lunes, 11 de febrero de 2013

Rectificar es de sabios


Por Lemay Padrón Oliveros

La sentencia nos ha llegado de generación en generación, y nadie pone en duda su acierto, pero no son tantos los que la cumplen. Quiero pensar que el llamado de varias figuras para incorporarse a los entrenamientos de la preselección cubana al III Clásico Mundial de Béisbol es un reanálisis del colectivo técnico sobre la prenómina dada semanas atrás, y no un mero complemento para formar dos novenas y poder jugar entre ellos.
Quiero pensar que se toma en serio las posibilidades de Carlos Juan Viera, Yordan Manduley, Yadiel Pedroso y Yasmany Tomás, por ejemplo, para realizar los cinco cambios posibles al listado entregado el pasado mes.
Quiero pensar que la tropa al mando de Víctor Mesa está realmente abierta a cualquier variación, si el terreno se lo impone en los próximos días.
Por eso le aplico la máxima que da título a este trabajo.
Nombres más, nombres menos, ahora sí están casi todos los exigidos por los aficionados, con muy pocas excepciones. Me sigue pareciendo insuficiente la explicación sobre la ausencia de Ariel Pestano, aunque extraoficialmente me han llegado algunas de las “quejas” realizadas por el cuerpo técnico. De todas maneras, para mí Víctor sigue estando en deuda en este sentido, porque si criticó gratuitamente a Alexei Bell, debió dar todos los detalles para que el público entendiera por qué el receptor titular de la última década es dejado en la cuneta así sin más.
Pero bueno, particularidades aparte, considero plausible el hecho de ampliar la preselección. Reitero, si esto no es una mera camisa de fuerza para cumplir con la gente y redondear dos equipos. Y es que no sé por qué, a muchos seres humanos nos cuesta reconocer que no somos perfectos, que nos equivocamos, y que cuando alguien nos critica no necesariamente lo hace con mala intención. Sobre todo cuando se trata de un asunto de interés nacional.
No sé a los lectores de esta página, pero a mí no me basta con que el colectivo de entrenadores cargue las culpas si llega el fracaso, a mí me gusta perder con los mejores, y en esa primera prenómina faltaban demasiados nombres.
Nunca se logrará poner de acuerdo a todo el mundo (quizás ni siquiera a dos), pero estoy seguro de que con estas nuevas inclusiones ha bajado el número de detractores aparecidos el pasado 20 de enero.

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