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martes, 10 de noviembre de 2015

La vuelta de Víctor

Por Lemay Padrón Oliveros 

Estaba esperando que se calmaran un poco los ánimos para opinar sobre el regreso de Víctor Mesa a la dirección del equipo Cuba de béisbol. Sí, porque como nunca antes hay más debate en los últimos años sobre quién toma las riendas de la selección nacional, que la integración del conjunto.
Eso lo da la presencia del polémico manager villaclareño, capaz de lo mejor y de lo peor, sobre todo fuera del terreno de juego, y por eso divide las opiniones como pocas veces ha sucedido con respecto al director del equipo Cuba.
Hace unos meses escribí sobre el fin de una era, porque eso parecía cuando aparentemente se echó por tierra la designación del actual técnico matancero por cuatro años al frente del Cuba, para mandar al Roger Machado a los Panamericanos de Toronto-2015. Sin embargo, ahora se vuelve a dar marcha atrás.
No voy a entrar en méritos y deméritos de cada uno, porque los aficionados los conocen al dedillo, tanto los ocurridos dentro del diamante como fuera, pero sí quisiera hacer notar el hecho de que nos hemos quedado casi sin opciones.
Salvo ellos dos, en estos momentos no hay otro candidato al puesto a no ser Carlos Martí, con amplia experiencia en estas funciones, e incluso al frente de selecciones nacionales de categorías inferiores, pero todavía pendiente de un gran resultado a nivel doméstico con Granma.
El resto lleva poco tiempo en estas funciones, y sería demasiado arriesgado otorgarles esa gran responsabilidad. Entonces, ¿cómo quedamos? Pues muy mal parados, porque si ninguna de las dos opciones viables convence a la mayoría nos encomendamos a esperar lo que suceda en cada torneo, y eso muchas veces es engañoso.
Pongo como ejemplo precisamente a los dos candidatos manejados. El quinto puesto del Clásico Mundial no es halagüeño, pero se debió a un octavo inning fatídico, y el tercero de Toronto, por el estilo. En ambos casos se pudiera alegar que hay responsabilidad de los mentores, pero al final son situaciones puntuales, que de terminar de manera favorable para Cuba, pocos hubiesen cuestionado.
Lo que sí es cuestionable es el comportamiento de ambos en determinados momentos, sobre todo a nivel doméstico, porque dirigir el Cuba no es solamente salir a buscar títulos (u otras posiciones, que es para lo que hemos quedado últimamente), sino también dar una buena imagen, ser ejemplo como educador, y un caballero dentro y fuera de los diamantes. Hay que estar en ese pellejo para sentir la presión sobre los hombros, pero también hay que saber sobrellevarla de manera digna. Mientras esperamos que alguien más se suba al tren de candidatos espero que ambos hayan aprendido la lección, porque nadie es intocable ni infalible.

martes, 21 de julio de 2015

El bronce de la pelota

Por Lemay Padrón Oliveros 

Muchísimos son los comentarios con respecto a la derrota de Cuba en las semifinales del béisbol en Toronto, que impidió mejorar el tercer lugar de Guadalajara-2011.
Vale comenzar diciendo que fue un juego que pudo ganar Cuba, y de haberlo hecho muchas opiniones serían diferentes hoy. Situaciones puntuales dieron al traste con la victoria, pero más allá del out o quieto en primera base, la utilización de los relevistas, el toque del noveno inning o el ponche sin tirarle de esa misma entrada, quiero analizar algo más profundo, y es la propia confección del equipo.
Siguen pasando los años y los estrategas cubanos no acaban de entender la necesidad de llevar más lanzadores a este tipo de torneos. El tercer catcher de Cuba no vio acción ni en el tope con los universitarios, y otros jugadores de posición tuvieron actuaciones bien efímeras.
Por el contrario, los lanzadores debieron hasta violar los roles que se les habían asignado inicialmente por la falta de variantes ante la pobre eficacia mostrada por algunos, y en el caso del joven Liván Moinelo, actuar en demasía.
Además, si Héctor Mendoza tiene algún tipo de limitación para su uso, ¿por qué entonces llevarlo a Toronto? Un staff ya de por sí corto, se resiente mucho más si no se puede utilizar como es debido al cerrador estelar.
La preparación de por sí no fue la óptima, porque a la ofensiva era evidente la incomodidad de nuestros bateadores cuando enfrentaron a lanzadores veloces, como si eso no se pudiera entrenar o fuera algo novedoso. El mejor bateador de la escuadra fue alguien llamado a última hora, con quien nadie contaba, ¿acaso Rudy Reyes enfrenta a diario a serpentineros supersónicos?
Un último aspecto, pero no menos importante, es la disciplina táctica. Según el propio Roger Machado, mandó a tocar a Raúl González y este bateó fuerte. Después de algo así el manager no puede seguir tan campante, porque para eso es quien toma las decisiones. Aunque sea uno de sus hombres de confianza, clave en los dos títulos conseguidos con Ciego de Ávila, no puede tener carta blanca para variar las estrategias concebidas por el cuerpo de dirección.
Seguramente vendrán análisis más profundos en la Comisión Nacional, con interioridades que a la distancia desconocemos, pero estos puntos deben estar sobre la mesa para que no se repitan en el futuro.

martes, 14 de julio de 2015

Gira atípica de la pelota

Por Lemay Padrón Oliveros 

Un tope que terminó sirviendo para dos cosas a la vez, un partido final a solamente siete entradas y con dos árbitros, y otros detallitos, convirtieron a la gira del equipo cubano de béisbol por Estados Unidos en una incursión bastante atípica.

Es poco serio un evento que tiene de por sí esas características, pero tratemos de sacar las cosas positivas.

En primer lugar, un tope siempre viene bien para engrasar la maquinaria, aunque sea a medias como ha sucedido ahora, con bajas en medio de la gira, efectivos que se incorporarán luego y el rejuego de siempre entre el querer probar lo que tienes sin enseñar demasiado.

A diferencia de los topes anteriores, esta vez, con apenas días de diferencia, enfrentamos a equipos que volveremos a ver en los Panamericanos, y no conviene del todo mostrar las armas, otro aspecto que conspiró contra un mejor espectáculo.

Dichas todas estas peculiaridades, no puede obviarse que se vio a nuestros peloteros desajustados al bate, sorprendidos (una vez más) por la velocidad de los bisoños lanzadores norteños. Una máquina de pitcheo puede enviar pelotas más veloces que cualquier lanzador, y de esas las hay en Cuba; no entiendo por qué no se hace más énfasis en ese aspecto en los entrenamientos. Evidentemente, no es lo mismo enfrentar a una máquina que a un ser pensante, pero a veces dio la impresión de que nuestros bateadores no la veían pasar, como se dice vulgarmente.

Poco a poco Roger Machado fue buscando variantes, con algunas jugadas a la ofensiva, y la mayoría salieron bien, por eso confío en que en los Panamericanos, ya sin reservas de ningún tipo, se explote al máximo el talento de este plantel, inferior al de otros años, pero con lo mejor de lo que se puede disponer en la actualidad.

Preocuparon también algunos lanzadores demasiado confiados, colocando sus disparos demasiado en el centro del plato, y en consecuencia castigados, porque se sabe que estos muchachos tienen calidad aunque sean muy jóvenes.

Si nos fuéramos a guiar exclusivamente por los resultados, no hay demasiado optimismo para la cita continental, pero no olvidemos que esto era un tope de preparación, sigo confiando en que la dirección del plantel no quiso emplearse a fondo y guardó arsenal bajo la manga. En Toronto se verá.

domingo, 24 de mayo de 2015

Fin de una era en la pelota cubana

Por Lemay Padrón Oliveros 

No recuerdo que el anuncio de una preselección cubana de béisbol generara prácticamente ningún comentario sobre tal o más cual pelotero. Lo ocurrido este jueves en el salón de actos del estadio Latinoamericano fue tan telúrico que los análisis puramente beisboleros quedaron postergados ante el anuncio del nuevo técnico de la selección nacional: Roger Machado.
Ha sido tanta la inercia en las autoridades de la pelota cubana que nadie imaginó un giro de timón tan brusco como este, y no porque el anterior técnico fuera muy querido, ni porque el entrante no estuviera capacitado.
La llegada de Víctor Mesa al frente de la preselección me atrevería a decir que conllevó una aprobación casi unánime en todo el país, pero poco a poco ese fervor se fue diluyendo por algunas actitudes censurables del propio técnico, y porque, quién sabe por qué, le echaban la culpa de todo lo mal hecho: si se jugaba de día, era por Víctor Mesa, si no había conferencia de prensa, era por Víctor Mesa, si un árbitro se equivocaba, era por Víctor Mesa, en fin, que siempre pagaba el totí, como dice el refrán popular.
Por primera vez parecía que se hacía lo correcto al nombrar a un técnico por un periodo de tiempo considerable, para que pudiera trabajar a fondo, pero la excelente idea, en teoría, fracasó por varios motivos. En primer lugar, porque no se puede hablar de trabajo continuado cuando de año a año hay demasiadas caras nuevas en las preselecciones (sin que esto sea malo), y en segundo lugar porque desmotiva al resto de los técnicos. El propio Roger se alejó durante un año porque sintió que araba en el mar, y todavía resuenan los ecos de las duras confesiones de Alfonso Urquiola.
Si algo positivo tiene este cambio es fundamentalmente que nos deja claro que nadie es intocable, y que se están tratando de sepultar métodos anquilosados y filosofías del Pleistoceno. Luego de un paso como este, cómo no pensar en aplicar a rajatabla y sin miramientos el reglamento, o de una vez sentar a todos los árbitros y exigirles que la zona de strike sea la misma, o velar porque bates, estadios y pelotas sean completamente legales y medidos con la misma vara.
Volveremos para hablar de los peloteros, no se preocupen.

viernes, 3 de abril de 2015

¿Piratas o Tigres?

Por Lemay Padrón Oliveros 

Si alguien tiene todavía deseos de pronosticar, ahí se los dejo, porque estoy seguro de que nadie, absolutamente nadie, pensó que esta sería a final de la Serie Nacional número 54.
La Isla seguramente no estaba en los pronósticos de ninguno, quizás ni siquiera para avanzar a la segunda fase por delante de dos llamados Grandes como Villa Clara y Santiago de Cuba, pero, cumplido ese paso, poco a poco siguieron escalando posiciones y se colaron en semifinales, luego de dejar en la cuneta a los otros dos históricos de la pelota cubana: Industriales y Pinar del Río.
En semis nadie los dio favoritos contra Matanzas, pero de nuevo hicieron la gracia, con ese juego alegre y distendido que les permite hacer borrón y cuenta nueva y asumir cada partido como si fuera el último, listos para jugarse el pellejo en cada jugada.
Ciego ya sabe lo que es ser campeón de Cuba, pero tras una campaña en la cual no pasó ni siquiera a la segunda fase, pocos deben haberlo colocado como finalista. La perfecta elección de los refuerzos, y el cambio oportuno de alguno cuando no rindió, fue clave para que los Tigres fueran el mejor equipo de 2015.
Llega ahora la final, y para cualquier especialista son los aviileños los favoritos, porque tienen la mejor novena, pero con estos Piratas se ha visto que es muy difícil dar pronósticos. Se han creído, y en serio, que pueden coronarse, y no se sabe si alguien les puede sacar esa idea de la cabeza.
Deben ser juegos de mucha estrategia si el pitcheo isleño aguanta a los inspirados Tigres, que tratarán de sacar las garras afiladas ante los abridores rivales para que no tengan opciones de encaramarse al box Danny Aguilera y Héctor Mendoza con el juego pegado.
Supuestamente los lanzadores de Ciego deben tener entre ceja y ceja a un solo hombre, Michel Enríquez; pero cuidado, van a tener que dominarlo bien, porque sus compañeros demostraron que aún con machucones o errores del rival, el solo hecho de verlo anclar en la primera almohadilla ya es acicate suficiente como para levantarlos a todos y mandarlos al abordaje.
Roger Machado va a tener que reconvertir a los suyos en Tigres de los siete mares, como aquella añeja película de piratas y corsarios, a ver si hunde el catamarán isleño.

jueves, 1 de enero de 2015

Holguín, Pinar y Ciego, los mejor reforzados

Por Lemay Padrón Oliveros

Esto de pedir los refuerzos se ha convertido en un arte, por lo decisivos que han sido en años anteriores, y lo impredecible que se vuelve el campeonato cuando se enfunden sus nuevos uniformes.
Tras el show televisivo de este jueves, nuevamente demasiado extenso y lleno de dilaciones sin justificación, me parece que quienes mejor escogieron fueron Holguín, Pinar del Río y Ciego de Ávila.
 Hirochi Bartutis repite su buen tino, al cazar en la primera ronda a Norge Luis Ruiz, luego recuperar a Edilse Silva, sumar a veteranos como Eriel Sánchez, Frank Navarro, Lander Moreira o Reutilio Hurtado, y completar con un joven talento como Yordan Batista. Si algo le señalaría, tomando en cuenta cómo escogió y las opciones que todavía tenía a mano, sería tomar a patrulleros como Robert Luis Delgado, Yuniet Flores, Jorge Jonson, Yuniesky Larduet, Leonelkis Escalante, o Andy Zamora, con mucho mejor rendimiento que Reutilio en la presente campaña. No obstante, el santiaguero es un ejemplo de entrega, y seguro lo dará todo para aportar a la causa holguinera.
 Por su parte, Roger Machado agregó elementos bien interesantes como Ismel Jiménez, Giorvis Duvergel, Yeniet Pérez, Leorisbel Sánchez y Ariel Borrero, además de Alaín Sánchez y Orlando Lavandera. Quizás tres lanzadores era mucho para ofensivas tan pobres como la holguinera y la avileña, pero por calidad de los seleccionados no se les puede criticar demasiado.
 Alfonso Urquiola volvió a demostrar sapiencia, y solamente se arriesga con el joven tunero Yordan Álvarez, aunque las estadísticas lo respaldan, mientras que a Dany Valdespino, otro con “ángel” para esto de pedir, apenas le rebatiría al pitcher tunero Yosbel Alarcón, con foja de apenas 2-1 y 4.05 de Promedio de Carreras Limpias.
 El resto de los mentores, a mi juicio, tuvieron más de una decisión polémica, reincidente en el caso de Industriales y la Isla, con todo y que con estos últimos había nuevo mentor.
 Los azules, que en estos años siempre han bajado lugares luego de no tener suerte con los refuerzos, apostaron otra vez por piezas casi desconocidas como el villaclareño Ronny Valdés y el santiaguero Giorgis Cuevas (novato que lanzó solamente 15 entradas), y los isleños no se quedaron detrás al inclinarse por Darién Núñez (demasiado inestable como para cazarlo en la segunda ronda, a pesar de su calidad).
 Matanzas esta vez me sorprendió con la elección de los serpentineros Yadier Echevarría y Luis Borroto, el primero muy inexperto y el segundo con un historial preocupante de bajo rendimiento a la hora cero, aunque rindió en la primera fase.
 Por último, creo que la peor selección fue la del veterano de mil campañas Carlos Martí, al parecer demasiado atado a las estadísticas. Luego que le “robaron” a Yosvany Alarcón, tapó el hueco con Yulexis La Rosa y siguió atinado con Carlos Juan Viera y Dariel Góngora, pero Yudiel Rodríguez (1-4 y 4.10), Yankiel Mauri (novato de buenos números) y Yoennis Turcás (4-4, 6.28) a mi juicio no entraban por delante de Leorisbel Sánchez, Yasmany Hernández, Frank Navarro o Yosvany Pérez, por citar algunos. Granma entra cómodo a la segunda ronda, al igual que Matanzas, pero no puede descuidarse.
 Fuera quedaron algunos con merecimientos como los lanzadores Yormany Socarrás (4 JS y 3.43), Dairon Alexis Riera (2-3, 2 JS y 2.93), Mario Batista (4 JS y 3.22) o Alaín Delá (pese a tirar solamente 19.1 entradas), o jugadores como Marino Luis (.312 con 20 CI), Alexander Ayala (.308 con tres jonrones y 17 impulsadas), y los jardineros mencionados más arriba.
 A todos les deseo la mayor de las suertes, pero con lo apretada que está la tabla, sobre todo en la lucha por los dos últimos cupos a la postemporada, estoy convencido de que lo sucedido este jueves marcará el futuro.

lunes, 13 de octubre de 2014

El nuevo aire de Roger

Por Lemay Padrón Oliveros 

Roger Machado no puede aspirar a nada inédito para él en los campeonatos cubanos de béisbol, pues ya se coronó en 2012, una asignatura pendiente para la gran mayoría de los mentores.
Falto de motivación, dio un paso al costado y se ausentó algunos meses, pero el béisbol lo lleva en la sangre y regresó a última hora. Para esta Serie, no sé si picado por la no clasificación de Ciego de Ávila a la segunda ronda el pasado año, decidió regresar a su mejor versión, para suerte de los avileños y de cualquier amante de la buena pelota.
Tras un descanso más que merecido, luego de 16 años como jugador y otros seis en el timón de mando, Roger vuelve a las andadas, ¡y qué regreso!
Dos derrotas iniciales parecían un mal presagio, por aquello de que “lo que mal comienza…”, pero nada de eso, de ahí en adelante los Tigres han sacado las garras y llevan 10 triunfos en sus últimas 11 salidas, para ubicarse como líderes del campeonato. Mucho de esto tiene que ver con la figura de Roger, lo que representa de inspiración y respeto para sus pupilos, además del saber acumulado en tantos años de bolas y strikes.
Octavos en bateo (.271), décimos en sluggin (.349), duodécimos en porciento de embase (.701), decimoterceros en carreras anotadas (47), terceros en ponches recibidos (65), aunque con hombres en bases han estado mucho mejor (quintos en casi todos los apartados), son elementos que hablan a las claras del punto débil de los de la piña en estos inicios de campaña.
Es probable que los toleteros todavía no hayan carburado lo suficiente, excepción para Yoelvis Fiss y José García Arrieta, pero han contrarrestado la ofensiva endeble siendo primeros en bases robadas (13), lo cual contribuye a la fabricación de carreras, en su caso las justas para ganar, porque tampoco van sobrados en ese aspecto.
Sin embargo, su segundo lugar en el fildeo (.988), uno de los siete equipos que permiten menos robos de los que frustran, y su sexto puesto en el pitcheo (3.16) sí son notables para la Serie, y llevan peso en el privilegiado puesto que poseen.
Tradicionales concurrentes a la postemporada cubana mientras estuvieron de su mano, los Tigres parecen enrumbados a regresar con este nuevo aire de Roger. Veremos si se mantienen en la avanzada.

martes, 21 de mayo de 2013

Matar o morir en el Sandino

Por Lemay Padrón Oliveros 

Luego de haber hecho sus deberes ante Industriales, Ciego de Ávila y Villa Clara chocarán en un duelo a muerte esta semana para definir el último boleto a la postemporada de la pelota cubana.
A la hora de la verdad, los Azules perdieron las dos subseries contra sus rivales directos, y ya prácticamente pueden olvidarse de los play offs de este año, mientras que Tigres y Naranjas definirán entre ellos quién acompañará a Cienfuegos, Sancti Spíritus y Matanzas en la aventura por el trono de la pelota cubana.
Desde ahora lo digo, cualquiera que sobreviva a esta batalla para mí es favorito en la siguiente instancia, con todo y que enfrentarán al conjunto de mejores resultados en todo el torneo. Se trata de un histórico que ha vivido horas bajas en los últimos años y de uno que se ha hecho grande a puro corazón.
Dar un favorito es bien difícil, y de entrada parece que los anfitriones pueden contar con una mejor rotación de lanzadores, pero cuidado, los principales ases de Ciego están acostumbrados a trabajar seguido y bajo presión, y de eso en Villa Clara no hay mucho. En cambio, cuando se va al pitcheo de segunda línea los anfitriones lucen mejor, y por eso será crucial lo que se pueda hacer ante los abridores de uno y otro plantel.
Desde el timón de mando Roger Machado tiene todas las de ganar, pues ha mostrado mucha más astucia a la hora de disponer de sus efectivos, aunque Ramón Moré exhibió mayor agudeza en la subserie contra Matanzas, que no pocas neuronas le debe haber quemado, ¿quién sabe si ya alcanzó la madurez necesaria?.
No se me olvida que matemáticamente los yumurinos no están clasificados, pero esto es solamente cuestión de tiempo. Después de todo matemática empieza con M igual que milagro, y eso se da muy poco en este béisbol, para desconsuelo de los fanáticos capitalinos, que se aferran a esta última tabla como salvación. Pero esto realmente es una quimera, la realidad va a suceder en el Sandino, y la sangre correrá, aunque sea en forma de adrenalina y no roja como de costumbre. 
Será a muerte este duelo, y seguro como los espartanos, ambas tropas saldrán a la grama del Sandino a finalizar con el escudo, o sobre el escudo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Directores de relleno


Por Lemay Padrón Oliveros

Uno de los males que afecta al béisbol cubano es la poca duración de los directores de equipo en esa responsabilidad. Se trata de la persona encargada de realizar toda la estrategia de un plantel, supuestamente a largo plazo, y si piensa así, los resultados no es lógico que aparezcan de la noche a la mañana.
Un manager comprometido con el futuro de una nómina pensará en desarrollar los talentos jóvenes sin despreciar a los veteranos, y organizará su cuerpo de lanzadores de la manera más eficiente posible, léase especializando a sus efectivos.
Pero la realidad es otra en el béisbol cubano: a los directores se les exigen resultados en casi todas las provincias, salvo muy contadas excepciones, y en muchos casos pierden su puesto pese a avanzar incluso a la postemporada.
Sin ir muy lejos, hace dos años le sucedió al guantanamero Agustín Lescaille pese a colocar a sus pupilos en los play offs. Allí dirigió bastante mal, eso es una realidad, pero no puede echar por tierra el trabajo de toda la campaña.
No me canso de poner el ejemplo de Roger Machado, el actual campeón de la pelota cubana. En sus primeras Series, e incluso cuando fue puesto al frente del equipo Cuba, dejaba mucho que desear, pero ha ido ganando en experiencia y ahora lo hace mucho mejor. El propio Lázaro Vargas no estuvo a mi juicio muy acertado en la pasada postemporada, pero no se puede olvidar lo hecho durante los 90 desafíos previos, con una nómina incapaz de sobrevivir a la primera vuelta en la campaña previa.
Por eso insisto, un director técnico debe mantenerse en su puesto al menos tres años, salvo que sea desastrosa su actuación o su relación con los peloteros o la afición. Solamente pensando a largo plazo un entrenador puede sacar el máximo a su nómina, lo otro es obra de la casualidad, porque si existe el peligro de ser sacado del puesto de mando entonces se hará uso y abuso del mejor pitcher.
A veces las cosas se hacen técnicamente bien y salen mal, eso también debe valorarse a la hora de decidir la permanencia o no de alguien al frente de un plantel.
Las estadísticas están ahí y no mienten. En Grandes Ligas existen 30 equipos y el promedio de despidos en el alto mando, que eso son en esa pelota, es un promedio de cinco por temporada, y en Cuba en los últimos ocho años el promedio es seis, con la mitad de esos conjuntos.
Es sencillamente inconcebible que un deporte en el cual manda el dinero haya entendido que nadie es mago para saca conejos de la chistera así como así, y aquí, donde el objetivo es darle alegría al pueblo, se exija mucho más.
Estamos claros, las presiones sobre un DT en Cuba no son pocas, y la mayoría no vienen de gente precisamente vinculada al béisbol, pero la Federación nacional no puede cruzarse de brazos viendo que el trabajo de un colectivo técnico se va a bolina en un territorio.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Voto por Vargas

Por  Lemay Padrón Oliveros

Posiblemente algunos lectores habituales de estas páginas se muestren asombrados ante el título de este trabajo, firmado por este autor, porque con un poco de buena memoria recordarán que fui uno de los que más criticó la labor de dirección de Lázaro Vargas al frente de Industriales, sobre todo en la postemporada.
 Sin embargo, nunca dejé de reconocerle varios aciertos, el principal: regresar a los play offs, algo habitual en épocas pasadas, pero difícil para la novena azul en las más recientes campañas.
 El extercera base logró sobreponerse a problemas de todo tipo, sobre todo lesiones y notables lagunas en el área de lanzadores, para dominar la Zona Occidental en buena parte de la Serie, y luego llegar hasta la final.
 Mucho le critiqué la excesiva confianza en los lanzadores novatos y la poca utilización de variantes ofensivas, eso lo mantengo; y aunque no he leído, visto u oído en ninguna parte que haya reconocido los errores, confío en que el tiempo transcurrido desde el cierre de la temporada haya sido suficiente como para pensar con cabeza fría y rectificar donde se debe rectificar.
 Por eso, aunque su permanencia no tiene discusión, le brindo mi confianza para otra Serie más, porque el hombre es capaz de enderezar el rumbo cuando se le tuerce y muy pocas veces tropieza con la misma piedra.
 Sin ir muy lejos, el actual campeón nacional, Roger Machado, dejaba mucho que desear en el timón de mando hasta el año pasado, cuando abusaba en demasía de sus serpentineros de cabecera, tanto con Ciego de Ávila como luego con el equipo Cuba.
 No obstante, este año fue mucho más mesurado en el uso de sus principales brazos y administró mejor las fuerzas para llegar a la disputa del trono en inmejorables condiciones, y una vez allí movió sus piezas con precisión milimétrica.
 Rectificar es de sabios, y yo al menos estoy seguro de que Vargas es una persona inteligente y habrá sacado las experiencias necesarias (recordar que este era apenas su primer año al frente de la tropa añil) para que toda la capital, y bastante más allá, pueda volver a soñar en azul.

domingo, 3 de junio de 2012

El décimo jugador

Por Lemay Padrón Oliveros 


Muchas veces se dice, y con toda razón, que la afición es le décimo jugador en un desafío de béisbol. Sin embargo, esta vez no quiero referirme a quienes apoyan a sus planteles más allá de las cercas y muros, sino de quienes lo hacen dentro de los límites del terreno, aunque en zona foul.

Para eso me apoyaré sobre todo en lo visto con el equipo de Ciego de Ávila, el justo campeón de la Serie Nacional 51.
Isaac fue una bujía con Ciego.
En todas las imágenes de los bateadores en turno se podía apreciar al fondo, como si le tocara empuñar inmediatamente después, la imagen del designado Isaac Martínez, un jugador no valorado en toda su justicia en sus casi 20 campañas.
Muchos lo recordamos en su eléctrico paso por la selección nacional en los Juegos Panamericanos de Winnipeg-1999, pero su labor diaria en estas dos décadas es digna de muchísimo mérito.
Más aún que alguien con su trayectoria, supuestamente agotado de tanto bregar, se mantenga los nueve innings de pie al frente de su banco dando indicaciones al toletero de ocasión.
Pero Isaac no es la excepción en estos Tigres de raza: Nada más concluido su diagnóstico en el Hospital provincial luego de lesionarse en un corrido hacia primera, el capitán Mayito Vega exigió regresar al José Ramón Cepero, y no para sentarse en las gradas, sino para acompañar a Isaac y al mentor Roger Machado a la cabeza de un banco que jamás dejó de animar a los suyos.
Mención especial también para Vladimir García, que sin creerse la estrella del equipo ni mucho menos animaba a sus compatriotas como uno más, cuando no estaba sobre el montículo brindando clases de pitcheo.
Claro, no es algo exclusivo de los Tigres pero tampoco del todo natural en todas las novenas, y por eso me parece justo mencionarlos porque a la postre solamente aparecen en la foto colectiva de los campeones.
Son los poquitos que apuntábamos desde la serie contra Las Tunas, capaces de ganar juegos de pelota aunque no vayan a las estadísticas ni ensucien el uniforme. Es ese décimo jugador que parece decirle a los otros nueve: tranquilos, que esto es nuestro.

jueves, 17 de mayo de 2012

Cuidado: Granma respira

Por Lemay Padrón Oliveros 



Despaigne mantuvo con vida a los suyos.
Pese a todas sus carencias técnico-tácticas, Granma sigue con vida en la final de Oriente ante Ciego de Ávila. Luego que los avileños les remontaron y se fueron delante en el quinto encuentro yo mismo pensé que todo terminaba para los pupilos de Indalecio Alejandrez, pero hicieron lo que mejor saben hacer: batear, y así sacaron del congelador la victoria capaz de mantenerlos con vida.
No recuerdo haber visto un equipo al que dos veces en el mismo juego le transformen en doble play sendos intentos de sacrificio. De esos y otros desaguisados está hecho el play off oriental, donde a diferencia de lo esperado son los Tigres los que mejor ofensiva han mostrado.
Quizás este último desafío en el Mártires de Barbados marque un viraje, pero hasta ahora fueron los felinos los mejores con el madero al hombro, con dos marcadores de nocauts incluidos, aunque solo uno registrado oficialmente.
Sin la ofensiva no funciona y los lanzadores tampoco aguantan, para los Alazanes es imposible mantenerse con vida porque la defensa siempre ha sido su Talón de Aquiles.
Hubo cierta mejoría este año (15 errores menos en seis juegos más), pero no tanta como reflejan las estadísticas. Por lo apreciado en muchísimos partidos, los anotadores dejan de reportar una buena cantidad de errores y eso falsea los números. Visto lo visto las pocas veces que trasmitieron los juegos de Granma por la televisión, la mejoría no es tanta.
Sin ir muy lejos, en el mismo encuentro final del Mártires de Barbados, el receptor Luis Ferrales sorprendió a Yorbis Borroto en intento de robo, pero se apresuró en tirar a segunda, con lo cual el torpedero avileño tuvo tiempo de regresar a primera para luego anotar una carrera que le pudo costar el partido a los granmenses.
Por tanto, es cierto que las estadísticas ayudan, pero hay que ver los partidos para de verdad saber discernir si nos muestran la realidad tal cual o son un espejismo.
Ciego sigue siendo favorito para avanzar a la final, pero ya el zurdo Leandro Martínez los dominó una vez y puede hacerlo de nuevo. No obstante, aunque a Roger Machado le falle Yander Guevara (afectado por una tortícolis), todavía le queda un as bajo la manga: Vladimir García para el posible séptimo choque.
Todo dependerá de si el despertar de la ofensiva de los Alazanes es real o solamente un canto de sirena.

jueves, 10 de mayo de 2012

¿Quién gana en Oriente?

Por  Lemay Padrón Oliveros

Arranca ya la lucha por el banderín de la Zona Oriental y otra vez arrancan los comentarios sobre presuntos favoritismos. Como en esta historia no se sabrá el final hasta dentro de unos días, todo son especulaciones y un gran porciento de los criterios pasa por la subjetividad de quien los emite.
Se trata de dos equipos con características bien distintas, incluso en cuanto a experiencia, pues ya Ciego discutió el campeonato el pasado año, mientras que Granma nunca ha pasado del tercer puesto.
Pero esto más que nada es historia, como han jugado ambos planteles se antoja una lucha muy pareja, y probablemente se decida por pequeños detalles. Detalles como estos:
Los granmenses juegan mal en su estadio: este handicap pudiera pesarles mucho porque volverán a efectuar en el Mártires de Barbados tres encuentros seguidos, y si salen tan mal parados como en la subserie contra Villa Clara, dudo que los Tigres cedan dos veces en su terreno.
El mentor Indalecio Alejandrez tiene que meterle en la cabeza a sus muchachos que los juegos se ganan dentro del terreno, olvidarse de lo que sucede del muro de cemento hacia arriba. En definitiva, fuera de casa nadie los recibe con flores y se desempeñan mejor, entonces ¿por qué achacarle al público las malas actuaciones en Bayamo?
Ciego recupera su rotación habitual: Al contrario de lo sucedido ante Las Tunas, a quien dimos como favorito precisamente por este factor, ante Granma Roger Machado podrá contar con su rotación estelar, léase Vladimir García en condiciones de abrir hasta tres veces. Si Yander Guevara y los relevistas lograr combinarse en otro desafío más, los granmenses la tendrán bien difícil.
La batería avileña viene de menos a más: Tras ser dominada en los primeros encuentros, poco a poco la tanda avileña fue saliendo del marasmo y terminaron dándole leña a los Leñadores. Necesitan mantener la oportunidad mostrada en los últimos desafíos para empujar a la hora buena.
En mi opinión estos tres puntos deben inclinar la balanza hacia los Tigres, pero sus serpentineros tienen el gran dolor de cabeza de intentar dominar al dúo Alfredo Despaigne-Yordanis Samón, y también mejorar la defensa, totalmente desastrosa en estos inicios, por eso no la destaqué.
Ahora bien, cuidado con los Alazanes, porque si el trío de Ciro Silvino Licea-Alberto Soto-Leandro Martínez se comporta bien es capaz de volver a destrozar las predicciones.
En mi opinión la lupa debe estar puesta todo el tiempo en la lomita granmense; creo que es el factor determinante si quieren aspirar a más.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Las Tunas no pudo con la presión


Por Lemay Padrón Oliveros

Vimos un adelanto cuando Las Tunas visitó el Latinoamericano en pos de una victoria para asegurar su clasificación y no lo hizo hasta que Industriales, conseguidas ya todas sus metas, aflojó el pulso.
Parecía que enderezaban el rumbo luego de obtener las dos primeras victorias en el Julio Antonio Mella, pero fue solo un espejismo, de ahí en adelante los tuneros fueron una sombra de sí mismos, y el único juego que ganaron fue inmerecido, gracias a tres carreras sucias propiciadas por un error del rival.
Sin bateo es muy difícil ganar y desde el tercer desafío la ofensiva tunera fue limitada a la mínima expresión, al punto que Danel Castro debió salir lesionado, y así y todo finalizó como el mejor toletero del plantel.
Además de batear poco, la oportunidad estuvo casi en cero. Sin un banco profundo, el manager Juan Miguel Gordo esperó todo el tiempo por una reacción que nunca llegó. En definitiva los Trigres fueron quienes les cayeron a leña a los Leñadores.
Bastaba mirar las bancas de uno y otro equipo para saber quién estaba más cerca de la victoria. Es cierto que con congas no se obtienen los triunfos, pero el ánimo influye en demasía cuando se trata de un desafío de todo o nada.
En la esquina opuesta todos son elogios para un Ciego de Ávila que volvió a remontar por segundo año consecutivo una eliminatoria donde estaba debajo 1-3, en este caso con el plus de que por primera vez en la historia este viraje se completa como visitante, pues en las cuatro anteriores ocasiones el protagonista finalizaba los dos últimos juegos en su patio.
Las palmas para Roger Machado, que esta vez no se desesperó echando mano a Vladimir García sabiendo que necesitaba tres triunfos y no uno solo, en muestra quizás de madurez en el manejo del pitcheo, pues el año pasado fue abusiva su labor con el Cañón de la Trocha.
En lo personal merece todo el reconocimiento del mundo el lanzador Yander Guevara, protagonista de dos actuaciones de lujo, aunque en la primera haya perdido por un costosísimo error. Supo echarse el equipo en hombros cuando no podían depender de su mejor serpentinero, razón fundamental por la cual dimos como favorito a Las Tunas en este play off.
No obstante, para los tuneros esta es la comprobación de que pueden hacer mucho más, y con su pimentoso mentor al mando lograr mayores metas en la Serie venidera, porque verdaderamente los convirtió en una novena competitiva, capaz de jugar no solamente al batazo.

miércoles, 25 de abril de 2012

De nuevo el rompecabezas

Por Lemay Padrón Oliveros

Ya tenemos quienes amamos esta profesión otro rompecabezas a la vista: el de pronosticar qué puede pasar en la postemporada de la Serie Nacional de Béisbol número 51.
Muchos eluden las artes de agorero, este servidor también lo ha hecho en algunas ocasiones por lo enrevesado de las situaciones, pero personalmente me gusta, y ahora no haré la excepción.
Matanzas-Sancti Spíritus: Los yumurinos han sido la sensación del campeonato, pero no conocen lo que es jugar play offs, sin dudas una asignatura diferente. Víctor Mesa será el factor fundamental en esta historia, por su experiencia tanto como jugador como de manager, y su buena sintonía con sus muchachos. Los espirituanos llegaron a última hora, pero tienen una tanda de respeto, sobre todo si Frederich Cepeda puede sumarse con efectividad, aunque necesitan un pitcheo más profundo. Para mí es el pronóstico más difícil porque la experiencia en la mayoría de los casos es decisiva, y puede compensar cualquier déficit. No obstante, me inclino por los matanceros en siete juegos.
Industriales-Cienfuegos: Los Azules presentan la ofensiva más balanceada de la justa, con verdaderos emergentes de lujo, y aunque su pitcheo en sentido general es bastante pobre, cuando se reduce a quienes en realidad actuarán en los play offs las cosas mejoran mucho. Los cienfuegueros ya se han hecho habituales en estas instancias y cada año dan un paso más, pero ni su ofensiva ni su pitcheo es más profundo que el de los capitalinos. Aquí debe ganar Industriales en seis juegos como mucho.
Villa Clara-Granma: Los Naranjas han sido el equipo más estable de la Serie y tienen el mejor balance ofensiva-defensa-pitcheo, además de vasta experiencia en estos trajines. Los Alazanes han mejorado su defensa, pero todavía esta no cumple las expectativas para una definición como la que se avecina, como tampoco lo hace su juego táctico. Creo que avanzan los villaclareños, en un máximo de cinco encuentros.
Las Tunas-Ciego de Ávila: En su visita al Latinoamericano los tuneros mostraron que los nervios les afectan en momentos de tensión, pero tienen de dónde sacar para imponerse si no se desesperan. De no haber utilizado a sus principales cartas para ganar el boleto, los avileños serían claros favoritos, pero no creo que Roger Machado siga abusando de sus principales cartas y esto puede inclinar la balanza hacia el lado contrario. Me voy por los tuneros en siete choques.
Como ven, me lanzo a la piscina. En unos días sabré en qué salto estaba llena y en cuál la dejaron vacía.

miércoles, 13 de julio de 2011

El desafío del Challenge

Por Lemay Padrón Oliveros

Viento en popa y a toda vela marcha la selección cubana de béisbol en el torneo World Baseball Challenge (desafío) de Canadá transcurridos los cuatro primeros encuentros, sumando el tope con los anfitriones, el otro equipo aparentemente más fuerte.
Y así debe ser, porque aunque quienes pretenden tapar el sol con un dedo dicen y redicen que los demás también se preparan, los rivales que ha enfrentado Cuba este año son de nivel inferior, gústele a quien le guste.
La prueba más reciente la acaba de dar este plantel tras superar 6x3 al mismo equipo de Taipei de China que le ganó tres veces unos días atrás a la tropa de Roger Machado en la tristemente célebre edición 2011 del torneo Interpuertos de Rótterdam.
Es verdad, esta es la nómina de lujo de la isla caribeña, pero con los truenos que venían…
El béisbol cubano necesita ganar este torneo. Nunca pensé que me referiría así a una lid de poca monta como la canadiense, pero por desgracia hemos llegado a este punto y para evitar infartos masivos es imperativo que los pupilos del “emergente” Eduardo Martín pongan las cosas en su lugar.
Todavía no se ha bateado con soltura, apenas este lunes contra el débil conjunto chino, pero es que en Rótterdam nos dominaron hasta los lanzadores de Curazao y esa herida todavía supura.
De momento estimula también el hecho de que Martín le haya dado juego a nuevas figuras como el receptor tunero Yosvani Alarcón (sentó al mismísimo Ariel Pestano) y el jardinero cienfueguero Yoelvis Leyva, y más aún que estas lo hayan hecho bien.
Este resultado contra los Tigres de Beijing hizo olvidar un tanto el apretado debut 4x3 ante el modesto Toshiba japonés, aquel partido que estuvimos a punto de perder hasta el noveno inning.
Lo cierto es que de momento los seguidores del béisbol cubano nos sentimos más relajados, porque para sobresaltos ya están el fútbol, el baloncesto y otros deportes. Aquí preferimos respirar tranquilos.

miércoles, 6 de julio de 2011

El problema no está en Holanda, sino en Cuba

Por Lemay Padrón Oliveros

Cuba llegó a la final de puro milagro.
Dice un viejo refrán que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno, y por eso quiero referirme a lo sucedido en el torneo interpuertos de béisbol de Rótterdam, porque seguramente las mayores críticas irán dirigidas a los protagonistas.
No es que les falte responsabilidad, por supuesto que la tienen, empezando por el manager Roger Machado, quien echó por tierra cualquier especialización o dosificación de pitcheo y tampoco aplicó las variantes tácticas adecuadas a cada momento, y terminando por el último de los miembros de la escuadra, hayan estado bien o mal.
Algunos finalizaron con buenos promedios ofensivos, pero eso no quiere decir que hayan sido oportunos y conectado a la hora más necesaria, aunque no niego que se hayan ganado el derecho de integrar el equipo Cuba a otro torneo de mayor nivel. Salvaré con absoluta limpieza solamente al lanzador Yadier Pedroso, aunque algunos consideren que soy demasiado exigente.
Pero entrando en materia, lo que pretendía era no centrar el análisis en lo sucedido en Holanda, sino en lo que sucede en Cuba con nuestro campeonato elite. Evidentemente una cosa es lo que vemos aquí y otra muy diferente el panorama encontrado fuera. Ya no fueron las potencias del béisbol las que nos dominaron sino conjuntos con bastante poco prestigio en esta disciplina.
Por eso insisto en que en nuestra Serie Nacional está la respuesta, y lo estará cada vez más porque habrá menos torneos internacionales. Por ende, pocos fogueos serán tan útiles como los 90 juegos de nuestro certamen doméstico, si es que allí se concentra lo mejor de nuestro béisbol.
Llevamos años siguiendo el esquema de la representatividad territorial y eso es plausible, porque cada provincia merece disfrutar del espectáculo mayor del deporte cubano y verse representada en el mismo, pero no estamos hablando de deporte participativo. Esto es deporte de elite, y como tal allí deben estar lo mejores. Si eso implica que en vez de provincias se confeccionen los planteles respondiendo a territorios más amplios, pues que así sea sin miedo alguno. A la postre es más económico hacer una serie con ocho o 10 equipos y otros tantos en una especie de Liga de Desarrollo que reunir 16 o 18 sin la calidad necesaria y jugando la Liga dos meses antes con similar cantidad de novenas.
De lo contrario es mejor acostumbrarnos a la idea de que no nos importa competir (y perder) internacionalmente.