Por Lemay
Padrón Oliveros
Honestamente,
no pensé que Leinier Peró perdiera contra Joseph Joyce el pasado viernes tras
ver los primeros asaltos.
Haciendo gala de su rapidez, el camagüeyano iba
sacando buena ventaja ante un británico más lento que un enrevesado proceso
legal.
Sin
embargo, el Domador mayor parece haberse cansado en las postrimerías del
combate y perdió mucha movilidad, lo cual lo hizo un blanco fácil para el
europeo, que conectó los mejores golpes y mereció el triunfo al dominar
ampliamente los asaltos finales.
En un
aparte con este espacio, el gigantón londinense de 1.93 metros de estatura
y 112 kilogramos
de peso confesó los nervios antes del combate, inédito completamente para él.
“Estaba ansioso
por la pelea, es una gran experiencia estar aquí en un país con tanta tradición.
Vine a buscar la victoria y la conseguí. Nunca había boxeado con un cubano, vi previamente
videos de él y estaba consciente de que podía vencer. Tenía una gran ventaja de
peso, y traté de aprovecharla.”
Has tenido un buen desempeño en la Serie Mundial, el objetivo
principal es llegar a Río, ¿no?
“Si,
hasta ahora en la Serie Mundial
perdí solamente con Oleksandr Usyk de Ucrania, en la
primera temporada de los Lionhearts. Mi plan es finalizar primero en la
división para poder clasificar a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Tengo
29 años y será mi ultima oportunidad, porque para Londres-2012 perdí el puesto
ante Anthony Joshua.”
Cumplido ese sueño, ¿pasarías al
profesionalismo?
“Después
de Río podría pasar al profesionalismo, porque la edad es buena para el
profesionalismo, hay tradición en el boxeo británico y para mí es una especie
de desafío.”
A pesar de
su extrema lentitud, Joyce ha podido hacerse un hueco en el escenario
internacional, y ya atesora un resultado importante con el bronce de Europa en
2013, con lo cual lanza su candidatura para encaramarse a un podio mundial y
olímpico.
El conjunto blanco estuvo entre los fundadores de estas lides, pero
en aquella primera edición, con sede en Brasil, fue superado por
diferencia de goles por el anfitrión Corinthians en la fase de grupos y
se quedó con las ganas de jugar la final. El Mundialito no volvió a
jugarse sino hasta cuatro años más tarde, y pese a volver a coronarse
como Rey de Europa, el once galáctico no volvió a participar.
Desde 2005 se realiza todos los años, como debió ser desde un
principio, y tras conquistar la Décima, el plantel madrileño tiene una
nueva oportunidad para completar su palmarés.
A diferencia de aquella primera versión, ahora los monarcas de
Europa y Suramérica tienen un puesto seguro en semifinales y solamente
deben disputar dos desafíos, por lo que los merengues debutarían este
martes en semifinales contra el Cruz Azul mexicano, y de vencer
reaparecerían el sábado contra el ganador de la otra semi, prevista un
día después entre el San Lorenzo argentino y el Auckland City
neozelandés.
Por nómina debe ganar por goleada, pero así mismo se pensaba la
otra vez y no sucedió. No obstante, desde que se aplica este sistema, el
monarca de la Champions ha ganado seis de las nueve coronas.
Los blancos llegan con notables bajas en el centro del campo,
pero así mismo han extendido a 20 los juegos consecutivos con triunfos y
marchan cómodos en todas las competiciones, por eso no hay
justificación para pedirles otra cosa. Seguramente la final será más
exigente, en teoría contra el campeón de la Libertadores, el San
Lorenzo, pero también está a años luz del Madrid en cuanto a calidad.
Repito, esa es la fría previa, pero sobre la cancha cada partido
hay que salir a ganarlo y para conseguirlo el peor enemigo es el exceso
de confianza, una de las causantes del anterior fracaso merengue en
estas justas. La vitrina espera, el orgullo debe hacerlo también para
dar paso a la humildad sobre la cancha.














