domingo, 17 de junio de 2012

El debate del abanderado de Cuba


Por Lemay Padrón Oliveros

La Cruz merece el honor.
Pocas veces ha habido tanto debate en Cuba sobre quién debe portar la bandera en el desfile inaugural de unos Juegos Olímpicos.
Para Londres-2012 han sido bien encendidas las polémicas porque la gran mayoría considera que el merecedor es el boxeador Julio César La Cruz, pero su inevitable ausencia durante el abanderamiento oficial de la delegación estival le resta posibilidades.
El titular planetario de los 81 kilogramos en Bakú-2011 ya declaró que para él sería un honor y a la vez un estímulo para luchar con más fuerza por la medalla de oro, pero reconoció lo difícil de ser seleccionado por encontrarse ausente, pues el equipo de boxeo parte el próximo día 19 hacia Europa, y el abanderamiento doméstico está previsto para finales de mes.
Por lo general quien porta la enseña nacional es el nominado Mejor Atleta de Cuba en la temporada precedente, pero ya hubo excepciones recientemente con Félix Savón (Sydney-2000) e Iván Pedroso (Atenas-2004).
Por eso los resquemores esta vez, cuando en mi opinión podría cometerse una injusticia con La Cruz por una cuestión de poca monta. En definitiva donde es necesario que esté presente es en Londres el 27 de julio, no en La Habana el 29 de junio.
Podría entregarse la bandera a alguno de los designados para escoltarlo en la capital británica y asunto resuelto.
Según nos declararon personalmente tanto el titular del Inder, Christian Jiménez, como el jefe de Alto Rendimiento del organismo, Norge Marrero, nadie está descartado, por eso confiamos en una decisión salomónica.
De acuerdo con los reglamentos del Comité Olímpico Internacional (COI) debe llevar la enseña el atleta más avalado de los presentes ese día en Londres, por eso se amplía el diapasón para nuestro país, que tendrá allí a dos monarcas olímpicos y varios mundiales.
Se trata de un momento histórico, que probablemente La Cruz tenga solamente una vez en la vida, por eso reiteramos que se le debe hacer justicia. Apostamos porque primer el buen juicio y no el criterio burocrático.

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