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domingo, 15 de marzo de 2015

¿Qué Villa Clara no está en la segunda ronda?

Por Lemay Padrón Oliveros 

Desde la aplicación de la actual estructura y la polémica utilización de los refuerzos, varios equipos han tenido presencia importante en la segunda ronda pese a ser eliminados en la clasificatoria, como Las Tunas, Santiago de Cuba o Ciego de Ávila en años anteriores.
Sin embargo, me parece que ninguno de ellos han tenido tantas figuras como el Villa Clara de este año, que ha colado jugadores en cinco de los ocho equipos en contienda, y más allá de figurar simplemente en una nómina, se han hecho sentir en cada una de ellas.
Lógicamente, el sueño de todo fanático es que su equipo llegue hasta la final, pero si por una razón u otra esto no se puede lograr, al menos con este sistema les queda el consuelo de seguir individualmente a sus peloteros más admirados, vestidos con otros colores.
Únicamente no apelaron a villaclareños Artemisa, Holguín y la Isla de la Juventud, y casualmente solamente los isleños han llegado a estar en zona de clasificación y conservan algunas esperanzas de avanzar a la postemporada. Algo así como un maleficio naranja, pudiera decirse.
En cambio, han sido vitales los aportes de los oriundos de la central región en Pinar del Río y Ciego de Ávila, y muy importantes sus desempeños en Industriales y Granma.
Encabezados por Ariel Borrero, Yordanis Linares, Ramón Lunar o Yulexis La Rosa madero en ristre, o el poco respaldado Freddy Asiel Álvarez y Ronny Valdés desde la lomita, las novenas que se hicieron con sus servicios pueden sentirse muy satisfechas.
Por eso digo que Villa Clara sí está en la segunda ronda, y el dolor de cabeza es para sus seguidores, que con los jugadores tan desperdigados no sabrán por qué equipo hinchar.
Además, cuando llegue la postemporada, estoy seguro de que los naranjas que avancen a esta instancia no harán quedar mal a sus parciales y harán honor al prestigio ganado por Villa Clara como uno de los cuatro históricos de la pelota cubana después de 1959.

jueves, 1 de enero de 2015

Holguín, Pinar y Ciego, los mejor reforzados

Por Lemay Padrón Oliveros

Esto de pedir los refuerzos se ha convertido en un arte, por lo decisivos que han sido en años anteriores, y lo impredecible que se vuelve el campeonato cuando se enfunden sus nuevos uniformes.
Tras el show televisivo de este jueves, nuevamente demasiado extenso y lleno de dilaciones sin justificación, me parece que quienes mejor escogieron fueron Holguín, Pinar del Río y Ciego de Ávila.
 Hirochi Bartutis repite su buen tino, al cazar en la primera ronda a Norge Luis Ruiz, luego recuperar a Edilse Silva, sumar a veteranos como Eriel Sánchez, Frank Navarro, Lander Moreira o Reutilio Hurtado, y completar con un joven talento como Yordan Batista. Si algo le señalaría, tomando en cuenta cómo escogió y las opciones que todavía tenía a mano, sería tomar a patrulleros como Robert Luis Delgado, Yuniet Flores, Jorge Jonson, Yuniesky Larduet, Leonelkis Escalante, o Andy Zamora, con mucho mejor rendimiento que Reutilio en la presente campaña. No obstante, el santiaguero es un ejemplo de entrega, y seguro lo dará todo para aportar a la causa holguinera.
 Por su parte, Roger Machado agregó elementos bien interesantes como Ismel Jiménez, Giorvis Duvergel, Yeniet Pérez, Leorisbel Sánchez y Ariel Borrero, además de Alaín Sánchez y Orlando Lavandera. Quizás tres lanzadores era mucho para ofensivas tan pobres como la holguinera y la avileña, pero por calidad de los seleccionados no se les puede criticar demasiado.
 Alfonso Urquiola volvió a demostrar sapiencia, y solamente se arriesga con el joven tunero Yordan Álvarez, aunque las estadísticas lo respaldan, mientras que a Dany Valdespino, otro con “ángel” para esto de pedir, apenas le rebatiría al pitcher tunero Yosbel Alarcón, con foja de apenas 2-1 y 4.05 de Promedio de Carreras Limpias.
 El resto de los mentores, a mi juicio, tuvieron más de una decisión polémica, reincidente en el caso de Industriales y la Isla, con todo y que con estos últimos había nuevo mentor.
 Los azules, que en estos años siempre han bajado lugares luego de no tener suerte con los refuerzos, apostaron otra vez por piezas casi desconocidas como el villaclareño Ronny Valdés y el santiaguero Giorgis Cuevas (novato que lanzó solamente 15 entradas), y los isleños no se quedaron detrás al inclinarse por Darién Núñez (demasiado inestable como para cazarlo en la segunda ronda, a pesar de su calidad).
 Matanzas esta vez me sorprendió con la elección de los serpentineros Yadier Echevarría y Luis Borroto, el primero muy inexperto y el segundo con un historial preocupante de bajo rendimiento a la hora cero, aunque rindió en la primera fase.
 Por último, creo que la peor selección fue la del veterano de mil campañas Carlos Martí, al parecer demasiado atado a las estadísticas. Luego que le “robaron” a Yosvany Alarcón, tapó el hueco con Yulexis La Rosa y siguió atinado con Carlos Juan Viera y Dariel Góngora, pero Yudiel Rodríguez (1-4 y 4.10), Yankiel Mauri (novato de buenos números) y Yoennis Turcás (4-4, 6.28) a mi juicio no entraban por delante de Leorisbel Sánchez, Yasmany Hernández, Frank Navarro o Yosvany Pérez, por citar algunos. Granma entra cómodo a la segunda ronda, al igual que Matanzas, pero no puede descuidarse.
 Fuera quedaron algunos con merecimientos como los lanzadores Yormany Socarrás (4 JS y 3.43), Dairon Alexis Riera (2-3, 2 JS y 2.93), Mario Batista (4 JS y 3.22) o Alaín Delá (pese a tirar solamente 19.1 entradas), o jugadores como Marino Luis (.312 con 20 CI), Alexander Ayala (.308 con tres jonrones y 17 impulsadas), y los jardineros mencionados más arriba.
 A todos les deseo la mayor de las suertes, pero con lo apretada que está la tabla, sobre todo en la lucha por los dos últimos cupos a la postemporada, estoy convencido de que lo sucedido este jueves marcará el futuro.

martes, 11 de febrero de 2014

Regreso al pasado

Por Lemay Padrón Oliveros

Luego de otro fracaso extrafronteras, el béisbol cubano regresa a los escenarios nacionales, con la reanudación de la Serie 53, en la cual tienen los boletos a la postemporada en estos momentos Matanzas, Pinar del Río, Villa Clara e Industriales, pero con muy poco margen sobre el resto.
Volverán las emociones a nuestros estadios y la pasión de cada cual por su equipo, pero no deben olvidarse las lecciones aprendidas en Isla Margarita.
Nuestro béisbol llora y grita por los cambios, como lo haría un recién nacido si le niegan la leche materna.
Desde ya hay que sentarse a debatir las ideas para jugar más y mejor pelota en Cuba, y debatir no está puesto por gusto, es simplemente para recordar que algo tan grande como el deporte nacional no puede estar regenteado por una o dos cabezas, se necesita aunar esfuerzos y sumar cualquier iniciativa si es válida, venga de donde venga.
Las miradas ahora estarán mucho más atentas a lo que suceda en cada diamante, desde el juego en sí hasta cosas colaterales como la labor de las mascotas, o las ideas para involucrar al público en cada desafío.
Igualmente, sobre la grama aspiramos a ver la misma disciplina vista en suelo venezolano. ¿Por qué será que fuera podemos comportarnos y aquí no? ¿Nos importará más ser campeones nacionales que de la Serie del Caribe?
En Nueva Esparta nos pasamos de educados, jamás se protestó (correctamente, no estoy incitando a la violencia) y motivos hubo, como un swing rival que los árbitros no cantaron como strike, la polémica jugada en home con Ariel Borrero en la que el guante con la pelota no toca al jugador villaclareño, o un out bien estrecho decretado en primera base.
Ojalá los ánimos estén tan calmados a domicilio, ojalá también la zona de strike se aplique como debe ser, para que nuestros lanzadores no vayan a eventos internacionales pensando que deben lanzar por el medio, ojalá, ojalá, ojalá…
Son unas cuantas las cosas por mejorar, pero sobre todo hay que jugar pelota, desde los niños en los placeres hasta esos más de 200 peloteros que quedaron “ociosos” luego de los primeros 45 juegos. En el terreno es donde de verdad se superan todos los problemas.

jueves, 6 de febrero de 2014

Villa Clara: así no se puede


Por Lemay Padrón Oliveros

Sin armas. Así se ha visto a Villa Clara en la Serie del Caribe de 2014.
Antes de arrancar el torneo decíamos que el conjunto cubano tenía para llegar a la final, pero para eso se debe jugar con exactitud, contrariamente a lo hecho por el plantel naranja en Isla Margarita, donde no ha funcionado prácticamente nada.
La ofensiva es lo que menos mal se ha visto dentro del desastre total. Decimos eso porque una novena que fabrique cuatro carreras como promedio debe tener opciones de aspirar a la victoria.
Sin embargo, a la hora de producir carreras vuelven los problemas de los últimos años, cuando hacía falta adelantar a un corredor, conseguir un batazo a los jardines o roletear por el cuadro, no se lograba en el momento oportuno.
El pitcheo ha sido demasiado noble, prácticamente sin explotar la vertical ni las esquinas, y por eso lógicamente fue presa fácil de bateadores experimentados. Ni abridores ni relevistas -por cierto, nada bien definidos en este equipo- lograron actuaciones sólidas.
La defensiva fue desastrosa también, con par de errores por desafío. Esos son de los que van a los libros, pero hubo otras desconcentraciones, manifestadas en tiros a destiempo o innecesarios, que también costaron carreras.
Si a todo eso se suma que la dirección dejó que desear, especialmente en el manejo del pitcheo y la no sustitución de Ariel Borrero en aquel famoso octavo inning, entonces ganar es casi imposible.
La experiencia es que a estos torneos no se les puede subestimar y se debe ir bien preparado desde todo punto de vista. Muy mala señal fue que Villa Clara hubiera perdido un juego con Industriales antes de partir, cuando el equipo azul estaba en su peor momento.
Visto lo visto, es preferible que antes de comenzar la Serie Nacional se le diga al campeón que no irá a la Serie del Caribe, sino a otro torneo internacional como premio, y dejar la justa caribeña para el equipo Cuba, que también pudiera sacarle provecho como fogueo.
Cuando con nuestra selección nacional hayamos recuperado el papel predominante que tuvimos en los primeros años de la Serie del Caribe, entonces podemos volver a confiar en un equipo provincial reforzado para acudir al evento más importante del béisbol en nuestra región.

martes, 8 de mayo de 2012

La grandeza de Villa Clara

Por Lemay Padrón Oliveros

Un amigo lleva insistiéndome varios días en que me lance a otro tema polémico: si Villa Clara debe seguir considerándose entre los cuatro Grandes del béisbol cubano, tomando en cuenta fundamentalmente que no ha sumado ningún título en los últimos 17 años y ha sido eliminado persistentemente por equipos considerados inferiores a ellos en el papel.
Mi reticencia es sobre todo porque la grandeza de un equipo no puede medirse solamente por los títulos. Es cierto que los villaclareños están en deuda desde hace buen tiempo con sus seguidores, pero han sido los más estables en la última década, los máximos ganadores, y han llegado tres veces hasta la final, algo que solamente han hecho los Grandes.
Este mismo año, para no ir muy lejos, fueron la novena más ganadora, y partían como amplios favoritos para eliminar a Granma, clasificado a duras penas. Yo mismo en estas páginas pronostiqué el triunfo de los Naranjas, e incluso me atreví a darlos en cinco juegos, pero desconocía un aspecto clave: su mentor tiene grandes lagunas en el aspecto técnico-táctico.
En el segundo partido le perdoné que le lanzara a Alfredo Despaigne con la primera desocupada porque en definitiva no representaba ni el empate, pero más tarde en ese juego mandó un doble robo con el cuarto bate en el plato. Resultado: out para acabar con la entrada, y curiosamente Ariel Borrero dio jonrón abriendo la siguiente, pero sin nadie en base.
Al día siguiente trajo a su principal relevista cuando prácticamente no le habían bateado al abridor Robelio Carrillo para que lanzara tres innings, totalmente fuera de los habitual para Yolexis Ulacia. Resultado: Granma empató cuando se cansó Ulacia, y si no ganó fue por su mala defensa.
Más ejemplos. En el cuarto partido mandó a Aledmis Díaz en jugada de corrido y bateo tres veces seguidas. Resultado: en la primera le robó todo el tiempo al pitcher aprovechando el factor sorpresa, pero al tercer intento lo esperaron en segunda y la jugada terminó en doble play. Perdían 4x6 en el quinto.
En el noveno Borrero, uno de los corredores más lentos de Cuba, quiso hacer doble un batazo a lo corto del jardín izquierdo y fue puesto out cuando representaba el empate. Esta es más del coach de primera y del bateador, pero igual cuesta el choque.
Otra de Moré: Penúltimo partido, perdiendo 1x3 en el sexto con hombres en primera y tercera. Ordenó tocar a Andy Sarduy cuando un batazo a los jardines le garantizaba una carrera y posiblemente el avance a segunda del de primera por el tiro a home. Lo peor fue que en cuenta de 1-1 cambió la seña y lo mandó a batear fuerte. Resultado: Roletazo a segunda que se convirtió en doble play. Luego explicó que fue inspiración del bateador, pero en ese caso debió mandarlo a la banca por desobedecerlo.
Tampoco me pareció bien la confección de las alineaciones, con Sarduy y Yandri Canto inamovibles en la zona baja pese a ser los mejores a la ofensiva, y el propio Aledmis colocado tercero bateando .190 y con una impulsada.
Según mi opinión, buena parte de la derrota va sobre los hombros del manager, pero tampoco puede soslayarse la poca agresividad y escasa oportunidad de los jugadores, dominados por un pitcheo bastante alejado de la media del campeonato. Más o menos les ha pasado igual en casi todos estos años. 
En fin, yo me resisto a sacarlos del grupo de los cuatro Grandes, pero la verdad es que no me ayudan.