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sábado, 13 de diciembre de 2014

Savón, un año perfecto

Por Lemay Padrón Oliveros 

No creo que pueda con la competencia de Mijaín López para llevarse la nominación de Atleta del Año en Cuba, pero el boxeador Erislandy Savón merece reconocimiento.
Como sé que si no es seleccionado pocos se acordarán de él, prefiero hacerlo en este momento, para que no sienta en vano todos los logros de este 2014, que para él no tuvo Campeonato Mundial.
Fue la Serie Mundial su gran torneo, y en ella finalizó como el mejor púgil entre todos los competidores en todas las divisiones, sin la sombra de reveses y con buena parte de sus triunfos antes del límite. Así de brillante fue también su desempeño en las etapas decisivas de la Serie, donde sus escaladas al ring eran contadas como victorias seguras.
Igual de contundente se presentó al cierre del año en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz-2014, donde paseó la distancia de punta a cabo en el World Trade Center veracruzano.
Se suman a estos méritos los títulos en torneos del área realizados a inicios de año, así como en el Cardín in memoriam.
En su caso no fue solamente el hecho de finalizar invicto en toda la temporada, sino que prácticamente no tuvo oposición y se mostró todo el tiempo dueño del encerado, imponiendo respeto con la fuerza de sus puños.
La IV Serie Mundial no le puso enfrente a los mejores representantes del Viejo Continente en su categoría, pero despachó a otros, igualmente representantes de esa escuela que se le hace tan difícil últimamente a nuestros pesos grandes, todavía en deuda con los Stevenson, Félix Savón y Balado.
Toda la experiencia ganada en esta lid servirá al joven Savón para encarar con mayor confianza la venidera temporada, donde buscará la medalla que merece en un torneo grande, la que se le resiste después de coronarse hace unos años entre juveniles.
Aunque resulta casi imposible verlo premiado como el Mejor Atleta de Cuba en 2014, el guantanamero debe recibir un gran reconocimiento por su año perfecto, desde aquí abogamos por eso.

jueves, 29 de agosto de 2013

Toirac, sobre huellas de gigante

Por Lemay Padrón Oliveros 

Desde que el gran Teófilo Stevenson decidió colgar los guantes, el ansia por encontrar su sustituto ha hecho mella en el imaginario popular, y se convierte en obsesión de entrenadores en cualquier rincón del país.
Por supuesto, su figura es insustituible, pero se ha buscado siempre alguien capaz de emular al menos sus resultados. Desde Félix Savón hasta su sobrino Erislandy han encarnado en distintos momentos al “nuevo” Stevenson, pero por una u otra causa no se ha concretado.
El gran Félix tuvo un palmarés de ensueño, pero nunca saltó a la máxima división y por eso labró su propio camino en los pesos pesados. Quien más se acercó quizás fue Roberto Balado, quien tomó el batón inmediatamente después de Stevenson, pero un fatal accidente automovilístico frustró su carrera cuando ya se perfilaba como uno de los grandes de la categoría, aunque con un estilo totalmente opuesto al clásico superpesado.
Más cercano a este último modelo se encuentra el nuevo elegido, Yoandy Toirac, quien poco ha poco ha ido escalando espacios hasta convertirse en la primera figura de la división, y seguramente tendrá su prueba de fuego este mismo año fuera de Cuba, pues está anunciado para el Panamericano de Chile.
Cubasí salió en su busca, y gentilmente accedió a trasmitir algunas palabras al cierre de un combate de entrenamiento.
El título del Cardín se suma al Nacional, pero ahora ante un rival complicado como el chino Zhilei Zhang, plata olímpica en Beijing-2008. ¿Cómo lo asumiste?
“Estoy muy orgulloso, porque me estaba preparando desde hace meses para un resultado así. En la final todo me salió como esperaba, y todavía me da mucha alegría recordar ese momento.”
En casa existe una gran rivalidad con José Ángel Larduet, quien ya tiene alguna experiencia en la categoría. ¿Te has preparado específicamente para él?
“Estudié mucho a Larduet, que es el principal rival de la división, y al final pude vencerlo de nuevo. No obstante, mi meta está mucho más allá de Cuba y quiero ser grande.”
De cuando en cuando sale la frase “El sucesor de Stevenson”. ¿Te molesta la comparación?
“Para nada. Hace rato Cuba busca un peso completo y yo quiero demostrar que el hombre soy yo, estoy listo para lo que venga.”

lunes, 12 de septiembre de 2011

La Habana-1991: El paletazo cubano

Por Lemay Padrón Oliveros

Los XI Juegos Panamericanos pasaron a la posteridad como la más brillante actuación de Cuba en este tipo de lides, y la única vez desde los años 50 en que la poderosa escuadra de Estados Unidos cedió el primer puesto del medallero general por países.
  La cita estuvo precedida por el escepticismo de algunos y el respaldo personal del mexicano Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), quien señaló en la jornada de clausura que esos eran los mejores Juegos de la historia.
La capital cubana y Santiago de Cuba, en calidad de subsede, acogieron del 2 al 18 de agosto a cuatro mil 519 deportistas de los 39 países afiliados entonces a la ODEPA, en un programa de 33 deportes, entre ellos el debutante boliche.
En medio del asombro general, la mayor de las Antillas superó a Estados Unidos con una impresionante cantidad de preseas de oro, 140, a los cuales se adicionaron 62 de plata y 63 de bronce, mientras los norteños se quedaban con 10 títulos menos.
En el capítulo de las hazañas colectivas de los cubanos destacó la arrolladora demostración de sus boxeadores, quienes conquistaron 11 de los 12 títulos puestos en disputa.
Sólo el estadounidense Steve Johnston (63.5 kilogramos), pudo coronarse durante la lid de los puños, marcada por el predominio de los anfitriones, que tuvieron entre sus más renombrados exponentes al peso crucero Félix Savón y al supercompleto Roberto Balado.
También logró ratificarse la hegemonía en el béisbol en final contra Nicaragua donde el pequeño Ermidelio Urrutia conectó tres jonrones en ese partido.
Sin embargo, el choque más emotivo fue como se esperaba ante Estados Unidos en la etapa clasificatoria, matizado por una electrizante combinación entre Germán Mesa y Antonio Pacheco, pues luego los estadounidenses cedieron en el cruce semifinal.
Memorables resultaron los éxitos de los quintetos de baloncesto de Puerto Rico, en la justa varonil, y Brasil, en la de mujeres.

Para la nación sede fueron también los cetros en balonmano y polo acuático para varones, éste último memorable porque fue conseguido en tiempo extra ante los estadounidenses, quienes acababan de coronarse en el Mundial de la disciplina. 

LOS MEJORES 

El gigante boricua José "Piculín" Ortiz y la eficiente anotadora brasileña Hortensia Marcari se convirtieron en símbolo del básquet en los XI Juegos y conquistaron el corazón de los cubanos.
En el atletismo sobresalió el brasileño Robson Caetano da Silva, rey de la velocidad por sus triunfos en 100 (10.32 segundos) y 200 metros planos (20.15).
México hizo el uno dos en la marcha de 50 kilómetros gracias al trabajo de equipo realizado por Carlos Mercenario (líder con cuatro horas, tres minutos y nueve segundos) y Miguel Ángel Rodríguez (4:04.06).
Sin embargo, el colombiano Héctor Moreno sorprendió a los aztecas en los 20 kilómetros de caminata al recorrer la distancia en 1:24.56 horas.
Un atleta de calidad mundial, el mexicano Arturo Barrios (nacionalizado estadounidense) hizo valer su prestigio en cinco mil metros planos con registro de 13:35.83 y en salto de altura el cubano Javier Sotomayor estableció record panamericano al superar los 2.35 metros.
Inolvidable resultó también la final del relevo 4x400, donde la estafeta cubana, liderada por el medallista mundial Roberto Hernández, se llevó el cetro en una electrizante llegada a la meta por delante de su similar de Estados Unidos.
Pese a su indiscutible liderazgo en la natación (ganó 24 de las 32 pruebas disputadas) la escuadra del Norte dejó espacios vacíos por donde penetraron Brasil, Canadá, Cuba, Surinam y Costa Rica.
En este sentido merece destaque el librista brasileño Gustavo Borges, plusmarquista de los Juegos en el hectómetro (50.21 segundos).
Integraron el selecto grupo que desafió el predominio estadounidense, el surinamés Anthony Nesty, monarca en 100 mariposa (54.03 segundos) y el cubano Mario González, campeón en 200 pecho y plusmarquista (2:15.50 minutos).
Además se sumaron la costarricense Sylvia Poll, reina de 100 dorso (1:03.15) y la canadiense Kristen Thopam, titular en 100 mariposa (1:01.19).
El venezolano Humberto Fuentes, de los 52 kilogramos, arrebató a los cubanos la única medalla de oro que no fue a sus pechos, de las 30 entregadas en el levantamiento de pesas.
En el patinaje, los argentinos obtuvieron siete de las 13 coronas, y especial destaque dentro del equipo de esa nación tuvo la espigada Maria Eva Richardson, quien brilló en 300 y mil 500 metros.
Al margen de los eminentes desempeños deportivos concretados por hombres y mujeres del continente en los escenarios de competencia, los XI Juegos erigieron como héroes indiscutibles a los entusiastas hinchas cubanos.
Ellos ayudaron con su esfuerzo antes y durante los Panamericanos a hacer realidad un viejo anhelo del pequeño país, que brindó a la confrontación polideportiva el entusiasmo y el calor de pueblo propios de las tierras bañadas por las aguas del Mar Caribe.