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sábado, 9 de noviembre de 2013

Carlsen ante su oportunidad de oro

Por  Lemay Padrón Oliveros 

El sueño de toda su vida, el objetivo fundamental de su existencia, el título del mundo de ajedrez, se ve cercano en el horizonte del genial prodigio noruego Magnus Carlsen, quien desde el sábado se encontrará más cerca que nunca de conseguirlo.
Enfrente tendrá a un legítimo campeón, el indio Viswanathan Anand, quien no dudó en apelar al apoyo de sus parciales para mantener el trono, que se disputará en su natal Chennai (antigua Madrás), donde todo está preparado desde este jueves para celebrar por todo lo alto la victoria del ídolo local.
Pero aunque el pleito sicológico va más allá de los tableros, será sobre estos donde se dirima la batalla más crucial, la de la juventud contra la experiencia, la de la ambición contra el orgullo, la del retador contra el monarca.
Varios meses llevan ambos preparándole «sorpresas» al otro, reforzando todos los aspectos posibles de su juego y corrigiendo cualquier detalle por el que se les pueda escapar un triunfo, en un duelo que a nivel mundial ha levantado tantas expectativas como los antiguos enfrentamientos entre las dos K: Kárpov-Kaspárov.
La razón es simple: por primera vez en muchos años se ven tablero por medio los dos mejores trebejistas del planeta, más allá de los discutibles procesos de clasificación de los últimos tiempos y del séptimo lugar actual del indio en el listado planetario, y el combate luce parejo.
A lo largo de la historia se han enfrentado más de 30 veces, con balance favorable al asiático 15-11 contabilizando solamente las victorias de todo tipo, pero si reducimos el margen a las partidas tradicionales, por las cuales se dirimirá el trono, la diferencia queda en 7-4, de nuevo a favor de Anand, aunque los dos últimos desenlaces favorables han sido para el nórdico (el más reciente en junio pasado), que no pierde con su rival desde 2011 en un encuentro de este tipo.
Fue con la apertura Ruy López con la que el vigente titular sacó la mayor ventaja en sus duelos bilaterales, pero Carlsen la desechó en los últimos enfrentamientos y sacó mejores dividendos con la Nimzo-india y la defensa Siciliana.
Serán 12 partidas con piezas alternas en el hotel Hyatt Regency, y de concluir en empate luego de otros cuatro choques rápidos de 25 minutos el día 28, por supuesto que el trono sigue en poder del asiático, por eso es que el Mozart de los trebejos ha preparado con tanto ahínco sus nuevas «sinfonías», listo para ejecutarlas en el propio patio del Rey.
Carlsen sabe que está frente a su oportunidad de oro, pese a ser muy joven todavía, y no debe dejarla escapar, quién sabe cuándo tendría otra similar.

domingo, 7 de abril de 2013

Carlsen desafiará a Anand…por fin


Por Lemay Padrón Oliveros

El duelo del siglo, el que todos esperaban, al fin va a darse. De una vez por todas sabremos quién es el mejor del mundo, si el actual campeón planetario, o el dominador del listado universal en los últimos años: el indio Viswanathan Anand o el noruego Magnus Carlsen.
Pareció un final de thriller hollywoodense, o parte de la saga del agente 007, porque aconteció en Londres, pero fue sobre tableros de ajedrez, uno de los escenarios más apacibles que el mundo del deporte puede mostrar.
Allí, Carlsen se ganó el derecho de retar al actual campeón del mundo, el indio Anand, luego de imponerse en el Torneo de Candidatos organizado en la capital británica ante otros siete contrincantes.
Sin embargo, lo que muchos pensaban sería un triunfo cómodo del nórdico, a juzgar por su excepcional calidad, no lo fue tanto.
Las primeras jornadas vieron al llamado Mozart del ajedrez campear por su respeto, pero a última hora se le enredó la pita con una derrota encajada ante el ucraniano Vassily Ivanchuk en la antepenúltima ronda, que lo puso segundo por detrás del ruso Vladimir Kramnik.
En la siguiente fecha el dueño del impresionante Elo de dos mil 872 unidades recuperó la punta (por desempate), pero a la ronda conclusiva llegaron ambos con similares opciones de coronación, aunque el de Rusia necesitaba un tropiezo del de Noruega. Y así aconteció. Sorprendentemente el considerado por muchos mejor jugador del mundo no pudo imponerse con piezas blancas ante otro ruso, Peter Svidler, quien luego de 48 jugadas de una apertura Española forzó el abandono del joven Gran Maestro escandinavo, incapaz de evitar la coronación de un peón de su contrario.
Luego del desplazamiento 27, Carlsen tenía solamente cinco minutos para 13 lances, y dos movidas más tarde el reloj indicaba apenas 1:20 para 11, una situación que jamás enfrentó en las rondas anteriores.
Alrededor de esos momentos colapsó la página digital del mayor diario noruego vg.no, al igual que otros servidores dedicados al juego ciencia, debido al alto número de visitantes intentando seguir los juegos en vivo.
Esos apremios de tiempo dejaron al nórdico muy mal parado, y al final sin opciones de imponerse.
Consumí mucho tiempo en jugadas buenas y otras no tan buenas. Definitivamente sobreestimé mi posición, y a medida que pasaba el tiempo tenía entonces muchas cosas por calcular en cada movida, dijo Carlsen en la conferencia de prensa, cuando momentáneamente estaba sin opciones porque la otra partida no había finalizado.
En la mesa contigua Kramnik se afilaba las uñas, pues ahora con solamente un empate volvería a optar por la corona ecuménica que ostentó de 2000 a 2007, cuando cedió ante Anand.
Sin embargo, el "mata gigantes" Ivanchuk estaba sentado enfrente y llevaba la ventaja al conseguir un buen planteamiento ante la defensa Pirc diseñada por el nacido en las costas del Mar Negro, presionado en los comienzos porque necesitaba la victoria, pues nunca imaginó que el genio de 22 años perdiera con trebejos claros.
Nuevamente el de Ucrania ratificó que es un ajedrecista imprevisible, pues junto a jugadas geniales comete errores de principiante. Además, su principal enemigo sigue siendo el reloj, pues dos de las tres primeras partidas las perdió por rebasar el tiempo de reflexión.
No obstante, la partida del adiós transcurrió por otros cauces. Se mostró más tranquilo, y, desconsolado, Kramnik tuvo que reconocer su derrota en el movimiento 41.
Tanto Carlsen como Kramnik finalizaron con 8,5 puntos, pero el primero ganó más partidas (cinco por cuatro), y por eso se enfrentará en noviembre al Tigre de Madrás en un duelo a 12 partidas.
Clasificación final:
-1. Carlsen Magnus (NOR) 8,5 puntos.
-2. Vladimir Kramnik (RUS) 8.0.
-3. Peter Svidler (RUS) 8.0.
-4. Levon Aronian (ARM) 8.0.
-5. Boris Gelfand (ISR) 6.5.
-6. Alexander Grischuk (RUS) 6.0.
-7. Vassily Ivanchuk (UCR) 6.0.
-8. Teimour Radjabov (AZE) 4.0.

lunes, 26 de septiembre de 2011

El genial Capablanca

Por Lemay Padrón Oliveros

El 19 de noviembre de 1888 nació en La Habana José Raúl Capablanca, impulsor de la escuela científica y campeón mundial de ajedrez en la primera mitad del siglo XX, el mejor ajedrecista cubano de todos los tiempos.
Capablanca se ubica entre los pocos creadores de estilos imperecederos en este peculiar deporte, y no por gusto es considerado el Mozart del ajedrez.
Desde muy niño, este hijo ilustre de la capital cubana demostró sus extraordinarias dotes como jugador, cuando con sólo cuatro años de edad dio una señal de alerta a los trebejistas de la época.
Cuentan que al presenciar una partida de su padre, este realizó un movimiento en falso con el caballo que puso en evidencia la pérdida del duelo, lo cual motivó al pequeño a comentar a su progenitor: "Tú no puedes hacer eso".
Todos los allí reunidos quedaron asombrados con la exactitud de aquel muchachito en sus análisis. A los pocos días enfrentó a su padre y a algunos amigos de este, quienes se vieron obligados a inclinar su rey.
A los 12 años se convierte en titular de Cuba y a los 21 se consagró como maestro de categoría internacional, al vencer sorprendentemente en un match al Gran Maestro estadounidense Frank J. Marshall, en 1909.
A este, Capablanca lo superó ocho veces, entabló 14 partidas y sólo cayó en una. Había sido enviado a Estados Unidos para estudiar ingeniería, pero pasaba más tiempo en el Club de Ajedrez de Manhattan, en Nueva York.
En 1911, a instancias de Marshall, es invitado de última hora al Torneo de San Sebastián. Los Grandes Maestros Aaron Nimzovitsch y Ossip Bernstein se opusieron, alegando que el evento bajaría demasiado el nivel.
Capablanca les respondió con una sonada victoria en el match personal y el primer puesto general, con seis victorias, siete empates y una derrota, sufrida ante Akiba Rubinstein.
Ese año retó a Emanuel Lasker, pero este le impuso 17 condiciones, algunas de ellas tan draconianas como que si tras 30 cotejos el antillano llevaba ventaja "solo" de tres éxitos, se decretaría un empate y retendría la  corona.
El cubano no aceptó. Se enfrentaron por primera vez en 1914, en San Petersburgo, y Capablanca perdió esa partida y el liderato del torneo, que fue a manos de su enconado rival por medio punto de ventaja, 13.5 a 13.
Desde ese día, el cubano perdió una sola partida en los venideros 10 años, y entonces el mundo del ajedrez llegó a pensar que era invencible.
Pero el momento culminante en la carrera de Capablanca se produjo en 1921, al derrotar en el match por el título mundial al alemán Lasker, en la capital cubana.
En esta crucial batalla —pactada a 24 partidas— el criollo se agenció la corona.
Realmente el germano había renunciado al trono, pero la Federación Mundial lo obligó a celebrar un match, aunque se retiró tras 14 partidas, en las que había acumulado cuatro derrotas y 10 empates.
El cubano se mantuvo brillando hasta 1927, cuando cedió ante el ruso-francés Alexander Alekhine, en un duelo de 34 desafíos en 73 días, hasta que el europeo triunfó seis victorias a tres.
De ahí en adelante, Alekhine rehusó por todas las vías posibles darle la revancha al cubano, quien también tuvo una actuación destacadísima al frente del equipo cubano que participó en la Olimpiada Mundial de Ajedrez.
Durante su vida deportiva tomó parte en 29 torneos de gran nivel, en los que se impuso en 15, y en otros nueve quedó segundo.
Jugó más de 500 desafíos entre topes, torneos y competencias por equipos, en los cuales se llevó balance de 318 victorias, 249 empates y 36 derrotas.
Víctima de una fulminante hemorragia cerebral, dejó de existir, el 8 de marzo de 1942, este grande del ajedrez, quien fuera sobresaliente en todas las facetas del juego, tanto ofensivas como defensivas.
Se calcula que su Elo (entonces no se medía) estuvo alrededor de los dos mil 725 puntos.
Sirvan para concluir otras dos apreciaciones de dos de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos: "Capablanca fue posiblemente el mejor ajedrecista de toda la historia" (Bobby Fischer).
"El ideal en ajedrez sólo puede ser una imagen colectiva, pero en mi opinión es Capablanca quien se acerca más a esa imagen. Invariablemente siempre escogía la mejor opción, sin importar cuán enrevesada estuviera la posición" (Garry Kasparov).