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domingo, 8 de febrero de 2015

Milagro en San Juan

Por Lemay Padrón Oliveros 

Si otro hubiese sido el rival, si otra la imagen de Cuba en juegos anteriores, si estuviera el equipo completo, si se hubieran hecho bien las cosas desde el puente de mando, si..si…si, otro hubiera sido el titular de esta nota.
Pero como se trataba del mejor equipo del torneo, ante el segundo que más débil parecía, con notables ausencias y cometiendo errores de todo tipo, entonces hay que darle su parte de crédito al azar.
Sí, porque sacar a Roel Santos para buscar un toque de bola con Yadiel Hernández suena a locura de máximo nivel, pero sacaron la casta quienes debían haberlo hecho siempre, a los que les toca, los eternos ejes centrales de cualquier alineación cubana en los últimos años. Sigo sin entender que un lesionado Yosvany Alarcón estuviera por encima de Frederich Cepeda en ese line up, con todo y que el espirituano no estaba mostrando su mejor cara. Ese cambio, al parecer imperceptible, pudo haber trastocado completamente la historia de Pinar de Cuba, porque en una ocasión hizo que Cepeda llegara con un out al plato, y en la siguiente Alarcón se embasó por pelotazo, pero pudo haber sido dominado también, y estuviéramos hablando de otro juego de pelota.
No por gusto los únicos hombres que no fueron llevados a la banca ni movidos de su turno al bate fueron Yuliesky y Despaigne; si no es con ellos ese equipo difícilmente pudiera ganar, pero Cepeda es la tercera pata de esa mesa, y no por gusto se dice que el máximo empujador de una novena debe ser el quinto bate.
Son pequeños “poquitos” que deben evitarse ante equipos en forma como los vistos en San Juan, y que pudieran habernos ahorrado no pocos disgustos.
No obstante, honor a quien honor merece. Freddy Asiel lanzó una gran pelota hasta que perdió la concentración, Norge Luis y Mendoza hicieron relevos de altísimos kilates, y Cepeda se echó al equipo arriba. Es el liderato que se necesitaba, y que los tres del centro deben aportar, porque para eso son los más experimentados, los que han visto todo tipo de pitcheos y han resuelto situaciones similares en disímiles ocasiones.
Este domingo llegará el desenlace, y con más alegría y relajación Pinar de Cuba puede completar el milagro, con Yosvany Torres o cualquier otro abridor desde el primer inning (no sé a quién se le ocurriría mencionar a Mendoza). Ya con México se dio un gran juego el primer día, esperamos otro similar el último, independientemente de quién gane.

jueves, 5 de febrero de 2015

Hay vida. Hay esperanza

Por Lemay Padrón Oliveros 

Todavía no hay nada seguro, pero casi. Tendría Pinar de Cuba que caer ante Venezuela y Dominicana perder estrechamente sus dos encuentros siguientes, uno de ellos contra los ya clasificados mexicanos, que seguramente piensan en la semifinal y no en ganar un juego más.
Pareció otro equipo solamente con cambiarse el uniforme. Al revés de los dos partidos anteriores, esta vez lo que primó fue la oportunidad, pues casi todos los hombres en posición anotadora fueron convertidos en anotaciones, que son las que deciden los partidos.
Jugadas polémicas siempre hay. No concibo a un bateador que venga a tocar la bola y se deje cantar un strike por el medio. No entiendo eso de que la vio mala; todo lo que se parezca tiene que ser atacado, porque este es un turno de dos strikes, no tres. Tampoco entiendo que Yuliesky no le haga swing a otro envío por el centro cuando estaba en dos bolas, sea culpa de él o del técnico que lo mandó a esperar cuando tienes todas las ventajas de ser home club. Después se fue de concentración porque le cantaron una bola discutible, pero al que tenía que irle era al anterior.
Del mismo modo, no sé por qué dejaron batear de nuevo a Luis Alberto Valdés, luego de haber fallado en su intento anterior de adelantar al corredor, con tantos emergentes listos en la banca y ante un pitcher que nos tenía maniatados y pudo haber sido extraído si se le traía a un zurdo.
Lo otro era más forzado, la extensa labor de Mendoza en el montículo. Lanzó tres entradas y dos tercios. Ni en la primera ronda de esta Serie Nacional, ni en la segunda, ha acumulado esa cantidad de bateadores enfrentados.
Afortunadamente, tanto él como Yosvany Torres sacaron su mejor repertorio cuando era más inminente la amenaza boricua, pero al parecer los nervios jugaron su papel, porque el número de boletos fue excesivo para ambos.
Puerto Rico sufrió ahora lo que le pasó a Cuba en los juegos anteriores, con demasiados corredores dejados de impulsar, alguna vez nos tendría que tocar a nosotros, ¿no?
Lo más importante es que hay vida, mucha más que cuando el año pasado Villa Clara ganó también contra los representantes de la Isla del Encanto. Eso ya es un paso de avance, pero no hay por qué conformarse con tan poco.

miércoles, 4 de febrero de 2015

No, no y no

Por Lemay Padrón Oliveros 

Primer no. NO se cambia tan drásticamente un equipo que lució bien pese a perder. De un día para otro, sin importar que el lanzador era zurdo, se modificó en demasía la alineación, para dejar una con tres bateadores de la mano equivocada: Giorvis Duvergel, Yadiel Hernández y Alexander Malleta, fuera de sus turnos habituales. ¿Los pinareños, todos derechos, lo hicieron tan mal? ¿Peor que los refuerzos? Si a esto se suma que dentro del mismo juego, por segundo día consecutivo, no se sacó a Duvergel cuando el marcador todavía estaba cerrado ante lanzador siniestro, se regalan más outs de la cuenta.
Segundo no. Si ya se da el juego por perdido (algo más que evidente cuando se dejó a Jonder Martínez terminar el juego), debería aprovecharse entonces para que jueguen los otros convocados: Alexei Bell, Lourdes Yunielky Gourriel o Yovany Peraza. Para eso se llevaron tantos jugadores de posición y menos lanzadores, ¿o no?
Tercer no. NO entiendo por qué Alfonso Urquiola cambia (o le cambian) el chip cuando dirige a una selección nacional. Cuando estuvo frente al Cuba fue la famosa polémica del tercer catcher, y ahora trastoca totalmente una alineación y la deja sin un primer bate natural (Roel Santos o Dainier Moreira), con Malleta de séptimo (abrió dos entradas), y tres zurdos en línea (que no fueron tal porque Cepeda se vira a la derecha, pero en los últimos años no es igual bateando así).
Si tras el primer juego se discutían jugadas puntuales, ahora el vendaval crítico debe ser muy superior, porque además de lo mencionado más arriba, la ofensiva sigue sin producir a la hora buena, con demasiados imparables sin hombres en base o en primera, pero prácticamente nula cuando hay corredores en posición anotadora.
Las veleidades de este torneo permiten que un equipo con solamente una victoria pueda llegar a semifinales, así que si Yosvany Torres saca la cara este miércoles, todavía hay posibilidades de clasificar, pero hay que hacer las cosas bien. Mientras haya vida, hay esperanza, y el apoyo a este combinado no cesará, pero más allá de ganar o perder, siempre me ha interesado jugar bien. Con lo sucedido en este segundo juego NO puedo quedar satisfecho.

martes, 3 de febrero de 2015

Así se puede perder

Por Lemay Padrón Oliveros

Ya sé. No se bateó lo suficiente, el tiro a tercera nunca debió existir, el hombre era out en primera cuando Freddy Asiel se viró, se pudo haber puesto a algún emergente por Giorvis Duvergel en el noveno, etc.
Todo eso es verdad, pero la imagen dejada por Pinar de Cuba (repito que no hay mala intención en el nombre, es solamente para quedar bien con todo el mundo) fue más que digna. El hecho de que se discutan esos detalles es ya de por sí una ganancia, porque el año pasado los comentarios eran sobre lo lejos que estábamos de este nivel de pelota. Sobre la grama del Hiran Bithorn se vio a un equipo bien plantado, defensivamente impecable, aplicando o intentando aplicar la velocidad en función de la ofensiva, moviendo adecuadamente a su cuerpo de serpentineros. En fin, que no hay demasiados reproches para lo ocurrido.
No sé si para el segundo encuentro habrá cambios en la alineación, pero supongo que serían mínimos. La gran actuación del derecho de Sierra Morena lo reafirma como la principal carta del pitcheo cubano en la actualidad, y este martes el joven Norge Luis Ruiz debe olvidar su mala segunda etapa y lanzar como el estelar que es.
Quizás se pensó en Yosvany Torres para actuar en este segundo desafío, pero probablemente ganó la apuesta la juventud del camagüeyano, porque si se clasifica a la semifinal, como se espera, al menos los dos primeros abridores pudieran volver a encaramarse en la lomita, con poco tiempo de recuperación. Torres lo ha hecho también, pero personalmente en un escenario como la semifinal me gustaría más si entra a relevar a un pitcher veloz, para romperles los tiempos a los bateadores rivales. Es cierto que no lo hace con asiduidad en Cuba, pero a lo mejor el colectivo técnico lo preparó para eso.
La ofensiva sí debe mejorar, y rápido, sobre todo en la selección de lanzamientos, porque en esta primera salida fueron engañados más de una vez con envíos fuera de zona.
Yo sé que todo el mundo quiere ganar, pero a todas partes se debe ir con dos javitas, y si se pierde como este lunes, a mí no me duele tanto.

jueves, 22 de enero de 2015

Pinar y sus refuerzos

Por Lemay Padrón Oliveros

El aluvión de críticas está por llegar. Faltan solamente unas horas. Cuando sea anunciada la nómina de Pinar del Río a la venidera Serie del Caribe inmediatamente se desatará un “chuchuchú” imparable por toda Cuba, porque todavía no está claro en las mentes de cada cual el papel que tiene la mayor de las Antillas en este evento.
 Lo básico todavía no se ha dejado lo suficientemente claro: si queremos premiar al campeón de la Serie Nacional, o ganar el evento. De entrada, son dos opciones incompatibles, porque como se conforman los demás equipos el cubano va en desventaja, por eso hay que tomar una decisión.
 El comisionado nacional lo dijo a este sitio: el objetivo es lo segundo. Entonces, deberían ser menos las críticas cuando con la casaca de Pinar vayan a Puerto Rico más de la mitad de sus peloteros no nacidos en ese territorio. El hecho de que Cuba todavía asiste como invitado y no como miembro pleno es un aspecto importante para respaldar esta decisión, pues si vas a la fiesta como puro relleno, ¿para qué te van a invitar de nuevo? Ah, si bailas como nadie, tomas el micrófono y revientas el karaoke o te robas las tertulias con tu ingenio y buen humor, entonces todos te van a querer de vuelta. Más o menos así sucede ahora, pues la imagen dejada por Villa Clara el pasado año fue muy pobre, y Pinar tiene el deber de levantarla, pero para eso hay que redondearlo bien, aunque no sea con pinareños. Cuando seamos miembros plenos de la Confederación del Caribe, entonces podemos dejar el torneo como premio al campeón y “ponerle” con todo alguna que otra vez, pero no todos los años.
 Ahora bien, ¿qué necesita Pinar? Primero un buen receptor, pues con la sanción de Lorenzo Quintana quedó muy maltrecho. Yosvany Alarcón sería una muy buena propuesta. Lo otro que urge es un buen staff de pitcheo. Ya tienen a Yosvany Torres, Freddy Asiel Álvarez está en su nómina actual y puede mantenerse, Vladimir García estuvo el pasado año y pudiera volver.
 Los tres serían puntales y se puede buscar otro abridor, porque Vladimir recién regresa de una seria lesión y no debe ser explotado al máximo. Jonder Martínez, Cionel Pérez, Norge Luis Ruiz o Ismel Jiménez pudieran asumir como tercer abridor, para dejar a Vladimir Baños y Erlis Casanova como relevistas largos.
 Para reforzar el cuadro pudiera llevarse a un utility como Lourdes Yunielky Gourriel, y en los jardines aumentar el poder con Alfredo Despaigne, Alexei Bell o Yadiel Hernández. Casi todos los mencionados están muy bien en estos momentos, y eso debe ser lo primero para ser llamados. Si voy a dejar a un pinareño que no ha estado bien este año, ¿por qué tengo que tener un compromiso con uno de los “importados” que no esté en plena forma ahora? Ojalá pudieran ir todos, pero la nómina es cerrada y, como dice el dicho, no se puede chiflar y sacar la lengua al mismo tiempo. Ya veremos quiénes son los elegidos, pero de que habrá críticas, las habrá, si no, no fuera el pasatiempo nacional.

martes, 8 de abril de 2014

…Y ganó el librito

Por Lemay Padrón Oliveros

Increíble, pero cierto. Estando 1-3 debajo, Pinar del Río remontó y eliminó a Industriales en la semifinal, en un séptimo juego en el que incluso tenía todas las de perder con un pitcheo muy diezmado.
 Curiosamente el juego donde supuestamente peor estaba el pitcheo para Pinar, fue en el que mejor lanzaron.
 Loa azules no le batearon a un Erlis Casanova que no llegaba a las 90 millas y casi todo era a base de rectas, ni tampoco a sus relevos.
 Alfonso “El librito” Urquiola, como de costumbre, hizo en esta serie los cambios necesarios (William Saavedra al cuarto turno, Osniel Madera por Luis Alberto Valdés) y las jugadas precisas. En el caso de Saavedra, muy loable la vergüenza, porque además de ser letal en cada desafío, jugó con molestias que le impedían correr en las bases.
 Lázaro Vargas es de las pocas personas que tropieza varias veces con la misma piedra. En la postemporada de hace dos años perdió varios juegos por poner a lanzadores inexpertos, y ahora en el sexto volvió a hacerlo cuando trajo a Yanier Valdés; no es lo mismo un juego 1x2, que era como estaba, que 1x6. Tenía a Pedro Durán, entre otros.
 En el quinto juego tampoco exprimieron a Yosvani Torres para sacarlo del box antes por cantidad de lanzamientos, y la alineación tampoco me convenció, quizás la del último juego era la verdadera de Industriales, con Alexander Malleta por Yasmani Tomás, que ha estado lesionado.
 Además, Vargas muy conservador con el toque de Raiko Olivares (de sus mejores bateadores) apenas en el segundo inning, y luego cuando tuvo una situación similar en el séptimo no lo hizo. En la segunda ocasión estaba debajo, pero primero hay que empatar y después ganar. Si a esto se le agregan los corridos desastrosos de los primeros episodios (no sé si inspiración personal u ordenados por el coach), poco se puede hacer. No importa si el árbitro cantó bien o no.
 En cuanto a la fabricación de carreras, mucho dejó que desear la nave azul, con el mayor por ciento de las carreras anotadas ya son con dos outs. Y 0, LEAN BIEN 0 fly de sacrificios, cuando sobraron las oportunidades. No por gusto dejaron ¡54! corredores en circulación, y esto no es responsabilidad del mentor.
 Si vamos a la velocidad en función de la ofensiva, Pinar respetó menos a Frank Camilo que Industriales a Lorenzo Quintana, con cuatro estafadas y un cogido para los azules y tres y tres los pinareños, que como se aprecia, lo intentaron tantas veces como los capitalinos.
 Independientemente de que los pitchers se descuiden, esto muestra muy poco respeto para el receptor que mejor controló el juego veloz de los rivales en toda la Serie, y demasiado para el rey de las estafas permitidas.
 En definitiva, ganó quien mejor hizo las cosas, quien más garra puso sobre el terreno, y quien, resumen, hizo lo que tenía que hacer desde todo punto de vista.

lunes, 7 de abril de 2014

«El librito» Urquiola

Por Lemay Padrón Oliveros
 
Hace unos días comenté en estas mismas páginas sobre la semifinal entre Industriales y Pinar del Río, y con justeza algunos aficionados me dijeron que casi todo el tiempo hablaba de posibles errores de los capitalinos, y casi nada de los pinareños.
La razón es sencilla, y estaba plasmada también en esas líneas, el alto mando de Pinar, encabezado por Alfonso Urquiola, juega con mucha precisión, y es muy difícil que realicen una maniobra equivocada.
 En el tercer desafío me afilé los dientes cuando vi el toque de bola de Donald Duarte en el primer capítulo, con hombres en primera y segunda. Me dije: ahora sí tengo para comentar. Iluso yo, porque unas horas más tarde el propio Donald explicó que había sido una iniciativa propia, al no encontrarse cómodo al bate.
 No por gusto Urquiola es de los mánagers más ganadores de Cuba, y para mí de los mejores de la historia, no solamente de ahora. Estamos hablando de un estratega que sigue al pie de la letra el llamado «librito», aquel ficticio compendio de los cánones del béisbol, se juegue en Indonesia o en Plutón.
 Como todo en la vida, el béisbol tiene sus pequeños secretos, y esos, si no todos, Urquiola se los sabe casi todos. Con precisión de cirujano sabe qué hacer en cada momento, dónde cortar y dónde suturar para armar un buen equipo desde todo punto de vista. Creo firmemente que si no está cómodo en este play off es, además de por el juego de Industriales, porque tuvo la mala suerte de sufrir la lesión de Vladimir García, su jugada maestra el día de escoger los refuerzos. Al lado de Yosvany Torres eso hubiera sido prácticamente una garantía para llevarse el campeonato, con el debido respeto para los demás conjuntos.
 Otra de sus virtudes es la serenidad y el aplomo. Eso lo mostró con creces en el último juego del Latino, cuando la famosa atrapada de foul que, por cierto, vi un poco traída por los pelos para revisarse por la televisión porque si se interpreta así el reglamento, casi todo va a ser objeto de revisión.
 Con la lógica exaltación de sus pupilos, Urquiola, sin dejar de reclamar, lo hizo de la manera más compuesta posible, consciente de que lejos de beneficiar, un exabrupto suyo perjudicaría a Pinar. En este sentido, extiendo la felicitación también a los otros tres mentores semifinalistas, porque todo ha sido reclamado con mesura, como debe ser.
 En fin, «el librito» Urquiola vuelve a demostrar lo grande que es, y estoy convencido que si no levanta el banderín, no será por culpa suya.

jueves, 9 de mayo de 2013

Pinar y la debacle en el Latino

Por Lemay Padrón Oliveros 

En la primera vuelta Pinar del Río dio vuelta a un resultado desfavorable 0-8 ante Industriales para ganarle en el último encuentro de esa serie bilateral. Muchos pensaron entonces que se trataría de un parteaguas, de una notable inyección de adrenalina para Pinar, capaz de sacarlo del sótano del campeonato cubano de béisbol.
Sin embargo, nada sucedió; los pativerdes cerraron la fase preliminar en el último puesto, y sin dar muchas señales de recuperación.
Llegó la hora de pedir refuerzos, y salieron bastante bien, por lo que muchos pensábamos, y yo al menos lo sigo pensando, que tiene equipo para mucho más. Sin embargo, no les han salido las cosas, y aquí la mirada no puede ir hacia quienes llegaron de otras geografías a fortalecer la nómina.
Una plantilla que incluye a toleteros de la talla de Lorenzo Quintana, Donald Duarte, Yovany Peraza y William Saavedra debe funcionar con el más mínimo aporte de Alfredo Despaigne.
Además, con tres buenos abridores como Yosvany Torres, Julio Alfredo Martínez y Vladimir Baños (un lujo que muy pocos conjuntos de esta Liga pueden darse), sin dudas la antigua Cenicienta podía luchar por un boleto a semifinales.
¿Qué les ha pasado? Sencillamente que no le han podido funcionar bien la ofensiva y el pitcheo de manera combinada, cuando una está bien, la otra anda mal, y así se dificulta llegar a las victorias.
Acaban de salir del Latinoamericano con una dolorosa barrida (dolorosa sobre todo porque pudieron ganar los tres juegos, en los cuales fueron dejados al campo), y cada uno de estos desafíos pesa una tonelada. Más aún porque se trató de un rival directo por el boleto semifinalista, y además uno al cual ellos le juegan muy bien, no por gusto son el único equipo en Series Nacionales que presenta balance histórico favorable contra Industriales. 
No me gusta descartar a nadie antes de tiempo, menos cuando se trata de una novena de las grandes en nuestro pasatiempo nacional, pero estos reveses pesan demasiado, y con Cienfuegos y Sancti Spíritus con casi los dos pies en los play offs, solamente una debacle de Matanzas o Industriales (y también de Villa Clara y Ciego) podría abrirles las puertas a los de Vueltabajo.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Campeón con nuevo director

Por  Lemay Padrón Oliveros

Era un secreto a voces que en Pinar del Río las simpatías por el mentor Alfonso Urquiola habían mermado bastante en los últimos seis meses.
Tras conquistar para la más occidental de las provincias cubanas un título que les era esquivo durante alrededor de 15 años, la tortilla comenzó a virarse cuando se conformaron las distintas preselecciones, y dio un vuelco total cuando se dieron las nóminas definitivas de los equipos Cuba a la Copa del Mundo de Panamá y los Juegos Panamericanos de Guadalajara.
Inconcebiblemente, en esa relación no había ni un solo jugador de los que se coronaron en la pasada Serie Nacional, algo realmente inédito en nuestros Clásicos, aun cuando el director del equipo grande no fuera el mismo de los monarcas.
Hubo casos exagerados como los de Antonio Pacheco, quien prácticamente llenó de santiagueros el plantel, pero la norma es que siempre había algún campeón, al menos en la banca.
Muchos pensábamos que al menos el lanzador Yosvany Torres cumplía con las condiciones para aparecer en esa nómina, sobre todo tomando en cuenta sus resultados y su arsenal de lanzamientos, bien distintos a los predominantes en el resto del staff.
Por eso imagino que muchos pinareños le hayan virado los cañones al hombre que les devolvió la máxima alegría en mayo pasado, y cuando un equipo no quiere jugar para su técnico, no hay marcha atrás.
De debajo de la manga la Comisión Provincial rescató a Juan Castro, quien dirigió en pasadas Series a Sancti Spíritus y a nóminas vueltabajeras en Ligas de Desarrollo, y veremos cómo termina esta historia.
Por lo pronto, supongo que los habitantes de la tierra del mejor tabaco del mundo estén contentos, aunque el cambio implique deshacerse de un director con vasta experiencia y conocimientos del entorno local.
Nótese que no hago referencia a nada de lo sucedido con Urquiola en el puente de mando del Cuba, porque generalmente eso no influye para realizar cambios a nivel provincial y no debe ser el caso. Ah, se me olvidaba, la explicación OFICIAL es que pidió vacaciones.