jueves, 20 de junio de 2013

Se fue Tahití, a nadie le extraña

Por Lemay Padrón Oliveros

Río de Janeiro.- La selección más exótica de la Copa Confederaciones de fútbol de Brasil-2013 acaba de decir adiós hoy con una goleada que no por esperada deja de ser escandalosa. 
Sin embargo, la imagen de la celebración del portero Mikael Roche es la mejor para definir a un equipo que vino sin aspiraciones al torneo, consciente de que su nivel está a años luz de la mayoría de los restantes.
El desafío marchaba 8-0 favorable a los españoles, y Roche acababa de pararle un penalti a Fernando Torres, pero su festejo fue como si alzara la Copa.
Apenas segundos más tarde “El niño” lo burló para marcar su cuarto tanto del partido, pero eso quedó en nada.
La intención principal de Tahití en el torneo era no salir goleada en los tres partidos, y ya lleva dos. Lo peor es que no se ve cómo evitar una tercera.
No mucho se le puede pedir a una nómina casi totalmente amateur, en la que apenas un jugador, el veterano Marama Vahiura, es profesional (actualmente juega en Grecia con el Panathinaikos) y varios de ellos están emparentados entre sí.
El marco majestuoso de Maracaná fue el escenario del duelo con los españoles, que decretó su eliminación antes de concluir el calendario preliminar ante decenas de miles de aficionados que colmaron las líneas de metro en las horas cercanas al comienzo.
No obstante, los 'Toa Aito' (Guerreros de Fuego, en tahitiano) salieron con orgullo ante una afición que multiplica varias veces los centenares de espectadores acostumbrados a verlos jugar en la Polinesia.
Para aclimatarse a esa situación recrearon esos ambientes con la ayuda de altavoces en los que se emitían los gritos y los abucheos de decenas de miles de personas.
Si podemos conseguir un tanto ya será una actuación excepcional para nosotros, declaró antes del inicio del certamen el seleccionador tahitiano, Eddy Etaeta, y ya lo había conseguido ante Nigeria el día inicial.
Para los jugadores, varios de ellos sin empleo, ha sido una oportunidad de mostrarse al mundo y quizás dejar de lado las labores de estibador, alpinista o auditor que poseen los más afortunados.
Ya están eliminados, y eso no los sorprende, sino que los estimula a intentar llegar al arco rival en su último encuentro contra Uruguay, en Recife el próximo día 23.
De algo pueden estar seguros, ahora Tahití sonará, el menos en los oídos de los seguidores del fútbol, por algo más que las pinturas de Gauguin.


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