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miércoles, 1 de octubre de 2014

Voly (f): Otra muerte anunciada


Por Lemay Padrón Oliveros 

Quizás se pudo “arañar” algún punto o victoria, pero la realidad del voleibol femenino cubano actual no estaba como para pensar en pasar de ronda en el Campeonato Mundial, que continúa en Italia con los mejores 16 equipos del certamen.
Muy pocas oportunidades para realmente aspirar a la victoria tuvieron nuestras chicas, que siguen sin encontrar el rumbo, y es que resulta muy difícil cuando la mejor jugadora del plantel es apenas una adolescente.
Melissa necesita mejor acompañamiento.
Melissa Vargas es con seguridad el mayor talento del mundo del voly, pero necesita acompañamiento para poder llevar al equipo a empeños mayores, y realmente es escaso.
Muchos la comparan con Mireya Luis, que también entró siendo muy joven a la selección nacional, pero cuando la más espectacular de las Espectaculares Morenas del Caribe arribó al concentrado élite, todavía había varias de las campeonas del mundo de 1978, y su ascenso a planos estelares fue poco a poco.
Melissa se ha visto exigida también más temprano, porque con 13 años ya era la cara visible del actual combinado, mientras que Mireya jugaba con la primera camada dorada del voleibol femenino cubano después de cumplir los mágicos 15.
Pero edades más o menos, lo más importante aquí es que estamos hablando de una disciplina colectiva, y si el resto de la nómina no está a una altura al menos aceptable, será imposible que Melissa pueda con todo.
Realmente la muchacha me ha sorprendido por la madurez con la cual ha asumido su papel, sin verse demasiado acosada por la presión, pero no olvidemos que con ella se han quemado muchas etapas, y se hace imprescindible rodearla de mejores elementos.
Nadie, no solo en Cuba, se acerca a su calidad tomando en cuenta la edad, pero hasta que el resto no logre reducir esa brecha lo más posible, seguiremos quedando en el camino, porque la sexteta se hace totalmente dependiente y predecible a los ojos del rival.
En declaraciones al sitio web de la Federación Internacional la talentosa jugadora reconoció su felicidad por debutar en una justa del orbe, y trató de aprovecharla al tope. Ojalá dentro de cuatro años no estemos solamente para rellenar la nómina de participantes.

lunes, 22 de abril de 2013

Melissa Vargas, un talento en ciernes del voleibol cubano

Por  Lemay Padrón Oliveros

Quienes apreciaron la labor del conjunto femenino cubano de voleibol sub-17 que intentó en La Habana lograr la clasificación para el Mundial de la categoría, seguramente repararon en Melissa Vargas, la atacadora opuesta que con solamente 13 años era regular en la escuadra.
 Sus potentes remates asombraron a más de uno, asombrados todos con este portento de 1.86 metros de estatura. Fuera del rectángulo esta chica, en la cual se avizora una auténtica Morena del Caribe, no tiene nada que ver con la agresividad de su función, y más bien se muestra tímida y de pocas palabras.
Gracias a Antonio, su padre, pudimos conocer más detalles de esta estudiante de octavo grado en la Escuela Nacional de Gimnasia, y que practica el deporte de la malla alta desde los siete años. Su inclinación por la actividad física le viene en los genes, pues su progenitor practicó softbol, balonmano y baloncesto, y en esta última disciplina llegó a integrar la nómina de los célebres Lobos de Villa Clara, su provincia natal.
El amor lo llevó a Cienfuegos, y allí nació Melissa, a quien captó para el voleibol el entrenador Gilberto Aponte cuando cursaba el tercer grado.
Siempre le gustó el deporte, y ya con 11 años integraba la preselección nacional de 13-15, porque en el nacional de la categoría ganó los premios individuales más importantes, indica Antonio.
“La captaron como pasadora, pero luego se dieron cuenta de que su verdadera posición es la de opuesto. El año pasado participó en un torneo en Perú con la sub-20, y tenía solamente 12 años. El colectivo de entrenadores dice que tiene muchas condiciones.”
Y vaya si tiene condiciones. Aunque Cuba no alcanzó el objetivo de clasificarse al Mundial de República Checa, Melissa estuvo muy bien, y terminó como la mejor atacadora del premundial, única cubana incluida en el Todos Estrellas del certamen.
Seguramente tardaremos poco en ver a esta muchacha en la escuadra mayor de Cuba, y aunque parezca arriesgado, me hace recordar a Magalys Carvajal y Regla Torres, dos Espectaculares Morenas que entraron bien jovencitas al principal equipo de Cuba.

miércoles, 9 de enero de 2013

Voleibol femenino ante un año crucial

Por  Lemay Padrón Oliveros

Lejanos ya los días en los cuales el voleibol femenino cubano estaba en la elite del mundo, las más recientes generaciones de esta disciplina necesitan un buen 2013 para recuperar el prestigio ganado con mucho sudor por sus predecesoras en las décadas de 1980 y 1990.
Luego de un 2012 en el cual lo más importante para este deporte en Cuba fue el tercer lugar del equipo masculino en la Liga Mundial, viene siendo ya alarmante que en el sector femenino seguimos quedándonos por detrás de países antes inexistentes en el mapa voleibolístico planetario como Kazajstán o Tailandia, por poner dos ejemplos.
 Esto obliga a los estrategas a redoblar esfuerzos con todas las muchachas, en todas las categorías, para poder pensar en la recuperación que esperamos cubanos y cubanas, todavía añorantes de aquellas Espectaculares (e irrepetibles) Morenas del Caribe.
 Problemas tangibles y otros no tanto han perjudicado al deporte de la malla alta tanto en el sexo masculino como en el femenino en la última década, pero lo cierto es que los hombres han logrado mantener una gran calidad en su cantera, y no así las chicas.
Este 2013 pondrá a prueba bien temprano a nuestras voleibolistas de las categorías inferiores, pues del 14 al 22 de abril tendrá lugar en Guatemala la Copa Panamericana de cadetes, y un mes más tarde la juvenil en Costa Rica, en ambos casos, con la vista puesta en los Campeonatos Mundiales sub-18 y sub-20 de Tailandia (julio), y República Checa (junio), respectivamente.
 Sumamente importante es primero asistir y luego lograr un buen desempeño en esas dos competencias para bisoñas, para fomentar la reserva de nuestro equipo femenino principal, que este año tendrá la Copa Panamericana, el Grand Prix en agosto y, si lograra clasificar, la Copa del Mundo en noviembre, como citas fundamentales.
De lo que suceda este año dependerán mucho las aspiraciones cubanas para los Centroamericanos y del Caribe de Veracruz-2014, los Panamericanos de Toronto-2015 y los Olímpicos de Río de Janeiro-2016, las reuniones cumbres del cuatrienio junto al Mundial de Polonia-2014.

viernes, 28 de diciembre de 2012

2012 para desperezar al deporte cubano


Por Lemay Padrón Oliveros

Sumido en un letargo de varios años, el deporte cubano parece haber despertado finalmente de esa pesadilla de resultados por debajo de sus reales posibilidades en los principales certámenes multidisciplinarios del mundo.
Con sufrimiento se ganaron los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias-2006 y los Panamericanos de Río de Janeiro-2007, además de firmar los peores Juegos Olímpicos en más de 30 años en Beijing-2008.
El nuevo ciclo mejoró con el triunfo claro en la cita continental de Guadalajara-2011 (no estuvimos en los Centroamericanos), pero la reunión cumbre sería la decisiva a la hora de sacar conclusiones. Afortunadamente Londres-2012 marcó una mejoría en cuanto a resultados, y aún cuando todavía no es para estar satisfechos, por lo menos abre esperanzas para el futuro.
Los cinco títulos alcanzados en la capital del Reino Unido, dos de ellos en boxeo, son un evidente signo de recuperación, todavía discreta pero palpable. No todo fue color de rosa en la justa estival, como ya se escribió en estas mismas páginas, pero hay razones para el optimismo.
Entrando en detalles, deporte por deporte, el boxeo fue sin dudas el más sobresaliente, con claras muestras del viraje anunciado en 2011 y concretado ahora, con el regreso al centro del podio luego de no pasar de los costados cuatro años atrás.
La gran sorpresa de la campaña fue el oro de Leuris Pupo, y el de Idalis Ortiz cerró otra sequía para el judo, ahora con un complemento mejor entre ambos sexos.
Otras disciplinas llamadas a aportar más, como el atletismo y la lucha, no lograron destacarse lo suficiente, y de eso también hablamos con anterioridad. Con letras rojas pueden colocarse también al ciclismo, el taekwondo y el canotaje, merecedores de mayor protagonismo en la temporada.
Por último, el otro deporte individual digno de ser reseñado es el ajedrez, con un desempeño aceptable en su evento cumbre: la Olimpiada, y la alegría de poder mantener a sus dos principales cartas por encima de la privilegiada marca de los dos mil 700 puntos de Elo.

DEPORTES COLECTIVOS: LA GRAN DEUDA

Pero a la hora de poner el dedo en la llaga este debe dirigirse primero que nada a los deportes colectivos, que por primera vez no lograron ni una sola clasificación para el certamen veraniego cuatrienal.
Quienes más cerca estuvieron fueron los voleibolistas, que más tarde levantaron la moral con un destacado tercer puesto en la Liga Mundial ante oponentes con protagonismo en agosto, pero ya después de haber perdido el pasaporte londinense.
Las chicas tampoco lograron el objetivo, aunque en su caso distan mucho del nivel que en alguna ocasión les hizo dignas del apelativo de Espectaculares Morenas del Caribe.
Nuestro deporte nacional, sin chances de acudir al llamado olímpico, logró recuperar el título en el torneo de Haarlem, pero luego no pudo salir airoso de una gira por Asia, donde enfrentó a quienes serán sus principales rivales en marzo, en el III Clásico Mundial.
El fútbol volvió a naufragar bien temprano en las eliminatorias mundialistas, y aunque acaba de festejar el trono en la Copa del Caribe, sigue aportando más decepciones que alegrías.
Igualmente con más penas que glorias sobreviven el balonmano, el baloncesto y el polo acuático, en algunos casos víctimas de la falta del necesario roce internacional para reinsertarse en la elite mundial.
Vale reseñar que en categorías inferiores, aquellas en las cuales se acudió a las principales convocatorias de la campaña para esas edades, los resultados no fueron malos, pero igualmente muchas disciplinas pasan por alto este peldaño, y luego se observan las nefastas consecuencias entre los mayores.
Han sido estas, someramente, las principales luces y sombras del deporte cubano en 2012, pues un análisis más profundo puede hacerse solamente modalidad por modalidad. Hay muchísimas cosas por mejorar, pero yo al menos estoy optimista con lo visto en estos últimos 12 meses en sentido global.

martes, 23 de agosto de 2011

Grand Prix para el olvido

Por Lemay Padrón Oliveros


Como decepcionante pudiera evaluarse la actuación del equipo femenino cubano de voleibol en el presente Grand Prix, de cuya fase final estarán ausentes pese a haber tenido condiciones y posibilidades reales de acceder a esa instancia.
En la previa del torneo considerábamos accesible la ronda definitiva por la calidad de las contrarias que enfrentarían las nuestras, pues de ellas solamente Brasil y Rusia se encuentran en la elite y a todas luces se perfilaban como oponentes muy difíciles de batir.
Sin embargo, el resto de los contrarios (Tailandia, Surcorea, Perú, Polonia, y Argentina) están a nuestro nivel o por debajo, como demuestra el hecho de que solamente las tailandesas lograron avanzar a la final, y eso porque China finalizó en la séptima posición y la clasificación se extendió hasta el octavo lugar.
A todo lo largo del certamen nuestras Morenas padecieron algo así como el síndrome de la gasolina escasa, pues arrancaban con mucho brío y casi siempre ganaban el primer set, pero de ahí en adelante se desajustaban y entre errores de todo tipo y aciertos de sus rivales caían una y otra vez.
Desastroso bloqueo y recibo, además de un saque totalmente inofensivo, estuvieron entre las causantes del descalabro.
De los constantes cambios en el sistema de juego ya hablamos, pero este impass que van a tener nuestras chicas antes de la Copa del Mundo en noviembre, que otorgará tres boletos a los Juegos Olímpicos de Londres-2012, debe servir para de una vez definir cómo van a jugar, porque de nada vale variar la fórmula si no es efectiva. Es como un pitcher que tira seis tipos distintos de lanzamiento pero sólo domina tres; a la postre los restantes no le sirven de nada.
A pesar de los pesares, dentro del colectivo vale elogiar los desempeños de Wilma Salas y Yoana Palacios (segunda y quinta en efectividad ofensiva, respectivamente), la líbero Emily Borrell (sexta entre las de su posición y novena en defensa), y la pasadora Yusidey Silié (séptima en su especialidad). Nunca está de más reconocer lo bueno de cada actuación.
Sin embargo a mí, y supongo que a casi todos los seguidores de esta disciplina, nos queda un sabor de boca bien amargo de este Grand Prix, que pudo haber representado un regreso mucho más decoroso.

martes, 16 de agosto de 2011

Morenas pierden el rumbo


Por Lemay Padrón Oliveros

Tras un inicio esperanzador, las nuevas Morenas del Caribe (sigo diciendo que el epíteto de Espectaculares pertenece a una sola generación) tuvieron el peor de sus fines de semana al perder sus tres encuentros en el Grand Prix de voleibol.
Nada bien les fue a las chicas del entrenador Juan Carlos Gala en su incursión por Polonia, donde cayeron 2-3 ante Surcorea y Argentina, y 1-3 frente a las anfitrionas.
Una vez más el técnico insistió con la formación cinco-uno (una pasadora) en el inicio, y una vez más la cambió al cuatro-dos en el transcurso del partido.
Ahí radica, en mi opinión, buena parte de los problemas de la sexteta caribeña, pues el plantel debe acabar de definir su sistema de juego; no se puede estar cambiando constantemente ni forzando a las chicas, por demás inexpertas en su mayoría, a que apliquen y dominen dos filosofías de juego distintas en un mismo choque.
Los técnicos de todo el mundo, en cualquier disciplina, tienen una idea táctica preconcebida, y se mueren defendiendo su concepto o triunfan si consiguen que sus pupilos lo apliquen correctamente.
Un preparador debe tenerse la confianza necesaria como para mantener su esquema táctico, basado este en el conocimiento profundo de sus elementos, porque tampoco se le pueden pedir peras al olmo.
La situación de Gala me recuerda la de Checho Batista con Argentina, que casi todos los días cambiaba la alineación sin mostrar una identidad, y por eso fracasó su gestión y fue cesado.
Cuba logró imponer su sello hasta hace una década utilizando el sistema cuatro-dos, olvidado en todo el planeta pero útil para nuestras muchachas porque la defensa y el recibo nunca han sido nuestros puntos fuertes, y con dos acomodadoras en cancha las receptoras trabajan con mayor comodidad y sin tanta presión.
Generalmente cuando alguien llega nuevo a un lugar donde otro anteriormente brilló, intenta destacarse aplicando novedades, pero ya con dos años al frente de la escuadra me parece que es hora de dejar atrás ese empeño. Mientras no mejoremos al recibo y la defensa seguiremos con problemas para poder aplicar adecuadamente el cinco-uno.