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sábado, 16 de agosto de 2014

Salsa cubana en Tromso


Por Lemay Padrón Oliveros

La salsa cubana volvió a sonar en una Olimpiada Mundial de ajedrez, esta vez de la mano de los hombres, que repitieron su mejor resultado histórico: el séptimo obtenido antes en Novi Sad-1990 y Calviá-2004.
A diferencia de la primera edición, en las dos últimas el escenario ha sido más complejo por el desmembramiento del campo socialista, y una buena muestra es que delante de Cuba quedaron Rusia, Azerbaiyán y Ucrania, que antes competían como un solo equipo. Esto hubiera significado un histórico quinto lugar.
Siete éxitos, dos empates y apenas dos derrotas fueron el excelente balance de la escuadra caribeña en la lid de Tromso, con 29 puntos y medio sumando todos los resultados individuales, solamente inferiores al 31.5 del campeón China, y el 30.5 de India, tercero.
Individualmente los mayores méritos para el ascendente Isam Ortiz, quien no ha parado de subir su rendimiento desde el pasado año, y ahora sumó 16.8 puntos a su coeficiente Elo, tras firmar cinco victorias, dos tablas y solamente un revés, válidos para merecer la medalla de plata como cuarto tablero. Únicamente estuvo mejor que él el serbio Nikola Sedlak, con media raya más en igual cantidad de partidas.
Otro destacado fue Lázaro Bruzón, sexto lugar entre los segundos tableros luego de alcanzar ocho puntos de 11 posibles, con lo cual sumó 15 unidades a su Elo, y el suplente Yury González también creció, en su caso 9.6 puntos, al ganar tres de sus cuatro choques y empatar el otro.
Por el contrario, Leinier Domínguez quedó por debajo y perdió coeficiente al no poder derrotar a hombres muy por debajo de su nivel como el indio Sethuraman (2590), el kazajo Anuar Ismagambetov (2531), y el alemán Arkadij Naiditsch (2709). Yuniesky Quesada también perdió caché, pero en su caso casi todo se lo debe a una sola jornada mala, cuando cayó frente al búlgaro Valentin Iotov, a quien le sacaba casi 100 puntos.
De cualquier manera, más que meritorio este séptimo lugar para nuestros trebejistas, que arrancaron en el lugar 13 según la preclasificación y contaron entre sus triunfos más importantes el obtenido ante los indios.
Las chicas no estuvieron bien con su lugar 30 (arrancaron en la casilla 19), pero en su mediocre balance de seis victorias, un empate y cuatro derrotas mucho tiene que ver el escaso fogueo de nuestras muchachas.
Luego de firmar una excelente actuación en Khanty Mansiysk-2010 Yaniet Marrero ha tenido muy poco roce internacional, baste decir que ni siquiera fue convocada para la Olimpiada de Estambul-2012, y eso se hizo notar ahora cuando le dieron la responsabilidad de defender el segundo tablero. Resultado: apenas cuatro puntos de nueve posibles, incluyendo tres derrotas, dos de ellas ante oponentes muy inferiores. No se le pueden pedir peras al olmo.
Las demás estuvieron más o menos acorde a su nivel y su poca proyección internacional, otra llamada de alerta para la Federación cubana, de cara a futuros eventos.

jueves, 11 de julio de 2013

Ajedrez cubano: ¿Y las mujeres qué?

Por Lemay Padrón Oliveros

Muy buenas noticias ha brindado el ajedrez cubano este año, con brillantes actuaciones de nuestras principales figuras dentro y fuera de casa, pero si se mira bien, prácticamente todo es del sector varonil, las mujeres brillan por su ausencia.
Lo peor en este caso no es que las chicas no tengan el nivel cualitativo suficiente como para dejar su nombre en mayúsculas en torneos internacionales, si no que no reciben la misma cantidad de oportunidades que los varones.
Vale recordar como botón de muestra la medalla de oro en el tercer tablero conquistada por Yaniet Marrero en la Olimpiada de Khanti Mansisk-2010, y para no salir de ella, después de eso han sido escasas sus incursiones en competiciones fuera de la Isla.
El fenómeno no es exclusivo de Cuba, varias Grandes Maestras de todas las geografías se quejan por la escasa cantidad de certámenes exclusivamente para damas, pero en el caso cubano es peor, porque la gran mayoría de este tipo de lides acontece en Europa, y a las nuestras se les hace muy complicado concurrir.
Por supuesto, una cosa lleva a la otra, y si no se participa, no ganas y no puedes ser conocida, y por consecuencia ser invitada a otros torneos.
Es como la cola de la serpiente, que ya se confunde con la cabeza y no se sabe quien estuvo primero, si la gallina o el huevo, como la vieja disyuntiva.
Lo otro es competir con hombres, que es lo más difícil por la calidad a enfrentar, pero al parecer es la opción más propicia.
No es lo común en el mundo para las representantes del mal llamado sexo débil, solamente la húngara Yudit Polgar lo hace con alguna asiduidad, pero volvemos al problema del comienzo, la gran mayoría vive y juega en Europa y Asia, y los desplazamientos se les hacen menos complicados que a las latinoamericanas.
De cualquier manera, la alternativa tiene como punto en contra el hecho de que para hacer rentable económicamente un desplazamiento de esa magnitud es preciso obtener una buena ubicación en la tabla final de posiciones. 
En fin, el ajedrez femenino cubano se encuentra en una encrucijada bien compleja, y es preciso poner las neuronas a trabajar para hallar la solución más adecuada. Las chicas lo necesitan, lo merecen y lo piden a gritos.