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domingo, 17 de noviembre de 2013

Reutilio, reconocimiento a la permanencia

Por Lemay Padrón Oliveros 

Nunca fue un fildeador brillante, ni un toletero extraclase, pero siempre estuvo entre los mejores jardineros centrales de su época.
Por aspectos mucho más banales no era llamado ni a preselecciones nacionales, pero Reutilio Hurtado seguía ahí, como el dinosaurio, esperando a que los verdaderos dinosaurios despertaran y se dieran cuenta de su valía.
Su llegada a los mil 500 imparables en Series Nacionales, una cifra de respeto en este contexto, nos sirve de excusa para dedicarle unas líneas a este gran ser humano, que a pesar de ser preterido constantemente a la hora de integrar las preselecciones nacionales, seguía echando el resto con su Santiago de Cuba.
Amor a la camiseta, no de otra forma se puede evaluar esta tozuda actitud de mantenerse contra viento y marea haciendo los sacrificios físicos inherentes al juego de béisbol, soportando la lejanía de la familia durante buena parte del año, y para colmo sufriendo en las últimas temporadas el peor momento de su novena en torneos domésticos.
Nada de esto hizo mella en su espíritu, y siguió entregándose como el primer día, consciente de que en esta pelota donde lo que sobra es inexperiencia, su sola presencia es una inspiración para sus compatriotas.
No creo que haya tiempo para reconocerle como pelotero los méritos ganados día a día sobre los diamantes, pero al menos desde esta tribuna pretendemos que su ejemplo no pase desapercibido. Peloteros como Reutilio Hurtado son los que ayudan a tejer las leyendas de los grandes equipos, como hizo Alexander Ramos en la Isla de la Juventud, o José Ramón Riscart en Villa Clara, todos con méritos para integrar más de una vez las preselecciones cubanas, pero olvidados más de la cuenta.
Dejar el pellejo en el terreno, sin esperar más recompensa que darle alegrías a su terruño, ha sido la máxima de Reutilio en todos estos años, y no sé si sus coterráneos van a cada rato a tocarle la puerta para agradecerle tanta entrega desinteresada, pero deberían hacerlo con frecuencia.
Desde aquí las leyes de toda lógica me impiden extender mi mano hasta la tierra caliente para hacerlo, pero en su casa, el estadio, el terreno o el hotel donde esté, quisiera dejarle un mensaje que le acompañe siempre: ¡Gracias!

viernes, 23 de diciembre de 2011

Enriquito Díaz: otro hombre de hierro


Por Lemay Padrón Oliveros

Hay peloteros que brillan un día y son buenos, otros brillan un año y son mejores, pero los hay que se sacrifican por décadas, esos son los imprescindibles. La superconocida sentencia del escritor alemán Bertold Bretch (parafraseada, claro está), me sirve en esta ocasión para referirme a otro pelotero de hierro: el segunda base capitalino Enrique Díaz.
Cuba ha tenido varios de estos jugadores, pero los más sobresalientes son el lanzador Carlos Yanes y el también intermedista Alexander Ramos, ambos de la Isla de la Juventud.
Yanes al fin se tomó un descanso en esta Serie, pero dejó los libros con su nombre inscrito entre los más trabajadores de la historia, y también entre los más castigados.
Por su parte, Alexander dejó de jugar hace varias campañas, pero sigue, y en mi opinión seguirá por mucho tiempo, en poder de la marca de mayor cantidad de juegos jugados consecutivamente.
Ambos jugaron más de 15 Series Nacionales, y en el caso de Yanes más de 20 (28 para ser exactos), como sucede con Enriquito, todavía vistiendo la franela de Metropolitanos. A los tres los identifica también otra coincidencia, jamás pudieron establecerse en el equipo nacional, aunque coquetearon con él.
En el caso del veloz camarero habanero, lo hace más grande el hecho de que no se dejó caer cuando luego de lucir con Industriales fue nuevamente movido a Metros, el mismo plantel donde robó sus primeras bases en nuestras Series.
Envuelto en su campaña 26, Enriquito ya es el hombre con más comparecencias al cajón de bateo, carreras anotadas, triples, bases robadas, cogido robando, y el segundo en bases por bolas recibidas, único departamento en el cual no debe avanzar porque lo separan demasiadas del líder Antonio Muñoz.
Al concluir la presente temporada debe pasar al primer puesto en jits (empezó la Serie a 69 de Antonio Pacheco), al segundo en veces al bate (a 135 de Víctor Bejerano), y hasta pudiera ascender al noveno en pelotazos (a nueve de Oscar Macías).
No sé si el intermedista capitalino pretende convertirse en el único pelotero cubano capaz de jugar con 50 años, pero tal como va lo puede conseguir, pues no es un descarte ni mucho menos: ha jugado 12 de los 13 juegos de su plantel y promedia .327, nada despreciable.
Este tipo de atletas hacen grande al deporte cubano y en específico al béisbol, sin importar cuán vilipendiado esté en los últimos tiempos.