Por
Lemay Padrón Oliveros
Cagliari, escenario recurrente para las películas sobre mafia, fue el sitio ideal para que
Italia levantara el pasado fin de semana su cuarto título de
Copa Federación, el evento más importante del tenis femenino a nivel de selecciones nacionales.
Hasta
Cerdeña se desplazaron las italianas para concretar su sueño ante unos cinco mil aficionados cada día, esta vez de manera categórica, pues dominaron los cuatro pleitos efectuados ante
Rusia.
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Errani fue la gran protagonista. |
La número uno local,
Sara Errani, fue la gran protagonista del tope al conseguir dos victorias: 6-1 6-4 ante la jovencita
Irina Khromacheva, y 6-1 6-1 a
Alisa Kleybanova, pero visos de épica tuvo el triunfo de
Roberta Vinci.
Vinci ganó el primer punto del tope en un extenuante encuentro de tres horas y 13 minutos ante
Alexandra Panova, puesto 136 en el ranking mundial, quien no pudo aprovechar cuatro match points y cedió en definitiva ante la jugadora número 13 del listado planetario 7-5, 5-7 y 6-8.
Panova mostró una derecha potente y dio señales de jugar sin nervios, mientras que
Vinci lucía agotada y en el descanso recibió masajes en el cuello, pero luego de que la rusa logró dos quiebres de servicio para ponerse 5-2 arriba, desperdició tres puntos de partido y perdió cinco juegos consecutivos para ceder el set.
Ya con todo decidido, no se jugó el pleito entre
Vinci y
Khromacheva, y en dobles se impusieron
Flavia Pennetta y
Karin Knapp en partido de trámite ante
Margarita Gasparyan y la propia
Khromacheva 4-6, 6-2 y 10-4.
Se trata de un equipo maravilloso y siempre estamos unidas, las cinco, estamos muy bien juntas y eso se nota. Ahora podemos divertirnos, nos sentimos muy felices. Fue una buena semana para nosotras, dijo
Errani tras concluir su participación.
Las rusas se vieron muy afectadas por la ausencia de sus principales jugadoras, en especial
Maria Sharapova, y debieron a recurrir a tenistas de mucho menos aval y experiencia, como había previsto el propio capitán,
Shamil Tarpishev, antes del inicio de la serie.
Por ejemplo,
Kleybanova, sustituta en el tercer partido de
Panova porque esta no se recuperó debidamente del esfuerzo del primer encuentro, no jugaba sobre arcilla desde 2011, cuando se le diagnosticó la
Enfermedad de Hodgkin.
Quizás esta final fue un poco rara porque no jugamos contra las mejores jugadoras rusas, pero había que concentrarse y tuvimos un poco de temor. Puede que haya sido una de las finales más fáciles pero quiero recordar que le ganamos al mejor equipo del mundo, las checas, en la semifinal, afirmó el capitán
Corrado Barazzutti.
MÁS PREMIOS PARA ITALIA
Barazzutti, quien ya había guiado las tres victorias previas de
Italia en la competencia en 2006, 2009 y 2010, recibió el
Premio a la Excelencia que otorga la competencia, gracias a su labor desde 2002 al frente del combinado italiano, que bajo su mando lleva balance de 22 series ganadas, y solamente ocho derrotas.
El galardón, entregado por el presidente de la
Federación de Tenis, lo han ganado con anterioridad figuras ilustres de este deporte como la checa Jana Novotna, la estadounidense
Billie Jean King, y las españolas
Arantxa Sánchez Vicario y
Conchita Martínez.
Además,
Barazzutti tiene el mérito de haber ganado como jugador la única
Copa Davis que tiene
Italia, la conquistada en 1976. A pesar de los problemas que afrontó
Rusia, el capitán no quiso demeritar el trabajo de sus chicas.
Así es como hay que jugar los campeonatos del mundo. Estas chicas tienen el espíritu de grupo y aman jugar para su país, esa es la mentalidad para ganar, declaró.
Otra distinción individual se le entregó a
Errani, elegida en la última edición de este año del
Premio Corazón de la
Fed Cup, que se entregó en esta temporada a otras cinco jugadoras, entre ellas la brasileña
Paula Cristina Goncalves.
Con esta corona, Italia iguala ahora con
Rusia con cuatro títulos en la
Copa Federación, uno detrás de
España, pero 13 por debajo de
Estados Unidos.
El segundo lugar en la clasificación histórica es compartido entre
Australia y la
República Checa y la extinta
Checoslovaquia, que tienen siete títulos cada uno.