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martes, 16 de junio de 2015

Luis Suárez, el mejor fichaje de la temporada

Por Lemay Padrón Oliveros 

Muchos nos llevamos las manos a la cabeza cuando el Barcelona concretó el fichaje del delantero uruguayo Luis Suárez el pasado verano. La preocupación no era por la calidad del futbolista, más que demostrada tanto a nivel de clubes como de selección, sino porque llegaba en un momento incierto para el jugador, tras recibir una durísima sanción de la Federación Internacional de Fútbol, que todavía no termina de cumplir en cuanto a Uruguay se refiere.
El plantel catalán no podría contar con el suramericano hasta octubre, más de dos meses después de iniciada la temporada, pero a la postre eso fue lo mejor, pues quizás de emplearlo desde un inicio la lesión que le afectó recientemente le pudo haber vetado del segmento decisivo de la campaña.
Además, en lo personal pensé que el daño sicológico hecho a su persona por tratarlo como un criminal por aquella mordida en el pasado Mundial tendría sus costos y el subconsciente volvería a traicionarle cuando las defensas volvieran a ser férreas. Pues bien, alguna de los posibilidades, o las dos, no ocurrieron, y Suárez volvió a demostrar el letal delantero que es.
En una terna envidiable con el argentino Lionel Messi y el brasileño Neymar da Silva, Suárez fue el complemento perfecto para desequilibrar las defensas rivales con su gran velocidad y sentido de la colocación.
El trío blaugrana firmó a lo largo de la temporada 81 goles en la Liga española, 12 en la Copa del Rey y 27 en la Liga de Campeones. Ni siquiera en la competición doméstica fue más efectiva la terna de los madridistas Cristiano Ronaldo, Karim Benzema y Gareth Bale, con 76 dianas. En sentido general, el tridente suramericano no tuvo rival.
Las cifras de goles son inferiores siempre para Suárez, pero en buena medida esto obedece a su tardía incorporación a la nómina titular, y su lógico proceso de adaptación. No obstante, en los partidos importantes siempre dijo presente, si no como goleador, al menos como asistidor.
Con todas las acusaciones fiscales contra el Barcelona, no sé en realidad cuánto pagaron por él, pero cualquier que haya sido el monto, el negocio les ha salido redondo.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Madrid da golpe de autoridad


Por Lemay Padrón Oliveros

Los grandes ganadores del Superclásico.
Cinco equipos separados por solamente dos puntos a la altura de la novena fecha. Parece increíble en la Liga española de los últimos 20 años, donde Real Madrid y Barcelona han amarrado con fiereza casi todos los títulos, y no ha sido más de uno por lo general el equipo que les ha plantado cara transcurridas las jornadas iniciales.
Ese fue el resultado principal del golpe de autoridad dado el sábado por el Real Madrid al ganar con contundencia el Superclásico al Barcelona, que había ganado dos veces el año pasado con muchas dudas. Ni MSN ni BBC, de entrada no jugó Bale, y Suárez no pudo mostrar su real calidad en el Bernabéu. Algunos critican al técnico Luis Enrique por alinearlo, pero yo lo hubiera hecho igual. Claro que está algo falto de ritmo, pero en los amistosos en las inferiores y con Uruguay estuvo muy bien, y estaba ansioso por debutar.
El gran problema del conjunto catalán sigue siendo Piqué. Quien estuvo entre los mejores centrales del mundo hace rato no se acerca a su mejor nivel, y es una dura tarea para cualquier técnico mandarlo al banquillo, porque es un emblema del equipo. Ahora mismo tampoco había mucho para maniobrar, pero quizás cuando se recupere Vermaelen haya que darle bancoterapia y foguear más a Bartra, otro canterano.
En la parte madridista el dolor de cabeza es con Isco, porque el malagueño está jugando a un altísimo nivel, pero no tiene el caché que le gusta a Florentino Pérez en sus alineaciones. ¿Quién será el sacrificado? A mí que ni me pregunten, cuando se reincorpore Bale le dejo la tarea a Ancelotti, que ha demostrado nuevamente ser un técnico excepcional.
La Liga se puso ahora mucho más interesante, y hasta el momento Sevilla, Valencia y Atlético parecen dispuestos a aguantar el pulso de los grandes, aunque de ellos solamente los rojiblancos se han medido a alguno de ellos. Eso le hacía falta al fútbol español, demasiado bipolar en los últimos años. Es cierto que económicamente el resto está bastante por debajo, pero aunque no levanten el título, por lo menos que haya más batalla para que la diferencia entre los dos primeros y el tercero no vuelva a ser de más de 20 puntos comp en la 2010-2011 o la 2011-2012.

lunes, 26 de mayo de 2014

Décima, con D de Drama

Por Lemay Padrón Oliveros

Dramática, no menos podía ser la décima coronación del Real Madrid en la Liga de Campeones de Europa, 12 años después de su último estrellato en el fútbol del Viejo Continente.
Una vez más el Atlético de Madrid estuvo a segundos de levantar la Orejona, pero esta vez fue el tanto de Sergio Ramos en el descuento el que lo impidió. En ese momento los seguidores merengues deben haber estado ya sin uñas, de tantas veces que intentaron anotar y no pudieron.
De ahí en adelante las piernas no le dieron para más a un equipo que no hizo demasiado por la victoria, pero se hubiera consagrado gracias a un despiste monumental del portero Iker Casillas, aburrido con tan poco trabajo hecho. Nada, que los santos también se equivocan.
No es que el plantel merengue haya brillado ni mucho menos, su juego estuvo muy trabado por un mediocampo tan luchador como el del Aleti, ya agotado luego de las mil batallas libradas durante toda la temporada, en la cual prácticamente no tuvieron reemplazo.
El presidente del plantel colchonero había dicho poco antes del encuentro: Quiero que el Madrid se ponga en ventaja, para luego nosotros meterle tres. Vaya si fue profético, pero en sentido inverso, el señor Enrique Cerezo. Hasta le sobró uno, el que amplió a 17 el récord goleador de Cristiano Ronaldo en la Champions, bien difícil de romper con un formato a 11 partidos.
Los dos equipos apelaron a sus cábalas, siguiendo al pie de la letra lo hecho en coronaciones anteriores, pero le salió mejor al Real.
El Cholo Simeone incluso volvió a alinear a Diego Costa a pesar de no encontrarse totalmente recuperado (imposible en tan poco tiempo), para ver si su salida temprana volvía a servir de talismán, como ocurrió contra el Barcelona en Liga y Champions. Y casi lo consigue de nuevo.
Carlo Ancelotti también hizo su apuesta con Sami Khedira, y también me parece que tuvo sus razones. Yo no veía a Illarramendi listo para un encuentro de este tipo y al igual que el técnico italiano me la hubiera jugado con el volante alemán, aunque su rendimiento estuvo por debajo de lo aceptable.
Gareth Bale, o Bolt, como prefiere llamarle el madridismo, se redimió en tiempo extra luego de haber fallado las dos más claras en los 90 reglamentarios, y se marcha satisfecho de la campaña, sin Mundial, pero siendo protagonista en los dos títulos de su club.
12 años y muchos millones de euros después, al fin las vitrinas del Real Madrid engrosan el salón que más les gusta. ¿Tendrán que esperar 12 más para sumar otra Orejona?

viernes, 25 de abril de 2014

Sorpresa en Madrid

Por Lemay Padrón Oliveros 

El Real Madrid acaba de cerrar una semana mágica, en la cual levantó el primer trofeo de la era Ancelotti y derrotó al Bayern Munich en el duelo de ida correspondiente a las semifinales de la Liga de Campeones del fútbol europeo: dos triunfos que no estaban en los pronósticos.
Por la Copa del Rey, el favorito era el Barcelona, porque los merengues no habían sido capaces de derrotar a ningún quipo grande esta temporada, y además no podrían contar con su estrella: Cristiano Ronaldo. Sin embargo, el encuentro celebrado en el estadio valenciano de Mestalla fue testigo del nacimiento de un nuevo ídolo merengue, ya apodado Gareth Bolt, por su vertiginosa velocidad de piernas. El gol que definió el torneo de Su Majestad quedará grabado para siempre en la videoteca de los mejores autopases de la historia del fútbol, allí al ladito de aquel de Fernando Redondo hace una década, para asistir a Raúl González y eliminar al Manchester United en la Liga de Campeones.
La segunda victoria no fue menos inesperada, porque enfrente tuvieron al que era, y sigue siendo, el máximo favorito para levantar la Orejona este año, el Bayern de Pep Guardiola. Los bávaros tuvieron un abrumador dominio de la pelota, y triplicaron tanto los tiros a puerta como los de esquina, pero los ibéricos mandaron en la que quizás sea la única estadística verdaderamente importante en el fútbol: el marcador.
Un electrizante contragolpe guiado por los portugueses Cristiano y Fabio Coentrao fue rematado como mandan los cánones por el francés Karim Benzema, y así subió el único tanto del encuentro. Corría apenas el minuto 19, y muchos esperábamos el aluvión de los germanos, pero este se diluyó en movimientos y pases demasiado previsibles, que se estrellaron una y otra vez ante el muro blanco.
Toni Kroos no es Thiago Alcántara, y los equipos entrenados por Guardiola necesitan de un mediocampista fino, como fue él mismo, para ser letales. Este Bayern no tiene a un Xavi Hernández ni a un Iniesta, y si para colmo, se deja en el banco a alguien tan peligroso e incisivo como Thomas Muller, se reduce considerablemente el poder de fuego de los tanques teutones.
Al final pesó más la historia ganadora de Ancelotti contra el Munich que el pasado tenebroso del Madrid ante este club y la imbatibilidad de Guardiola en el Santiago Bernabeu. Por cierto, segunda derrota consecutiva de Pep contra el Real, porque su despedida en el Barca fue aquel 1-3 que encarriló el título liguero de Mourinho.
Los merengues saben que no pueden cantar victoria todavía, porque el choque de vuelta será durísimo, pero haber dejado en cero a sus rivales es un gran mérito, sobre todo porque en esta Champions ellos solamente dejaron de marcar en la vuelta ante el Borussia Dortmund, cuando llevaban una ventaja decisiva del duelo de ida. El próximo martes veremos si los alemanes retoman su disfraz de Bestia Negra, o los españoles dan un paso decisivo hacia la anhelada Décima.

martes, 25 de marzo de 2014

El Madrid sigue en deuda

Por Lemay Padrón Oliveros 

El Superclásico terminó a favor del Barcelona. Muy bueno para el espectáculo, además del partido en sí, pero malo para el fútbol por la mala imagen dejada por los árbitros, que tuvieron varias imprecisiones.
No quiero malinterpretaciones, los catalanes hicieron de nuevo su juego, incluyendo un tiqui taca de espanto en la anotación del segundo gol, pero una vez más contaron con ayuda del más allá.
Es verdad que el penal sobre Cristiano Ronaldo fue fuera del área, pero el otro, además de ser discutible porque Neymar lo buscó, partió de un fuera de juego del brasileño. Aparentemente se emparejó todo, pero nada más lejos de la verdad, porque la segunda jugada dejó al Madrid en inferioridad numérica, y esto cambió todo el partido, porque fue todo blaugrana de ahí en adelante.
El brasileño volvió a jugar bien pese a ser el más discutido en la alineación catalana y le ganó el pulso ampliamente al galés Gareth Bale, y del duelo Messi-Cristiano ni hablar, el portugués estuvo perdido en todo el choque. Benzema marcó par de veces, pero también falló otras tantas, que quizás en las botas del luso hubieran finalizado en el fondo de la red.
Volviendo al arbitraje, no entiendo como un clásico, que se juega con alma y corazón, termina con seis tarjetas para un bando (incluida una roja directa) y  solo dos para el otro, y una fue para castigar también a un merengue. Muchas fueron las quejas de Cristiano y Di María, lo mejor del Madrid, por el juego brusco del Barcelona, pero la campaña mediática de los medios catalanes otra vez surtió efecto, y Undiano Mallenco nada más tenía ojos para ver las patadas de los vestidos de blanco, que no fueron pocas, como siempre.
Ni siquiera sancionó la cargada de Mascherano sobre el portugués, segunda en cuestión de minutos, y esto me dejó claro que no había imparcialidad. Sumando esto al penalti dejado de marcar por este mismo árbitro sobre el luso en el duelo de ida, supongo que la alta directiva de la Casa Blanca del fútbol pedirá que no pite más un clásico.
Dejamos a los silbantes y volvemos al juego, que fue quizás el más emotivo de los últimos años, con un primer tiempo brillante en casi todos los sentidos. Desde los banquillos salió ganando el Tata Martino, primero porque vio premiada su teoría de poner más retrasado a Messi, y luego porque le salió muy bien la apuesta por Neymar, en una titularidad que muchos vieron condicionada por el marketing, pero el brasileño no lo hizo quedar mal.
Del lado merengue, mucho corre corre detrás de la pelota, pero poco fútbol más allá de Di María. Bale volvió a desentonar, queriendo entrar con balón y todo dentro de la portería rival, y Ancelotti quizás debió sacarlo a él en lugar de a Benzema, que se comió par de buenas, pero era el más peligroso del Madrid. Lo cierto es que, por una cosa o por otra, el Real Madrid sigue sin ganarle a un grande este año.