viernes, 6 de noviembre de 2015

Ídolos problemáticos en el fútbol

Por Lemay Padrón Oliveros 

Ser un ídolo significa ser aclamado por colegas, hinchas y periodistas, porque sobresales en la actividad que realizas, ya sea política, económica, cultural, deportiva, etc. En el caso de estos últimos, no siempre ser un ídolo te abre todas las puertas, y son numerosos los casos de grandes deportistas que han sido dejados de lado por diferentes razones.
Hoy nos concentraremos en su carácter, en aquellos que han sido tildados de “problemáticos”, y pongo comillas porque no siempre han sido tildados así con verdadera justicia.
El fútbol internacional está plagado de esos casos, pues el genio individual no siempre es bien apreciado cuando se trata de un deporte colectivo, sobre todo si ya el jugador pasó sus mejores momentos.
Nadie puede negar la calidad del italiano Roberto Baggio, el brasileño Romario de Souza, o el español Raúl González Blanco. Sin embargo, luego de aportar mucho a sus respectivas selecciones nacionales, al final de sus carreras fueron menospreciados por los encargados de nominar a los internacionales en sus países.
Símbolos por sus goles, regates, títulos, genialidades y amor a la selección, los tres contaban con amplio respaldo popular cuando fueron dejados fuera, sin ninguna explicación válida. El caso más doloroso es quizás el de Raúl, pues justo cuando lo dejaron de lado comenzó el mejor momento de España, como si él fuera el “gafe” o la maldición de la Furia Roja.
Previamente se dieron otros casos como el del francés Eric Cantona, este sí dotado de un fuerte carácter no siempre bien visto por quienes lo entrenaron, al igual que el inglés Paul Gascoigne, el argentino Fernando Redondo, opuesto a cortarse el pelo como imponía el técnico Daniel Pasarella, el inglés Alan Shearer, destrozador de redes pero ignorado frecuentemente por los seleccionadores nacionales, el sueco Tomas Brolin, genial con sus botines, pero también marginado en más de una ocasión por cuestiones extradeportivas, o el alemán Stefan Effenberg, enfrentado a su técnico en pleno Mundial, y luego colocado en una permanente lista negra aunque brillara en el Bayern Munich.
Son apenas ejemplos recientes de ocasiones en las que el talento, parafraseando la telenovela de turno, no alcanza. Independientemente de que muchas de estas ausencias fueron insuficientemente justificadas, eso resalta a su vez la valía de otros que sí fueron estandartes de sus respectivos países, incluso cuando ya la edad conspiraba contra sus aportaciones, como Maradona, Pelé, Beckenbauer, Cruyff, Zidane, Ronaldo (el original), Maldini y otro puñado que son en realidad elegidos, y no simples futbolistas de carne y hueso.