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sábado, 11 de julio de 2015

Caracas-1983: el dopaje comienza a ser un problema grande

Por Lemay Padrón Oliveros 

Desde mediados de los años 1970 el dopaje había comenzado a mostrar su sombra en el deporte mundial, pero en Juegos Panamericanos no tuvieron un gran impacto sino hasta la justa de Caracas-1983.
El laboratorio habilitado en el estadio Brígido Iriarte tuvo bastante trabajo durante la cita continental, concebida para honrar el bicentenario del prócer de la independencia latinoamericana y héroe nacional venezolano Simón Bolívar, El Libertador.
La Organización Deportiva Panamericana (Odepa) debió retirar las medallas a una veintena de culpables de nueve países, y ante la amenaza de ser descubiertos, muchos deportistas comprometidos con esta ilegal práctica desertaron de la lid.
En total compitieron unos cinco mil deportistas en representación de 35 naciones (solo faltó Bolivia), en unos Juegos cuya realización se vio seriamente amenazada por las peleas fraticidas entre los organizadores del certamen y el Comité Olímpico Venezolano.
El expugilista Francisco "Morocho" Rodríguez fue el último relevo del fuego panamericano, que recorrió más de cinco mil kilómetros desde México hasta el pebetero en la capital venezolana, donde se repartieron casi 50 juegos de medallas más que en San Juan-1979.
Durante esta cita debutó el tenis de mesa, que reemplazó al patinaje sobre ruedas en el programa de competencias, al cual se incorporó también la lucha sambo, y además comenzaron a competir mujeres en tiro deportivo, judo y remo.
Individualmente el más destacado fue el gimnasta cubano Casimiro Suárez, quien ganó seis preseas doradas, en camino a convertirse en el máximo campeón histórico en este tipo de lides, privilegio que le arrebató su compatriota Erick López dos décadas más tarde.
En el atletismo sobresalieron los dobles triunfos del cubano Luis Mariano Delís (disco y bala) y del brasileño Agberto Guimaraes (800 y mil 500 metros).
En torno a Guimaraes surgió una polémica, pues el brasileño tumbó involuntariamente al local William Wuyke en la final de los 800, y tras varias protestas, apelaciones y cierto apasionamiento mediático, un tribunal imparcial ratificó el triunfo inicial.
También destacó el récord panamericano del cubano Leandro Peñalver en el hectómetro, el duelo Cuba-Estados Unidos en el relevo corto y el 1-2 de Puerto Rico en el maratón, por intermedio de Jorge González y César Mercado.
Asimismo, en el boxeo solamente el venezolano Manuel Vilches (54 kilogramos), el puertorriqueño Rafael Ramos (48) y los estadounidense Pernell Whitaker (60) y Louis Howard (67) lograron arrebatarle títulos a los pugilistas cubanos.
Entre los ocho monarcas cubanos sobresalió el pesado Pablo Romero, quien derrotó en la final al futuro campeón profesional Evander Holyfield, de brillante carrera en los pesos completos.
Estados Unidos ganó el ciclismo con seis de los ocho oros disputados y el judo femenino con triunfos en las seis divisiones, aunque en el masculino vencieron los cubanos con cuatro coronas.
En la lucha, la mayor de las Antillas mostró dominio: ganó cinco medallas de oro en el estilo libre, y cuatro títulos en el grecorromano, con Cándido Mesa coronándose en las divisiones máximas en las dos modalidades, porque Cuba no compitió en sambo.
También Cuba puso su sello en la halterofilia, conquistar siete de las 10 categorías, con 19 medallas de oro -15 más que los canadienses, sus escoltas- y 11 cotas panamericanos pese a la descalificación de dos de sus mejores hombres, y en la esgrima.
Como de costumbre, los nadadores estadounidenses reinaron en las albercas, con 25 cetros y tres récords mundiales, conseguidos por Steve Lundquist (100 metros pecho), Rick Carey (100 espalda) y el relevo combinado.
El brasileño Ricardo Prado salvó la honra latinoamericana con par de títulos, en 200 y 400 metros combinados, en tanto el clavadista Greg Louganis repitió sus títulos en trampolín y plataforma, como estandarte del predominio norteño en esta disciplina.
Los equipos estadounidenses brillaron en los deportes colectivos, con triunfos en el polo acuático masculino y el baloncesto en ambos sexos, con énfasis en el masculino y la presencia del mítico Michael Jordan, con apenas 20 años y antes de debutar con los Toros de Chicago.
Canadá firmó las dos competencias de softbol y hockey (por primera vez en detrimento de Argentina), Brasil destronó a Cuba en el voleibol masculino, pero se impuso en el femenino y en el béisbol, en ambas por cuarta vez consecutiva.
Por último, Uruguay fue el campeón en fútbol, Estados Unidos mayoreó en arquería, equitación, nado sincronizado, tenis y tenis de mesa, tiro deportivo y remo, y Brasil encabezó el medallero en velas.

miércoles, 8 de julio de 2015

Cali-1971: Cuba a lo grande

Por Lemay Padrón Oliveros 

Hasta esta edición de los Juegos Panamericanos, Cuba había sido uno más en el concierto continental, pero a partir de Cali, la mayor de las Antillas quedó siempre en el segundo puesto, a excepción de La Habana-1991, cuando asaltó el primero. 
De apenas siete medallas de oro conquistadas en Winnipeg-1967 pasó en Cali a 31, de las 16 de plata a 49, y de las 24 de bronce a 25. El total de 47 subió a 105, y si en tierra canadiense fueron producto de cinco deportes, en esta ocasión surgieron de 10.
La hazaña más encumbrada la consiguió el saltador de triple Pedro Pérez Dueñas. Con solamente 19 años, y una constitución física más bien endeble e impropia para esa modalidad, no se pensó que podría superar al brasileño Nelson Prudencio, subcampeón olímpico en México-1968, donde durante minutos tuvo la marca mundial en su poder.
Sin embargo, el caribeño sorprendió a todos con un espectacular salto de 17 metros y 40 centímetros, que dejó con la boca abierta a todos.
El registro tenía un centímetro más que el vigente récord mundial del soviético Víctor Saneev, y rápidamente lo convirtió en una estrella mundial.
Desgraciadamente, nunca más pudo acercarse a esa cota, y al año siguiente la suerte no lo acompañó en la cita estival de Munich-1972, pues se lesionó en la clasificación y miró desde la tribuna como Saneev recuperaba el primado.
Mejor estuvo en Montreal-1976, con un cuarto lugar, pero Pérez Dueñas nunca volvió a rozar la perfección como aquella noche en Cali.
Uno de los puntales de la delegación cubana fue el gimnasta Jorge Rodríguez, quien aportó cuatro primeros puestos de los cinco obtenidos por su país. Rodríguez se coronó como máximo acumulador, en caballo con arzones, barra fija y por equipos.
Buena contribución hicieron las pesas, con siete máximos pergaminos, con destaque para Rolando Chang, quien dominó los tres movimientos tradicionales en la división de 56 kilogramos.
El atletismo tuvo otros destacados como el jamaiquino Donald Quarrie y el estadounidense Frank Shoeter.
Quarrie, oro olímpico en 200 y plata en 100 metros planos en Montreal-1976 y bronce en 100 en Moscú-1980, deslumbró en l00 y 200, está última prueba con excelente crono de 19.86 segundos, para igualar el récord planetario. Además, guió al cetro a la posta 4x100 de su país, su tercer oro en la cita de 1971.
Por su parte, Shoeter se impuso en los 10 mil y la maratón, prueba en la que ganó el oro estival en Munich.
Las cubanas Carmen Romero y Tomasa Núñez ganaron en disco y jabalina, respectivamente, los primeros cetros para su país en estas especialidades, en las cuales fueron con posterioridad grandes dominadoras.
En disco, desde Cali-1971 hasta Guadalajara-2011, Cuba perdió el oro solamente en 1999 y 2003, y en jabalina únicamente no fue cubana la ocupante del puesto central del podio en 1975 y 2003.
En definitiva, Estados Unidos triunfó en 25 de las 37 modalidades, y solamente Canadá (5), Jamaica (4) y Cuba (3) lograron arrebatarle títulos.
La plaza de toros de Cañaveralejo fue la sede del boxeo, donde el venezolano Francisco "Morochito" Rodríguez (51 kilogramos) reafirmó el oro panamericano de Sao Paulo-1963 y el olímpico de México-1968.
No obstante, los grandes dominadores fueron los cubanos, que festejaron en sus cuatro finales, con los triunfos de Enrique Regüeiferos (63), Rolando Garbey (71), Emilio Correa (67) y Rafael Carbonell (48).
Con bronce finalizó quien luego fuera el mejor boxeador amateur de todos los tiempos, Teófilo Stevenson, superado en semifinales por el estadounidense Duane Bobick, de quien luego se tomaría justa venganza en Munich, en la primera de sus tres coronaciones olímpicas.
Colombia tuvo su gran ídolo en el antioqueño Martín Emilio Rodríguez, conocido como Cochise, quien cubrió de gloria al ciclismo latinoamericano al convertirse en recordista mundial de la hora y campeón mundial de persecución individual.
En el velódromo de la Unidad Deportiva Alfredo Galindo tuvo prácticamente su despedida del amateurismo, porque poco después lo declararon profesional y le impidieron competir en Munich-1972.
No obstante, en Cali dejó profunda huella al imponerse en persecución individual y por equipos.
Los escenarios acuáticos continentales vivieron en Cali la despedida de uno de sus símbolos, el remero argentino Alberto Demiddi, quien subió dos veces a lo alto del podio.
A sus 27 años, Demiddi ya era campeón del mundo, vencedor en las regatas de Henley, cuatro veces campeón sudamericano, ganador en Winnipeg-1967 y el bronce olímpico de México-1968.
En el single scull apabulló completamente al estadounidense Bill Tytus, quien llegó 22 segundos detrás suyo, en un exhibición de técnica y fuerza.
También lideró el cuádruple par de Argentina, y al año siguiente finalizó segundo en la prueba individual en Munich y se retiró.
La natación volvió a mostrar amplio dominio de Estados Unidos, quebrado por el ecuatoriano Jorge Delgado, quien sorprendió al imponerse en 200 mariposa. Cuatro años después ganó los 200 libre, las únicas preseas que posee Ecuador en la natación panamericana.
Guatemala festejó en Cali su primer oro panamericano, gracias al tirador Víctor Castellanos, ganador en la pistola de tiro rápido. Tendrían que esperar hasta Mar del Plata-1995 para volver a saborear el metal áureo en este deporte.
En los deportes colectivos, Cuba comenzó su serie de triunfos en el voleibol de ambos sexos y recuperó el cetro de béisbol, Brasil hizo doblete en básquetbol y Argentina ganó el fútbol y repitió en hockey sobre césped masculino.
El aniversario 20 de los Juegos se celebró con récord de asistencia, con dos mil 996 atletas de 31 países, y la sola ausencia de Honduras, en una justa que no contó con el tenis pero vio el debut del judo.
Al final los organizadores se llevaron casi todos los méritos, porque la justa organizada entre el 31 de julio y el 13 de agosto de 1971 cumplió con todas las expectativas tanto por los preparativos como las instalaciones, el esfuerzo de los atletas y la calidez humana de los caleños.

domingo, 20 de mayo de 2012

Francisco Rodríguez, la gloria vinotinto


Por Lemay Padrón Oliveros

Pregunten a cualquier venezolano por su historia olímpica y se encontrarán con el nombre de Francisco "Morochito" Rodríguez, humilde boxeador nacido en Cumaná.
   Morochito, segundo de 14 hermanos, siempre supo lo que era luchar: tuvo que vender pescado desde muy pequeño para ayudar a su familia a subsistir.
   Cinco años más joven que Carlos "Morocho" Hernández, uno de los boxeadores profesionales más ilustres de su país, a Francisco se le pegó el diminutivo como apodo, también atendiendo a su físico.
   Analfabeto hasta la adolescencia, el pugilista ganó fama como peleador amateur: en 1967 ganó el oro en la división de 48 kilogramos durante los Juegos Panamericanos de Winnipeg-algo que repetiría cuatro años más tarde en Cali- y llegó a acumular un récord de 266 victorias y apenas cuatro derrotas en su carrera.
   Pero fue en 1968 cuando con 23 años dejó su marca indeleble para el resto del mundo. Tras eliminar al estadounidense Harlan Marbley, derrotó al surcoreano Yong-Ju Jee en la final de la categoría minimosca y ganó la única medalla dorada de Venezuela en toda la historia, no sin antes esforzarse para hacer el peso, pues estuvo pasado horas antes del combate crucial.
   El púgil suramericano debió reponerse también a la fractura de su pulgar en ese tope por el oro contra Jee, en el último asalto, precisamente el más importante porque los dos anteriores habían sido parejos, pero la felicidad por el logro alcanzado finalmente por votación dividida 3-2 hizo olvidar todo lo demás.
   Tras ese logro firmó un contrato profesional, como es costumbre en esa disciplina, y más aún para alguien de origen humilde, pero antes fue a ver una pelea con su madre, Olga Margarita Rodríguez, pues nunca utilizó el apellido Brito del padre.
   En medio del combate uno de los contendientes recibió un golpe y unas gotas de sangre cayeron sobre el regazo de Olga, quien le pidió a su hijo cancelar el contrato, por lo cual Morochito siguió en las filas del amateurismo y nunca se convirtió en boxeador profesional.
   Años después el cumanense fue exaltado merecidamente al Salón de la Fama del Deporte Venezolano y ha recibido numerosos homenajes, dentro y fuera de su país, donde en su honor se celebran desde 2009 los Juegos Nacionales de las Glorias Deportivas, Copa Francisco “Morochito” Rodríguez.