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miércoles, 16 de mayo de 2012

Matanzas-Industriales: todo un espectáculo

Por  Lemay Padrón Oliveros 


Un brillante espectáculo deportivo y cultural han brindado Matanzas e Industriales en la final de Occidente, que pasará a la historia como la del bate partido de Ariel Sánchez.
Uno pensaría que todas las finales de zona son de por sí un espectáculo, pero no es así lamentablemente, y mientras muchas veces, no solamente ahora, en el Oriente se baten a palos, en Occidente prima el juego táctico y la estrategia. Ojo, ambas vías son válidas para acceder el trono, como muestra la paridad en títulos entre ambas regiones, pero la vista se resiente ante tantos nocauts.
Los Azules han apoyado sus éxitos en el poderoso brazo de Odrisamer Despaigne, a quien le han fabricado solamente tres carreras en dos juegos. Incluso sin estar en su mejor forma en su primera salida contra los matanceros, Odrisamer solamente toleró dos anotaciones, y una de ellas fue por error de Raiko Olivares en el campo corto que no fue oficialmente anotado porque sacó en segunda, pero en realidad era para doble play.
Personalmente no me gustó que Lázaro Vargas dejara a Odrisamer pasar de los 100 lanzamientos cuando el juego iba 5x1 a su favor. Ojalá no le eche de menos en el hipotético séptimo partido. También me pareció excesiva la presencia de Armando Romero el día anterior. Conmigo no le daban el segundo jonrón.
Pero más allá de las estrategias válidas o no, lo cierto es que los bateadores capitalinos se han mostrado demasiado desesperados, como cuando perdieron ante el cienfueguero Noelvis Entenza. Cuando mostraron paciencia lograron llenar las bases en dos ocasiones seguidas; porque strike, lo que se dice strike, los lanzadores yumurinos han tirado bastante pocos.
A la ofensiva los discípulos de Vargas han dejado que desear, con un anémico average de .237 del segundo al cuarto partido (eso contando el “doblete” por el izquierdo que se le cayó a Ariel en el primer juego del Latino), mientras los Cocodrilos los hicieron para .282. Tras finalizar contra Cienfuegos conectando para .311, ahora la tropa añil apenas promedia .292, casi 20 puntos menos.
A Víctor Mesa le han salido de maravillas los rejuegos con la alineación, algunos obligados por la lesión de Yoandy Garlobo, aunque no siempre comparta sus métodos. Por ejemplo, en el tercer juego, octavo inning, con Yurisbel Gracial en primera sin out. Debió tocar con Yasiel Santoya para avanzar al corredor.
En definitiva Santoya dio roletazo a segunda que lo avanzó porque jugó al corrido y bateo, pero pudo ser peor. La justificación es que la Explosión Naranja es demasiado apegado a la teoría del zurdo contra el zurdo, pero en ese mismo juego tanto Yadiel Hernández como Ariel le habían dado jits a Pavel Pino, quien a la postre tampoco pudo dominar a José Miguel Fernández y le dio boleto.
Estas no pasan de ser apreciaciones personales (no necesariamente acertadas) sobre aspectos puntuales, pero muchas veces los juegos, y hasta los títulos, se deciden por detalles. En fin, esta película todavía nos debe el final, y tal como van las cosas no dejará de ser espectacular.

domingo, 6 de mayo de 2012

¡Y Víctor Mesa lo hizo de nuevo!

Por  Lemay Padrón Oliveros

Caballeros, si Víctor Mesa no está tocado con la varita mágica del Hada madrina del béisbol entonces nadie lo está. Solamente cuatro veces con esta un equipo ha podido remontar una serie adversa 1-3 en la historia de nuestras Series Nacionales, y en dos ocasiones ha sido Víctor el artífice desde el puente de mando, primero con Villa Clara ante Santiago en 2003, y ahora con Matanzas ante Sancti Spíritus.
 En esta ocasión la remontada tuvo visos de leyenda, pues a diferencia de las tres ocasiones anteriores se trataba de un equipo novato en postemporadas, esas series pequeñas donde incluso a peloteros curtidos les tiemblan las piernas. Por cierto, tercera vez para los espirituanos que pierden el séptimo juego, y en los tres casos eran ellos quienes llevaban ventaja.
 Pero lo de Víctor no tiene nombre. He estado en desacuerdo con algunas decisiones suyas; por poner un ejemplo, en el penúltimo juego cuando con hombres en primera y tercera y dos outs y José Miguel Fernández en cuenta de 1-3 mando a Yoandy Garlobo para segunda. Era la cuarta bola, con el juego 1x1 en el tercer inning, y además, abriendo la siguiente Fernández dio jit al central. Tampoco me había gustado el sacrificio de Ariel Sánchez previamente, pues ya había empujado la primera y estaba en racha. A propósito, en su siguiente turno la botó para decidir el choque.
 Pero bueno, al sacrificio jugó Víctor casi todo el campeonato y no soy nadie para intentar cambiarle la filosofía.
 En lo que nadie puede señalarlo es en el manejo del pitcheo. Allí se portó como el Maestro que es, decidiendo con precisión milimétrica el momento exacto para sacar a un lanzador, y trayendo al indicado en cada momento, aunque luego no siempre le respondiera como esperaba.
 Tan falso como el strike que le cantó Felipe Casañas (errado también cuando estuvo en primera base) a Manuel Benavides es aquello de que el séptimo juego lo gana cualquiera. Es cierto que las opciones están parejas, pero en el 99.9 por ciento de los casos se impone el equipo más corajudo, el de mayor joseo, el capaz de exprimir al máximo las debilidades del rival, y en eso Víctor le ganó la partida ampliamente a Ruperto Zamora.
 Con la indicación de Yuliesky para que bolearan a Garlobo en el antepenúltimo choque dio la impresión de que Zamora estaba allí por gusto, y así no se puede aspirar a la victoria.
 Una vez más la plantilla más glamorosa cede al irrespetuoso “pequeño” que no creyó en nada. En este caso yo al menos no tengo dudas, los mayores méritos se los lleva la Explosión Naranja, aunque no esté dentro del diamante.

jueves, 12 de abril de 2012

Ya Matanzas cumplió

Por  Lemay Padrón Oliveros

Solamente un equipo puede decir a estas alturas del campeonato que ya cumplió sus expectativas, y se trata de Matanzas, pues, sin tirar la toalla antes de tiempo porque les quedan los play offs, echaron por tierra el mayor estigma que los perseguía; el de ser la única novena incapaz de pasar a la postemporada en los últimos 20 años, desde la instauración de la estructura de 90 (y 96) juegos.

Esa fue la primera meta trazada por Víctor Mesa cuando asumió la riesgosa tarea de ocuparse del plantel yumurino, que prácticamente con los mismos efectivos con los cuales se ubicaron en el sótano el pasado año, ahora marchan como líderes de la contienda.
Evidentemente ahí está la mano del manager, capaz incluso de lograr eso sin el aporte decisivo del mejor pelotero matancero de la última década, al cual sospecho guarda celosamente como arma secreta para la postemporada. Hablo por supuesto de Yoandy Garlobo, quien pensó retirarse hace unos meses y regresó motivado por la nueva cara de los Cocodrilos.
Se vienen los play offs, y esto es harina de otro costal, sobre todo para quienes debutan en este tipo de tramos, donde cada detalle es vital para alcanzar una victoria o sufrir una derrota.
Si no lo creen pregúntenle a Ciego de Ávila, que tardó varios años para ganar su primer juego, y no fue hasta el pasado que logró avanzar a la final, pese a contar siempre con varios jugadores de la preselección nacional.
Mucho menos tiene este Matanzas, así que, por si acaso, antes que alguien pretenda demeritar su excelente actuación, es válido brindar por lo realizado en la etapa regular, todavía hasta con chances de implantar récord absoluto de victorias.
La excelente combinación de pitcheo, defensa y ofensiva les ha permitido ser el conjunto más estable de la Serie, pues casi desde que se cantó play ball discuten la primera plaza de Occidente.
Claro, todo el mundo siempre quiere más, y seguramente los de la Atenas de Cuba darán todo su esfuerzo para dar otro pasito, pero si no sucede, de todas maneras merecen la mayor de las felicitaciones.