sábado, 29 de agosto de 2015

Serie Nacional 55: calentando motores

Por Lemay Padrón Oliveros

Falta muy poco para que se dé la voz de play ball de nuevo en Cuba, con el inicio de la Serie Nacional número 55, que como siempre, parte con el mismo optimismo para todos los peloteros, directores, entrenadores y aficionados, deseosos de superación.
Como quiera que nuestra estructura contempla dos etapas, para este primer análisis solamente quiero entrar en los posibles ocho clasificados a la segunda ronda.
Campeón y subcampeón de la pasada campaña no deben tener muchos problemas para incluirse entre los ocho grandes, aunque habrá que ver cómo la Isla repone a los importados que no regresarán al equipo para esta temporada.
En una campaña llena de tanta renovación, no solamente por la juventud de las nóminas, sino también por las mudanzas registradas en los últimos meses, es difícil presagiar lo que puede suceder.
De todas maneras, me da la impresión de que Industriales es el menos afectado, porque además de mantener a casi todos sus elementos (incluyendo a Yuliesky Gourriel desde el principio y no como el año pasado), llega con el impulso de que su relevo triunfó en el Nacional sub-23. Pocos de ellos, salvo los lanzadores, deben ser protagonistas en la Serie, pero de conjunto con los más establecidos, más otros que han recuperado, deben mandar a los Azules a la siguiente ronda.
Matanzas presentará una alineación bastante renovada, pero a pesar de eso, y del desastroso papel de su sub-23, su colectivo técnico siempre ha sabido sacar el extra de cada elemento para traducirlo en victorias válidas para la clasificación, y algo similar considero de Pinar del Río, que contra viento y marea es el otro que siempre ha estado en la selección de refuerzos.
En mi opinión, lo sucedido el pasado año con Villa Clara fue apenas un accidente, y no debe repetirse. La buena actuación de su sub-23 debe inyectar más sangre joven de calidad al conjunto.
Hasta aquí, van los seis planteles que veo con mayores posibilidades de avanzar a la siguiente instancia, y restarían dos cupos, que deben disputar a mi juicio Artemisa, Sancti Spíritus, Las Tunas, Holguín, Granma y Santiago de Cuba.
Los artemiseños recibieron un importante refuerzo en el veterano Yohandry Urgellés, que les debe redondear una buena alineación, capaz de ayudar más a su buen cuerpo de pitcheo, y por el mismo camino deben ir los tuneros, si los guantanameros importados no están fuera de forma tras un año sin jugar. Holguineros y granmenses mantienen su base y serán candidatos fuertes, mientras que a Santiago nunca lo descarto. Por último, los espirituanos estuvieron muy bien en el sub-23, pero sin el aporte de Frederich Cepeda no sé si les alcance para sobrevivir.
Esto es lo que parecen decir los papeles, pero el terreno no siempre lo avala, habrá que ver.

viernes, 28 de agosto de 2015

Driulis, inquilina de lujo en Salón de la Fama del judo

Por Lemay Padrón Oliveros 

De niña se veía bailando El lago de los Cisnes o Cascanueces, hasta que por cosas del azar un día su hermana matriculó en judo y ella, por seguirle la corriente, hizo su entrada en el mundillo de los judoguis a los 10 años de edad. Lo que no sabía era que aquella casualidad cambiaría su vida para siempre.
La reciente inclusión de la cubana Driulis González al Salón de la Fama del judo mundial no es más que el lógico reconocimiento a una deportista que lo ganó todo en su carrera, incluyendo un oro olímpico con toques de verdadera leyenda.
Las punzadas en la cervical eran auténticos pinchazos, pero Driulis se rehusaba a dejar de competir en los Juegos de Atlanta-1996. Ningún médico pudo convencerla de abandonar la competencia y ella, que andaba con una minerva porque no podía ni mirar para los lados, salía al tatami como si no tuviera nada, a riesgo hasta de dejar de caminar si ocurría algo grave en algún combate, porque en definitiva lo suyo no era el ajedrez, sino una disciplina con constantes proyecciones, y las rivales sabían de sus limitaciones.
Varios años más siguió regando su leyenda por todo el planeta, incluso después de alcanzar su medalla más preciada, su hijo Peter, tras cuyo nacimiento a inicios de siglo debió redoblar esfuerzos para mantenerse en la elite mundial, e incluso incursionar en una nueva categoría.
Cuando dijo adiós tenía en su foja el cetro de Atlanta, la plata de Sydney-2000 (perdida de manera bien estrecha) y los bronces de Barcelona-1992 y Atenas-2004. Además archivaba los oros mundiales de Chiba-1995, Birmingham-1999 y Río de Janeiro-2007, los panamericanos de Mar del Plata-1995, Winnipeg-1999, Santo Domingo-2003 y Río de Janeiro-2007, cuatro más en Universiadas mundiales y tres en Juegos Centroamericanos, sin contabilizar platas y bronces. Tres veces mejor atleta de Cuba, la guantanamera recibió además en  varias ocasiones el reconocimiento como judoca más técnica en eventos nacionales e internacionales, algunos de ellos de Clase A, primero en la división de 56 kilogramos, y luego en 63.
Los méritos son más que suficientes como para convertirse en la primera judoca del continente americano exaltada al Salón, y segunda de Cuba, después de la nominación de Héctor Rodríguez hace un par de años.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Casi perfectos en premundial de boxeo



Por Lemay Padrón Oliveros

Casi perfecta fue la actuación de Cuba en el torneo premundial de boxeo concluido este fin de semana en Venezuela, donde se conquistaron siete de las 10 coronas en disputa, con apenas tres reveses en 30 combates.
Solamente no pudieron levantar el brazo el último día nuestros tres vigentes medallistas mundiales: Yosbany Veitía (49 kilogramos), Lázaro Álvarez (60) y Julio César La Cruz (81).
La mejor noticia fue la victoria del jovencito Joahnys Argilagos contra el mexicano Joselito Velásquez, en un cerrado pleito que pudo haberse inclinado para cualquier bando, pero lo que pudo parecer un buen presagio, fue más bien un mensaje de los organizadores: aprovechen ahora, que cuando les toque contra los venezolanos no va a ser así.
Efectivamente, las peleas de La Cruz y Veitía ante Albert Ramírez y Yoel Finol, respectivamente, si bien no contaron con el brillo de otras veces, pudieron haber quedado en bando cubano. Ninguno de los dos estuvo agresivo, pero sus rivales tampoco mostraron demasiado y aprovecharon más que nada el fervor de las gradas.
Más justicia vi en la derrota de Álvarez ante el brasileño Robson Conceicao, que sí lo buscó todo el tiempo y conectó varios golpes efectivos, algo bastante inusual cuando el pinareño está sobre el encerado.
La única pelea que me quedé con ganas de apreciar fue la revancha de Yasniel Toledo ante el canadiense Arthur Biyarslanov, quien le superó de manera polémica en los Panamericanos de Toronto-2015, pero el norteño no se presentó en la semifinal para no arriesgarse tras sufrir una leve herida en su pleito anterior.
Digo que me quedé con ganas, porque estoy seguro de que donde único ganaba aquella batalla era en su tierra. Es poco probable que se vean las caras en la justa del orbe, así que esta revancha no debemos verla sino hasta el próximo año, por lo menos.
En el balance general, se cumplió el objetivo de obtener todos los boletos al Mundial de Doha, pero han sido unos cuantos los reveses encajados por nuestros púgiles desde la final de la V Serie Mundial hasta ahora, y aunque el arbitraje ha jugado su papel en algunos de ellos, es algo a mejorar para la venidera justa del orbe.
Por suerte será en Qatar, donde no hay muchos boxeadores de calidad, pero pelear contra las gradas debe ser siempre una asignatura fija en cualquier deporte donde la apreciación de terceros pueda decidir.

martes, 25 de agosto de 2015

Ideas para una Superliga



Por Lemay Padrón Oliveros

Como hay tiempo de sobra todavía para el siguiente campeonato, y según se ha dicho, todavía no se ha tomado una decisión definitiva, sería bueno abrir un debate sobre cómo debería ser el torneo que concentraría a los mejores peloteros de Cuba tras la venidera Serie Nacional.
Lo primero es definir la cantidad de equipos. El torneo de este tipo que funcionó durante mayor tiempo fueron las Series Selectivas, donde ocho planteles luchaban por el trono, pero ese formato contemplaba a Pinar del Río y Matanzas, que hoy juegan como provincia en la Serie Nacional, y por ende ya no procede.
Luego se probó con cuatro elencos, donde la calidad estaba bien concentrada, pero tampoco funcionó. En mi criterio son muy pocos conjuntos para una lid que pretende ser la principal atracción, porque aburre jugar tantas veces contra un mismo rival en tan poco tiempo. Yo me quedaría con seis, para efectuar un mínimo de 45 juegos, con tres subseries de tres juegos contra cada rival. Sería un buen complemento para un calendario que si mantiene los 16 participantes en su primera etapa (a dos subseries contra el resto) podría rondar los 140 desafíos, cifra cercana a lo que se juega en los torneos más importantes del mundo.
Entraríamos entonces en la conformación de las nóminas. Por tradición, el aficionado cubano está acostumbrado a identificarse con los peloteros de su región, pero los años recientes con los refuerzos han demostrado que eso no es tan así. Las principales plazas de la pelota cubana: Pinar del Río, La Habana, Villa Clara y Santiago, deben ser sedes fijas, con el nombre que escojan sus seguidores: Vegueros, Leones, Azucareros, Avispas, como quieran ponerle. Las otras dos sedes pudieran ser hoy mismo Matanzas y Ciego de Ávila, por la labor de sus equipos, los méritos ganados como anfitriones y la infraestructura que poseen para acoger a jugadores de otros territorios. Por lógica, todo el mundo quiere tener su franquicia, pero deben evaluarse todos estos aspectos, y cuando otra provincia supere integralmente a las mencionadas, se ganaría el derecho de alojar al elenco X, mientras mantenga su categoría.
Ahora bien, esos planteles no los integrarían exclusivamente peloteros de los territorios mencionados, aunque tampoco descartaría totalmente el criterio regional. Yo propondría que 25 de los 30 integrantes de la nómina fueran “de la zona”, entiéndase Pinar y Artemisa para el elenco más occidental, Habana y Mayabeque para el de la capital, Matanzas y la Isla para el yumurino, Cienfuegos, Sancti Spíritus y Villa Clara para el central, Ciego, Camagüey y Las Tunas para el avileño, y Holguín, Santiago, Granma y Guantánamo para el oriental. Dejo los cinco restantes jugadores por si en algún territorio hay exceso de defensores de una misma posición, y entonces ese “sobrante” pudiera reforzar otra nómina.
Esto es apenas una idea personal, seguramente la Comisión Nacional quiere escuchar la mayor cantidad de propuestas, así que exprese la suya, a lo mejor es la más adecuada.