viernes, 29 de marzo de 2013

Disciplina en entredicho

Por Lemay Padrón Oliveros

Quienes siguen estas páginas saben que estoy muy lejos de ser enemigo de Víctor Mesa. Defendí y defiendo su modo de analizar las falencias de la pelota cubana actual, y las mejores vías para subsanarlas, por eso sigo pensando que sus errores no deben hacernos olvidar la claridad de sus ideas en este sentido.
Ahora bien, otra cosa es la manera de comportarse en un terreno. Lo sucedido el martes en el Latino fue apenas una gota más en la enorme copa que lleva el mentor de la escuadra nacional en su paso por el béisbol cubano. Una copa que no comenzó a llenarse cuando le cayeron unas libras de más y pasó al puesto de mando, sino desde sus tiempos de jugador, cuando protestaba de manera descompuesta cualquier decisión que consideraba errónea.
Han pasado los años, y la copa sigue acumulando gotas, pero cada vez más gruesas. Cualquiera que lleve algún tiempo siguiendo nuestras Series Nacionales puede atestiguar que en ocasiones anteriores, con otros peloteros y entrenadores, se han impuesto castigos ejemplares por comportamientos semejantes, e incluso más leves.
Por eso creo que la disciplina se resquebraja, no cuando suceden estas cosas, porque en definitiva todos somos humanos y podemos equivocarnos, “calentarnos” de más, etc., sino cuando quienes tienen la OBLIGACIÓN de velar por el cumplimiento de los reglamentos, se hagan la vista gorda y dejen pasar con total impunidad actitudes de este rango, que abiertamente constituyen un desafío a la autoridad.
El hecho de ser un manager, y no cualquiera, sino el del equipo nacional, es una agravante de peso, porque el ejemplo va más allá de su persona y se extiende a los matanceros, y por extensión a todos los demás peloteros cubanos. Otra agravante es que sucedió delante de las cámaras. En otros países todo sucede de esta manera, pero aquí por desgracia no; entonces, cuando se juega con presencia de la televisión el comportamiento debe ser modélico, para no influir negativamente en los millones de ojos que están mirando. Ahora la bola está en poder de la Comisión Nacional, estas actitudes no deben valorarse como una expulsión normal.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Calabaza mandó a todo el mundo para su casa

Por  Lemay Padrón Oliveros

Aguijoneado por haberse perdido el ciclo olímpico anterior, el habanero Alejandro “Calabaza” Valdés inició el 2013 a todo tren, con victorias en el Campeonato Nacional y en el Internacional Cerro Pelado de lucha libre.
Así cerró también el 2012, con éxito en la Gala de Campeones sobre Yowlis Bonne, el hombre que le desplazó del primer lugar en la división de 60 kilogramos durante 2011 y 2011. Calabaza había iniciado el cuatrienio con participaciones discretas en los Mundiales de Herning-2009 y Moscú-2010, pero en el nuevo ciclo viene decidido a darle calabazas a todo el mundo en su división.
 Así lo confesó a este espacio tras ganar el certamen capitalino, en el cual demostró lo serias que son sus intenciones.
 “En esta división hay un nivel parejo, todos los competidores son de gran calidad y tengo que poner el ciento por ciento de interés para ganar”, explicó.
 Se nota que viniste decidido a retomar el liderazgo de la división…
 “No solamente eso. Desde 2006 estoy tratando por convertirme en un luchador de alto nivel, y mi sueño es ser el uno del mundo; hasta que no logre eso no estoy conforme. He tenido una buena preparación física y he mejorado mi arsenal técnico, por eso creo que ya he alcanzado la madurez pese a tener solamente 24 años. Solamente me falta el gran salto en un torneo importante, pero este año debe llegar.”
 Aunque no ganaste medallas, no luciste mal en los Mundiales…
 “Los séptimos lugares en los Mundiales anteriores no me sirven, ahora creo que puedo llegar al podio.”
 ¿Cómo haces para tener la cabeza despejada cuando recibes instrucciones de los entrenadores y a la vez de tu papá, que fue otro gran luchador?
 “No es complicado. Todo el mundo aporta, cualquier indicación será precisa porque quieren lo mejor de mí. El colectivo completo trabaja por un buen resultado y así lo veo, para mí todos los consejos que recibo son acertados.”
 Solamente con esa seriedad a la hora de enfrentar cada combate podrá Calabaza cumplir su sueño, ese en el cual Bonne es solamente la primera piedra, y tendrá que repetir la receta ante todos los demás.

lunes, 25 de marzo de 2013

Grandes remontadas en champions

Por Lemay Padrón Oliveros

Madrid y Barca han protagonizado varias.
La remontada del Barcelona español ante el Milán AC la pasada semana trajo al recuerdo otros grandes virajes ocurridos en la máxima competición de clubes de Europa, una tradición que arrancó casi desde la misma instauración del formato de ida y vuelta.
   Apenas en su segunda edición (1956-1957) ya se dio la primera, cuando el Manchestr City inglés encajó en 3-5 en su visita al Athletic de Bilbao español, pero luego venció 3-0 para avanzar a semifinales, donde lo eliminó el Real Madrid.
   Precisamente otro conjunto inglés, el Derby County, fue la víctima de la primera gran remontada europea del Real Madrid.
   El equipo blanco, dirigido entonces por Miljan Miljanic, dio una respuesta colosal al 4-1 que recibió en el partido de ida de octavos de final de la Copa de Europa de 1975-76, porque en la vuelta se sacudió con un 5-1 cruel.
   Después de eso se anotó la eliminación del Celtic de Glasgow 3-0 en la Copa de Europa de la temporada 1979-80, después de caer 0-2 en Escocia, y otra ante el Estrella Roja de Belgrado en cuartos de la 1986-1987, cuando ganaron 2-0 luego de perder 2-4 en la ida.
   La última gran remontada del once merengue fue ante el Bayern Munich alemán en 2002, cuando perdió 1-2 en la ida y ganó 2-0 en la vuelta, para abrir el camino a la novena Copa de Europa del club, la última archivada en sus vitrinas.
   Por el contrario, los madridistas sufrieron sobremanera ante el Mónaco francés en los cuartos de final de la Champions 2003-04, luego de ganar 4-2 en la ida.
   En ese encuentro, un tanto en las postrimerías del exmerengue Fernando Morientes (a préstamo en el once monegasco) puso la paridad para en caso de que se echara mano a los goles marcados como visitantes.
   Y así mismo fue, porque en Francia los anfitriones vencieron 3-1, pese a arrancar debajo, con otro tanto de Morientes y un doblete del galo Ludovic Giuly.
   Los merengues también sufrieron decepciones ante equipos modestos con el Grasshopper suizo en octavos de la 1978-1979 (1-3, 2-0), y el Hamburgo germano en semifinales de la 1979-1980 (0-2, 5-1).
   En tanto, una de las noches más memorables del barcelonismo fue la del 29 de septiembre de 1993. La Liga de Campeones comenzaba y el Dream Team de Johan Cruyff había caído ante el Dinamo de Kiev 1-3 en el Estadio de la República. 
   El Camp Nou vivió otra remontada con un 4-1 en estos dieciseisavos de final, gracias a un doblete de Jose Mari Bakero, y tantos del danés Michael Laudrup y el holandés Ronald Koeman.
   Además, los culés recuerdan la de semifinales en 1985-1986 ante el Gotemburgo sueco (0-3, 3-0) ganada en penales, como mismo le ganó el Leeds United en esa misma instancia de la campaña anterior al Stuttgart tras caer 0-3 en suelo bávaro.
   Otros 0-3 fueron revertidos por el Galatasaray turco frente al Neuchâtel Xamax suizo en octavos de la 1988-1989 (con un contundente 5-0), y en esa misma fase Copenhague contra el Linfield inglés (4-0) en la 1993-1994.
   Más reciente para los catalanes fue la de los octavos de final de la Champions 1999-2000 ante Chelsea, que había ganado 3-1 en su estadio, con goles del italiano Gianfranco Zola y doblete del finlandés Tore André Flo en cuatro minutos.
   La segunda manga el 18 de abril volvió a tener a Flo como protagonista al anotar el 2-1, pero Dani García Lara consiguió el 3-1 y llevó el duelo al tiempo extra para que el brasileño Rivaldo, de penalti, y el holandés Patrick Kluivert rubricasen la goleada 5-1.
   Un club modesto como el Deportivo La Coruña tuvo su gran remontada también, y esta ocurrió en los cuartos de final de la Liga de Campeones 2003-04, también contra el Milán, que había ganado 4-1 en su campo, donde comenzaron debajo por diana del uruguayo Walter Pandiani.
   Sin embargo, en Riazor los gallegos ya habían volcado la eliminatoria al descanso gracias a los goles de Pandiani, Juan Carlos Valerón y Albert Luque para hacer el 3-0, y el suplente Fran González añadió un tanto más para un resultado histórico a los 76 minutos.
   Igualmente revirtieron un 1-4 el Partizan Belgrado ante el Sparta de Praga en cuartos de la 1965-1966 (1-4, 5-0), y el Panathinaikos griego en semis de la 1970-1971 contra el Estrella Roja de Belgrado (1-4, 3-0).
   Asimismo, el AS Saint-Étienne francés eliminó espectacularmente al Hajduk Split croata en octavos de la 1974-1975 (1-4, 5-1).
   El pizarrón más proclive a las épicas es el 0-2, que quedó en saco roto tan temprano como en la temporada 1958-1959, cuando el Stade de Reims francés golpeó al Standard de Lieja belga en cuartos (3-0), y lo eliminó.
   En la misma cuarda estuvo el modesto Dukla Praha checo contra el polaco Górnik Zabrze en octavos de la 1963-1964 (0-2, 4-1), al Dinamo de Kiev soviético en cuartos en la 1975-1976 (0-2, 3-0), y el PSV Eindhoven de nuevo al Hajduk Split en cuartos en la 1975-1976 (0-2, 3-0).
   Además lograron esta hazaña Roma ante el Dundee United escocés en semis de la 1983-1984 (0-2, 3-0), y el Apollon Limassol chipriota en dieciseisavos (0-2, 3-0) contra el Universitatea Craiova rumano en 1991-1992.
   Otros trueques famosos los protagonizaron el Hamburgo alemán en cuartos de la 1960-1961 contra el Burnley inglés (1-3, 4-1), o el Benfica portugués en cuartos de la 1961-1962 ante Núremberg germano (1-3, 6-0).
   Se recuerdan además los del Inter de Milán en semifinales de la 1964-1965 contra Liverpool (1-3, 3-0), el Borussia Moenchengladbach teutón al Wacker Innsbruck austriaco en cuartos de la 1977-1978 (1-3, 2-0) y Estrella Roja ante Baník Ostrava checo (1-3, 3-0) en octavos de la 1981-1982.
   También volviendo de un 1-3 estuvo el Dnipro soviético ante el Levski-Spartak búlgaro en octavos de la 1984-1985 (1-3, 2-0), y el Austria Viena en dieciseisavos de la 1993-1994 ante el Rosenborg danés (1-3, 4-1).
   El viraje más reciente, antes de este del Barcelona, había ocurrido en la pasada campaña, cuando el Nápoles italiano venció 3-1 al Chelsea en octavos, lo cual forzó la despedida del técnico portugués André Villas-Boas.
   Roberto Di Matteo fue nombrado como DT interino, y con tantos de Didier Drogba, John Terry y Frank Lampard forzó la prórroga, en la cual Branislav Ivanović consumó la proeza en el minuto 105. 
   Tuve grandes noches, pero probablemente estoy ante la mejor de la historia del club, confesó Di Matteo, quien aún no sabía que terminaría alzando el trofeo continental.

jueves, 21 de marzo de 2013

Sonrisas de Clásico

Por  Lemay Padrón Oliveros



Salvo contadas excepciones, casi siempre asociadas a determinados momentos del partido, durante el III Clásico Mundial de béisbol la sonrisa primaba en los rostros de los peloteros , que mostraban su alegría por compartir camerino con sus compatriotas y defender los colores de su bandera.
 Pero qué difícil era ver la sonrisa en los rostros de los cubanos, sacando los momentos de dar un imparable, anotar una carrera o sacar un out importante. Vuelvo al tema porque no es lo mismo entregarse por la camiseta que disfrutar el juego, y pareciera que esto está reñido en las selecciones cubanas.
No les pido que se rían a carcajadas mientras les están dando nocaut, pero cuando los desafíos están cerrados, con chances para los dos equipos, es tensión lo que se ve en las caras de los nuestros, y relajamiento en las de los rivales.
 Dicen que los cubanos nos tomamos todo a la tremenda, pero reitero lo que escribí en un trabajo anterior: no nos va la vida en un torneo de béisbol, se trata de un juego, y como tal debe ser asumido, sin olvidar el compromiso de hacerlo lo mejor posible.
 Sé que la frase de “¡Salgan a disfrutar!” se dice en el banco, pero si luego cuando alguien se equivoca llueven los reproches, verbales o no, la exhortación inicial queda en palabra muerta.
 La exigencia tiene que existir, y en todas las edades, pero en su justa medida, porque el deporte de alto rendimiento exige sobre todo concentración, y esa no se puede alcanzar si en un segundo al atleta le pasan por la cabeza demasiadas preocupaciones. En vez de pensar “¿Y si lo hago mal?”, en su mente debe estar “¿Y ahora qué hago si pasa esto o aquello?”
 Entre las cosas que más me gustaron de la final caribeña fue que llegaron a la discusión del trono precisamente dos de los equipos más distendidos. Cometieron errores, como todo el mundo, pero nadie les robaba la alegría, e incluso derrochaban muestras de camaradería con algunos rivales, fueran o no conocidos de su trayectoria profesional.
 Eso de que en el terreno somos enemigos a veces se toma al pie de la letra, y los resultados casi nunca son buenos. Interioricemos de que se trata de un juego, y por favor, recuperemos la sonrisa.