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martes, 7 de abril de 2015

Campeonato Nacional de Fútbol: Se escapa Camagüey

Por Lemay Padrón Oliveros

La paridad exhibida en las primeras fechas del Campeonato Nacional de Fútbol se esfumó de golpe y porrazo, como mismo se hizo trizas el liderazgo de Villa Clara.
El Expreso del Centro marchaba sobre rieles hasta que se descarriló en una visita a La Habana, y de ahí en adelante todo han sido derrotas, cinco seguidas. Jamás vi a ese equipo en una racha tan mala, y más aún luego de empezar tan bien.
Tan flojas han sido las presentaciones de los naranjas, que ahora aparecen en el quinto puesto, con tres puntos nada más de ventaja sobre quienes están en peligro de jugar el descenso, a falta de siete fechas.
Pero como desgracia de unos es fortuna para otros, Camagüey se ha alejado peligrosamente en el primer lugar, y ahora posee ocho puntos de ventaja sobre La Habana, el otro que ha tenido un desempeño aceptablemente regular en el certamen.
A los capitalinos les han afectado mucho las lesiones, y para colmo perdieron a sus defensores regulares en el llamado más reciente de la selección nacional, que se tradujo en empate en el torneo doméstico.
Hay margen para aspirar al primer puesto, pero parece demasiada la distancia tomada por los camagüeyanos, sin dudas los mejores del certamen. El veteranísimo Armando Coroneaux sigue aportando a la causa agramontina y pudiera conseguir por fin el título de campeón nacional, algo que los de su tierra no alcanzan desde hace cuatro décadas, cuando junto a los avileños conformaban los llamados Granjeros.
Ocho triunfos seguidos han colocado cómodamente al frente a los de la tierra del tinajón, que nada más perdieron con los capitalinos a inicios del campeonato Centenario.
Precisamente entre ellos será el duelo estelar de este miércoles, que para los citadinos será de vida o muerte, pues una derrota prácticamente sepulta sus opciones de coronarse.
Por último, en la parte baja el monarca Ciego de Ávila ha tomado un segundo aire (¿inspirado por los Tigres?), y salió del sótano, que ahora es ocupado por Sancti Spíritus, con 10 unidades. Los avileños poseen una más, al igual que Guantánamo e Isla de la Juventud, y esto les concede opciones de mantener la categoría.
Quedan aún nueve jornadas, pero el torneo pudiera morir este mismo miércoles, si Camagüey derrota a La Habana.

viernes, 3 de abril de 2015

¿Piratas o Tigres?

Por Lemay Padrón Oliveros 

Si alguien tiene todavía deseos de pronosticar, ahí se los dejo, porque estoy seguro de que nadie, absolutamente nadie, pensó que esta sería a final de la Serie Nacional número 54.
La Isla seguramente no estaba en los pronósticos de ninguno, quizás ni siquiera para avanzar a la segunda fase por delante de dos llamados Grandes como Villa Clara y Santiago de Cuba, pero, cumplido ese paso, poco a poco siguieron escalando posiciones y se colaron en semifinales, luego de dejar en la cuneta a los otros dos históricos de la pelota cubana: Industriales y Pinar del Río.
En semis nadie los dio favoritos contra Matanzas, pero de nuevo hicieron la gracia, con ese juego alegre y distendido que les permite hacer borrón y cuenta nueva y asumir cada partido como si fuera el último, listos para jugarse el pellejo en cada jugada.
Ciego ya sabe lo que es ser campeón de Cuba, pero tras una campaña en la cual no pasó ni siquiera a la segunda fase, pocos deben haberlo colocado como finalista. La perfecta elección de los refuerzos, y el cambio oportuno de alguno cuando no rindió, fue clave para que los Tigres fueran el mejor equipo de 2015.
Llega ahora la final, y para cualquier especialista son los aviileños los favoritos, porque tienen la mejor novena, pero con estos Piratas se ha visto que es muy difícil dar pronósticos. Se han creído, y en serio, que pueden coronarse, y no se sabe si alguien les puede sacar esa idea de la cabeza.
Deben ser juegos de mucha estrategia si el pitcheo isleño aguanta a los inspirados Tigres, que tratarán de sacar las garras afiladas ante los abridores rivales para que no tengan opciones de encaramarse al box Danny Aguilera y Héctor Mendoza con el juego pegado.
Supuestamente los lanzadores de Ciego deben tener entre ceja y ceja a un solo hombre, Michel Enríquez; pero cuidado, van a tener que dominarlo bien, porque sus compañeros demostraron que aún con machucones o errores del rival, el solo hecho de verlo anclar en la primera almohadilla ya es acicate suficiente como para levantarlos a todos y mandarlos al abordaje.
Roger Machado va a tener que reconvertir a los suyos en Tigres de los siete mares, como aquella añeja película de piratas y corsarios, a ver si hunde el catamarán isleño.

sábado, 22 de marzo de 2014

El que siempre pierde


Por Lemay Padrón Oliveros

Así se titulaba un documental filmado en 35 milímetros de los años 80 del pasado siglo, cuando éramos ricos y no lo sabíamos. Como es de esperar, se refería a los árbitros en la pelota cubana, y lo hacía con un fino humor.
Lamentablemente, la jocosidad de aquella obra de arte no puede disfrutarse a plenitud si la traemos a nuestra actual Serie Nacional, que va camino de convertirse en la peor de la historia para el arbitraje, tanto por los errores cometidos por los hombres de negro, como por el irrespeto que han sufrido tanto de managers como de directivos.
He escuchado varias veces eso de que “son los que tenemos”, pero no me gusta esa justificación. Tampoco que si son mal pagados o reconocidos, porque son muy pocos quienes tienen el salario y el reconocimiento que merecen y sin embargo, se hacen cosas muy valiosas en todos los sectores de la vida pública cubana, cuando se asume el trabajo con profesionalidad.
Y nótese que la gran mayoría de los horrores, perdón, quise decir errores, trasciende cuando el partido es televisado. O sea, que estamos hablando de apenas un encuentro diario, cuando a veces se celebran hasta ocho en una misma fecha. ¿Cómo será en el resto de los choques que no vemos o escuchamos por radio?
Estoy cansado también de que un árbitro se equivoque a favor de un equipo, y luego lo haga a favor del otro, como si quisiera emparejar, cuando al contrario, lo que hace es ensuciar aún más su nombre. Sucedió en la subserie Industriales-Matanzas en segunda base, y hace unas horas en el Pinar-Industriales en la primera almohadilla.
No suscribo tampoco aquello de que “son los que tenemos” cuando me acuerdo de Luis César Valdés, que no es infalible ni mucho menos, pero era el mejor que teníamos, y por culpa de los dirigentes del béisbol, no de nadie más, decidió ir a sentarse en el portal de su casa, en Villa Clara.
La escuela de arbitraje, si en realidad existe, no es todo lo seria que debía ser. No están saliendo de ahí los hombres bien preparados, y eso lo paga el espectáculo.
Hace un tiempo esbocé la idea de aplicar aquí lo que se hace en otros lugares: especialización del arbitraje. Así quienes trabajan detrás del plato son menos, y se les puede pedir uniformidad en la zona (sin dudas lo más polémico y dañino para el béisbol cubano), y los de las bases son más precisos. En este último caso muchas veces es la colocación del árbitro lo que influye más en una mala decisión, pero para eso hace falta la práctica sistemática.
Es otra asignatura pendiente del béisbol cubano. Ah, y lo digo hoy porque se viene la postemporada, y ahí sí que cualquier error puede terminar en trifulca. Primero conmino a los imparciales a hacerse un chequeo integral, con énfasis en la vista, a mentores y peloteros a tener calma, y a los aficionados a no emprenderla con los árbitros, quizás porque son los que nos merecemos mientras no se hagan las cosas como deben hacerse.

martes, 11 de febrero de 2014

Regreso al pasado

Por Lemay Padrón Oliveros

Luego de otro fracaso extrafronteras, el béisbol cubano regresa a los escenarios nacionales, con la reanudación de la Serie 53, en la cual tienen los boletos a la postemporada en estos momentos Matanzas, Pinar del Río, Villa Clara e Industriales, pero con muy poco margen sobre el resto.
Volverán las emociones a nuestros estadios y la pasión de cada cual por su equipo, pero no deben olvidarse las lecciones aprendidas en Isla Margarita.
Nuestro béisbol llora y grita por los cambios, como lo haría un recién nacido si le niegan la leche materna.
Desde ya hay que sentarse a debatir las ideas para jugar más y mejor pelota en Cuba, y debatir no está puesto por gusto, es simplemente para recordar que algo tan grande como el deporte nacional no puede estar regenteado por una o dos cabezas, se necesita aunar esfuerzos y sumar cualquier iniciativa si es válida, venga de donde venga.
Las miradas ahora estarán mucho más atentas a lo que suceda en cada diamante, desde el juego en sí hasta cosas colaterales como la labor de las mascotas, o las ideas para involucrar al público en cada desafío.
Igualmente, sobre la grama aspiramos a ver la misma disciplina vista en suelo venezolano. ¿Por qué será que fuera podemos comportarnos y aquí no? ¿Nos importará más ser campeones nacionales que de la Serie del Caribe?
En Nueva Esparta nos pasamos de educados, jamás se protestó (correctamente, no estoy incitando a la violencia) y motivos hubo, como un swing rival que los árbitros no cantaron como strike, la polémica jugada en home con Ariel Borrero en la que el guante con la pelota no toca al jugador villaclareño, o un out bien estrecho decretado en primera base.
Ojalá los ánimos estén tan calmados a domicilio, ojalá también la zona de strike se aplique como debe ser, para que nuestros lanzadores no vayan a eventos internacionales pensando que deben lanzar por el medio, ojalá, ojalá, ojalá…
Son unas cuantas las cosas por mejorar, pero sobre todo hay que jugar pelota, desde los niños en los placeres hasta esos más de 200 peloteros que quedaron “ociosos” luego de los primeros 45 juegos. En el terreno es donde de verdad se superan todos los problemas.

sábado, 8 de febrero de 2014

¿Realmente somos tan malos?

Por Lemay Padrón Oliveros 

Algunos kilogramos de papel gaceta, horas de radio y televisión y millones de caracteres digitales se han vertido en las últimas horas referentes a la temprana eliminación de Villa Clara en la Serie del Caribe de Isla Margarita-2014.
Creo que lo primero es cambiar el nombre del equipo a Cuba Clara, porque además de tener en sus filas a varios integrantes de nuestra principal selección nacional, no me parece posible una mucho mejor actuación de otro plantel de los nuestros, de esos ocho sobrevivientes en la segunda ronda.
Por tanto, no es para hacer leña de los anaranjados, sino para reflexionar profundamente sobre la actualidad del béisbol cubano, y hacia dónde vamos si seguimos como estamos.
Muchísimas han sido las críticas, casi todas acertadas, pero yo me pregunto: ¿Realmente somos tan malos? ¿Cómo es posible que un país donde supuestamente se juega tan mal a la pelota sea el único que tiene efectivos en todos los equipos de la Serie del Caribe? Esos que han actuado, y muy bien, en otros planteles, ¿no se formaron aquí mismo?
Eso nos lleva a otra pregunta, ¿no es esa una muestra de que haciendo las cosas como se debe, nuestros peloteros serán más profesionales? Sí, sin miedo a la palabra, porque apuntamos a profesionalidad más que a profesionalismo, a saber qué hacer y hacerlo en cada momento o al menos fracasar por el buen camino.
Si esos mismos que ayer montaban en Yutong ahora lucen como peloteros de la gorra a los spikes, quiere decir que aquí no se juega tan mal.
Lo que no se compra en una ferretería, que es el talento, lo tenemos. Entonces, ¿por qué es tan difícil deshacernos del polvo acumulado en más de 50 años, quitarnos la venda y realizar de una vez los cambios pedidos a gritos en la última década?
No los cambios epidérmicos para maquillar la Serie Nacional, cambios profundos, de los cimientos a la azotea del edificio, para lograr de una vez más y mejor béisbol en Cuba, y por ende poder hacerlo mejor fuera.
Por su historia, su casta y su clase, la pelota cubana no se merece dejar esa pésima imagen en Isla Margarita, no tanto por haber perdido -en definitiva a ese nivel todos ganan y pierden-, sino sobre todo por la sorna con la cual trataron algunos rivales a Villa Clara, dando juego a su banca cuando apenas ganaban 4-0 en un tercer inning, como diciendo: total, si lo pobres no van a poder ni empatarnos.
Que va, nosotros no somos tan malos y merecemos mayor respeto, pero ese hay que ganárselo haciendo las cosas bien.

jueves, 6 de febrero de 2014

Mejor que no hubiera espejismo

Por Lemay Padrón Oliveros 

Buena parte de Cuba estuvo pendiente del encuentro entre Indios de Mayagüez y Navegantes de Magallanes para saber si en definitiva Villa Clara avanzaba a semifinales de la Serie del Caribe, pero al final los puertorriqueños se llevaron el boleto ante unos venezolanos que hicieron bien poco por la victoria.
Hubiera sido lindo ver a la tropa naranja luchando en semifinales, pero a la vez peligroso, porque es irreal que estuviera entre los cuatro mejores equipos del torneo.
Lo lamento de verdad por los campeones de Cuba, pero no mostraron la calidad necesaria como para avanzar a la segunda fase, y a la pelota cubana le hubiera hecho más daño que beneficio verlos llegar a trompicones a la semifinal.
Como mismo me parece que el segundo lugar de Cuba en el I Clásico Mundial nos hizo más mal que bien a la larga, al tapar el bosque de ineficiencias con el árbol de la heroicidad hecha por ese plantel, ahora se nos hubiera nublado la vista si Villa Clara se colaba en semifinales de la Serie del Caribe, y quién sabe si un poco más allá, porque en un partido podía pasar cualquier cosa.
La realidad, querámoslo o no, es que no estamos a ese nivel. Se han hecho las cosas mal por años desde la base hasta la cúspide de la pirámide, desde los niños que no tienen los implementos necesarios para jugar todo el año en todos los rincones del país, hasta las Series Provinciales que se recortan por falta de pelotas, o las Nacionales donde los errores mentales campean por su respeto.
Claro que tenemos el material para trabajar y ser nuevamente los reyes del Caribe, pero se necesitan los cambios que a gritos hemos pedido población y periodistas desde hace ya unos cuantos años.
No se concibe que los peloteros lleguen a las Series Nacionales, e incluso al equipo Cuba, con deficiencias técnicas contenidas en el ABC de la pelota, o que los mentores manejen el pitcheo sin estrategia ni roles definidos, o que los campeonatos de las categorías inferiores se celebren en 15 días. Jugando constantemente es como todo el mundo interiorizará qué hacer en cada momento de un partido.
Sí, hubiera sido lindo ver a Villa Clara todavía con vida, pero al menos a mí me gusta ver mis defectos ante el espejo para poderlos remediar, en vez de autocomplacerme con la idílica imagen que me puede regalar un espejismo.

Villa Clara: así no se puede


Por Lemay Padrón Oliveros

Sin armas. Así se ha visto a Villa Clara en la Serie del Caribe de 2014.
Antes de arrancar el torneo decíamos que el conjunto cubano tenía para llegar a la final, pero para eso se debe jugar con exactitud, contrariamente a lo hecho por el plantel naranja en Isla Margarita, donde no ha funcionado prácticamente nada.
La ofensiva es lo que menos mal se ha visto dentro del desastre total. Decimos eso porque una novena que fabrique cuatro carreras como promedio debe tener opciones de aspirar a la victoria.
Sin embargo, a la hora de producir carreras vuelven los problemas de los últimos años, cuando hacía falta adelantar a un corredor, conseguir un batazo a los jardines o roletear por el cuadro, no se lograba en el momento oportuno.
El pitcheo ha sido demasiado noble, prácticamente sin explotar la vertical ni las esquinas, y por eso lógicamente fue presa fácil de bateadores experimentados. Ni abridores ni relevistas -por cierto, nada bien definidos en este equipo- lograron actuaciones sólidas.
La defensiva fue desastrosa también, con par de errores por desafío. Esos son de los que van a los libros, pero hubo otras desconcentraciones, manifestadas en tiros a destiempo o innecesarios, que también costaron carreras.
Si a todo eso se suma que la dirección dejó que desear, especialmente en el manejo del pitcheo y la no sustitución de Ariel Borrero en aquel famoso octavo inning, entonces ganar es casi imposible.
La experiencia es que a estos torneos no se les puede subestimar y se debe ir bien preparado desde todo punto de vista. Muy mala señal fue que Villa Clara hubiera perdido un juego con Industriales antes de partir, cuando el equipo azul estaba en su peor momento.
Visto lo visto, es preferible que antes de comenzar la Serie Nacional se le diga al campeón que no irá a la Serie del Caribe, sino a otro torneo internacional como premio, y dejar la justa caribeña para el equipo Cuba, que también pudiera sacarle provecho como fogueo.
Cuando con nuestra selección nacional hayamos recuperado el papel predominante que tuvimos en los primeros años de la Serie del Caribe, entonces podemos volver a confiar en un equipo provincial reforzado para acudir al evento más importante del béisbol en nuestra región.

domingo, 2 de febrero de 2014

Villa Clara, por supuesto que se puede

Por Lemay Padrón Oliveros

Con los refuerzos pedidos por Ramón Moré, Villa Clara está en condiciones de hacer un muy buen papel en la venidera Serie del Caribe de béisbol.
Se trata de un torneo de estreno para todos los cubanos de hoy, con una calidad por encima de la de nuestras Series Nacionales, y superado quizás solamente por los Clásicos Mundiales, pero el conjunto villaclareño reúne en sus filas la experiencia y la juventud mezcladas muy bien.
Esta amalgama debe rendir sus frutos, porque los naranjas podrán presentar una alineación sólida, con hombres ya maduros en sus respectivas responsabilidades, y que en su mayoría han jugado juntos en los últimos años.
Desde la lomita contarán con una garantía como Freddy Asiel Álvarez, escoltado por Norge Luis Ruiz e Ismel Jiménez como abridores estelares, y buenos relevistas como Jonder Martínez, Vicyohandry Odelín, y el resto del staff de los campeones nacionales.
Todavía no se conoce a cabalidad los rivales (falta el equipo de México y definir los refuerzos de todos), y esto puede ser una desventaja, pero sean quienes sean, Villa Clara no les quedará corto.
Sobre los refuerzos hay algunos criterios en contra por el aquello de reconocer a quienes conquistaron el banderín hace unos meses, pero ahora se trata de Cuba, y no podemos ir a perder. Además, la delegación cubana viajará en un vuelo charter, y eso permite que puedan ir todos los villaclareños “originales”, aunque no estén en la nómina oficial, y eso de por sí es un gran estímulo para ellos.
El listón está bien alto para la tropa anaranjada, porque Cuba brilló siempre en las Series del Caribe, ya fuera con Almendares, Habana, Cienfuegos o Marianao, pero como sucede con el equipo Cuba, esto no debiera ser un obstáculo para desarrollar un juego alegre y lograr que los peloteros se diviertan.
Igualmente, todos los inconvenientes para lograr la participación cubana debieran ser un acicate para hacerlo mucho mejor, como para demostrar que con la mayor de las Antillas hay que contar siempre que se hable de béisbol.
En estos momentos se pulen detalles en la grama del latinoamericano, pero yo al menos no tengo dudas de que se puede hacer un buen papel. Esperemos para ver cómo salen las cosas, porque ya lo dijo quien lo dijo: la pelota es redonda, pero viene en cajas cuadradas.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Reutilio, reconocimiento a la permanencia

Por Lemay Padrón Oliveros 

Nunca fue un fildeador brillante, ni un toletero extraclase, pero siempre estuvo entre los mejores jardineros centrales de su época.
Por aspectos mucho más banales no era llamado ni a preselecciones nacionales, pero Reutilio Hurtado seguía ahí, como el dinosaurio, esperando a que los verdaderos dinosaurios despertaran y se dieran cuenta de su valía.
Su llegada a los mil 500 imparables en Series Nacionales, una cifra de respeto en este contexto, nos sirve de excusa para dedicarle unas líneas a este gran ser humano, que a pesar de ser preterido constantemente a la hora de integrar las preselecciones nacionales, seguía echando el resto con su Santiago de Cuba.
Amor a la camiseta, no de otra forma se puede evaluar esta tozuda actitud de mantenerse contra viento y marea haciendo los sacrificios físicos inherentes al juego de béisbol, soportando la lejanía de la familia durante buena parte del año, y para colmo sufriendo en las últimas temporadas el peor momento de su novena en torneos domésticos.
Nada de esto hizo mella en su espíritu, y siguió entregándose como el primer día, consciente de que en esta pelota donde lo que sobra es inexperiencia, su sola presencia es una inspiración para sus compatriotas.
No creo que haya tiempo para reconocerle como pelotero los méritos ganados día a día sobre los diamantes, pero al menos desde esta tribuna pretendemos que su ejemplo no pase desapercibido. Peloteros como Reutilio Hurtado son los que ayudan a tejer las leyendas de los grandes equipos, como hizo Alexander Ramos en la Isla de la Juventud, o José Ramón Riscart en Villa Clara, todos con méritos para integrar más de una vez las preselecciones cubanas, pero olvidados más de la cuenta.
Dejar el pellejo en el terreno, sin esperar más recompensa que darle alegrías a su terruño, ha sido la máxima de Reutilio en todos estos años, y no sé si sus coterráneos van a cada rato a tocarle la puerta para agradecerle tanta entrega desinteresada, pero deberían hacerlo con frecuencia.
Desde aquí las leyes de toda lógica me impiden extender mi mano hasta la tierra caliente para hacerlo, pero en su casa, el estadio, el terreno o el hotel donde esté, quisiera dejarle un mensaje que le acompañe siempre: ¡Gracias!

domingo, 6 de octubre de 2013

Traspasos, muy bien; ¿y cómo quedo yo?

Por Lemay Padrón Oliveros 

Durante muchos años moverse de una provincia a otra para jugar béisbol era una auténtica Odisea. Quien intentara hacerlo debía contar con muchísima suerte, o esperar dos años para poder jugar en otro territorio. Los menos, recibían permiso de sus equipos de origen, y se incorporaban con más premura. 
Así se vieron casos de peloteros que engrosaron las nóminas de la Isla de la Juventud, Industriales y Las Tunas, entre los casos más significativos, junto a algunos otros (escasos) en casi todas las nóminas. 
La llegada de los hermanos Gourriel a Industriales parece haber levantado la veda, pues para la próxima campaña ya se habla de unos cuantos casos de permutas: Dainier Moreira y Joan Carlos Pedroso a Matanzas, Yoandy Fernández a Villa Clara, Jorge Luis Barcelán a Mayabeque, por solamente mencionar los más conocidos. 
A diferencia de años anteriores, en los primeros casos no se trata de peloteros que no jueguen en sus provincias, sino que simplemente deciden cambiar de equipo por cuestiones familiares, o al menos así lo han hecho público. Las Tunas e Industriales no levantarán la voz por Pedroso y Barcelán, ¿pero puedo decir lo mismo de Guantánamo y Holguín? 
Se trata de un tema delicado, porque involucra la libertad de cada persona de elegir dónde trabajar y vivir, pero a la vez puede crear grandes diferencias por el atractivo que pueda ofrecer cada plaza. Moverse de un territorio a otro debe estar debidamente fundamentado, pero no prohibido, y ser parejo para todo el mundo. 
A este paso se puede eliminar también la territorialidad, porque si al final el equipo tal no va a estar representado por jugadores de esa provincia, no tiene sentido que se llame así. 
Si se critica el robo de talentos a nivel internacional, cómo no criticarlo ahora, cuando un pelotero se forma allá, y va a brillar a acullá, sin mediar compensación de ningún tipo. Hay que ver cuánto cuesta formar a un atleta de alto rendimiento para saber cómo se sufre cuando se pierde. No podemos ser hipócritas y aceptar en casa así como así lo que no toleramos de la casa para fuera. 
No se puede quedar bien con todo el mundo, pero en lo personal abogaría por una especie de compensación cuando suceda esto, porque como mismo no se le puede negar al jugador su deseo de superarse, tampoco se puede echar en saco roto el esfuerzo de sus formadores, siempre que estos no hayan descartado al hombre en cuestión. ¿Cómo resolver esta compensación? Hay que poner las neuronas a trabajar.

sábado, 31 de agosto de 2013

Estímulos provinciales

Por Lemay Padrón Oliveros 

Ciego tuvo que esperar más de un año.
Casi tan añejo como las Series Nacionales era el reclamo de que a los numerosos eventos por invitación existentes en el béisbol no fuera siempre la selección nacional cubana.
Por años, el principal equipo Cuba o uno similar acudía a cuanto evento se convocada para la mayor de las Antillas, y por ende, se le exigía el triunfo aunque fuera el trofeo Pelota de trapo.
Aunque no le faltaba lógica a esa política, por cuanto eran escasas las posibilidades de estimular a los mejores peloteros del país, a veces se pecaba de exceso y muchos peloteros “de provincia” se sentían desestimulados porque veían cerradas las puertas del plantel Grande y tampoco contaban con estas lides para al menos sentir por una vez el aquello de jugar a nombre de Cuba.
Lo hecho con Ciego de Ávila en primer lugar era una cuestión de justicia, porque el campeón nacional merece un reconocimiento mejor que un trofeo, y ese torneo canadiense reunía todas las condiciones como para llevarlo. Otra cosa es si se utiliza un certamen como preparación para el Clásico, como se hizo el pasado año con la invitación a Japón y a México.
Ahora se hizo lo mismo con Villa Clara, aunque su participación en la venidera Serie del Caribe se ha enredado por las exigencias del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, y tal como van las cosas es difícil asegurar que tomará parte en el evento.
Ante esta disyuntiva, sería aconsejable buscar variantes desde ahora, porque luego se vuelve a quedar en deuda, como pasó con los avileños, y ya el año entrante sí hace falta foguear a quienes asistirán al Premier de 2015.
Se está hablando en la actualidad de una lid por invitación en Colombia y se dice, y no son mentiras mías, que irá Matanzas. No puedo asegurar que no los hayan invitado con nombre y apellidos, pero me parece más una decisión de la Comisión Nacional, como justo premio al subcampeón nacional.
Mi única preocupación es que luego los villaclareños (y sus refuerzos), mucho menos estimulados a nivel colectivo e individual que los matanceros, queden en la cuneta. Si en definitiva son los yumurinos los escogidos para el certamen colombiano, entonces debe buscarse urgentemente una alternativa para el campeón del béisbol cubano en 2013.

martes, 11 de junio de 2013

Gallos desplumados

Por Lemay Padrón Oliveros 

Jugaron como nunca, pero perdieron como siempre. Ese pudiera ser el saldo para Sancti Spíritus de su tope semifinal con Matanzas, pero es un saldo demasiado escueto y pragmático.
Es verdad, les sacaron las espuelas una vez más, pero al menos yo vi otros Gallos, mucho más agresivos, y dignos de haber merecido más. Para su mala fortuna, nadie fue capaz de sacar el tercer out en el momento oportuno de ese fatídico octavo inning, cuando les faltaban cuatro para avanzar por segunda vez a una final nacional, y volvieron a fracasar en el séptimo juego.
Los lanzadores relevistas no pudieron hacer su trabajo y punto. La extraordinaria labor del novato Norge Luis Ruiz fue echada en saco roto, y quienes habían estado bien todo el año no actuaron correctamente en el momento crucial.
Sí, pero eso fue solamente en este último desafío, en los anteriores fue la ofensiva la más endeble, sobre todo la de su columna vertebral, una vez más en deuda con la afición, a pesar de las conexiones, aisladas pero importantes, de Yuliesky Gourriel.
A pesar de todo merecen reconocimiento ellos, y sobre todo su afición, que sin importarle mucho los fracasos constantes en la última década, repletaron el Huelga con la esperanza de sepultar de una vez la maldición.
Por el contrario, Matanzas fue todo agresividad, y gracias a la encomiable labor de contención del refuerzo guantanamero Frank Navarro no se fueron de partido y vaciaron el Huelga en el octavo episodio.
Lamentable, muy lamentable una vez más, el espectáculo de su manager, retando otra vez a las autoridades como si fuera intocable. Mejor decirlo ahora que ganó, y no después de una derrota, para que nadie nos tilde de atizar la herida abierta: A esto hay que ponerle coto YA, porque día a día se va subiendo la parada y la sangre puede llegar al río. Eso sin hablar de la pésima imagen a los millones de espectadores que apreciaban el juego, y a quienes luego no les pidió disculpas pese a tener los micrófonos a su disposición. 
Se viene ahora una batalla épica: algo así como Villa Clara contra Villa Clara, porque son dos equipos muy similares en cuanto a estilo de juego. Lo más saludable sería que el espectáculo lo pusieran los peloteros y no los entrenadores, y mucho menos los árbitros.

jueves, 6 de junio de 2013

Play offs: emociones en su justa medida

Por Lemay Padrón Oliveros

No estoy descubriendo el agua tibia ni mucho menos: en la postemporada la adrenalina sube a límites insospechados, y todos, desde el más parsimonioso aficionado hasta el más exacerbado pelotero viven cada partido con intensa emoción, y es frecuente sentir en carne propia cada jit, out o quieto.
Se trata del momento crucial en que se puede echar por tierra la labor de todo un año, desde la conformación del equipo hasta el desenlace final, y por eso es difícil controlar las emociones cuando alguien considera haber sido víctima de una injusticia.
Por eso, aunque algunos pueden considerarlo injusto, quienes no están involucrados directamente en cada jugada tienen que esforzarse al máximo para no equivocarse. Todos los seres humanos erramos, pero quienes no llevamos el uniforme no podemos decidir partidos.
La subserie Villa Clara-Cienfuegos quedará en el recuerdo no solamente por las altas dosis de coraje y entrega por ambas novenas, sino también por los yerros mayúsculos de los árbitros. Obviando los conteos, tan variopintos casi como los mismos lanzamientos (ya ni siquiera como cada imparcial), la jugada en primera en el cuarto juego, y la de tercera en el quinto desafío, merecieron airadas protestas de cada cuerpo de dirección.
Que Ramón Moré no reaccionara violentamente en el primer caso como lo hace ante los periodistas sigue siendo un enigma para quien escribe; quizás no la vio, o simplemente no quiso buscarse un problema, no sé. Lo cierto es que si hubiese protestado como la lógica lo indica, motivos tenía, como los tenía también Iday Abréu.
Para nada justifico la violencia, esa merece todo el rechazo posible, pero si te corre sangre por las venas al menos puedes ponerte por un momento en la piel del protagonista y reconocer que la reacción es humana.
Estamos acostumbrados a castigar la reacción y no la causa, y a veces esta última era más evitable que la segunda. Por suerte esta vez, para beneficio del espectáculo, el mayor castigo fue para quien provocó el lamentable incidente y no para quien lo protagonizó, por demás un manager de conducta intachable hasta donde sé. 
A esta historia todavía le quedan bastantes partidos por delante, ojalá el incidente sirva para que nos llamemos TODOS a capítulo y seamos “un tilín mejores”.

jueves, 23 de mayo de 2013

Villa Clara: el premio al mejor final

Por Lemay Padrón Oliveros

Todo está bien cuando acaba bien, dice un viejo refrán, y en parte se aplica a la clasificación de Villa Clara a la postemporada de la pelota cubana 2013.
Y digo en parte, porque se es un poco injusto al circunscribir el resultado a lo sucedido solamente en el final, cuando ciertamente mostraron su condición de equipo Grande y vencieron en los compromisos directos con los otros equipos que soñaban con discutir el campeonato.
Lo cierto es que ningún equipo de Cuba lleva tanto tiempo de permanencia en los play offs, con todo y que llevan casi dos décadas esperando por coronarse.
Han sido los Naranjas unos imprescindibles en la postemporada caribeña, y eso nadie se los ha regalado, porque en la mayoría de las veces han estado entre las novenas con mejores resultados en la fase regular. Baste decir que en todo el siglo XXI Villa Clara nunca ha sido el último clasificado, como ha sucedido ahora, y siempre avanzó con 50 o más victorias, y eso habla a las claras de estabilidad en la elite.
El juego alegre, con garra, que caracterizó a los conjuntos de esta zona de toda la vida, ha vuelto a aparecer en esta campaña, y en él han encajado de maravillas los cinco refuerzos escogidos al cierre de la primera etapa. Tanto los bateadores como Jonder Martínez en la lomita han contribuido sobremanera al repunte de los anaranjados, penúltimos entre los clasificados cuando cerró la fase de 16 planteles.
La manera en que están jugando estos Naranjas llama al espectáculo, enamora y suma adeptos a una nómina en la cual solamente los importados Jonder y Edilse Silva saben lo que es coronarse en una Serie Nacional recientemente, porque a Pestano ya debe habérsele olvidado qué se siente.
Esto será un plus para ellos cuando arranque el duelo semifinal ante Cienfuegos, el equipo de mejor rendimiento a lo largo de toda la Serie 52, llamado ya a tener un gran resultado.
Pero de este duelo hablaremos más adelante, ahora hay que quitarse el sombrero con los del centro del país, quienes se han acordado de su ilustre estirpe en el mejor momento posible.

martes, 14 de mayo de 2013

Se va el tren de los play offs

Por Lemay Padrón Oliveros 

Villa Clara las tiene todas consigo.
Muy poco falta para que parta el tren de los play offs de la pelota cubana, y ya un equipo tiene el boleto seguro (Cienfuegos) y otros dos parecen tenerlo bien cerca (Sancti Spíritus y Matanzas). La lucha por el cuarto no está definida, pero las mayores papeletas las tiene Villa Clara.
Carísimo le puede salir a Industriales el no haber podido salir con un 2-2 del Sandino de Santa Clara, cuando las tres derrotas fueron por una carrera, y dejando que desear en más de una ocasión en el corrido de las bases.
A Ramón Moré le salió de maravillas jugársela primero con Diosdany Castillo en el primero del doble con un relevo más largo al acostumbrado, y luego con Jonder Martínez, sus dos mejores relevistas. Se quedaba sin grandes nombres en el montículo para el partido del cierre, pero no tuvo problemas.
A Lázaro Vargas le sigue haciendo sufrir el pitcheo de segunda línea, y si para colmo cuando alguien lo viene haciendo bien lo sustituye (como hizo con Pedro Durán ante la Isla de la Juventud), corre riesgos innecesarios.
Estrategias aparte, lo cierto es que ahora a las huestes azules les hacen falta dos fracasos de los villaclareños, porque perdieron ante ellos la serie bilateral, y ellos jugar de manera impecable.
Para colmo, tras recibir a la Isla viajarán a Ciego, el otro con chances de subirse al tren, y es muy poco probable que logren una barrida ante un plantel que les tiene tomada la medida desde el año pasado.
Son los avileños los de menos oportunidades de avanzar, pero ya el pasado año lograron una clasificación que parecía increíble, y al final terminaron levantando el título, por eso no se les puede cerrar la puerta antes de tiempo.
Como están las cosas, Villa Clara depende de sí mismo, y esto es una grandísima ventaja, aunque tras chocar con Matanzas cierra con un enfrentamiento directo con Ciego, el otro que tiene su futuro en sus manos, pero solamente ganándolo todo. Ahora bien, esos seis juegos son en su feudo, otra ventaja para los de la ciudad del Che.
Por su parte, tras el cruento choque entre Tigres y Leones, Industriales cierra con Sancti Spíritus y Ciego con los Naranjas, en los dos casos como visitantes. 
Con solamente seis juegos por jugar, las emociones deben subir todavía más, y quien menos errores (reales y mentales) cometa, quedará entre los cuatro grandes.

sábado, 7 de enero de 2012

La magia de Víctor Mesa

Por Lemay Padrón Oliveros

Se extrañaba la presencia siempre fulgurante de Víctor Mesa en los estadios cubanos. Acompañaba al equipo Cuba en incursiones fuera de la isla y en los entrenamientos, pero el verdadero Víctor sale a relucir en la Serie Nacional. Siempre fue así cuando jugaba y lo sigue siendo ahora como entrenador.
Matanzas tuvo la osadía de entregarle las riendas de su equipo a alguien no siempre bien visto por sus métodos, pero sí admirado por sus resultados. Es que al más célebre de los peloteros de Villa Clara no hay quien le haga un cuento, porque jugó y dirigió aquí, allá y acullá.
Es difícil explicar cómo una novena tan vituperada en los últimos años ahora es líder de Occidente con el mejor promedio de ganados y perdidos que recuerden muchos de sus seguidores, luego de apenas unos meses con un nuevo entrenador.
La filosofía de la Explosión es la misma de cuando ensuciaba su uniforme persiguiendo batazos de todas dimensiones y hacia todos lados: entregarse en el terreno para que el resultado caiga por su propio peso. Incluso las derrotas no saben tan mal cuando las cosas se realizan como se debe.
Ahora mismo los yumurinos acaban de jugar contra Cienfuegos, equipo al cual no le ganaban en casi tres años en los cuales encajaron 14 reveses, y les derrotaron en par de ocasiones de tres posibles, otra muestra de la cara distinta de estos Cocodrilos.
A la tradicional fortaleza defensiva de los conjuntos dirigidos por Víctor (algo que se gana con entrenamiento y más entrenamiento, no cae del cielo), ahora los matanceros han logrado muy buenas actuaciones de sus abridores, claves en la mayoría de los triunfos.
Lo cierto es que el hiperquinético exjardinero central naranja ha devuelto la esperanza a toda una provincia de plantarse en la postemporada, por cierto, la única que no lo ha logrado desde llegada de la estructura de 16 equipos y 90 juegos (¡Verdad!, que ahora son 17). Y eso en Cuba le da ánimos hasta al que está enfermo en el hospital.
Alerto, no va a cambiar su estilo poco ortodoxo, quizás molesto para algunos “complejistas” que visten los uniformes de sus conjuntos, pero a la postre rinde frutos, y los seguirá rindiendo mientras Víctor mida a los demás con la misma vara con la cual se mide a él mismo. Porque aunque no figure en las estadísticas, él siempre es el décimo hombre sobre el terreno en cada uno de sus equipos.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Boxeo por equipos sin Guantánamo

Por Lemay Padrón Oliveros


Hace más de 10 años que sigo con asiduidad el boxeo nacional, y a golpe de memoria me parece que solamente en una ocasión Guantánamo quedó fuera de la final del torneo de boxeo por equipos.
Aquella ocasión, en la ya lejano 2002, fue también Granma el conjunto que logró desplazar a los del Guaso, sin lugar a dudas una tierra de las más productivas si de talentos boxísticos hablamos. Vale recordar con una simple pasada a los campeones olímpicos Félix Savón, Ángel Herrera o Rogelio Marcelo, por solo mencionar algunos.
Ahora la eliminación fue mucho más inesperada, porque estamos hablando nada menos que del actual campeón del certamen, algo que ha sucedido bastante poco en la historia de estos certámenes.
Para más datos, Guantánamo se dio el lujo de derrotar a Santiago de Cuba, y muchos pensaron que era cosa de coser y cantar la defensa del cetro, pero de eso nada.
Ahora algunos especialistas dicen que pesaron demasiado las exclusiones de Luis Pons, Yudenis Taureaux y Yunior Hechavarría, puntales de este elenco en años precedentes, pero el éxito ante los indómitos, monarcas indiscutibles del Oriente, echa por tierra esta hipótesis.
Por supuesto, siempre hay dos caras en este tipo de situaciones y la otra es la alegre de Granma, que luego de la victoria seis triunfos por cuatro sobre Guantánamo regresa a una final tras casi una década.
Yumaiki Aguilar (56) y Yoandris Maceo (más de 91), el primero con una sola derrota y el segundo invicto, fueron los cinchetes del plantel granmense, solamente superado por Santiago de Cuba.
Por Occidente junto a La Habana debe pasar Pinar del Río (resta una fecha), y en el Centro no hubo sorpresas con el avance de Camagüey y Villa Clara.
Para los guantanameros la eliminación es doblemente dolorosa, pues ellos ya habían sido seleccionados para acoger la final del certamen, privilegio que ahora debe pasar a Granma.
Desde fuera y a la distancia es muy difícil detectar las deficiencias y buscar soluciones; al colectivo técnico de los de la más oriental de las provincias cubanas corresponde hacer el análisis lo más concienzudo posible para trazar la estrategia adecuada que les permita regresar a los planos estelares.