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martes, 20 de mayo de 2014

Voleibol (f): Objetivo cumplido en La Habana

Por Lemay Padrón Oliveros

No hubo Maracanazo tropical: Cuba barrió a todos sus rivales y estará en el venidero Campeonato Mundial de voleibol femenino, previsto en septiembre en Italia.
Lo acontecido durante la pasada semana en el coliseo de la Ciudad Deportiva deja poco margen a las dudas, porque las cubanas fueron el mejor conjunto de la lid, con victorias bien claras contra Haití, Curazao y Trinidad y Tobago, en este último caso dos veces, en el cierre de la clasificatoria y luego por el cetro, siempre en solamente tres sets.
Tal contundencia habla a las claras de superioridad, a pesar de la gran juventud de nuestro conjunto. La adolescente Melissa Vargas, de 14 años de edad, y la veinteañera Jennifer Álvarez fueron las líderes del plantel capitaneado por Rosanna Giel, de las pocas con experiencia en grandes competiciones.
Melissa y Jennifer se llevaron individualmente los premios de Jugadora Más Valiosa y segunda mejor atacadora, respectivamente, aunque el resto de la escuadra también acaparó varios lideratos: Alena Rojas (servicio), Yamila Hernández (pase) y Emily Borrel (mejor líbero, defensa y recibo).
Por supuesto, no es para lanzar campanas al vuelo, porque las discípulas de Juan Carlos Gala tienen muchísimo por mejorar si quieren regresar a la elite del mundo. Para nadie es secreto que el Caribe es de las áreas más flojas en cuanto a nivel del voleibol, y si se saca además a República Dominicana y Puerto Rico, muy poco queda para hacerle frente a Cuba. 
No se malinterprete, el resultado es muy bueno, sobre todo porque las chicas respondieron a la presión de ser sede y por ende máximas favoritas, pero lo que verán en Italia es harina de otro costal.
Ante rivales bastante débiles las cubanitas cometieron demasiados errores, y esto lo pagarán carísimo en el Mundial. En ese escalón un plantel que promedia más de 10 errores por desafío difícilmente logre ganar algún partido, ante rivales implacables en su mayoría, listos para lanzarse sobre su presa al más mínimo descuido.
Lo mejor es que falta bastante tiempo todavía para el certamen del orbe, y el colectivo técnico puede pulir todos los detalles para al menos dejar una buena imagen e ir ganando enteros de cara al principal evento del año: los Centroamericanos de Veracruz.

martes, 23 de agosto de 2011

Grand Prix para el olvido

Por Lemay Padrón Oliveros


Como decepcionante pudiera evaluarse la actuación del equipo femenino cubano de voleibol en el presente Grand Prix, de cuya fase final estarán ausentes pese a haber tenido condiciones y posibilidades reales de acceder a esa instancia.
En la previa del torneo considerábamos accesible la ronda definitiva por la calidad de las contrarias que enfrentarían las nuestras, pues de ellas solamente Brasil y Rusia se encuentran en la elite y a todas luces se perfilaban como oponentes muy difíciles de batir.
Sin embargo, el resto de los contrarios (Tailandia, Surcorea, Perú, Polonia, y Argentina) están a nuestro nivel o por debajo, como demuestra el hecho de que solamente las tailandesas lograron avanzar a la final, y eso porque China finalizó en la séptima posición y la clasificación se extendió hasta el octavo lugar.
A todo lo largo del certamen nuestras Morenas padecieron algo así como el síndrome de la gasolina escasa, pues arrancaban con mucho brío y casi siempre ganaban el primer set, pero de ahí en adelante se desajustaban y entre errores de todo tipo y aciertos de sus rivales caían una y otra vez.
Desastroso bloqueo y recibo, además de un saque totalmente inofensivo, estuvieron entre las causantes del descalabro.
De los constantes cambios en el sistema de juego ya hablamos, pero este impass que van a tener nuestras chicas antes de la Copa del Mundo en noviembre, que otorgará tres boletos a los Juegos Olímpicos de Londres-2012, debe servir para de una vez definir cómo van a jugar, porque de nada vale variar la fórmula si no es efectiva. Es como un pitcher que tira seis tipos distintos de lanzamiento pero sólo domina tres; a la postre los restantes no le sirven de nada.
A pesar de los pesares, dentro del colectivo vale elogiar los desempeños de Wilma Salas y Yoana Palacios (segunda y quinta en efectividad ofensiva, respectivamente), la líbero Emily Borrell (sexta entre las de su posición y novena en defensa), y la pasadora Yusidey Silié (séptima en su especialidad). Nunca está de más reconocer lo bueno de cada actuación.
Sin embargo a mí, y supongo que a casi todos los seguidores de esta disciplina, nos queda un sabor de boca bien amargo de este Grand Prix, que pudo haber representado un regreso mucho más decoroso.