domingo, 30 de noviembre de 2014

Arlen López, el ambidextro dorado del boxeo cubano

Por Lemay Padrón Oliveros


Veracruz.- Se ve como algo bastante común en el béisbol, pero en el boxeo no es normal encontrar púgiles capaces de desempeñarse bien tanto a la zurda como a la derecha, un arte que hoy exhibe el cubano Arlen López.
Como ha sido regla en sus presentaciones anteriores, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz-2014 disertó con ese vistoso estilo, y mereció el oro en la división de 75 kilogramos ante el anfitrión Misael Rodríguez.
Salí a hacer el trabajo que me dijeron mis entrenadores, que era no dejarlo trabajar, permanecer con la mano delante en su rostro, variar los ataques en todas las distancias para que el público no influyera en el arbitraje, explicó. López añadió que salió con confianza, buena preparación física y sicológica y la ayuda de sus entrenadores.
Me siento supercontento, lo dedico en especial a los compañeros del equipo nacional que quedaron en Cuba, manifestó.
Con respecto al trabajo combinado con ambas manos, indicó que es derecho por naturaleza, pero trata de mantener las dos guardias, trabajando sistemáticamente. 
Surgió en la base, con el entrenador Roberto Portuondo, y luego he ido perfeccionándolo desde la Academia y ahora en la preselección nacional. Se ve muy bien en el ring y no han querido frenarme, creo que al público le gusta, expresó. 
En este sentido, señaló que tiene pegada, pero no le gusta depender de eso, sino sobre todo del trabajo técnico-táctico.
Yo soy capaz de pegar con las dos manos, pero no se puede salir a combatir pensando en el nocaut, hay que estar preparado para boxear los tres asaltos tirando golpes efectivos, aseguró.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Fritos con salami, premio de lujo para campeón centroamericano

Por Lemay Padrón Oliveros

Veracruz.- La medalla de oro en los Centrocaribes de Veracruz-2014 fue un gran premio para el boxeador dominicano Lonel de los Santos, pero casi tenía más desespero por comer su comida favorita que por salir a la premiación. 
Hoy hay que desquitársela, un plato bien grande de fritos con salami, porque ayer fue el día que menos comí, anoche ni dormí casi, porque nada más me comí una ensalada de zanahoria, decía sonriente en la zona mixta del World Trade Center veracruzano.
Visiblemente agotado tras efectuar tres intensos asaltos contra el colombiano Yuberjen Martínez en la final de los 49 kilogramos, el caribeño habló de la estrategia del combate, cuarto sin derrotas ante ese rival.
No tiré muchos golpes porque sabía que podía controlarlo, tira mucho, ataca mucho, pero como va siempre adelante le puedo conectar aprovechando mi mayor estatura. Me cansé más porque venía de pelear con el mexicano y ahí di el máximo para no dejar dudas, explicó.
Sobre el oro, manifestó que le sienta muy bien porque su familia estaba esperando esta medalla, y le dedicó el triunfo también a todos sus entrenadores.
Los problemas con la dieta le han hecho pensar en la posibilidad de subir a la división superior, aunque todavía no sabe cuándo.
No sé todavía del cambio de peso, tengo que consultarlo con mi entrenador. En 52 los rivales son más fuertes, pero pienso seguir sacando provecho de mi técnica, expresó.
Finalmente, reconoció que lo de la estricta dieta no es el único problema que debe controlar en Santo Domingo, donde se entrena habitualmente.
Hace más de un mes que ando sin novia, es complicado pero hay que sacrificarse para estar aquí, soltó a modo de despedida, con una sonrisa pícara en su rostro de apenas 19 años.

jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Quieren cenar?

Por Lemay Padrón Oliveros

Veracruz.- La pregunta salió así, como quien no quiere las cosas, de labios de la hermosa Arely, encargada de la sala de prensa del World Trade Center veracruzano.
La inocencia de la propuesta contrastó inmediatamente con el cruce de miradas pícaras entre los oyentes más cercanos. Sí, porque a Arely se le ocurrió lanzar la invitación justamente frente a la mesa donde la mayoría de la delegación cubana de prensa ha plantado bandera.
Inmediatamente algunos asociaron el momento con la visita anterior de un exdirigente deportivo, que días atrás había coincidido también con la llegada de la cena.
Una opinión malintencionada de un periodista local, duramente criticada por los reporteros procedentes de la mayor de las Antillas, había dejado aquel momento como una anécdota, no repetido porque a las chicas de la sala de prensa les daba “vergüenza” ofrecer gratuitamente sobre las nueve de la noche, precisamente cuando los estómagos son el peor enemigo de las neuronas, una cena de bocaditos con atún, ensalada, papas fritas o extrusos de maíz, según sea el caso, acompañada con un delicioso dulce de chocolate y un refresco.
Varias jornadas (y solicitudes) después reapareció el invitado especial- que conste que no estamos hablando del gol-, y la escena fue memorable.
Apenas segundos antes varios periodistas rezongaban porque la conexión a Internet volvía a fallar, o porque el editor de turno estaba entretenido, o porque alguien tenía monopolizado el único teléfono de la sala, o quién sabe por qué, pero como tocados por la magia, cada rostro fue transformándose y la sala entera se convirtió en una gran sonrisa.
El momento fue ideal para que un fotógrafo tratara de llevarse la instantánea, que parecía salida de un espectáculo humorístico; tal era la euforia que las tripas trasladaban al cerebro, y este a su vez a los músculos del rostro de cada uno de los presentes en el recinto.
Los panas de Venezuela llamaron a los colegas de la otra punta, por si- y solo por si-, la oferta no cubría la demanda, pero no, nada podía opacar la felicidad, hubo hasta para una segunda vuelta.
Alguien, después de zamparse la “vergonzosa cena”, tenía exceso de energía y derribó una de las vallas que separan la sala del salón de conferencias; era la alegría total.
A lo mejor en las jornadas siguientes se duplica la asistencia a la sala en el horario nocturno, eso no lo puedo decir con certeza, pero sí puedo asegurar que Arely no necesitará volver a preguntar.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Diana certera para Cuba en Veracruz-2014

Por Lemay Padrón Oliveros

Xalapa.- El colimador fue perfecto, el control emocional al máximo, y la vista de 20-20. Con esos factores los tiradores cubanos lograron recuperar aquí el trono del tiro deportivo en Juegos Centroamericanos y del Caribe, con 14 medallas de oro, siete de plata e igual cantidad de bronce.
   Quien más cerca estuvo de los representantes de la mayor isla antillana fue México, pero bien lejos, con apenas seis coronas.
   Entre los máximos medallistas estuvo el mejor hombre de Cuba, el monarca olímpico de Londres-2012 Leuris Pupo, quien cerró con coronas en el concurso individual en la pistola rápida a 25 metros y como parte del equipo, y subtítulos similares en la pistola Standard.
Grau se llevó cuatro oros.
   Sin embargo, por la mayor de las Antillas el más sobresaliente fue Jorge Grau, quien ganó los dos oros en la pistola de aire a 10 metros, y también los de 50.
   Otros que se llevaron los cetros personales y colectivos en sus respectivas armas fueron su compatriota Laina Pérez (pistola a 25 metros), el venezolano Felipe Beuvrin (pistola Standard a 25 metros) y el guatemalteco Hebert Danilo Brol (doble fosa).
   Detrás de Cuba se ubicaron en el medallero México (6-5-4), Guatemala (4-4-5), Venezuela (3-9-5), República Dominicana (2-1-1), Puerto Rico (1-3-1), El Salvador (1-2-2), Colombia (0-0-5) y Trinidad y Tobago (0-0-1).
   La actuación en la Academia de Policía El Lencero reafirma a Cuba como la reina histórica del tiro deportivo de la cita regional más antigua del mundo, pues elevó su cosecha a 166 títulos -102 más que la sede-, 103 segundos lugares y 67 terceros peldaños. 

   Por eso el Presidente de la Federación nacional de tiro deportivo, Rafael Guerra, exteriorizó su satisfacción por la actuación de los tiradores de su país.
   El pronóstico se sobrecumplió, porque hablábamos de unos 10 oros y el primer lugar, que alcanzamos con un amplio margen sobre México, con un dominio casi absoluto, declaró en las instalaciones competitivas, en las afueras de Xalapa.
   Al también comisionado nacional de la disciplina le preocupaba mucho el tema de las puntuaciones, porque hace un mes participaron en el Panamericano de Guadalajara, al cual llegaron en óptima forma.
   Esto era un mes después, y la curva de rendimiento tiende a descender. Los muchachos y los entrenadores supieron reaccionar ante todas las adversidades y las marcas estuvieron bastante bien, valoró.
   De manera general, Guerra considera que toda la delegación cumplió un digno papel, con un buen aporte al medallero.
   Algunos tiradores estuvieron mejor de lo esperado, porque por la calidad de los contrarios veníamos con pocas expectativas y se lograron los títulos, como en el fusil masculino, o la pistola de aire mujeres, entre otras, dijo.
   Con respecto a algunas modalidades en las cuales no se alcanzaron los cetros, explicó que la gran mayoría fue porque no son habituales para los tiradores caribeños.
   Son modalidades que al no ser olímpicas no se les dedica todo el tiempo, pero en este tipo de competencias valen igual para el medallero. Son similares y les sirve la preparación, pero deben adaptarse y competir contra especialistas que sí la entrenan con seriedad, explicó.
   Además, hubo dificultades con las instalaciones, porque los organizadores debieron construir dos campos, uno de 25 y otro de 50 metros, con 30 puestos para disparar cada uno, y se hizo uno solo para hacerlo todo en el mismo polígono, y por eso se debió extender el calendario.
   Aquí se tiró todo lo de 50 metros primero y luego se acondicionó para 25, pero eso implicó que los últimos en competir no tuvieran cómo entrenar en los días previos, manifestó.
   Por último, reiteró que por las condiciones, no tiene quejas sobre el desempeño de sus muchachos, que previamente habían obtenido cinco plazas para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016, y 17 para los Panamericanos de Toronto-2015.
   Ha sido una excelente actuación. Regresan todos muy contentos, dignos de haber representado a su patria, varios con más de una presea dorada. Nos vamos con la alegría del deber cumplido, finalizó.