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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Dopaje: la lucha sin fin

Por Lemay Padrón Oliveros 

La eterna batalla entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto, tiene en el deporte el lado más visible en el flagelo del dopaje. 
Impulsado por la excesiva comercialización en la actividad atlética, el ansia de ganar natural de cada ser humano se exacerba al extremo, y no son pocos los que caen bajo la tentación de la vía más fácil y acuden a sustancias prohibidas para mejorar sus rendimientos y llenarse los bolsillos de dinero. 
Desde sus primeras manifestaciones en la década de los años 70 del pasado siglo, y pasando por los grandes escándalos como los de Ben Johnson, las Grandes Ligas, Marion Jones, Lance Armstrong o más recientemente varios velocistas de primer nivel, el duelo está planteado entre quienes intentan frenar la trampa, y quienes quieren escaparse a toda costa. 
Sí, porque a la misma vez que la Agencia Mundial Antidopaje, el Comité Olímpico Internacional, y las Federaciones deportivas destinan millonarias cifras a detectar a los fraudulentos y confeccionar los aparatos más modernos para descubrir cualquier sustancia ilegal, cifras similares se destinan para la creación de nuevas formas de violar los principios éticos del deporte. 
El dinero y el éxito no lo son todo en la vida, pero eso debe enseñársele a cada persona desde los primeros años de vida, y como mismo se censura a quien roba o mata, se debe reprobar con dureza a quienes se apoyen en métodos ilegales para conseguir sus objetivos. 
Afortunadamente, el deporte cubano ha pasado pocas veces por estos tragos amargos, y han sido casos aislados los detectados en escenarios internacionales, sobre todo después de la construcción en La Habana del laboratorio antidopaje, una muestra de que no todo es castigar, también se impone vigilar, al más puro estilo de Foucault, para evitar escándalos que dañen la imagen de todo un país. 
Tramposos siempre habrá, pero por cada tramposo debe haber 10 atletas que muestren con orgullo el haber ganado en buena lid aunque sea un cuarto lugar, porque además de aprender a ganar, desde edades tempranas se fomenta el saber perder, o reconocer la derrota sin complejos, ya sea por errores propios o superioridad de los contrarios. 
Solamente así se puede ganar de una vez esta batalla contra el dopaje, haciéndolo desde la arrancada y en la mente de cada competidor, para que no se vea nunca en la necesidad de acudir a métodos ilícitos en pos de una efímera gloria que le puede ser arrebatada incluso más de una década después de retirarse.

martes, 22 de enero de 2013

Ya Arsmtrong puede dormir ¿tranquilo?

Por Lemay Padrón Oliveros

Su ansia de ganar lo llevó a la ruina.
El exciclista estadounidense Lance Armstrong confesó la pasada semana que consumió sustancias prohibidas ante las cámaras de televisión de su país, para poner fin a varios años de polémicas sobre el tema.
   Lo que no tiene fin todavía son las repercusiones de sus palabras, que han sentado bastante mal a una afición que lo veneró por más de una década, empresarios que pusieron dinero en sus manos y medios de prensa que debieron tragarse sus dudas.
   Prácticamente todas sus palabras durante tanto tiempo eran mentira, y por eso una biblioteca australiana utilizó una broma lapidaria pararon él: sus libros de corte autobiográfico serán trasladados a la sección de ficción.
   Es apenas la nota cómica de una situación bien trágica, que implica un serio caso de sobreprotección y ocultamiento de pruebas para encubrir más de una vez al considerado entonces mejor ciclista de todos los tiempos.
   Lo cierto es que estábamos frente al mejor mentiroso y tramposo de los últimos tiempos, y pese a la existencia de muchas sospechas, muy pocos lo sabían a ciencia cierta.
   Además de perder sus títulos del Tour, el Comité Olímpico Internacional (COI) le retiró definitivamente su bronce de Sydney-2000, como había hecho antes con Marion Jones, indetectable también para sus laboratorios, pero tramposa confesa.
   El pasado lunes, el vespertino francés "Le Monde" publicó un documento que demuestra cómo la Unión Ciclística Internacional (UCI) cubrió un positivo por corticoides de Armstrong durante el Tour de Francia-1999, el primero de los siete ganados por el expedalista.
   Esto ratifica que las más altas instancias de su deporte lo arropaban, como ya se presumía desde la salida a la publicidad el extenso legajo de la Asociación Antidopaje Estadounidense (USADA), lleno de acusaciones de todos tipos.
   Entre ellas estaban las de varios excompañeros de Armstrong, testigos de primera mano del dopaje sistemático, e incluso testimonios de directivos y autoridades en las cuales se sugería que laboratorios anti-tramposos le daban las claves para evitar ser cazado.
   La actual dirigencia de la UCI creó una comisión independiente de investigación para determinar si hubo personas en el seno de la organización que contribuyeron a ayudar al estadounidense a ocultar sus prácticas dopantes, y todavía nadie sabe hasta dónde llegará la corrupción.
   Eran millones de dólares los que corrían a los bolsillos de Armstrong, y seguramente de los de él hacia quienes le ayudaban a eludir la justicia, porque hasta entabló y ganó varios juicios donde “defendía” su supuesta inocencia.
   Tras dar a conocerse el dossier de la USADA, con más de mil páginas, el abogado de Armstrong, Tim Herman, dijo que su defendido estaría dispuesto a pasar por el detector de mentiras para probar su inocencia…si el resto de los testigos lo hace también para ratificar sus respectivas versiones.
   Herman debe haber pasado todos estos meses intentando confeccionar una máquina especial, porque aunque su cliente estaba acostumbrado a mentir, y estos aparatos no son ciento por ciento confiables, eran demasiadas las cuestiones a explicar.

¿HABRÁ PERDÓN?

Muchos se preguntan en estos momentos qué movió al norteño en este arranque de sinceridad, y la mayoría se inclina por el deseo del exciclista de seguir compitiendo en triatlón.
   Después del informe de la USADA, Armstrong fue vetado también de las competencias oficiales de esta disciplina de resistencia que combina ciclismo, natación y atletismo.
   En este sentido, la extenista estadounidense Martina Navratilova criticó duramente a su compatriota, luego de la clara confesión televisiva de este último.
   No se le debería permitir que vuelva a competir a ningún nivel. Si hubiese sido una vez, pero cada vez que corrió, hizo trampa. Es inimaginable, señaló la considerada por muchos como la mejor tenista de todos los tiempos.
   Además, la campeona en 18 Grand Slams, quien se encuentra compitiendo en la categoría de leyendas en el Abierto de Australia, dijo que no hay justificación alguna para Armstrong, y que para hacer eso se necesita tener un "enorme ego".
   Mentir con esa convicción durante tantos años, demandar gente y ganar esas demandas y simplemente negarlo todo tantas veces… Hay que tener un ego muy serio para ser capaz de hacer eso, indicó.
   Al menos ya el texano puede poner la cabeza sobre la almohada sin remordimientos en cuanto a su sinceridad, ¿pero podrá dormir tranquilo con tantas demandas y el desprecio de medio mundo?

sábado, 20 de octubre de 2012

Armstrong deshoja la margarita


Por Lemay Padrón Oliveros

¿Me creen? ¿No me creen? Así parece estar diciendo el exciclista estadounidense Lance Armstrong por estos días ante una margarita.
El legajo de más de mil páginas presentado contra él por la Agencia Estadounidense Antidopaje (USADA) es bastante contundente: incluye las declaraciones de 26 personas, entre ellos 11 de sus excompañeros, quienes lo acusan de acudir a prácticas dopantes para mejorar el rendimiento.
El excorredor tuvo la oportunidad de presentarse a un careo con la USADA y no lo hizo, y muchos vieron esto como un “el que calla otorga”. Sin embargo, hace unas horas su abogado, Tim Herman, dijo que el texano estaría dispuesto a pasar por el detector de mentiras para probar su inocencia…si el resto de los testigos lo hace también para ratificar sus respectivas versiones.
La medida luce ahora un tanto desesperada, pues tengo la impresión de que en un inicio Armstrong y su equipo no pensaron que la investigación de la USADA fuera a ser realmente escuchada por los organizadores del Tour de Francia, quienes han hablado de dejar desiertos los años ganados por él, la Unión Ciclística Internacional (UCI) y hasta el Comité Olímpico Internacional (COI), que le pudiera retirar su bronce de Sydney-2000.
El “legendario” expedalista confió en su poder mediático y pensó que era un intocable. Ciertamente está muy cerca de serlo. Fíjense si es así que recientemente la World Triathlon Corporation (WTC), la compañía encargada de organizar los triatlones Ironman, la prueba escogida por Armstrong para seguir vinculado al deporte, dejó entrever la posibilidad de desentenderse de la USADA para que el veterano pueda intervenir en su circuito profesional.
La mejor prueba la tuvieron en el pasado triatlón de Hawai, donde inicialmente los hoteles llegaron a tener una lista de espera de 70 personas por habitación, y  un portavoz de la Asociación Hotelera de la isla confirmó que se canceló el 40 por ciento de las reservas y finalmente sobraron camas. Además, la poderosa televisora NBC había prometido pagar los derechos para trasmitir la justa en directo por la presencia de Armstrong y tras anunciarse su ausencia solamente lo dio de manera diferida, con la consecuente perdida de miles de billetes verdes, por eso la WTC quiere desmarcarse de la USADA. Todo es posible por unos dólares más, como aquella película entrañable.
Ahora sale el abogado con la nueva estratagema, pero por muchas mejoras que le hayan hecho, el detector de mentiras sigue siendo una prueba pasable por alguien acostumbrado a mentir, y este pudiera ser el caso, por eso no me fío de él.
De realizarse en definitiva la prueba y salir airoso el sobreviviente de cáncer, seguirá la duda flotando en el ambiente. Por eso Armstrong ha acabado con todas las margaritas de su barrio.