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sábado, 6 de septiembre de 2014

Boxeo centroamericano: otra oportunidad para la barrida soñada

Por Lemay Padrón Oliveros


Desde los tiempos en que Alcides Sagarra comandaba los destinos del boxeo cubano sobre el ring, la posibilidad de que un equipo de la mayor de las Antillas regrese de un torneo con todos los títulos posibles estaba sobre el tapete.
El propio entrenador, quizás el más exitoso en la historia del deporte cubano, no se escondía para decir que ese era su sueño, y para eso preparaba a sus muchachos. Sin embargo, ni estando él al frente de la escuadra, ni después, el boxeo cubano ha sido capaz de barrer en torneo alguno.
Lo más cerca que se ha estado ha sido en los Juegos Centroamericanos de Ponce-1993 y los Panamericanos de La Habana-1991, cuando se conquistaron 11 de las 12 coronas que se ofertaban entonces. En la más reciente justa continental, ya con solamente 10 coronas sobre el encerado, Cuba se llevó ocho de nueve, porque no compitió en 91 kilogramos.
Cada vez es más difícil lograr ese propósito, porque primero hay que clasificarse, algo que se hacía automáticamente con anterioridad. El proceso clasificatorio implica además seleccionar al pugilista que defenderá los colores patrios varios meses antes de la competencia, y eso no siempre es bueno.
Ahora, en los Juegos de Veracruz, Cuba tendrá otra oportunidad para buscar la barrida soñada, luego de obtener los 10 boletos posibles. Es precisamente este escenario el más propicio para buscar el resultado, porque es el de más bajo nivel competitivo, pero en esta ocasión el hecho de celebrarse en México nuevamente complica el objetivo.
Además de cualquier posible “equivocación” arbitral, los púgiles mexicanos siempre han mostrado calidad, y esta vez volverán a ser los principales rivales de los nuestros, aunque no los únicos. Figuras de Venezuela y Colombia pudieran también convertirse en serios escollos y frenar el escobazo.
Los elegidos se muestran bastante sólidos en casi todas las divisiones, pero como siempre, algunos tienen menos experiencia, como son los casos del 49 kilogramos Santiago Amador, el 75 Arlén López y el supercompleto Yoandy Toirac, aunque López mostró madurez con su vital triunfo en la pasada Serie Mundial, y Toirac no tendrá oponentes de mucha calidad.
No obstante, la historia ha demostrado que los menos experimentados en muchas ocasiones se crecen, y ojalá Veracruz sea el escenario donde se haga realidad la añorada barrida.

martes, 6 de septiembre de 2011

El regreso de Semenya


Por Lemay Padrón Oliveros

Lo confieso sin ambages: me simpatiza esta muchacha. No tiene el glamour de otras figuras (está muy lejos de eso) pero le sobra calidad para reinar en los 800 metros planos a la surafricana Caster Semenya.
Luego de dos años viviendo en un calvario, la chica de solamente 20 años regresó a la alta competición, y acaba de llevarse una plata en el Mundial de Daegu que para ella debe saber a oro.
No pudo repetir su título de Berlín-2009, pero esto se debió en buena medida a las humillaciones recibidas en 2010, cuando debió someterse a pruebas de género, porque muchos pensaban que era un hombre.
En honor a la verdad, su apariencia no la ayuda, pero está tan segura de ella como la Tierra de ser un planeta, y resistió estoicamente todas las afrentas sufridas, que le costaron a su mente, su cuerpo, su salud… y a su bolsillo.
Se necesita una gran fortaleza sicológica para sobrevivir al escrutinio público al cual fue sometida Semenya, y del que sale airosa ahora con su plata, como una bofetada en el rostro a quienes intentaron hundirla sin resultado.
De verdad disfruté esta competencia como si fuera el retorno de nuestra Ana Fidelia Quirot después de su accidente doméstico: aquella plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ponce-1993, que para Cuba fue mucho más que un oro.
Golpeada en su orgullo, Semenya calló a todos sus detractores y eso lo presagiaba la rusa Mariya Savinova, porque se olvidó del resto de las corredoras y solamente la siguió a ella hasta robarle el trono a escasos metros de la línea de sentencia.
No obstante, la marca de un minuto, 56 segundos y 35 centésimas (lo mejor para ella en los dos últimos años) debe devolverle a la africana todos los patrocinadores que la abandonaron durante su suplicio, para que pueda prepararse adecuadamente con vistas a los Juegos Olímpicos de Londres-2012, donde pongo su nombre en el podio desde ahora.
Como si fuera una película del ya desinflado Arnold Schwarzenegger, Semenya dijo “Volveré”, y cumplió su palabra. En unos meses la capital británica debe ponerle la tapa al pomo.