalencia a la hora de enjuiciar el criterio de los encargados de elegir.
 Vamos ahora con los matanceros. Heredia ha rendido muchísimo y no debería haber polémica con él, pero en su condición de potencial primer bate se le exige tener más paciencia en el plato para hacer trabajar más al lanzador rival y luchar algún boleto (aunque ha mejorado en este aspecto). Por eso supongo que Víctor Mesa incluyó a otros con posibilidades de encabezar la alineación ofensiva como los pineros Andy Ibáñez y Luis Felipe Rivera, veremos al final qué sucede.
 El más comentado de todos es Yadiel Hernández, que no ha estado nada mal, pero le falta experiencia. Ya estuvo en la preselección el pasado año, pero se lesionó y en definitiva no pudo acudir a ningún compromiso internacional, así que de cierta forma quizás pretendieron saldar esa deuda con él (criterio por demás bastante censurable).
 De los otros, al menos yo me hubiera llevado solamente al guantanamero Giorvis Duvergel, al matancero Ariel Sánchez o al industrialista Yasmani Tomás, los otros que han tenido experiencias fuera de Cuba, aunque ninguno haya brillado en esas oportunidades. Otros han rendido bastante, quizás más que Yadiel Hernández en dependencia de cómo se mire, pero entiendo a Víctor: si me voy a llevar a un novato, me la juego con el mío. Por lo menos el yumurino ha demostrado ser oportuno y tener bastante sangre fría en el torneo doméstico.
 De los reflejados aquí, defensivamente por debajo de .970 están Cepeda, Rusney, el tunero Scull, el holguinero Cáceres (en el jardín derecho), el isleño Proenza, el novato mayabequense Chacón, el pinareño Valiente, el santiaguero Jiménez, los cuatro villaclareños, y los camagüeyanos Varona y Carbonell. Tuve que dejar fuera al holguinero Geidis Soler porque aunque cumplía la mínima de .270 de promedio ofensivo, su defensa deja bastante que desear.
Nombre                JJ  VB  C  H  AVE  OBP 2B 3B HR TB SLU OPS  BR CR CI BB SO
Rusney Castillo      36 128 16 33 .258 .349   3   1   3   47  .367 .716   4   6  15  12  13 
Isaac Martínez       37 132 10 41 .311 .383   5   0   0   46  .348 .731   0   3  10  16   9 
Lázaro Rdguez.      33 141 16 38 .270 .290   8   5   1   59  .418 .708   9   4  16   4   23 
Juan M. Soriano     37 129 15 37 .287 .319   5   2   2   52  .403 .722   1   0  16   5   17 
Dairon Varona       37 126 16 48 .381 .441   6   1    4   68  .540 .981   1   3  21  12  12 
Daniel Carbonell    25   65 13 21 .323 .384   5   1    1   31  .477 .861   3   2  12   5  15 
Osmel Águila         28   92 15 27 .293 .369   7   1    2  42   .457 .826   5   2   9  10  10 
Alfredo Despaigne  36 118 24 42 .356 .513   9   0    9  78   .661 1.174  0  0  27  38  22 
Giorvis Duvergel     20  67 10 25 .373 .455   5   0    2  36   .537  .992   2  3   7  10    2 
Maikel Cáceres       34 136 15 46 .338 .377   9   1    1  60   .441  .818   2  4  14   7    4 
Julio D. Góngora     31  53  9  15 .283 .345   3   0    0  18   .340  .685   0  0    1   3  13 
Yoannis Quintana   31 101 10 28 .277 .305   4   1    0  34   .337  .642   0  1  10   3  13 
Rodmy Proenza      34  74 11 22 .297 .391   3   0     1  28   .378   .769   2  1  13 10  18 
Yasmani Tomás      32  98 18 32  .327 .389   8   1    5  57   .582   .971   1  3  16  10  14 
Yoandri Urgellés     19  70  7  20  .286 .383   4   0    0  24   .343   .726   0  2  11   9  12 
Irait  Chirino          38 156 31 48  .308 .382   7   2   4   71   .455   .837   3  4  23  20 19 
Stayler Hernández  38 138 19 46  .333 .433   3   2   4   65   .471   .904   2  1  22  23 12 
Eliut Torres            22  55   6  16  .291 .375   4   0   0   20   .364   .739   0  0   4    8   5 
Yordanis Scull         37 131 15 42  .321 .371   6   2   1   55   .420   .791   3  3  17   7  12 
Yuniesky Larduet    34   92 15 26  .283 .343   2   0   0   28   .304   .647   7  2   5    6    7 
Pedro W. Castillo     37 128 24 37  .289 .438   1   1   0   40   .313   .751   1  5   5  32  27 
Orlando Lavandera  36 153 17 42  .275 .300   2   1   0   46   .301   .601   3  3  16   4  21 
Yasniel González     34 104 16 33  .317 .393   3   1   2   44   .423   .816    0  0  11 13  18 
Raidel Chacón (N)   19  37   6 12  .324 .342   1   2   1   20   .541   .883   1  0    5   0  10 
Ariel Sánchez         38 142 26 49  .345 .416  10  1   0   61   .430   .846   1  2    6  18  13 
Guillermo Heredia   31 116 24 35  .302 .410   6  0   5   56    .483   .893   5  3  14  17  11 
Yadiel Hdez.           38 136 23 38  .279  .401  5   0   5   58   .426   .827    0  0  24  28  24 
Demis Valdés          27  46  3  15  .326  .385  1   2   0   20   .435   .820    0  0   7    3  10 
Osniel Madera         37 136 14 38  .279 .310  6   2   2   54   .397   .707    1  2   17   5  10
Yunior Valiente        27   56  7 18  .321  .397  4   0   0   22   .393   .790    1  1    7    6  14 
Alexei Bell              17   54  9  15  .278  .426  1   1   2   24   .444   .870    0  0    6  13    8 
Gelkis Jiménez        24   62  4 19  .306  .333   0   1   0   21   .339   .672    0  2    7    2  11 
Frederich Cepeda    38 137 27 49  .358  .480   8   4   5   80   .584 1.064    0  0  27  34  21 
Liván Monteagudo   38 141 19 41  .291  .346   6   2   4   63   .447  .793    1   2  19  11  17 
Yuniet Flores          32   99 10 27  .273  .365   3   0    2   36   .364  .729    3   2   8  13  13
Lázaro Ramírez       25  55 13 17  .309  .375   3   0    0    20   .364  .739    0   1   3   3    9 
Yordanis Linares (N) 34 115 17 34 .296  .346   4   1   2    46   .400  .746    3   1  14   8   22 
Dian Toscano           27  58  4  21  .362  .439   4   1   0    27   .466  .905    2   1  13   5    6

lunes, 21 de enero de 2013

Sorpresa también en la primera almohadilla


Por Lemay Padrón Oliveros

Si en la receptoría llamó la atención la ausencia del estelar Ariel Pestano, en la primera almohadilla hubo una presencia inesperada, la del isleño Luis Felipe Rivera, hoy con más de 30 años, y nunca antes tomado en cuenta para el equipo Cuba.
No es que no se lo haya ganado con su ofensiva (promedio de .353, con 10 dobles y 18 carreras impulsadas), sino que por lo general en esta posición se prefiere a bateadores de fuerza, impulsadores, y no a peloteros de average, como es el caso del pinero.
El otro puesto tenía nombre y apellidos antes de iniciarse la Serie Nacional, pero por si las moscas José Dariel Abréu ha hecho sus deberes, con .343 de promedio ofensivo, ocho cuadrangulares y 23 impulsadas, para no entrar en más detalles; sencillamente ineludible.
Rivera está ahí por su rendimiento, pero también por sus habilidades como primer bate, aunque dudo que sea utilizado en esa función, porque entonces dejaría en la banca a Pito o a Cepeda, el designado habitual. Hmmm… lo dudo mucho.
Entonces, ¿cuál es su función más probable? Salir de emergente en un momento determinado para buscar un sencillo ante un lanzador derecho, o tocar la bola. Quizás demasiado poco para ser llamado a un equipo nacional, sobre todo cuando su presencia implica que no haya utility de cuadro.
Pero no quiero entrar todavía en esa zona, regresemos al primer cojín. ¿Qué otros peloteros podían ocupar el puesto? Aquí les vuelvo a dejar una tabla con los indicadores más utilizados, aunque hay otros como bateo con corredores en base, etc.
En la relación hay otros que rindieron, pero si me preguntan a mí solamente cambiaría a Rivera por Ernesto Molinet, William Saavedra o Lerys Aguilera, porque me gusta tener más poder en la inicial. Claro, desde el punto de vista táctico el pinero puede ser más útil, por eso no lo veo del todo mal.
El gran PERO que le pongo es cuando analizo la nómina en general, y veo que hay demasiados bateadores de tacto y pocos de poderío, pero bueno, Victor Mesa sabrá lo que hace. Yo nada más le recuerdo que en los juegos contra Japón Cuba solamente anotó una carrera, gracias a un cuadrangular, no con el juego rápido.
Aquí van los números:
Nombre            JJ  VB  C H  AVE  OBP 2B 3B HR  TB  SLU  OPS BR CR CI BB SO
Roberto Zulueta   35 109 11 32 .294 .422 6  1  2  46 .422 .844  1  1 13 22  9   
José D. Abreu     34 105 25 36 .343 .514 9  0  8  69 .657 1.171 0  2 23 30 16   
Yaisel Mederos    29  92 13 27 .293 .377 4  1  0  33 .359  .736 0  0 11 12 30   
Ernesto Molinet   33 115 21 34 .296 .449 4  0  6  56 .487  .936 0  1 18 28 14  
Yordanis Samón    34 125 16 36 .288 .378 6  0  5  57 .456  .834 2  5 18 18 12   
Guillermo Avilés  24  51  9 15 .294 .390 1  2  1  23 .451  .841 0  0  8  6  9   
Lerys Aguilera    35 123  8 39 .317 .396 8  0  2  53 .431  .827 0  0 12 15 15   
Luis F. Rivera    35 119 21 42 .353 .444 10 0  3  61 .513  .957 0  0 18 17 10   
William Saavedra  17  63 10 22 .349 .397 2  0  3  33 .524  .921 0  0  9  5  8   
Pedro Poll        34 117 13 35 .299 .359 8  0  1  46 .393  .752 1  0 13 10  4   
Yunier Mendoza    35 142 19 40 .282 .325 1  0  0  41 .289  .614 0  1  8  8  6