Mostrando entradas con la etiqueta Miami Heat. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miami Heat. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de mayo de 2015

NBA: se ha abierto una puerta

Por Lemay Padrón Oliveros

La cancha de 23 y B, en el Vedado capitalino, una de las más activas de Cuba en cuanto a baloncesto se refiere, luce nuevos tableros. Lo mismo ocurre en otras de la Ciudad Deportiva. Un par de jugadores saldrán próximamente a un campo de entrenamiento para adquirir experiencias en República Dominicana. Estos eventos, denominados Baloncesto sin fronteras, jamás habían contado con presencia cubana en sus 10 años de existencia.
A grandes rasgos, esos fueron los aspectos que dejarán más huella en el baloncesto urgente, sin olvidar la invaluable vivencia de poder compartir con estrellas vivas como el congolés Dikembe Mutombo o el canadiense Steve Nash, quienes mostraron parte de sus habilidades en la cancha del Fajardo capitalino e impartieron charlas.
La delegación de antiguas estrellas y entrenadores de la NBA fue la representación de la primera Liga del deporte profesional de Estados Unidos que aterriza en Cuba desde el anuncio de la reapertura de relaciones diplomáticas entre ambos países en diciembre pasado.
Llamativo también porque es quizás el deporte (entre los más populares) que más alejado estuvo de pisar suelo isleño pese a su preferencia, porque en Cuba se siguió siempre rabiosamente a Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird o Charles Barkley, aún sin Internet ni programas televisivos habituales. Prácticamente nula ha sido la presencia de la mayor de las Antillas en esa Liga, pero eso no ha sido óbice para que por toda nuestra geografía sean comunes las camisetas de Lakers, Heat o Chicago.
Precisamente, directivos del quinteto miamense desaprobaron la celebración del campamento, y esa fue la única nota discordante en la visita, que a pesar de todos los esfuerzos no pudo zafarse completamente de la política.
Pero volviendo a lo más importante, es una muestra más de lo que pueden hacer los pueblos, y una exhortación a otras disciplinas para que sigan el camino de la cooperación para intentar superarnos en todas las esferas de la vida, dejando detrás barreras de todo tipo.
Se ha abierto una puerta. Ojalá no se vuelva a cerrar.

miércoles, 18 de junio de 2014

Manu, con la guinda del pastel

Por Lemay Padrón Oliveros

A sus 37 años, probablemente el polivalente baloncestista argentino Emanuel Ginóbili acaba de ponerle la guinda al pastel de su exitosa carrera en la Liga profesional estadounidense (NBA) al obtener su cuarto anillo de  campeón.
   Antes de la llegada de Ginóbili a la NBA, el venezolano Carl Herrera era el único jugador latinoamericano que había podido ganar títulos (dos con los Houston Rockets en 1995 y 1996), pero Manu se fue por encima, además porque fue mucho más protagonista en cada triunfo de San Antonio Spurs.
   Considerado desde hace tiempo el mejor sexto hombre de la Liga, Gino fue siempre la alternativa perfecta para las Espuelas, actuando a veces como organizador, otras como alero, haciendo daño con sus triples, interceptando balones y hasta capturando rebotes.
   El oriundo de Bahía Blanca se convirtió también en el primer jugador en la historia de las finales de la NBA que logra 15 o más tantos y 10 o más asistencias saliendo de la banca.
   Elegido en 1999 en segunda ronda del draft por los Spurs con el puesto 57, Ginóbili ganó su primer anillo en su temporada de novato (2003), y repitió ya siendo figura estelar en 2005 y 2007.
   Pero el principal legado de Manu ha sido la puerta abierta a los jugadores latinoamericanos, pues hasta el año 2000 eran contados los jugadores latinos en la NBA, y muchos sólo estuvieron cortas temporadas.
   De su prodigiosa mano zurda llegaron sus compañeros en los equipos medallistas en Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales como Andrés Nocioni, Fabricio Oberto, Luis Scola, Carlos Delfino, Walter Herrmann,  Pablo Prigioni, José Sánchez y Rubén Wolkowski.
   La oleada siguió con los brasileños Leandro Barbosa, Nené Hilario, Anderson Varejao y Tiago Splitter, los dominicanos Al Horford, Charlie Villanueva y Francisco García, los puertorriqueños José Juan Barea y Carlos Arroyo, los mexicanos Eduardo Nájera y Gustavo Ayón, y los venezolanos Oscar Torres y Greivis Vázquez.
   Fue tanto el empuje de ellos, junto con los españoles encabezados por los hermanos Pau y Marc Gasol, que se hizo imprescindible la  página web en español de la NBA, y la celebración de las 'Noches Latinas' cada temporada, un día en que las camisetas se transforman para decir Nueva York, El Heat o Los Lakers.

ESO ES TENER ESPUELAS

La amargura que embargó a los San Antonio Spurs en junio pasado fue una de las más duraderas, casi todo un año preparando la venganza. ¡Y qué venganza!
   La increíble derrota sufrida en el juego seis de la final del pasado año ante Miami Heat, cuando ganaban por cinco puntos a falta de 28 segundos les dejó muy tocados.
   Aquel error garrafal cometido por el técnico Gregg Popovich de dejar al equipo sin hombres altos para rebotear les costó perder ese encuentro en el mismísimo AT&T Center tejano, y no pudieron recuperarse para el séptimo juego, en el cual siempre fueron a remolque en Miami.
   Todo un año pasó, digiriendo la derrota y preparando la riposta desde el mismo comienzo de la temporada, sin salir un momento de las mentes de los jugadores, especialmente del trío estelar de Tim Duncan, el francés Tony Parker y el argentino Ginóbili.
   El imponente registro de 62 triunfos y 20 derrotas de la fase regular hacía presagiar lo que se venía, pero llegar al séptimo partido contra Dallas Mavericks, último del Oeste, en el primer cruce de postemporada, bajó un poco el favoritismo de las Espuelas.
   Sin embargo, tras recuperarse de esa inesperada resistencia, Popovich volvió a mostrarse como el mejor entrenador de la NBA del momento y ajustó todas sus piezas, que tradicionalmente funcionan como un reloj y no por gusto son reconocidos como los dueños del mejor juego colectivo en la Liga.
   Para muestra, un botón: será bien difícil encontrar en toda la historia de las postemporadas que un plantel cuyo líder finalice como quinto mejor anotador de un encuentro sea capaz de ganar ese choque, y menos aún si ese es el choque final de la campaña.
   Pocas nóminas en la historia de la NBA pueden blasonar de tener diferentes líderes anotadores en cuatro juegos distintos de postemporada, uno detrás de otro.
   El año pasado encadenaron lideratos ofensivos Duncan, Parker, Ginóbili y Danny Green, y esta vez fue el base Kawhi Leonard quien se sumó al trío mágico de los Spurs, convertido también en el máximo ganador histórico en el básquetbol estadounidense.
   La endiablada efectividad de las Espuelas (implantaron récord también en ese apartado en el juego tres) prácticamente no falló a lo largo de la serie final y el Heat, con poco más que ofrecer además del Rey LeBron James, no encontraron nunca la fórmula ganadora y apenas ganaron un encuentro, por dos puntos.
   En toda la serie, San Antonio, un quinteto donde se habla inglés, francés, español y portugués, les sacó 69 puntos de ventaja al Heat, y 214 sumando todos los rivales, otra marca para postemporada.
   El trío mágico está llegando a su fin, pero el título de Jugador Más Valioso de Leonard hace soñar a los seguidores del conjunto tejano de que se puede extender la dinastía.
   Con apenas 22 años, segundo jugador más joven en conseguir el premio en finales después que el mítico Magic Johnson lo logró con 20 años cuando jugaba con Los Ángeles Lakers, en 1980, Leonard parece listo para recoger el testigo.
   No obstante, los viejitos, como cariñosamente se le llama al trío Parker-Duncan-Ginóbili, mostraron que todavía tienen baloncesto para ofrecer y a lo mejor los dos últimos postergan sus retiros, porque el galo tiene solamente 32 años.

sábado, 25 de junio de 2011

Bareamanía en Puerto Rico

Por Lemay Padrón Oliveros

El triunfo de Dallas Mavericks en la final de la Liga estadounidense de baloncesto (NBA) tuvo más repercusión en Puerto Rico que en la propia ciudad texana donde se aloja el quinteto campeón.
La razón es sencilla: la presencia entre los titulares del base José Juan Barea, quien no sólo jugó, sino que también fue protagonista en el éxito de los suyos, y para muchos clave en el desequilibrio de la defensa del publicitado Miami Heat en esa final.
Su hábil movimiento de balón, rápidas internadas y excelente visión de juego le hicieron la figura más odiada en la Florida, pero la más querida en Borinquen, donde prácticamente se han agotado las camisetas con el número 11.
Muchísimos medios de prensa de Estados Unidos, no hablemos ya de los de la Isla del Encanto, dieron cobertura al multitudinario recibimiento a Barea en San Juan, donde miles de fanáticos le dieron la bienvenida a quien fue abanderado de Puerto Rico en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez-2010.
Y precisamente de su amor a la enseña patria nace mucho de esta Bareamanía, porque el diminuto jugador no dudó un segundo en arroparse con la bandera tricolor apenas concretado el triunfo de Dallas en el sexto partido, en pleno momento de euforia por la celebración.
Por eso no dejaron de llegarle mensajes de felicitación de los cantantes Lucecita Benítez, Ricky Martin y Tego Calderón entre otros, y tampoco faltaron las figuras de la política boricua, quienes aprovecharon la presencia allí del base organizador para tomarse fotos y apuntalar sus candidaturas a las próximas elecciones, previstas dentro de poco más de un año. Algunas fuentes aseguran que todavía se encuentra un enorme afiche de Barea adornando la alcaldía de su natal Mayagüez, que lo exhibe desde hace más de una semana.
Su influjo llegó hasta la mismísima Casa Blanca, donde el presidente estadounidense Barack Obama, fanático confeso y practicante activo del baloncesto, le espera para celebrar un tope bilateral, según anunció hace unos días.
La Bareamanía está lejos de acabar. El propio jugador declaró hace unas horas que cuando se siente tranquilo en su casa de Mayagüez podrá asimilar tanto cariño recibido de sus compatriotas, pero dudo que encuentre esa tranquilidad ante tanta (justificada) euforia.

miércoles, 15 de junio de 2011

Barea ya tiene su anillo

Por Lemay Padrón Oliveros


Barea no olvidó a Puerto Rico y se enfundó la bandera.
El base puertorriqueño José Juan Barea cumplió el sueño de todo jugador que compite en la Asociación Nacional de Baloncesto de Estados Unidos (NBA): ganar un anillo de campeón.
Tomando en cuenta que lo consigue a los 26 años, para el boricua de apenas 1.83 metros de estatura llegó bastante temprano en comparación con su compañero Jason Kidd, quien acaba de obtener su primer campeonato a los 38 años.
Según los especialistas Barea, quien fue titular solamente en los tres últimos partidos, sacó a Miami Heat de sus casillas, obligando al director técnico Erik Spoelstra a hacer lo que odia: cambiar su alineación abridora.
Tras anotar 15 puntos en el duelo decisivo, se unió a Butch Lee (Los Ángeles Lakers en 1980) como los únicos jugadores boricuas en ganar un título de la NBA, pero solamente él lo logró como regular.
Con velocidad el caribeño logró romper las defensas rivales, penetrar entre todos los gigantes y tirar al aro con espacio, o darle un pase abierto a un compañero de equipo para que éste disparara solo desde afuera.
“Coqui” Barea, quien fue el abanderado de la delegación puertorriqueña en los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 2010 en su ciudad natal de Mayagüez, contribuyó así al primer título de Dallas Mavericks en la historia y pudiera haber asegurado su futuro en el plantel, pues será agente libre próximamente.

REEDICIÓN DE LUJO

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero esta segunda versión del duelo final entre Mavericks y Heat superó a la primera, en la cual estos últimos se llevaron el gato al agua en 2006.
El triunfo definitivo de Dallas 105-95 frente a Miami logró los más altos índices de audiencia televisiva en 11 años para un sexto partido en la final de la NBA, pues fue seguido en 15,1 millones de hogares.
Buena parte de ese éxito se debe a las estrellas de ambos equipos, el alemán Dirk Nowitzki por el quinteto texano, y LeBron James por el de la Florida.
Ambos buscaban aquí el primer cetro de sus respectivas carreras, extendidas ya por más de una década, y en el caso del germano siempre con el mismo plantel.
El ala-pívot de 32 años, quien se llevó además el premio al Jugador Más Valioso de la serie por el campeonato, entró también en la leyenda, pues jugó con una dolencia en un dedo y hasta afiebrado.
Para el recuerdo también las remontadas de Dallas en el segundo, cuarto y quinto partidos de la serie, donde siempre Nowitzki fue protagonista y se quitó otra espina de 2006, al encestar 45 de 46 intentos de tiro libre.
En tanto, James, quien se mudó a Miami para buscar su anillo, no pudo festejar pese a haber sido siempre el líder anotador de un conjunto donde brillaba otra estrella como Dwayne Wade, y se sumaba además Chris Bosh.
Su llegada anunciaba el inicio de una dinastía, pero por el momento habrá que esperar en South Beach.

sábado, 4 de junio de 2011

Se acabó el abuso: Adiós al Shaq

Por Lemay Padrón Oliveros

El pívot más dominante de todos los tiempos acaba de decir adiós: se nos va el fenomenal Shaquille O'Neal, como para dejar al resto hacer algo bajo los tableros, los mismos que fueron absolutamente suyos durante casi dos décadas.
A través de la red social Twitter nos llegó el anuncio, que puso fin a 19 años de carrera, y manda definitivamente a las duchas a este gigantón, ya con 39 en sus costillas.

El jugador de 2.16 metros de estatura y casi 150 kilos de peso llegó en 1992 a la Liga profesional estadounidense de baloncesto (NBA), en la cual participó con seis equipos, y fue cuatro veces campeón y Jugador Más Valioso (MVP).
Con sus 28 mil 596 puntos, O´Neal ocupa el quinto lugar en la lista de los máximos anotadores de la NBA, y con Estados Unidos ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta-1996 y el Campeonato Mundial de Toronto-1994.
De sus cuatro anillos, tres los ganó con Los Angeles Lakers, cuando estaba imparable de 2000 a 2002, incluso para la mejor pareja de centrales de la última década, la integrada por los Spurs David Robinson y Tim Duncan, quienes ni siquiera con labor combinada lo podían detener.
El otro título lo ganó con Miami Heat en 2004, y en los dos últimos años jugó con Boston Celtics, pero las lesiones le impidieron contribuir notablemente a la causa del quinteto de Massachussets. Baste decir que jugó apenas 37 partidos en total, cuando nada más en cada temporada regular son 82, más una veintena jugados por los Celtics en las dos últimas postemporadas.
Además de su preponderancia en los rectángulos de básquet, Shaq se granjeó el respeto y el cariño de los aficionados gracias a su jovialidad, que lo llevó a participar en una decena de películas, aunque algunas hayan sido tan horrorosas como Steel, el hombre de acero. En cualquier caso aumentaron su popularidad y engrosaron su chequera.
Quizás su único enemigo haya sido Kobe Bryant, con quien tuvo grandes broncas y fue crucial en su salida de los Lakers. No obstante, el conjunto angelino reconoció sus valores e inmediatamente decidió retirar el número 34 que lucía el nacido en Newark, Nueva Jersey, para sumarse a leyendas como Earvin “Magic” Jonson y Kareem Abdul Jabar en los cielos del Staples Center.
Ya pueden respirar tranquilos los demás centros del planeta, incluido “Superman” Dwight Howard, quien no enfrentó a Shaq en su mejor momento. Se acabó el abuso.