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miércoles, 21 de agosto de 2013

De 9-0, balance para ocuparse

Por Lemay Padrón Oliveros 

Más que preocuparse, el balance obtenido por Cuba en la recién concluida fase clasificatoria del Grand Prix femenino de voleibol es para ocuparse.
Ni un solo triunfo en nueve salidas a la cancha entre los fines de semana jugados en China, Rusia, y Kazajstán no dejan de preocupar, pero me refiero a que no fue una sorpresa ni mucho menos, basándonos en la actualidad del deporte de la malla alta en Cuba, y aquí incluyo también a los hombres.
Selecciones sin recorrido, conformadas de apuro ante las ausencias producidas todos los años, violentando etapas para varios jugadores y jugadoras, no pueden arrojar resultados positivos.
Los casi incontables errores de la formación caribeña tanto en el recibo como en la defensa del campo y en acciones de juego en general, impidieron la consecución de al menos una victoria.
Si a esto se suma que entre las improvisaciones de último momento estuvo la pasadora, una jugadora clave en cualquier sexteta, entonces la sorpresa hubiera sido lograr un mejor desempeño.
No obstante, algunas más experimentadas como Yoana Palacios y de Rosanna Giel debieron contribuir mucho más en aras del plantel y quedaron por debajo de sus posibilidades, por lo que las más inexpertas debieron excederse.
Fue el caso de la opuesta Melissa Vargas, el mayor talento del voly cubano, y seguro entre las figuras con mayores potencialidades en todo el planeta, pero completamente verde, con sus escasos 13 años de edad.
Melissa tuvo que exigirse al máximo y su físico lo pagó a la larga, porque el último encuentro no pudo finalizarlo a causa de una sobrecarga en sus rodillas, y esto merece una alerta roja en mayúsculas, porque en pos de una escaramuza no podemos poner en riesgo las competiciones fundamentales de los dos ciclos olímpicos que se avecinan.
Mucho trabajo de laboratorio necesitan estas muchachas para poder enfrentar el mayor nivel, léase tanto a nivel de selecciones como a nivel de clubes, porque aunque existan ofertas por algunas de ellas, creo que en casa tenemos técnicos capaces de formarlas bien, para luego entonces pensar en grande.

martes, 23 de agosto de 2011

Grand Prix para el olvido

Por Lemay Padrón Oliveros


Como decepcionante pudiera evaluarse la actuación del equipo femenino cubano de voleibol en el presente Grand Prix, de cuya fase final estarán ausentes pese a haber tenido condiciones y posibilidades reales de acceder a esa instancia.
En la previa del torneo considerábamos accesible la ronda definitiva por la calidad de las contrarias que enfrentarían las nuestras, pues de ellas solamente Brasil y Rusia se encuentran en la elite y a todas luces se perfilaban como oponentes muy difíciles de batir.
Sin embargo, el resto de los contrarios (Tailandia, Surcorea, Perú, Polonia, y Argentina) están a nuestro nivel o por debajo, como demuestra el hecho de que solamente las tailandesas lograron avanzar a la final, y eso porque China finalizó en la séptima posición y la clasificación se extendió hasta el octavo lugar.
A todo lo largo del certamen nuestras Morenas padecieron algo así como el síndrome de la gasolina escasa, pues arrancaban con mucho brío y casi siempre ganaban el primer set, pero de ahí en adelante se desajustaban y entre errores de todo tipo y aciertos de sus rivales caían una y otra vez.
Desastroso bloqueo y recibo, además de un saque totalmente inofensivo, estuvieron entre las causantes del descalabro.
De los constantes cambios en el sistema de juego ya hablamos, pero este impass que van a tener nuestras chicas antes de la Copa del Mundo en noviembre, que otorgará tres boletos a los Juegos Olímpicos de Londres-2012, debe servir para de una vez definir cómo van a jugar, porque de nada vale variar la fórmula si no es efectiva. Es como un pitcher que tira seis tipos distintos de lanzamiento pero sólo domina tres; a la postre los restantes no le sirven de nada.
A pesar de los pesares, dentro del colectivo vale elogiar los desempeños de Wilma Salas y Yoana Palacios (segunda y quinta en efectividad ofensiva, respectivamente), la líbero Emily Borrell (sexta entre las de su posición y novena en defensa), y la pasadora Yusidey Silié (séptima en su especialidad). Nunca está de más reconocer lo bueno de cada actuación.
Sin embargo a mí, y supongo que a casi todos los seguidores de esta disciplina, nos queda un sabor de boca bien amargo de este Grand Prix, que pudo haber representado un regreso mucho más decoroso.