Mostrando entradas con la etiqueta ODEPA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ODEPA. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de julio de 2015

Caracas-1983: el dopaje comienza a ser un problema grande

Por Lemay Padrón Oliveros 

Desde mediados de los años 1970 el dopaje había comenzado a mostrar su sombra en el deporte mundial, pero en Juegos Panamericanos no tuvieron un gran impacto sino hasta la justa de Caracas-1983.
El laboratorio habilitado en el estadio Brígido Iriarte tuvo bastante trabajo durante la cita continental, concebida para honrar el bicentenario del prócer de la independencia latinoamericana y héroe nacional venezolano Simón Bolívar, El Libertador.
La Organización Deportiva Panamericana (Odepa) debió retirar las medallas a una veintena de culpables de nueve países, y ante la amenaza de ser descubiertos, muchos deportistas comprometidos con esta ilegal práctica desertaron de la lid.
En total compitieron unos cinco mil deportistas en representación de 35 naciones (solo faltó Bolivia), en unos Juegos cuya realización se vio seriamente amenazada por las peleas fraticidas entre los organizadores del certamen y el Comité Olímpico Venezolano.
El expugilista Francisco "Morocho" Rodríguez fue el último relevo del fuego panamericano, que recorrió más de cinco mil kilómetros desde México hasta el pebetero en la capital venezolana, donde se repartieron casi 50 juegos de medallas más que en San Juan-1979.
Durante esta cita debutó el tenis de mesa, que reemplazó al patinaje sobre ruedas en el programa de competencias, al cual se incorporó también la lucha sambo, y además comenzaron a competir mujeres en tiro deportivo, judo y remo.
Individualmente el más destacado fue el gimnasta cubano Casimiro Suárez, quien ganó seis preseas doradas, en camino a convertirse en el máximo campeón histórico en este tipo de lides, privilegio que le arrebató su compatriota Erick López dos décadas más tarde.
En el atletismo sobresalieron los dobles triunfos del cubano Luis Mariano Delís (disco y bala) y del brasileño Agberto Guimaraes (800 y mil 500 metros).
En torno a Guimaraes surgió una polémica, pues el brasileño tumbó involuntariamente al local William Wuyke en la final de los 800, y tras varias protestas, apelaciones y cierto apasionamiento mediático, un tribunal imparcial ratificó el triunfo inicial.
También destacó el récord panamericano del cubano Leandro Peñalver en el hectómetro, el duelo Cuba-Estados Unidos en el relevo corto y el 1-2 de Puerto Rico en el maratón, por intermedio de Jorge González y César Mercado.
Asimismo, en el boxeo solamente el venezolano Manuel Vilches (54 kilogramos), el puertorriqueño Rafael Ramos (48) y los estadounidense Pernell Whitaker (60) y Louis Howard (67) lograron arrebatarle títulos a los pugilistas cubanos.
Entre los ocho monarcas cubanos sobresalió el pesado Pablo Romero, quien derrotó en la final al futuro campeón profesional Evander Holyfield, de brillante carrera en los pesos completos.
Estados Unidos ganó el ciclismo con seis de los ocho oros disputados y el judo femenino con triunfos en las seis divisiones, aunque en el masculino vencieron los cubanos con cuatro coronas.
En la lucha, la mayor de las Antillas mostró dominio: ganó cinco medallas de oro en el estilo libre, y cuatro títulos en el grecorromano, con Cándido Mesa coronándose en las divisiones máximas en las dos modalidades, porque Cuba no compitió en sambo.
También Cuba puso su sello en la halterofilia, conquistar siete de las 10 categorías, con 19 medallas de oro -15 más que los canadienses, sus escoltas- y 11 cotas panamericanos pese a la descalificación de dos de sus mejores hombres, y en la esgrima.
Como de costumbre, los nadadores estadounidenses reinaron en las albercas, con 25 cetros y tres récords mundiales, conseguidos por Steve Lundquist (100 metros pecho), Rick Carey (100 espalda) y el relevo combinado.
El brasileño Ricardo Prado salvó la honra latinoamericana con par de títulos, en 200 y 400 metros combinados, en tanto el clavadista Greg Louganis repitió sus títulos en trampolín y plataforma, como estandarte del predominio norteño en esta disciplina.
Los equipos estadounidenses brillaron en los deportes colectivos, con triunfos en el polo acuático masculino y el baloncesto en ambos sexos, con énfasis en el masculino y la presencia del mítico Michael Jordan, con apenas 20 años y antes de debutar con los Toros de Chicago.
Canadá firmó las dos competencias de softbol y hockey (por primera vez en detrimento de Argentina), Brasil destronó a Cuba en el voleibol masculino, pero se impuso en el femenino y en el béisbol, en ambas por cuarta vez consecutiva.
Por último, Uruguay fue el campeón en fútbol, Estados Unidos mayoreó en arquería, equitación, nado sincronizado, tenis y tenis de mesa, tiro deportivo y remo, y Brasil encabezó el medallero en velas.

viernes, 18 de octubre de 2013

Lima, a la segunda

Por Lemay Padrón Oliveros 

Luego de ser preterida en las elecciones anteriores, los organizadores de la candidatura panamericana de Lima no se dejaron caer y repitieron la solicitud para la sede de 2019, pero esta vez sí se llevaron el gato al agua.
Si en 2015 hubo alguna suspicacia por el triunfo de Toronto, que dio a Canadá la sede continental por cuarta vez mientras Perú seguía esperando por su primera, esta vez no hubo sorpresas, o solamente una, en última instancia: el triunfo absoluto de Lima desde la primera votación.
Al menos este redactor pensó que pudo haber una segunda vuelta entre Lima y Santiago por lo parejas que se veían ambas candidaturas, pero el hecho de haberse presentado cuatro ciudades dividió las fuerzas y en definitiva fue la capital del antiguo imperio inca la ganadora, quizás arrastrando buena parte de los sufragios alcanzados cuatro años atrás.
Sin dudas, la experiencia anterior les enseñó bien cómo hacer lobby, qué puertas tocar y cómo, además de garantizar las instalaciones casi en su totalidad y una inversión de 700 millones de dólares para infraestructura citadina (Villa panamericana, hoteles, aeropuerto, transporte, etc.) y la remodelación de algunos escenarios competitivos.
Dicen, y no son mentiras mías, que Lima ofreció “tabletas” a los dirigentes de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) que viajaran allá, pero lo cierto es que ofertas reales como la rebaja del costo de derechos de televisión pesó para los países pequeños, cuyas economías no pueden darse el lujo de pagar demasiado por la transmisión del certamen continental.
Ahí está buena parte de la explicación de por qué Lima se llevó 31 papeletas en la primera votación (necesitaba 29), y Santiago solamente nueve.
No obstante, la principal ciudad chilena seguramente aprendió la lección, y como hicieron los peruanos, muy probablemente lo vuelvan a intentar en el próximo cuatrienio.
En el caso de Ciudad Bolívar (Venezuela) y La Punta (Argentina), les queda también la experiencia, pero me parece que deben escoger mejor el momento de presentarse, y este no debe ser ante capitales que nunca han albergado la justa multideportiva panamericana.

viernes, 14 de octubre de 2011

Guadalajara-2011: grandes expectativas por la inauguración


Por Lemay Padrón Oliveros

El Omnilife acogerá la ceremonia.
Guadalajara.- Grandes expectativas rodean hoy esta ciudad en relación con la inauguración oficial de los XVI Juegos Panamericanos, prevista para las ocho de la noche (hora local).
Pero más que indagar sobre algún secreto del acto inaugural, la mayoría mira al cielo y reza al dios Tláloc porque la lluvia no empañe la jornada, como lo ha hecho desde la madrugada del miércoles.
De mantenerse las condiciones climáticas adversas la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) pudiera incluso aplazar la inauguración para otra hora o día, pero los meteorólogos locales insisten en que seguirá lloviendo.
En dependencia de la intensidad de los aguaceros, los responsables de la ceremonia tienen previsto un plan B, declaró la víspera el titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Bernardo de la Garza.
L
a intención declarada por los organizadores es que la ceremonia de inauguración debe marcar la Fiesta de América y parecerse a unos Juegos Olímpicos, como han demostrado los ensayos, según testigos.
Por supuesto, la mayor expectativa de la ceremonia es como siempre el encendido de la antorcha, pero muy bien recibidas deben ser las actuaciones de Vicente y Alejandro Fernández, símbolos del estado de Jalisco.
El veterano interpretará el Himno Nacional, México lindo y querido y Guadalajara, mientras que su hijo cerrará el acto con la canción oficial de los Juegos: El mismo sol, escrita por el peruano Gianmarco.
Bailes típicos y charros que ofrecerán una muestra de sus destrezas con la cuerda y el caballo estarán también entre las atracciones del programa.
Otros artistas como el colombiano Juanes, Eugenia León y los grupos Maná, el Mariachi Vargas de Tecalitlán y Nortec también actuarán este viernes, mientras que el boricua Ricky Martin debe hacerlo en la clausura, prevista el venidero 30.
Deportivamente ya están aquí la mayoría de las estrellas de los Juegos, entre ellos los nadadores brasileños César Cielo Filho y Thiago Pereira y el luchador cubano Mijaín López.
Como novedad, ellos y el resto de los atletas designados por los 42 países asistentes iniciarán el desfile caminando desde la Villa, ubicada a unos metros del ultramoderno estadio Omnilife, y no dentro del propio recinto, como es habitual.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Guadalajara-2011: la Perla Tapatía en su máximo esplendor


Por Lemay Padrón Oliveros

Las mascotas ya dan vida a la ciudad.
La ciudad mexicana de Guadalajara, denominada históricamente la Perla Tapatía, lucirá sus mejores galas a mediados de este mes, cuando reciba del 14 al 30 de octubre venideros la XVI edición de los Juegos Panamericanos.
   Será la tercera vez que México acoge una lid de este tipo, pero la primera fuera de la capital, luego que la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) eligiera por unanimidad a Guadalajara durante su 44 Asamblea General, celebrada en Buenos Aires el 28 de mayo de 2006.
   Tras oficializarse la sede, el Comité Organizador nombró a varias personalidades del deporte para la difusión de la justa, entre las cuales se encontraron la golfista Lorena Ochoa, el clavadista Fernando Platas y la corredora Ana Gabriela Guevara, todos ya retirados.
   También contaron con figuras conocidas en todo el mundo y todavía en actividad como el piloto de Fórmula Uno Sergio Pérez, el arquero Juan René Serrano o el futbolista Javier "Chicharito" Hernández, además de la banda musical El Recodo, entre otros.
   En cuanto a recintos deportivos, Guadalajara dispondrá de más de una veintena, cuyos precios oscilarán entre los 20 pesos mexicanos que cuesta acceder a las preliminares del fútbol, hasta los 450 de la gimnasia artística, aunque los organizadores no han colocado a la venta las plateas en casi ningún deporte.
   La gran mayoría de las instalaciones se encuentra en la Zona Metropolitana, y solamente algunas disciplinas se desarrollarán en las subsedes de Puerto Vallarta, Lagos de Moreno, Tapalpa y Ciudad Guzmán.
   De todos los estadios, son de nueva construcción el Olímpico y los que acogerán las competiciones de  tiro con arco, deportes acuáticos, tenis, balonmano, gimnasias, voleibol de sala, pelota vasca, béisbol, sóftbol, halterofilia, hockey, remo, canotaje, patinaje y el velódromo.
   Otros tendrán carácter temporal como los circuitos de triatlón, ciclismo de montaña y ruta, el estadio de voleibol de playa y el club náutico para el yatismo.
   Además, la ciudad reconocida a escala internacional por ser la cuna de los principales símbolos mexicanos inició un proceso de transformación urbana de gran magnitud y trascendencia, que terminará convirtiéndose también en un proceso de transformación social y económica.
   Al tiempo que revitalizan toda la urbe, y principalmente su centro histórico, otras inversiones modernizan la infraestructura para ratificar a la Perla de Occidente como una de los focos con mayor potencial económico, cultural y educativo de México.

MEXICO YA VIVE LOS JUEGOS

Como es costumbre, la primera actividad oficial es el traslado de la antorcha, iniciado en esta ocasión el pasado 26 de agosto en la zona arqueológica de Teotihuacán, y a partir de ahí viene recorriendo diferentes ciudades del territorio mexicano hasta arribar a Guadalajara el venidero 14 de octubre en el Estadio Omnilife.
   Para dar vida a este traslado acompañan las tres mascotas de la cita, las cuales fueron presentadas el 14 de diciembre de 2010: el agave azul (especie de cactus) Gavo, el león Leo y la venadita Huichi, que avanzan bajo el ritmo de la canción oficial El mismo Sol interpretado por el cantante Alejandro Fernández.
   La euforia por la cita puede apreciarse en la gran demanda de boletos, cuya venta supera los 420 mil (más del 75 por ciento) y rebasa las expectativas del Comité Organizador.
   Nuestra meta estaba por debajo del 70 por ciento, comparando lo de Río de Janeiro, dijo el Director de Comercialización y Mercadotecnia del Comité, Horacio De la Vega, quien comparó las cifras con Juegos Olímpicos.
   En Juegos Olímpicos, el más vendido fue Sydney (2000) que estaba por el 82 por ciento de lo vendido. Yo estoy seguro que antes de cerrar el día 14 vamos a estar por encima del 80 por ciento de lo vendido, expresó el directivo.
   Con todo esto es fácil pensar que la Florencia de América pretende celebrar los mejores Juegos de la historia, sin que esto se convierta en un lugar común.
   Además, no olvidar que además de los Panamericanos la Perla Tapatía acogerá prácticamente con la misma infraestructura del 12 al 20 de noviembre los Juegos Parapanamericanos, donde deportistas discapacitados podrán apreciar también cómo quedaron los jalisciences en el empeño.

lunes, 3 de octubre de 2011

Río de Janeiro-2007: excepcional fiesta de 15

Por Lemay Padrón Oliveros

Como sucede con las muchachas que arriban a sus 15 años de vida, los Juegos Panamericanos celebraron su decimoquinta edición por todo lo alto entre el 12 y el 29 de julio de 2007, en la espléndida ciudad brasileña de Río de Janeiro.
Con la vista puesta en su candidatura olímpica, ganada definitivamente para la edición de 2016, la urbe carioca se esforzó para lucir lo mejor posible.
Sin embargo, contó con el inconveniente de la lejanía de algunas instalaciones que normalmente se ubican cerca del resto (atletismo, natación y ciclismo, por ejemplo), localizadas esta vez fuera del centro de los Juegos.
También hubo quejas con respecto al trato de los aficionados hacia los deportistas foráneos, pues el exceso de nacionalismo los llevó a silbar hasta en disciplinas que exigen bastante concentración como la esgrima o el clavados.
Igualmente fueron decepcionantes los recintos destinados al béisbol y el softbol por su pésimo drenaje, que obligó a postergaciones y dejó sin definir algunos partidos cruciales, por lo cual se entregaron dobles los bronces en la primera disciplina y las platas en la segunda.
Pasados algunos sobresaltos en los días iniciales (incluido el cobro a la prensa de la conexión a Internet), los organizadores corrigieron el tiro y cerraron bien en alto en una cita que para muchos recordó a unos Juegos Olímpicos.
De cualquier manera, para el futuro está prevista una reestructuración urbana que incluye al menos una estación de subterráneo nueva para mejorar la interconexión entre las instalaciones, al igual que una mejor seguridad aérea.
En el plano deportivo la nación sede estuvo como nunca y escaló al tercer peldaño, pero haciendo presión a Cuba hasta el final por el segundo, con notables mejorías en varios deportes, incluida una inédita cosecha en la natación.
Mucho de esto responde a una gran inversión con vistas al 2016, aunque el taekwondoca Diogo Silva no estaba entre los privilegiados y declaró: Para poder competir tuve que invertir todos mis ahorros y no le pude comprar un automóvil a mi madre como le había prometido.
Como de costumbre, los dos primeros puestos del medallero general no se movieron, con Estados Unidos en primer orden tras alcanzar 97 medallas de oro, 88 de plata y 52 de bronce, escoltada por Cuba (59-35-41) y Brasil (52-40-65).
De los cubanos vale decir que sufrieron más de la cuenta porque en el boxeo no aportaron medallas dos de sus principales figuras, quienes abandonaron la delegación en plenos Juegos.
Los estadounidenses dominaron numerosas disciplinas, entre ellas el tiro, donde se llevaron 10 de las 15 medallas de oro, la natación (21 de 34) y el boliche (cuatro de cuatro); sin embargo, por primera vez desde Chicago-1959 se fueron sin al menos 100 preseas áureas.
En tanto, Cuba dominó el atletismo, el boxeo, el voleibol femenino, el béisbol, la lucha, el judo y el remo, mientras los anfitriones dominaban en voleibol masculino, balonmano y voleibol de playa ambos sexos, baloncesto masculino y fútbol femenino.
Del resto de los países merece destaque el crecimiento de Colombia, que consolidó su avance desde la cita de Mar del Plata-1995, gracias a sus primeros puestos en levantamiento de pesas y ciclismo, en este último con figuras de primer nivel como Santiago Botero y José Serpa.
En total fueron mejorados más de un centenar de records panamericanos y 10 países terminaron sin medallas, aunque por cuarta vez consecutiva participaron los 42 miembros de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA).

LOS DESTACADOS

Pereira con su gran botín.
En primer lugar hay que mencionar al Rey de los Juegos, el nadador brasileño Thiago Pereira, quien se colgó ocho medallas, de ellas seis de oro, aunque luego no haya podido brillar en Campeonatos Mundiales ni Juegos Olímpicos.
Por su parte, el velocista César Cielo Filho disputó y ganó aquí solamente tres pruebas, pero al año siguiente celebró el título de los 50 libre en los Juegos Olímpicos de Beijing-2008, y desde entonces acumula otros seis cetros en Mundiales.
Entre las damas la mejor fue la gimnasta estadounidense Shawn Johnson, al sumar cinco medallas y de ellas cuatro de oro, total alcanzado también por sus compatriotas nadadoras Julia Smith y Kathleen Hersey.
Vale destacar también a las Leonas argentinas del hockey sobre césped, quienes sumaron en Río su sexto título panamericano, todos los entregados desde que se incluyó en el programa ese deporte para damas, en Indianápolis-1987.
Asimismo, por México se lució el canoísta Manuel Cortina, quien ganó el K-1 y K-2 a 500 metros y el K-2 a mil, y la clavadista Paola Espinosa, oro en trampolín individual y sincronizado y en la plataforma individual.
Párrafo aparte para la excepcional Ana Gabriela Guevara, quien repitió por tercera vez su coronación en los 400 metros planos, esta vez con su mejor crono en este tipo de lides, 50.34 segundos.
Igualmente sobresalió el marchista ecuatoriano Jefferson Pérez, quien alcanzó en la Cidade Maravilhosa, pero también con su mejor marca: una hora, 22 minutos y ocho segundos. su tercer trono panamericano, tras los alcanzados en Mar del Plata-1995 y Santo Domingo-2003.
Con festejos en tres citas consecutivas cerró además la brasileña Lucelia Ribeiro, ganadora nuevamente en la máxima división del kárate, y el tirador estadounidense Thomas Tamas, líder por tercera vez en el fusil, aunque su primer trono había sido más de 15 años atrás.
También volvió a ser noticia el esquiador canadiense Jaret Llewellyn, quien volvió a ganar las pruebas de figuras y saltos como había hecho en Winnipeg-1999 y llegó a siete oros continentales en cuatro incursiones.
Asimismo, en el tenis de mesa el brasileño Hugo Hoyama sumó su noveno oro desde La Habana-1991, a los cuales agrega una plata y cuatro bronces.
Por último, se destacó también la floretista venezolana Mariana González, tras alcanzar los cetros tanto individual como colectivamente, que sumados a la coronación de Rubén Limardo en la espada pusieron a esa nación entre las potencias de la región.
En fin, desaciertos aparte Río de Janeiro mostró el potencial que tiene Brasil tanto económico como deportivo, y dejó satisfechos a quienes pensaron en ellos para organizar el Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

lunes, 12 de septiembre de 2011

La Habana-1991: El paletazo cubano

Por Lemay Padrón Oliveros

Los XI Juegos Panamericanos pasaron a la posteridad como la más brillante actuación de Cuba en este tipo de lides, y la única vez desde los años 50 en que la poderosa escuadra de Estados Unidos cedió el primer puesto del medallero general por países.
  La cita estuvo precedida por el escepticismo de algunos y el respaldo personal del mexicano Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), quien señaló en la jornada de clausura que esos eran los mejores Juegos de la historia.
La capital cubana y Santiago de Cuba, en calidad de subsede, acogieron del 2 al 18 de agosto a cuatro mil 519 deportistas de los 39 países afiliados entonces a la ODEPA, en un programa de 33 deportes, entre ellos el debutante boliche.
En medio del asombro general, la mayor de las Antillas superó a Estados Unidos con una impresionante cantidad de preseas de oro, 140, a los cuales se adicionaron 62 de plata y 63 de bronce, mientras los norteños se quedaban con 10 títulos menos.
En el capítulo de las hazañas colectivas de los cubanos destacó la arrolladora demostración de sus boxeadores, quienes conquistaron 11 de los 12 títulos puestos en disputa.
Sólo el estadounidense Steve Johnston (63.5 kilogramos), pudo coronarse durante la lid de los puños, marcada por el predominio de los anfitriones, que tuvieron entre sus más renombrados exponentes al peso crucero Félix Savón y al supercompleto Roberto Balado.
También logró ratificarse la hegemonía en el béisbol en final contra Nicaragua donde el pequeño Ermidelio Urrutia conectó tres jonrones en ese partido.
Sin embargo, el choque más emotivo fue como se esperaba ante Estados Unidos en la etapa clasificatoria, matizado por una electrizante combinación entre Germán Mesa y Antonio Pacheco, pues luego los estadounidenses cedieron en el cruce semifinal.
Memorables resultaron los éxitos de los quintetos de baloncesto de Puerto Rico, en la justa varonil, y Brasil, en la de mujeres.

Para la nación sede fueron también los cetros en balonmano y polo acuático para varones, éste último memorable porque fue conseguido en tiempo extra ante los estadounidenses, quienes acababan de coronarse en el Mundial de la disciplina. 

LOS MEJORES 

El gigante boricua José "Piculín" Ortiz y la eficiente anotadora brasileña Hortensia Marcari se convirtieron en símbolo del básquet en los XI Juegos y conquistaron el corazón de los cubanos.
En el atletismo sobresalió el brasileño Robson Caetano da Silva, rey de la velocidad por sus triunfos en 100 (10.32 segundos) y 200 metros planos (20.15).
México hizo el uno dos en la marcha de 50 kilómetros gracias al trabajo de equipo realizado por Carlos Mercenario (líder con cuatro horas, tres minutos y nueve segundos) y Miguel Ángel Rodríguez (4:04.06).
Sin embargo, el colombiano Héctor Moreno sorprendió a los aztecas en los 20 kilómetros de caminata al recorrer la distancia en 1:24.56 horas.
Un atleta de calidad mundial, el mexicano Arturo Barrios (nacionalizado estadounidense) hizo valer su prestigio en cinco mil metros planos con registro de 13:35.83 y en salto de altura el cubano Javier Sotomayor estableció record panamericano al superar los 2.35 metros.
Inolvidable resultó también la final del relevo 4x400, donde la estafeta cubana, liderada por el medallista mundial Roberto Hernández, se llevó el cetro en una electrizante llegada a la meta por delante de su similar de Estados Unidos.
Pese a su indiscutible liderazgo en la natación (ganó 24 de las 32 pruebas disputadas) la escuadra del Norte dejó espacios vacíos por donde penetraron Brasil, Canadá, Cuba, Surinam y Costa Rica.
En este sentido merece destaque el librista brasileño Gustavo Borges, plusmarquista de los Juegos en el hectómetro (50.21 segundos).
Integraron el selecto grupo que desafió el predominio estadounidense, el surinamés Anthony Nesty, monarca en 100 mariposa (54.03 segundos) y el cubano Mario González, campeón en 200 pecho y plusmarquista (2:15.50 minutos).
Además se sumaron la costarricense Sylvia Poll, reina de 100 dorso (1:03.15) y la canadiense Kristen Thopam, titular en 100 mariposa (1:01.19).
El venezolano Humberto Fuentes, de los 52 kilogramos, arrebató a los cubanos la única medalla de oro que no fue a sus pechos, de las 30 entregadas en el levantamiento de pesas.
En el patinaje, los argentinos obtuvieron siete de las 13 coronas, y especial destaque dentro del equipo de esa nación tuvo la espigada Maria Eva Richardson, quien brilló en 300 y mil 500 metros.
Al margen de los eminentes desempeños deportivos concretados por hombres y mujeres del continente en los escenarios de competencia, los XI Juegos erigieron como héroes indiscutibles a los entusiastas hinchas cubanos.
Ellos ayudaron con su esfuerzo antes y durante los Panamericanos a hacer realidad un viejo anhelo del pequeño país, que brindó a la confrontación polideportiva el entusiasmo y el calor de pueblo propios de las tierras bañadas por las aguas del Mar Caribe.

viernes, 12 de agosto de 2011

San Juan-1979: Los Juegos a Borinquen

Por Lemay Padrón Oliveros

Puerto Rico, la isla del encanto, vivió del 1 al 15 de julio de 1979 su momento más importante en la esfera deportiva, cuando acogió la celebración de los VIII Juegos Panamericanos, en los cuales Cuba se ratificó como segunda potencia de la región.
Todavía no se había extinguido la llama de los X Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966, que también se llevaron a cabo en San Juan, y nacía la inquietud de aspirar a un reto mayor.
Por eso los dirigentes deportivos boricuas solicitaron y obtuvieron la sede de la cita continental de 1979, considerada entre las de mejor organización.
Los organizadores adelantaron la reunión multideportiva a julio tratando de evitar las lluvias acostumbradas en ese territorio en agosto, pero igual San Pedro les hizo la gracia en medio de los Juegos.
Gran polémica desató la pretensión del gobernador del Estado, Carlos Romero, de que se izaran las banderas y se interpretaran los himnos de Puerto Rico y Estados Unidos en las ceremonias protocolares, algo rechazado de plano con mucha dignidad por el titular del Comité Olímpico Puertorriqueño (COPUR), el recordado Germán Rieckehoff.
La controversia se extendió por tanto tiempo y escaló a tal punto que Rieckehoff llegó a presentar su renuncia al COPUR, pero no se la aceptaron.
Hubo intensas y tensas negociaciones para conciliar las diferencias entre el Gobierno, el COPUR, el Comité Organizador de la lid, y hasta el presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), el mexicano Mario Vázquez Raña.
El acuerdo final estableció que habría una ceremonia de Estado previa a la inauguración oficial de los Juegos, en la cual se tocarían los dos himnos y subirían las dos banderas. Luego, la apertura se llevaría a cabo de acuerdo con el protocolo olímpico.
No obstante, el pueblo boricua expresó su repulsa cuando buena parte de los 38 mil asistentes en el estadio Hiram Bithorn abucheó a Romero cuando éste intentó ofrecer su mensaje en la ceremonia, por lo cual debió alzar la voz para tratar de que se escucharan sus palabras.
Pero una vez iniciados los Juegos todo quedó atrás, y las cifras oficiales cerraron con tres mil 700 atletas de 34 países, quienes compitieron en 22 deportes, los más grandes hasta esa fecha, y tres nuevas modalidades: patinaje, softbol y tiro con arco.
Deportivamente sobresalieron varias nadadoras estadounidenses, como Cynthia "Sippy" Woodhead y Tracy Caulkins, quienes exhibían sus recientes coronaciones mundiales.
"Sippy" salió airosa en sus cinco pruebas (100, 200 y 400 libre y en las postas libre y combinada) y Tracy en las cuatro suyas (100 y 200 combinado y en las dos postas), mientras que Mary Meagher batió la marca mundial de 200 mariposa, y la espaldista Linda Jesek sumó tres coronas.
En tanto, desde la plataforma brilló el magnífico Greg Louganis y en las pistas Evelyn Ashford, reina en 100, 200 y la posta de 4x100 metros planos, los fondistas mexicanos, y el brasileño Joao Carlos de Oliveira, ganador del salto largo y triple.

CUBA SE MANTUVO

Cuba se ratificó como segunda potencia en el área con 145 medallas en total, sólo superada por Estados Unidos, con 126 de oro, 95 de plata y 45 de bronce para un total de 266, y por delante de Canadá, que ocupó el tercer lugar con 138 metales.
Leonard, de nuevo mejor velocista del continente.
Brillaron con luz propia Silvio Leonard, ganador de 100 y 200 metros planos y el dominio de las cubanas en el área de lanzamiento, con María Elena Sarría en bala; Carmen Romero en disco, y María Caridad Colón en jabalina.
Además, son muy recordados los lauros de Radamés González en maratón y la segunda coronación consecutiva de Teófilo Stevenson en los pesos máximos del boxeo.
Asimismo, la mayor de las Antillas barrió totalmente en gimnasia con los ocho títulos para el conjunto liderado por Casimiro Suárez y Roberto León Richard y casi lo hace en pesas, con 20 de los 27 títulos a su colección, encabezados por el luego monarca estival Daniel Núñez .
También la delegación del verde caimán sobresalió en esgrima, con seis de los ocho tronos en su poder, además de cuatro cetros en remo y otros tantos en lucha greco.
Sin embargo, la gran decepción volvió a ser el excepcional Alberto Juantorena, quien llegaba como doble campeón olímpico en Montreal-1976 , pero tanto en 400 como en 800 metros planos debió conformarse con el segundo puesto, un estigma que le perseguiría en torneos de este tipo.
Por colectivos, Cuba ganó el voleibol en ambos sexos, el béisbol, y el polo acuático varonil; México y Brasil ganaron las lides de fútbol en uno y otro sexos, y Estados Unidos hizo suyo el básquetbol masculino, polo y softbol femenino.
En tanto, Canadá dominó el softbol masculino, Argentina el hockey sobre césped masculino por cuarta vez consecutiva, y alcanzó su primera coronación en hockey sobre patines.
Así a grandes rasgos se comportó esa reunión deportiva regional, y para finalizar los dejamos con una frase del presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico, David Bernier, en las ceremonias conmemorativas por los 30 años del evento hace dos años.
Cada quien tiene su lista personal, pero según las opiniones que he podido recoger, los de San Juan, junto a los de La Habana-1991, son considerados los mejores Panamericanos de la historia. ¿Qué les parece?

viernes, 8 de julio de 2011

Chicago-1959, por primera vez en Estados Unidos

Por Lemay Padrón Oliveros

Los III Juegos Panamericanos de Chicago-1959 se inauguraron el 27 de agosto en la capital del estado de Illinois, en la primera vez que la cita continental se realizaba en Estados Unidos.
Por esa razón los organizadores decidieron conformar una buena delegación, y para eso utilizaron el mismo sistema con el cual conforman sus equipos olímpicos, mediante pruebas eliminatorias que otorgaban plazas a los tres primeros lugares.
Los Juegos habían sido programados inicialmente en Cleveland, pero debido a una decisión del Congreso estadounidense de recortar el presupuesto económico, la principal ciudad de Ohio se vio forzada a retirar la sede.
Chicago entonces asumió la responsabilidad, y el día señalado estuvieron presentes en el Soldier Field representantes de los dos mil 263 atletas que participaron en los 18 deportes convocados, recibidos por una multitud calculada en 40 mil personas.
Como deportes debutaron el yatismo y la gimnasia artística para damas, y como países Bermudas y Guyana.
Como era de esperarse, Estados Unidos fue el amplio dominador, con 115 medallas de oro, 69 de plata y 52 de bronce, al ganar en atletismo, baloncesto, ecuestre, esgrima, gimnasia, halterofilia, natación, voleibol, vela, pentatlón, remo, tiro, lucha y polo acuático.
El predominio fue tal que la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) tomó la decisión de que en lo adelante cada país podía enviar solamente a dos competidores por especialidad, para evitar las barridas.
Detrás se ubicó Argentina (9-19-11), que festejó grandemente la tercera coronación consecutiva en fútbol, y el cetro de Oswaldo Suárez en 10 mil metros planos, además de los triunfos de sus ciclistas y boxeadores.
Brasil mejoró con respecto a sus actuaciones precedentes, quizás pensando en la sede de Sao Paolo-1963, y ocupó la tercera plaza, al finalizar con cosecha de 22 galardones (8-8-6), mientras que Cuba quedaba octava (2-4-4), un escaño por delante de México-1955.
La referencia a Cuba es necesaria porque apenas unos meses antes había triunfado su Revolución y no tuvo tiempo de preparar adecuadamente a su comitiva, pero el fruto de los cambios comenzaría a apreciarse en las venideras citas continentales.
En sentido general, de las 24 naciones asistentes al torneo, 19 de ellas pudieron subir al podio al menos una vez, incluidas pequeñas delegaciones como Haití (0-1-0), la debutante Guyana (0-0-3) y Antillas Holandesas (0-0-1).

LOS DESTACADOS

Da Silva fue también dos veces campeón olímpico.
A la hora de hablar de destacados se debe mencionar en primer orden al triplista brasileño Adhemar Ferreira Da Silva, quien alcanzó aquí la condición de leyenda, gracias a la conquista de su tercer título consecutivo en Juegos Panamericanos.
Tras celebrar sus conquistas en Buenos Aires-1951 (15.19 metros) y México-1955 (16.56), Da Silva se estiró 15.90 para eslabonar su tercer cetro en sucesión, una hazaña que debió esperar 40 años para verse igualada por el cubano Yoelbis Quesada en Winnipeg-1999.
El canguro auriverde fue uno de los pocos que logró arrebatarle un cetro a la fortísima escuadra atlética anfitriona, en cuyas filas había figuras como el cuatro veces campeón olímpico Al Oerter y Wilma Rudolph, quien brillaría al año siguiente en Roma-1960.
Otros que desafiaron el dominio estadounidense en el Deporte Rey fueron la jabalinista chilena Marlene Ahrens, el velocista jamaicano George Kerr, el mencionado fondista Oswaldo Suárez, la vallista cubana Bertha Díaz y el relevo 4x400 de Jamaica.
La espigada y rubia Ahrens se impuso sin problemas, convertida en una gloria del deporte de su país, pues era y sigue siendo la única mujer chilena en subir a un podio olímpico, al ser segunda en la cita estival de Melbourne-1956.
Por su parte, el argentino Suárez hizo una nueva demostración de su gran categoría como fondista al revalidar el título panamericano de los 10 mil y obtener la segunda plaza en los cinco mil, que había dominado también en México-1955.
Su racha de triunfos continuó cuatro años después en los Juegos de Sao Paulo-1963, donde ganó el oro en la distancia más corta y la plata en la más larga, para cerrar su brillante actuación panamericana con cuatro oros y tres platas.
El estadounidense Ray Norton fue triple campeón con victorias en 100, 200 y 4x100, y el único 1-2-3 que no fue para los organizadores ocurrió en los 400 metros lisos, cuyo podio fue copado por tres jamaicanos: George Kerr, Basil Ince y Melville Spence, por ese orden.
Fuera del Deporte Rey, vale destacar al tenista mexicano Gustavo Palafox, con dos cetros, y las cinco coronaciones de la nadadora estadounidense Christina Von Saltza, quien al año siguiente en Roma se adjudicó tres oros.
Uno de los mayores reveses de los organizadores fue en el béisbol, donde Venezuela alcanzó su único título en estas lides.
El máximo ganador de los Juegos fue el gimnasta norteño John Beckner, quien al igual que cuatro años antes fue el gran triunfador con cuatro títulos, aunque en la prueba especial de clavados lo volvió a superar el mexicano Francisco Álvarez.
Asimismo, el cubano Juan Torres fue el único capaz de impedir la barrida de los locales en el levantamiento de pesas, al imponerse en la división de 67 kilogramos.
Los III Panamericanos cerraron con éxito el 7 de septiembre de 1959, y mostraron la madurez del movimiento continental, que seguiría fortificándose en las ediciones siguientes.