miércoles, 30 de julio de 2014

Si hay desquite, no hay agravio

Por Lemay Padrón Oliveros

Julio Alfredo entre los destacados.
En definitiva la joven escuadra cubana de béisbol dirigida por Alfonso Urquiola completó una inesperada barrida contra la universitaria de Estados Unidos, y así se devolvió el escobazo sufrido el pasado año en la visita por suelo norteño.
Desde el mismo desafío inicial se vio un equipo distinto a los presentados por Cuba en los últimos torneos internacionales, pese a ser este de figuras inexpertas y sin grandes nombres.
Quizás eso mismo les ayudó a jugar más sueltos y sin compromiso, y las cosas les salieron casi a la perfección. De entrada, se diferenciaba de su más cercano predecesor en el hecho de haber sido conformado como un verdadero equipo, y no como una constelación de estrellas a base de rendimiento constante y sonante. Los que estaban se lo ganaron, pero sobre el terreno, tanto en la pasada Serie Nacional como en los entrenamientos.
Esta vez pudieron acoplarse mejor, y por eso desde el principio pensábamos que podían ganar el tope, pero jamás nos pasó por la cabeza que se impusieran en los cinco desafíos. A las excelentes actuaciones monticulares (solamente desentonó Pedro Durán), se unió un bateo oportuno, buen corrido de las bases, adecuada sintonía entre velocidad y ofensiva, y muy buena defensa.
Solamente de esta manera pueden lograrse cinco éxitos frente a una escuadra que tradicionalmente, y esta vez no fue la excepción, está plagada de talento y con muchachos que dominan el ABC de la pelota. Su gran pitcheo, con nombres que seguramente resonarán más tarde en la Gran Carpa, pudo ser descifrado en los momentos claves, y esta nómina caribeña logró exprimir al máximo cada oportunidad que tuvo para anotar.
«El librito» Urquiola volvió a demostrar que sabe guiar como pocos una novena, en la cual hizo los movimientos exactos tanto para avanzar a un corredor, como para cambiar a un lanzador.
Muy agradable resultó ver la consagración de Ramón Lunar, Frank Camilo Morejón, Yordan Manduley, Raúl González, Norge Luis Ruiz y Carlos Juan Viera, junto a los despuntes de Julio Alfredo Martínez, Luis Yander La O, Yadiel Hernández, Luis Alfredo Valdés o Vladimir Gutiérrez. No hay dudas, el relevo está ahí, solamente hay que darle confianza y quitarle presión.

jueves, 24 de julio de 2014

La Serie que viene

Por Lemay Padrón Oliveros 

Hace unos días se dio a conocer el sorteo para la venidera Serie Mundial de Boxeo, la cual tendrá varias novedades con respecto a la anterior, con la vuelta de franquicias que existieron anteriormente, y la inclusión de otras.
Serán ahora 12 los equipos y no 10 como el año anterior, aunque se mantiene el formato de dos grupos que se enfrentan todos contra todos en topes de ida y vuelta. 
Sin embargo, a diferencia del año anterior, el ganador de cada llave esta vez no afrontará los cuartos de final, sino que está sembrado en semifinales, un merecido premio para quien más se entregue durante toda la fase eliminatoria. Pero además, la V Serie Mundial tendrá el atractivo extra de servir como primer evento clasificatorio para los venideros Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016, y eso seguramente elevará el interés de los principales pugilistas del mundo y por ende, la calidad del certamen. 
Esta versión que acabamos de vivir no contó con la asiduidad esperada de los mejores boxeadores del estilo olímpico, quienes rotaron bastante en cada plantel, a excepción de Cuba, que casi siempre peleó con los mismos. 
En las postrimerías de la IV Serie el técnico principal de la escuadra caribeña, Rolando Acebal, exteriorizó a este reportero su interés de rotar más en la versión venidera, pero el incentivo de los boletos estivales será un problema, porque si se rota cada púgil tiene menos opciones de sumar puntos, y así es como se deciden los clasificados. 
Por eso me parece que esta V Serie será para Cuba muy parecida a la IV, aunque la nómina sea de 30 integrantes. 
Este método clasificatorio se antoja más accesible y más justo, porque en un torneo Mundial o continental todo puede perderse en una mala noche, o por cruzarse demasiado pronto con un oponente de prestigio, o hasta por un mal arbitraje o un golpe de suerte del contrario. 
Seguramente el nivel subirá con respecto a la Serie pasada, pero hay más oportunidades de alcanzar el cupo porque habrá más combates, y Cuba debe tratar de recoger la mayor cantidad de pasaportes en esta lid, para dejar “en el aire” dos o tres divisiones solamente, a buscar su derecho en un torneo más corto, donde cualquier cosa puede pasar. 
Si en los más recientes Juegos Olímpicos no hemos podido asistir con escuadra completa, en estos se abre el abanico de posibilidades y probablemente volvamos con toda la nave insignia a la lid bajo los cinco aros.

viernes, 18 de julio de 2014

¿Ganar o jugar bonito?

Por Lemay Padrón Oliveros 

Colombia enamoró en Brasil-2014.
Este debate, esencialmente futbolero porque en la mayoría de los deportes el pragmatismo deja los lucimientos estéticos solamente a individualidades, se reabre cada vez que se celebra un gran torneo de selecciones nacionales.
 A nivel de clubes se puede dar, pero como los torneos son más largos, hay tiempo para experimentar con diferentes estilos de juego hasta encontrar el que más acomode al técnico y los jugadores, porque hay margen de error. En Mundiales, Eurocopas o Copas América esto se reduce al mínimo, y hay que estar muy atinado desde el principio.
 Además, el tiempo de trabajo en un club es inmensamente superior al de una selección nacional, donde en la mayoría de los casos los futbolistas se reúnen pocos días antes de iniciarse el evento y hay que apurar la química. Por eso se trabajan tanto las jugadas a balón parado, la variante ideal para cuando no se funciona bien a nivel colectivo.
 Volviendo a la pregunta del comienzo, si usted tiene una selección talentosa y básicamente joven puede apostar al espectáculo, sobre todo si ese equipo no está entre los llamados Grandes, porque a estos últimos siempre se les exige el título, y es raro el caso en que se mantiene a un cuerpo técnico si los resultados no son los esperados, como sucedió con la Alemania flamante campeona en Brasil-2014.
 Joachim Loew no pudo levantar el trofeo ni en la Eurocopa de 2008, ni en la de 2012, ni en el Mundial de 2010, pero en todas las competencias se codeó con los mejores, y fue mantenido en el cargo. Los resultados llegaron finalmente, con esos mismos jugadores que muchos tacharon de perdedores, de no saber ganar el juego bueno.
 Ganar y jugar bonito es prácticamente un lujo en estos tiempos de resultadismo a ultranza, donde los puestos directivos duran a veces menos que el mismo torneo en cuestión. A la larga lo que queda es el campeón, dicen los más pragmáticos, y no les falta razón, aunque también se recuerdan “perdedores” vistosos como la Hungría de 1954, la Holanda de los 70 o probablemente la Colombia de este 2014.
 Mucho está en juego en pocos partidos, y la prioridad en la inmensa mayoría de los casos es la defensa, porque remontar un gol en contra es tarea de Grandes. Por ejemplo, en este mismo Mundial lo hicieron solamente Alemania, Brasil (no sin ayuda arbitral), Holanda y Costa Rica, que tampoco jugó de manera vistosa, pero sí muy efectiva y su mejor cara se vio precisamente cuando debió volcarse al ataque.
 En este debate será difícil poner de acuerdo a todo el mundo, y entonces solamente daré mi criterio. Si se puede jugar bonito y ganar, perfecto, pero la prioridad es ganar, y los mismos aficionados que exigen florituras sobre el terreno, celebran hasta la locura cuando se avanza en penales y pidiendo la hora. Para el fútbol arte existen tres años y 11 meses; el Mundial es para ganarlo como sea (dentro de las reglas y sin favores “externos”, claro está), ¿no le parece?

jueves, 17 de julio de 2014

De zurda, el golazo de Telesur

Por Lemay Padrón Oliveros

Anoche me sentí extraño. Luego de más de un mes siendo televidente fijo del programa De Zurda, de la cadena latinoamericana Telesur, anoche no supe qué hacer a las nueve y media de la noche.
 Poco acostumbrado a seguir programas de televisión, me enamoré del proyecto desde que se anunció la presencia de Diego Armando Maradona, a quien siempre he admirado y hacía tiempo no escuchaba.
 Me satisfizo enormemente constatar que no ha perdido lucidez, valentía en sus criterios ni buen humor para lo mismo elogiar una gran actuación que criticar cualquier barbaridad.
 Criterios aparte, y no siempre coincidentes por supuesto, fue muy instructiva su presencia, rociada de anécdotas de sus tiempos de jugador tanto con la casaca albiceleste como en los clubes, conversados amenamente junto al periodista Víctor Hugo Morales, a quien solamente había escuchado en algunas pocas de sus muchas narraciones memorables.
 Pero sin dudas lo que no tenía desperdicio eran los intercambios con leyendas actuales y pasadas del más universal de los deportes, desde el simpático encuentro con el Tino Asprilla hasta los momentos de desazón compartidos por Bebeto y Careca, pasando por el programa junto a Rivelino, para mí también el más entrañable de todos, porque desbordaba como ninguno simpatía, empatía, admiración mutua y buen humor, que dejó completamente sin efecto las barreras idiomáticas.
 El programa era conducido por un argentino y un uruguayo, pero hubo momentos para toda Latinoamérica, como esperábamos nosotros, lo que no estábamos directamente representados en Brasil-2014.
 Por eso me quedó un gran vacío este lunes cuando ya no hubo programa, pero me quedo con esos grandes momentos, con el apoyo a todas las selecciones de nuestro continente, el respaldo a Luisito Suárez por el excesivo castigo recibido y la canción de presentación y despedida, verdadero compendio de integración latinoamericana.
 Y ojalá vuelta De zurda para el próximo Mundial, o mejor antes, en la venidera Copa América.