lunes, 6 de julio de 2015

Chile hizo Historia

Por Lemay Padrón Oliveros 

Dominando increíblemente al mejor equipo de la justa (en el papel), Chile hizo Historia al coronarse por primera vez Rey de América. Enormes eran las estadísticas históricas en contra de la Roja, pero casi todas quedaron en la orilla porque, aunque no vencieron a Argentina en tiempo de juego, lo hicieron en los penales, otra asignatura pendiente de los chilenos.
La posesión de pelota, especie de religión para los dos técnicos involucrados, también favoreció al supuestamente más débil, que tuvo muchas ocasiones de gol, pero creo que las más claras fueron albicelestes, con el cabezazo del Kun en el primer tiempo, y esa última de Higuaín casi en tiempo cumplido. Además, hubo un penal muy claro que no se pitó. Que se anotara o no más tarde es otra cosa, pero se debió pitar.
Dicho esto, es válido reconocer el juego de Chile, el más estable durante todo el certamen. Jorge Sampaoli ha dado continuidad al fútbol vistoso implantado desde el ciclo mundialista 2006-2010, además de arropar a sus jugadores en los peores momentos, como se vio en esta misma Copa con el Caso Vidal.
Desde Claudio Bravo hasta Eduardo Vargas la nómina chilena fue un bloque, tanto dentro como fuera de la cancha, y eso se plasmó en cada encuentro.
Del lado contrario, pesó muchísimo la salida tempranera de Ángel Di María, que trastocó los planes tácticos del Tata Martino. No sé si con Tévez las cosas pudieron haber sido mejores, pero al menos el Apache le daba carácter al plantel albiceleste.
No es matraca mía, pero seguimos con Messi. Resulta que la Conmebol decidió otorgarle el premio al mejor jugador de la Copa, y el futbolista argentino, dignamente, lo rechazó. Muy bien por él, porque no lo merecía, pero me pregunto ¿hasta cuándo la FIFA (porque es la FIFA la que está detrás) va a seguir potenciándolo como una marca?
Le abrí un compás de espera (otro más) en la final, a ver si brillaba, y nada de eso. Lo vi hasta caminando sobre la cancha, y eso es inconcebible para el capitán de un equipo, para quien está llamado a pedir la pelota y echarse el equipo en hombros. En su propio equipo Mascherano tocó más pelotas que él. A lo largo del torneo dejó destellos de la enorme calidad que posee, pero a años luz de lo que se espera de él, en especial los seguidores de Argentina.
Hace un tiempo pené que no necesitaba ganar un Mundial para ser considerado el mejor futbolista de la historia, pero fracaso tras fracaso he repensado el asunto, y ya si no levanta la Copa para mí no cumple con ese criterio, pero eso es tema para otro comentario.

viernes, 3 de julio de 2015

Copa América: se hará Historia con mayúsculas

Por Lemay Padrón Oliveros 

Cualquiera sea el resultado de la final de la venidera Copa América, se habrá hecho Historia con mayúsculas. La normal se escribe siempre, con el ganador de turno, pero esta vez sería la primera para Chile, si ganan los anfitriones, y la primera para Argentina en más de 20 años, que de paso sería la primera para Lionel Messi con la absoluta.
Esto último pudiera marcar un antes y un después en su carrera, porque ni siquiera en su país natal el cuatro veces ganador del Balón de Oro las tiene todas consigo. Claro, esto pudiera borrarse casi de un tirón si levanta la Copa este fin de semana y brilla desde el punto de vista personal.
No crean que soy enemigo de Messi ni mucho menos, pero precisamente por su calidad, le exijo más que al resto. Los goles no lo son todo, pero si le quitan los goles, habría que ver cuántos Balones de Oro habría ganado. El hecho de estar entre los mejores futbolistas de la historia no solo es un derecho que se ha ganado a pulso, es también una vara con la cual será medido mientras vista de pantalones cortos.
En cuanto a la final, Chile ha sido el equipo más estable de toda la Copa, el único que ha ganado todos sus partidos en tiempo reglamentario, y mostrando un fútbol alegre, combinativo y a la vez eficaz. Han existido suspicacias arbitrales, por llamarles de alguna manera, pero de todas maneras han logrado ganar sus desafíos de manera bastante clara. Lo de los árbitros ha sido desastroso en casi todos los juegos, por eso no quiero restarle méritos a los de casa.
Argentina ha sido demasiado tambaleante a lo largo del certamen. Llegó con la etiqueta se superfavorito por la nómina y por ser el actual subcampeón mundial, pero salvo la semifinal contra Paraguay, el resto de sus presentaciones dejó bastante que desear.
Esta vez no es Alemania quien está enfrente en la final, sino Chile, que jamás ha podido derrotarlos en una Copa América (apenas una victoria en 38 choques oficiales sumando todas las competiciones), , por eso sigo viéndola como favorita. Eso sí, contra los chilenos tienen que ponerse las pilas, porque el combinado de Sampaoli está bien acoplado y con muchísimas ganas, no sé si más que los albicelestes.

jueves, 2 de julio de 2015

Copa América: ¿Despierta Argentina?

Por Lemay Padrón Oliveros
 
Una andanada de fútbol, la que se esperaba de Argentina desde el comienzo de esta Copa América, fue lo que regalaron los futbolistas albicelestes en la semifinal contra Paraguay.
Me da por pensar que a ellos les dijeron que la Copa empezaba contra Paraguay, pero no les notificaron bien la fecha y en vez de “ponerse las pilas” desde el 13 de junio, lo hicieron ahora.
Bueno, más vale tarde que nunca y todavía hay esperanzas. Con más penas que glorias llegó hasta la semifinal el conjunto suramericano, cuyo mejor jugador ha sido uno que ni siquiera contaba en los planes del seleccionador cuando el pasado año fueron subcampeones del mundo: Javier Pastore. El flaco ha brillado con Argentina como en sus mejores tiempos de la Liga italiana y la más reciente temporada en Francia, donde le costó trabajo adaptarse tras la mudanza al París Saint Germain.
Digo Pastore porque el otro es el de siempre: su tocayo Mascherano, ese que prácticamente no tiene partidos malos, y mucho menos cuando defiende la casaca de su país. Dentro y fuera del campo, con balón y sin balón, sigue siendo el alma del conjunto argentino, aunque le hayan arrebatado injustamente el brazalete de capitán.
Si defensivamente Argentina sigue siendo casi inexpugnable es en buena medida por el trabajo de secante del Masche y su yunta Lucas Biglia, ambos escasos de fútbol creativo, pero muy eficientes en la contención. Total, se suponía que Argentina estaba sobrada de talento para el ataque. Tan sobrada que no convocaron a Carlos Tévez para el Mundial, y ahora parece como si tampoco existiera.
¿Y Lionel Messi qué? Bien, gracias. Si Argentina ha sido tacaña futbolísticamente, el rey de la tacañería es Messi, que tiene apenas un gol (de penal) y aunque ha contribuido bastante en el juego colectivo, está en ese equipo para mucho, muchísimo más. A lo mejor necesita acabar de ganar un título con Argentina para terminar de soltarse cuando viste de albiceleste. Ya veremos si al final levanta esta Copa.

miércoles, 1 de julio de 2015

El Capablanca y la suerte del debutante

Por Lemay Padrón Oliveros 

Por tercer año consecutivo un debutante se lleva el trono en el memorial Capablanca de ajedrez, una especie de “maldición” dejada por el genial ucraniano Vassily Ivanchuk luego de no concursar más desde 2012, cuando cerró un ciclo de tres coronaciones sucesivas.
“Si no soy yo, será siempre una nueva cara”, dijo Chucky cuando dejó de recibir la invitación al torneo. Claro, nada de esto es cierto, pero tal parece una película del sábado, como aquella de terror donde el personaje principal llevaba precisamente el mismo apodo que el trebejista de Ucrania.
La edición 2015 siguió por los mismos caminos de las dos anteriores, cuando alzaron la corona el húngaro Zoltan Almasi y el filipino Wesly So, no más desembarcar en La Habana.
Ahora fue el turno del chino Yangyi Yu, quien no solamente ganó la justa, sino que se dio el lujo de empatar con Ivanchuck como el jugador capaz de vencer con el mayor acumulado (siete puntos).
Desde la instauración en 2009 del formato cerrado a dos vueltas con seis trebejistas, el único que había logrado siete unidades había sido Chucky, quien lo hizo en 2010, pero todo no termina ahí, pues el asiático estableció también marca de victorias para el grupo Elite al vencer en cinco cotejos, pues hasta ahora el mayor número de victorias para un ganador había sido de cuatro (dos veces lo hizo el ucraniano, y una Almasi).
Yu tuvo un performance de lujo, al sumar cinco victorias, una sola derrota y cuatro empates, aunque quizás las igualadas pudieron haber sido menos si hubiese estado más presionado en pos de la corona, algo que se extrañó bastante en esta edición, pues dos rondas antes del adiós ya era prácticamente imposible que cediera el trono.
Tres derrotas, dos victorias y cinco tablas hizo el llamado a encumbrarse, el cubano Leinier Domínguez, quien no logró estabilizar su juego en ningún momento, y hasta perdió par de veces con el de China. Dos de sus igualadas fueron en solamente 13 movidas, lo cual da la impresión de que quiso administrar demasiado sus energías, en el mejor de los casos.
Por el contrario, su compatriota Bruzón luchó más, aunque al ser el de menor Elo entre todos, sus chances eran más reducidas y terminó con un triunfo, cuatro reveses y cinco abrazos. Una muestra de sus ansias de éxito fue la partida contra el ruso Ian Nepomniachtchi, que llegó hasta los 109 movimientos, aunque solamente le reportó media unidad.
A pesar del esfuerzo, Bruzón perderá ocho unidades según el Elo en vivo, aunque menos que su coterráneo, quien dejó en el Habana Libre unas 10 unidades.
Un consejo para los organizadores, la próxima vez inviten a viejos conocidos, a ver si se acaba la “maldición”.