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viernes, 13 de noviembre de 2015

¿Cuándo ubicar la Serie Nacional?

Por Lemay Padrón Oliveros 

El debate sobre la venidera estructura de la Serie Nacional de béisbol sigue abierto, y quizás más vivo que nunca. No obstante, he escuchado pocas referencias a la fecha de realización del torneo, que probablemente cambie para permitir las contrataciones en el exterior.
Se trata de un asunto peliagudo, porque por un lado están las Ligas del Caribe, que son invernales y se juegan entre noviembre y febrero, y por el otro las Grandes Ligas y sus similares de Asia, que transcurren de marzo a octubre. Evidentemente, no se puede quedar a tono con las dos.
De entrada, hay que tomar una decisión sobre si los contratados juegan o no en Cuba, y al parecer se está empezando a aceptar la idea de que no lo hagan, como dejó entrever el otro día el Comisionado Nacional, Heriberto Suárez.
Se refirió específicamente a los casos de Michel Enríquez (México) y Alfredo Despaigne (Japón), y aunque no generalizó, todo parece indicar que se pretende liberar a esos peloteros de sus compromisos domésticos para que se concentren en esos clubes y en los torneos oficiales del equipo nacional. De esa manera mantienen la fidelidad a los contratos firmados y al conjunto tricolor, y a la vez disfrutan de un descanso inviolable para que puedan rendir.
Lo único que no me gusta de esto, y lo he expresado anteriormente, es que estén “de cañón” en el equipo nacional. Si no están rindiendo (a veces ni jugando) en esos clubes, y los técnicos no los ven en entrenamientos, porque no siempre van a poder llegar con el tiempo necesario para prepararse, ¿por qué ocupar el lugar de otro que puede estar desforrando pelotas en Cuba o dominando a su antojo desde la lomita? Además, hoy son menos de 10 los contratados, pero en el futuro pudieran ser más, y entonces ya la selección estaría hecha con antelación, sin opciones para quienes estén rindiendo aquí.
Volviendo al calendario, me parece que lo primordial es moldearlo en dependencia de los compromisos internacionales, y no tanto las Ligas, porque, por una parte, es innecesario subordinarlo a ellas si en definitiva no jugarían los contratados, y por otra, coyunturalmente ahora la MLB autorizó la incorporación de cubanos en el Caribe, pero, ¿y si cambian de idea el año que viene, como ya pasó cuando Despaigne se vio envuelto en los manejos turbios de los Piratas de Campeche?
Salvo que aparezca otro certamen, hasta ahora para Cuba las prioridades son la Serie del Caribe (febrero), el Clásico (marzo), el Super 12 (noviembre), y Centroamericanos y Panamericanos (julio y agosto). Son esos los meses que deben estar marcados en rojo para cualquier calendario, y algún otro que de los certámenes mencionados se traslade por solicitud de la sede, por eso las fechas probablemente no sean fijas año tras año. Tanto la Nacional como el torneo Elite deben acomodarse en esos periodos de tiempo restantes.

domingo, 25 de mayo de 2014

La garra larga del bloqueo

Por Lemay Padrón Oliveros 

Política y deporte no deberían mezclarse nunca, pero desgraciadamente sucede con mucha frecuencia que la primera mancha al segundo, envolviéndolo en su manto de hipocresía, falsedades, manipulaciones y dobles raseros.
El caso del pelotero cubano Alfredo Despaigne es un ejemplo más. Llevamos años escuchando que los jugadores de esta Isla debieran tener el derecho a medirse con los mejores del mundo, donde mejor se juega en el mundo, que es en las Grandes Ligas estadounidenses (MLB), y algunos creyeron que eso no sucedía por culpa de las autoridades cubanas.
Derribado ese mito, ahora llega otro peor, y es la manifestación más burda y absurda de la extraterritorialidad del bloqueo (nada de embargo) económico y financiero contra la mayor de las Antillas, aplicada hasta sus últimas consecuencias, inclusive en algo tan noble como el deporte.
El pasado año Despaigne firmó una gran temporada con los Piratas de Campeche, de la Liga Mexicana de Béisbol, y se aprestaba a tener otra similar pese a recibir propuestas de clubes más importantes -con ingresos superiores-, pero alguien se molestó.
Parece que el cubano es el único ser humano del mundo al que el Gobierno de los Estados Unidos no le permite ganarse la vida honradamente fuera de su país, como hacen todos los demás habitantes de este planeta.
A alguien le dolió que el granmense regresara a casa con unos pocos miles de dólares, muy pocos comparados con los que muchos clubes estarían dispuestos a pagar por sus servicios, y lo han vetado.
La Liga Mexicana, como sus pares en todo el Caribe, tiene lazos demasiado fuertes con la MLB, y digo lazos eufemísticamente, porque en realidad parecen cadenas. Este año, algún sesudo dijo que para que Despaigne volviera a jugar en México debía tener ciudadanía de otro país que no fuera Cuba, y, en su desespero por no perder a un toletero de su valía, los Piratas le crearon un pasaporte dominicano falso.
Pero no es tan fácil “jugarle cabeza” a una organización que se manifiesta como el imperio donde radica, y que además destina recursos cuantiosos para perseguir cualquier transacción monetaria cuyo destino sea Cuba; en pocas semanas se descubrieron las ilegalidades.
Lo peor es que este caso es solamente el botón de muestra, es como el conejillo de Indias utilizado por la MLB para decir ¡No más!, y esa frase desgraciadamente no se aplicará solamente a México, por lo que nuestros peloteros tendrán que contratarse en Europa o Asia. Una vez más el deporte cubano es víctima del bloqueo, que cada día tiene las garras más largas.