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lunes, 16 de noviembre de 2015

Manrique se hace justicia

Por Lemay Padrón Oliveros 

Los que pedíamos mejores calificaciones para el gimnasta Manrique Larduet en los pasados Juegos Panamericanos de Toronto-2015 nos sentimos muy aliviados luego de verlo regresar del Campeonato Mundial de Glasgow con dos medallas (una de playa y otra de bronce), en la mejor actuación histórica de un gimnasta cubano en este tipo de lides. Mal sabor de boca me dejaron algunas puntuaciones de Toronto, pero evidentemente Manrique depuró sus ejecuciones, quién sabe si precisamente motivado porque no obtuvo lo que pretendía le puso más a cada entrenamiento y mejoró un mundo.
En la capital de Escocia sí hubo ojos para sus maniobras, y de esa manera pudo superar a su modelo Erick López, quien reinó en citas continentales, pero en varios Mundiales solamente pudo hacerse de una plata.
Ahora el santiaguero de apenas 1.60 metros de estatura consigue dos metales en apenas su primera cita del orbe, y con solamente 19 años de edad, mientras que su ídolo logró escalar un podio de este tipo ya en las postrimerías de su carrera, cuando ya lo habían visto en todas partes.
Eso realza todavía más la actuación del indómito, porque muy rara vez alguien que no procede de un país con tradición en esta exigente disciplina logra deslumbrar a los jueces.
Esa especie de amor a primera vista con los imparciales no hace si no llenar de optimismo al mismo atleta y sus entrenadores de cara al futuro no tan lejano, quizás los mismísimos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016.
Además, no es lo mismo alcanzar una medalla en un aparato en específico, al cual le puedes dedicar más horas, buscar una especialización y pulirlo al detalle, que hacerlo entre los máximos acumuladores. Solamente el extraclase Kohei Uchimura, imbatible en el concurso completo desde 2009, le pudo aventajar. Vale decir que aparte del all around, Uchimura únicamente se coronó ahora en barra fija, su modalidad más fuerte, y de sus 10 oros mundiales, apenas otros dos son de aparatos individuales.
En fin, creo que al fin Manrique se hace justicia, y con creces, por la alcurnia del escenario. Y esto es apenas el comienzo…

sábado, 11 de julio de 2015

Caracas-1983: el dopaje comienza a ser un problema grande

Por Lemay Padrón Oliveros 

Desde mediados de los años 1970 el dopaje había comenzado a mostrar su sombra en el deporte mundial, pero en Juegos Panamericanos no tuvieron un gran impacto sino hasta la justa de Caracas-1983.
El laboratorio habilitado en el estadio Brígido Iriarte tuvo bastante trabajo durante la cita continental, concebida para honrar el bicentenario del prócer de la independencia latinoamericana y héroe nacional venezolano Simón Bolívar, El Libertador.
La Organización Deportiva Panamericana (Odepa) debió retirar las medallas a una veintena de culpables de nueve países, y ante la amenaza de ser descubiertos, muchos deportistas comprometidos con esta ilegal práctica desertaron de la lid.
En total compitieron unos cinco mil deportistas en representación de 35 naciones (solo faltó Bolivia), en unos Juegos cuya realización se vio seriamente amenazada por las peleas fraticidas entre los organizadores del certamen y el Comité Olímpico Venezolano.
El expugilista Francisco "Morocho" Rodríguez fue el último relevo del fuego panamericano, que recorrió más de cinco mil kilómetros desde México hasta el pebetero en la capital venezolana, donde se repartieron casi 50 juegos de medallas más que en San Juan-1979.
Durante esta cita debutó el tenis de mesa, que reemplazó al patinaje sobre ruedas en el programa de competencias, al cual se incorporó también la lucha sambo, y además comenzaron a competir mujeres en tiro deportivo, judo y remo.
Individualmente el más destacado fue el gimnasta cubano Casimiro Suárez, quien ganó seis preseas doradas, en camino a convertirse en el máximo campeón histórico en este tipo de lides, privilegio que le arrebató su compatriota Erick López dos décadas más tarde.
En el atletismo sobresalieron los dobles triunfos del cubano Luis Mariano Delís (disco y bala) y del brasileño Agberto Guimaraes (800 y mil 500 metros).
En torno a Guimaraes surgió una polémica, pues el brasileño tumbó involuntariamente al local William Wuyke en la final de los 800, y tras varias protestas, apelaciones y cierto apasionamiento mediático, un tribunal imparcial ratificó el triunfo inicial.
También destacó el récord panamericano del cubano Leandro Peñalver en el hectómetro, el duelo Cuba-Estados Unidos en el relevo corto y el 1-2 de Puerto Rico en el maratón, por intermedio de Jorge González y César Mercado.
Asimismo, en el boxeo solamente el venezolano Manuel Vilches (54 kilogramos), el puertorriqueño Rafael Ramos (48) y los estadounidense Pernell Whitaker (60) y Louis Howard (67) lograron arrebatarle títulos a los pugilistas cubanos.
Entre los ocho monarcas cubanos sobresalió el pesado Pablo Romero, quien derrotó en la final al futuro campeón profesional Evander Holyfield, de brillante carrera en los pesos completos.
Estados Unidos ganó el ciclismo con seis de los ocho oros disputados y el judo femenino con triunfos en las seis divisiones, aunque en el masculino vencieron los cubanos con cuatro coronas.
En la lucha, la mayor de las Antillas mostró dominio: ganó cinco medallas de oro en el estilo libre, y cuatro títulos en el grecorromano, con Cándido Mesa coronándose en las divisiones máximas en las dos modalidades, porque Cuba no compitió en sambo.
También Cuba puso su sello en la halterofilia, conquistar siete de las 10 categorías, con 19 medallas de oro -15 más que los canadienses, sus escoltas- y 11 cotas panamericanos pese a la descalificación de dos de sus mejores hombres, y en la esgrima.
Como de costumbre, los nadadores estadounidenses reinaron en las albercas, con 25 cetros y tres récords mundiales, conseguidos por Steve Lundquist (100 metros pecho), Rick Carey (100 espalda) y el relevo combinado.
El brasileño Ricardo Prado salvó la honra latinoamericana con par de títulos, en 200 y 400 metros combinados, en tanto el clavadista Greg Louganis repitió sus títulos en trampolín y plataforma, como estandarte del predominio norteño en esta disciplina.
Los equipos estadounidenses brillaron en los deportes colectivos, con triunfos en el polo acuático masculino y el baloncesto en ambos sexos, con énfasis en el masculino y la presencia del mítico Michael Jordan, con apenas 20 años y antes de debutar con los Toros de Chicago.
Canadá firmó las dos competencias de softbol y hockey (por primera vez en detrimento de Argentina), Brasil destronó a Cuba en el voleibol masculino, pero se impuso en el femenino y en el béisbol, en ambas por cuarta vez consecutiva.
Por último, Uruguay fue el campeón en fútbol, Estados Unidos mayoreó en arquería, equitación, nado sincronizado, tenis y tenis de mesa, tiro deportivo y remo, y Brasil encabezó el medallero en velas.

viernes, 21 de noviembre de 2014

De L a L, de López a Larduet

Por Lemay Padrón Oliveros

Veracruz.- A Erick López y Manrique Larduet los separan varios años de edad, pero además de la letra inicial de sus respectivos apellidos, los une la pasión por la gimnasia, que les ha dado grandes alegrías a ambos.
López había conquistado en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo-1998 los últimos títulos de Cuba en este tipo de lides, hasta que hoy en Veracruz-2014 Larduet tomó su relevo.
Logré mi objetivo, me preparé bien físicamente para hoy, porque ayer no fue un día del todo bueno, salí tercero, pero sabía que con el salto les podía pasar, dijo tras coronarse en la competencia de máximo acumulador.
Desde las tribunas, el máximo medallista en la historia de los Juegos Panamericanos alentaba a su seguidor.
Me sentí bien con su presencia porque me apoyó desde el primer día, me transmitió confianza, me dijo que no estuviera tan presionado porque me había preparado muy bien, señaló.
En el evento panamericano de 2013 Larduet vio sus potencialidades, porque allí ganó oro en salto y barras paralelas, y plata en manos libres, y eso le dio confianza para su gran actuación. 
Estuve muy concentrado, no podía asegurar que sería oro, pero esa era mi meta. Fallé en el caballo con arzones, donde tuve una caída, pero no me dejé derrotar. Fue un año de muchos sacrificios, y de cierta manera se devuelve el apoyo de la familia, los entrenadores y el pueblo en general, declaró.
Además de su desempeño individual, Larduet contribuyó al bronce por equipos, por detrás de Puerto Rico y Colombia.
La competencia estuvo bastante reñida, ayer México nos estaba ganando por cuatro puntos, pero hoy mostramos nuestro nivel de combate y la manera aguerrida en que competimos, y eso nos dio el bronce, indicó.
Por último se refirió a las finales por aparatos, que afrontará a partir de mañana.
Quiero tener oro en libre, salto y paralelas, en las otras a ver si puedo alcanzar alguna medalla, manifestó el joven de 18 años, quien empezó hace 13 en los trajines de la gimnasia bajo las órdenes de José Luis Téllez.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Winnipeg, sede panamericana por segunda vez

Por Lemay Padrón Oliveros Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Solamente Ciudad México había podido acoger en más de una ocasión los Juegos Panamericanos, hasta que la canadiense Winnipeg repitió en 1999 la experiencia de 1967.
Del 23 de julio al 8 de agosto los XIII Juegos Panamericanos acogieron a unos cinco mil deportistas de 42 países, de los cuales solamente 27 alcanzaron preseas, en buena medida porque se dejaron de entregar 105 juegos de medallas.
Deportivamente la lid marcó el debut de las mujeres en fútbol, levantamiento de pesas, pentatlón moderno y polo acuático.
Sin embargo, la cita estuvo marcada por una cobertura del país anfitrión que atendió más a temas políticos y banales que a marcas, tiempos, victorias y competencias en el terreno del deporte, en especial contra Cuba.
Los 42 jefes de misiones presentes en el certamen rubricaron un documento de repulsa a las acciones hostiles contra la delegación cubana, que incluso hicieron necesarias medidas especiales para la protección de los deportistas.
A pesar de desenvolverse en un medio muy hostil, Cuba logró ratificar su segundo lugar histórico por delante de la nación sede, que echó mano a cualquier táctica para obtener más preseas y restarle algunas a los caribeños.
Las más famosas fueron las acusaciones de dopaje sobre el saltador Javier Sotomayor  y los pesistas William Vargas, Rolando Delgado y Modesto Sánchez, quienes casi inmediatamente después se sometieron a pruebas en laboratorios de Europa y todos salieron limpios.
Los cubanos tuvieron una actuación casi perfecta en esgrima, y vencieron además en béisbol, boxeo, atletismo (despojado luego por el caso Sotomayor al tener menos platas), gimnasia artística, judo, baloncesto femenino y balonmano y voleibol para hombres.
Por su parte, la delegación de casa sorprendió a sus vecinos del Norte al ganar la natación, y además lideró en canotaje, bádminton, squash, hockey sobre césped (m), gimnasia rítmica, clavados, softbol (m), polo acuático (f), voly playero (m), nado sincronizado y velas.
Del resto de las disciplinas, solamente escapó del dominio estadounidense el remo y hockey sobre césped femenino (Argentina), el taekwondo (Venezuela), el fútbol varonil (México) y el baloncesto masculino y voleibol femenino en sala y playa (Brasil).
En total la mayor de las Antillas cerró con 69 medallas de oro, 40 de plata y 47 de bronce, superada sólo por Estados Unidos (106-110-79), y por delante de Canadá (64-52-80).
La disparidad fue tal que el cuarto lugar, Brasil, solamente pudo celebrar 25 títulos, menos de la mitad de los alcanzados por el ocupante del tercer puesto.

ERICK LÓPEZ, CAMINO AL REINADO CONTINENTAL

El Rey de los Juegos fue el cubano Erick López, quien conquistó cinco medallas de oro, en camino a convertirse en el máximo medallista panamericano, hazaña completada cuatro años más tarde.
Anillas, paralelas y caballo con arzones lo vieron ejecutar sus rutinas como nadie más, y así forjó su trono de Máximo Acumulador y contribuyó a la coronación del equipo, aderezado todo con un segundo puesto en barra fija.
Yoelbis igualó al brasileño Ferreira.
Quien sí completó un reinado importante fue el triplista Yoelbis Quesada, al refrendar los títulos de las dos ediciones precedentes, como hizo su compatriota Aliuska López en los 100 con vallas y el dueto Nélido Manso-Octavio Lorenzo en la clase Snipe de las velas.
Cuba puso también el único récord mundial de los Juegos, a la cuenta del pesista Idalberto Aranda, quien con envión de 205.5 kilogramos destrozó el primado del orbe, aunque este movimiento dejó de premiarse por primera vez y sólo se entregó el oro del total.
Asimismo, el saltador Iván Pedroso mereció el segundo de sus tres tronos continentales, al igual que el jabalinista Emeterio González y la judoca Daima Beltrán, mientras el luchador Juan Luis Marén ganaba el tercero de sus cuatro oros.
Llamó la atención también el cuarto 1-2 consecutivo de Cuba en el florete varonil, y su séptima coronación colectiva en esta arma, todas ininterrumpidamente.
Otras figuras destacadas fueron el maratonista brasileño Vanderlei Lima , quien venció aquí por primera vez y ha sido el único capaz de repetir el trono a lo largo de la historia cuando cuatro años más tarde se impuso de Santo Domingo-2003.
Un compatriota suyo, Eronilde de Araújo, cerró una terna dorada en los 400 metros con vallas, único atleta capaz de hacer algo semejante en esta modalidad, y el velista Robert Scheid ganó el segundo de sus tres oros en la clase Laser.
Sin embargo, fue la natación la que le dio el mayor botín a los auriverdes, en especial gracias al velocista Fernando Scherer, quien ganó los 50 y los 100 libre, además de integrar los relevos dorados en 4x100 libre y 4x100 combinado.
Asimismo, el gigante suramericano dominó por primera vez el relevo 4x100 masculino del atletismo, y prestigiaron la justa con su presencia (y sus títulos) la bahamesa Debbie Ferguson en los 100 y la mexicana Ana Gabriela Guevara en los 400.
México tuvo una gran figura en María Graciela Mendoza, quien archivó su tercer trono consecutivo en la marcha, en esta ocasión en el estreno de los 20 kilómetros, pues las anteriores las logró en 10.
Su coterránea Adriana Fernández también merece destaque, pues ganó en Winnipeg su segundo oro en los cinco mil metros planos, aunque cuatro años después añadiría un tercero.
El canotaje tendría entre sus principales figuras al C-2 de Cuba (Ibrahim Rojas y Leobaldo Pereira), oro en 500 y mil metros, al igual que el kayacista argentino Javier Correa, quien se coronó igualmente en el K-2 a mil y fue plata en el K-2 a 500.
Brilló también el ciclista canadiense Martin Northstein, quien ganó la velocidad al igual que en la edición precedente y añadió ahora los oros en keirin y la velocidad por equipos.
Su compatriota Tanya Dubnicoff eslabonó su tercera consagración consecutiva en la velocidad, y sumó además la dorada en 500 metros contrarreloj.
Esto mismo haría Jaret Lewellyn en el esquí acuático, pues en Winnipeg este deporte tuvo su segunda aparición, y también la nadadora Joanne Malar en los 200 combinado. En su caso añadió títulos en 400 combinado y la posta 4x200 libre.