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jueves, 5 de junio de 2014

Brasil-2014: El grupo de los campeones mundiales

Por Lemay Padrón Oliveros

Uno de los pocos países que han sido campeones al menos una vez en la historia de las Copas del Mundo de fútbol dirá adiós en esta vigésima edición en la fase de grupos.
El impredecible sorteo deparó que en el mismo apartado concurrieran Uruguay, Italia e Inglaterra, de conjunto con Costa Rica, que le tocó bailar con la más fea al completar la llave de los campeones mundiales.
 Nada está escrito en este deporte, pero creo que nadie en este mundo cuenta con que los ticos sobrevivan más allá del 24 de junio. Ahora, para definir los otros dos clasificados del cuarteto, hay criterios divididos.
 La alcurnia de los italianos, que siempre que van calladitos hacen un buen Mundial, los coloca en casi todas las papeletas como clasificados a la siguiente ronda, en primer o segundo orden. Yo tampoco creo que la Squadra azurra firme dos Mundiales seguidos tan malos, recordar que en Suráfrica-2010 no pasaron a octavos. Les pasó solamente en Brasil-1950 y Suiza-1954, recién salidos de la II Guerra Mundial, pero no creo que ahora sea la segunda vez, mucho menos después de haber vivido ya la experiencia brasileña el año pasado en la Copa Confederaciones.
 El propio hecho de jugarse en Brasil me hace inclinarme por los uruguayos como sus acompañantes, una selección mucho más sólida que la inglesa, con grandes jugadores en todas las líneas. Sin dudas, se sentirán la ausencia de Luis Suárez, que no debe estar al ciento por ciento y sin él, Uruguay no debe sobrevivir más tarde en los octavos de final, pero esa será otra historia.
 Los charrúas se juegan buena parte de sus opciones en la misma fecha inicial, cuando no les sirve otra cosa que la victoria ante Costa Rica, mientras se miden a miles de kilómetros de distancia Italia e Inglaterra.
 Para los tres conjuntos, el tope frente a los centroamericanos será crucial para sus aspiraciones, porque los boletos pudieran definirse hasta por diferencia de goles, pero ¡ojo!, Costa Rica tiene tres participaciones mundialistas, y la única en la que no ganó ni un partido fue en Alemania-2006; en resumen, se le puede atravesar a cualquiera.
 Hace rato que los ingleses no llegan a semifinales, pero tampoco son de bajarse antes de tiempo. Baste decir que la última vez que no superaron la fase de grupos fue en Suecia-1958, y más de una vez han avanzado en llaves complicadas. Es también la última oportunidad para grandes futbolistas como Frank Lampard y Steven Gerrard, exitosos a nivel de clubes pero no con la selección. El poder de fuego reunido en los botines de Wayne Rooney y Daniel Sturridge podría salvarlos de la debacle, pero para eso tendrían que perdonar Uruguay e Italia.

viernes, 9 de mayo de 2014

Felipao vs. Ronaldinho

Por Lemay Padrón Oliveros

Luiz Felipe Scolari (Felipao) acaba de dar a conocer la lista con los 23 futbolistas que defenderán la camiseta de la selección anfitriona en el Mundial de Brasil-2014, y dejó fuera al ídolo de millones, Ronaldinho Gaúcho.
Su nombre se barajaba junto a los de Kaká, Robinho y Alexander Pato como veteranos ilustres que podrían aportar su experiencia en un plantel con muchísima sangre joven y casi sin experiencia mundialista.
De todos ellos, el de mejor presente era Ronaldinho, con excelentes presentaciones con el Atlético Mineiro, al que llevó al título de la Copa Libertadores en la pasada versión de la mano de su magia.
El toque fino y el pase preciso de sus mejores momentos en el París Saint Germain y el Barcelona parecían haber vuelto a las botas del Gaúcho, a quien la esperanza de vestir de nuevo la canarinha lo mantenía motivado a sus 34 años.
Felipao pudo haber dado un listado con 30 jugadores y no los 23 definitivos, pero quiso dejar en claro quiénes son sus hombres fuertes, y lo hizo con la base de quienes ganaron la Copa Confederaciones el pasado año.
Apenas Maicon y Henrique fueron novedades en un listado donde sobresalen Julio Cesar, el propio Maicon, Dani Alves y Thiago Silva, presentes en Suráfrica-2010, junto a los pujantes David Luiz, Marcelo, Dante, Oscar, Hernanes, Ramires, Willian y Neymar, llamados a brillar en su propia tierra. Aquí llamó la atención también la ausencia del zaguero del Atlético de Madrid Filipe Luis, presente en el equipo de la pasada Confederaciones y con un momento brillante en las filas colchoneras.
Más allá del gusto particular, -evidentemente a mí me hubiera encantado ver a Ronaldinho como alternativa ofensiva de este plantel-, Felipao apostó al seguro, con quienes lo hicieron feliz a él y a todo un país en plena crisis 12 meses atrás, un grupo ya unido, en el cual un ego, y sobre todo, un desenfado como el del genial ídolo de Porto Alegre pudiera desentonar.
Famoso tanto por sus jugadas como por su vida privada un poco irregular, el Gaúcho quizás representaba demasiado peligro para un Felipao acostumbrado a llevar con mano firme a sus pupilos.
Además, el compromiso de Brasil no es otro que levantar la Copa el próximo 13 de julio, y para eso Felipao no puede arriesgarse a distracciones. Pudo haber dado ya los nombres de los siete reservas, y a lo mejor ahí le deja una luz de esperanza a Filipe Luis, el irreconociblemente venido a menos Lucas Moura, o hasta al mismo Ronaldinho, ¿quién sabe?

martes, 17 de mayo de 2011

Havelange, el desconocido polista de Buenos Aires-1951

Por Lemay Padrón Oliveros

En el equipo de polo acuático de Brasil a los Juegos Panamericanos de Buenos Aires-1951 había un jugador que no sobresalía por su estatura o corpulencia, ni tampoco por ser un excepcional atleta, pero con el paso de los años nadie olvidaría su nombre: Joao Havelange.
En su época en la FIFA tuvo el mundo casi en sus manos.
Nacido Jean-Marie Faustin Goedefroid de Havelange el 8 de mayo de 1916 en Río de Janeiro, muy pocos podían imaginar cuando usaba una trusa como única indumentaria que llegaría a ser uno de los hombres más poderosos del deporte mundial.
En la cita bonaerense este hijo de padre belga anotó dos goles y conquistó la medalla de plata con su equipo, con balance de tres victorias y una derrota, por detrás de los anfitriones, que terminaron con cuatro éxitos sin reveses.
Su pasión por las aguas lo llevó también a practicar la natación, disciplina en la cual compitió en los Juegos Olímpicos de Berlín-1936.
Después se mudó al polo acuático, y además de competir en los I Juegos Panamericanos asistió a los Juegos Olímpicos de Helsinki-1952.
En la justa germana fue eliminado tempranamente en las eliminatorias de 400 y mil 500 del estilo libre, y en la finesa, ya con 36 años (el más viejo del equipo), integró la escuadra de polo que finalizó en la casilla 13, luego de ganar un solo partido.
Antes de colgar la trusa fue presidente de la Federación de Natación de Sao Paulo (1949-1951), luego del Comité Olímpico Brasileño (1955-1963), y jefe de la delegación nacional a la cita estival de Melbourne-1956.
Muchos años después de haberse retirado, todavía hoy nada para mantenerse en forma.

DE POLISTA A MANDAMÁS DEL FÚTBOL MUNDIAL

Sin embargo, como buen brasileño su pasión por el fútbol la llevaba en la sangre, y en categorías juveniles algunas fuentes aseguran que fue campeón con el Fluminense, equipo que llegó a presidir años más tarde.
Entre 1958 y 1975 Havelange fue presidente de la Confederación Brasileña de Deportes (CBD), antecesora de la actual Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), desde donde vivió las coronaciones en los Mundiales de Suecia-1958, Chile-1962 y México-1970.
Sin dudas, esos resultados fueron un espaldarazo para que se convirtiese en el primer titular de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) no nacido en Europa, cargo que desempeñó desde junio de 1974 hasta junio de 1998, el más longevo en ese sillón.
La masiva extensión del más universal de los deportes en todo el mundo y el incremento de los ingresos obtenidos por la FIFA como entidad rectora y administradora de las actividades comerciales referidas a la disciplina caracterizaron su mandato.
Baste decir que de unas 140 Federaciones miembros en 1974 elevó la cifra a más de 200, y de unos 20 dólares recibidos en caja de su antecesor, Stanley Rous, actualmente la FIFA mueve billones, luego de la globalización total promovida por el carioca.
Bajo su mando se gestó el nacimiento del Campeonato Mundial femenino y el de futsal, los torneos de la categoría sub-20, el Mundial de clubes y las Copas Confederaciones, además de elevar considerablemente la cifra de participantes en los Mundiales absolutos.
Desde 1963 es miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), y actualmente es su integrante de mayor edad, pues el pasado domingo cumplió 95 años.
Por su labor, sobre todo con la FIFA, recibió la Orden de Caballero de la Legion d'Honneur (Francia), el título de Comandante de los Caballeros de la Orden Infante Don Henrique (Portugal), el Caballero de la Orden Vasa (Suecia) y la Gran Cruz de Isabel la Católica (España).
Además, en agosto de 2006 fue nombrado vicepresidente honorario de la Federación Brasileña de Deportes de Hielo, por su apoyo al desarrollo de los deportes de invierno, y la FIFA creó una beca en su nombre para fomentar la investigación científica en el campo del fútbol.
Asimismo, en 1988 fue nominado al Premio Nobel de la Paz luego de promover un encuentro de fútbol entre las selecciones de Israel y Palestina.
No obstante, durante su mandato sufrió acusaciones de tráfico de drogas y armas, fraude fiscal, corrupción y racismo, pero nada de eso tuvo consecuencias legales por falta de pruebas.
También se le criticó por apoyar la dictadura argentina durante el Mundial de 1978, tras el cual emitió su más desafortunada frase: Ahora el mundo habrá podido apreciar la verdadera imagen de la Argentina.
Asimismo, fueron célebres sus encontronazos con el genial Diego Armando Maradona, quien le criticó severamente luego de perder la final de Italia-1990 y fue expulsado en Estados Unidos-1994 por utilizar efedrina.
Por su elevada edad necesitó el implante de un marcapasos y actualmente vive con su familia en Río de Janeiro, donde con motivo de los Juegos Panamericanos de 2007 se construyó un moderno estadio, bautizado Estadio Olímpico Joao Havelange en tributo a él.
Allí espera hacer realidad con 98 años la profecía que lanzó cuando era un simple aficionado en Brasil-1950: Si un día soy presidente, la Copa del Mundo regresará a mi país.