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sábado, 23 de mayo de 2015

Bombardeados en Detroit

Por Lemay Padrón Oliveros 

La ciudad del inmortal Joe Louis, el Bombardero de Detroit, será un auténtico campo minado para la selección cubana de voleibol, que desde este viernes competirá en la denominada Final Four de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (Norceca).
Tras apreciar lo sucedido en el estreno de la Liga Mundial ante Canadá, se hizo evidente que los cubanos tienen pocas opciones de competir de tú por tú con sus rivales de grupo, y algo similar debe ocurrir en Detroit.
Además de los canadienses, que con sus dos barridas 3-0 nos devolvieron a la cruda realidad, estarán los anfitriones estadounidenses, de mucho mayor nivel, y el único elenco al que podemos aspirar realmente a derrotar es a México.
En el deporte casi todo puede suceder (menos que Florentino Pérez piense menos en el dinero y más en el fútbol), pero con la ausencia de nuestro principal jugador y la lesión de otro, eso es toda una quimera.
Los problemas en el visado de Javier Jiménez y la lesión de rodilla de Lázaro Fundora han dejado al plantel, ya de por sí bastante mermado, convertido en un equipo de segunda.
El técnico Rodolfo Sánchez tendrá que hacer magia para intentar arrebatarle algún set, ya no digo el partido, a canadienses y estadounidenses, sin confiarse tampoco con los mexicanos.
Es llover sobre mojado el tema de la inexperiencia de nuestros voleibolistas, los que juegan acá salvo Rolando Cepeda, por eso prefiero decir que estamos pagando el precio de “amarrar” una sola contratación luego de dos años de aprobada la vinculación con clubes profesionales.
Los retiros, bodas, bajas y cualquier motivo que se da oficialmente a la Federación cubana, lo sabemos todos, no es más que una justificación para salir a buscar nuevos horizontes. Con la firma de compromisos o la solicitud de paciencia (más paciencia) está demostrado que no frenamos la sangría. La flexibilidad tiene que ser la palabra de orden, sin que esto signifique relajo, a ver si logramos mantener junta la base que tenemos actualmente.
Por eso en Detroit no podemos esperar otra cosa sino que nos bombardeen.

viernes, 12 de julio de 2013

Ni juveniles ni mayores, crisis en el voly cubano

Por Lemay Padrón Oliveros

El relevo está garantizado; es una frase recurrente que se repite sin cesar en todos los ámbitos, incluido el deportivo, y a veces con tanta ligereza que choca con la cruda realidad.
Uno de los deportes que blasona de esta máxima es el voleibol, y no sin razón, pues ninguno como el voly ha sufrido tanto la pérdida de figuras establecidas que por diferentes razones abandonan la selección nacional.
Para un deporte de laboratorio, cuyo campeonato nacional dista muchísimo de ser lo ideal, nadar en estas turbulentas aguas es demasiado exigente. Hay relevo, es verdad, pero tienen que quemar etapas, y entonces no podemos tener resultados ni con unos ni con otros.
La Liga Mundial vio nuevamente a un plantel caribeño plagado de bisoños, con muy poca experiencia competitiva, y el saldo en ganados y perdidos así lo reflejó cruelmente. Las chicas esperan para debutar en el Grand Prix, pero ya se llevaron varios reveses en una gira amistosa por China.
De manera similar, las selecciones juveniles quedaron por debajo en sus compromisos de la temporada. Los varones no pasaron de un séptimo puesto en el Mundial sub-19 concluido hace unos días en México, luego de venir de un tercer escaño, y las chicas ni siquiera avanzaron al certamen del orbe de su categoría, a pesar de que el torneo clasificatorio se celebró en La Habana.
Claro, en el caso de los chicos, muy diferente hubiera sido el resultado si en sus filas hubieran competido Danger Quintana, Lázaro Fundora o Abraham Alfonso, todos con la edad requerida para actuar en suelo azteca.
Pero la escuadra mayor los necesitaba, y entonces se apura a un muchacho que todavía no está lo suficientemente maduro como para asumir un compromiso de tal magnitud, y el desenlace es apenas la ganancia en experiencia del voleibolista, el mismo que quizás en par de años también decide tomar otro rumbo y echa en saco roto la formación recibida hasta ese momento.
Por tanto, no es tanto que no existe el relevo, sino que no hay sistema deportivo que aguante tanta inestabilidad.
Piense nada más en los talentos que ha perdido Cuba en los últimos cinco años, y si los suma a los actuales, podríamos tener actuaciones muchísimo más decorosas en todas las categorías.
Hasta ahora lo único concreto han sido sanciones a quienes últimamente se montan en el tren de “no quiero jugar más”, pero los pasos para evitar estas desagradables situaciones siguen sin darse.