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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Héctor Milián: a 20 años de su mayor logro

Por Lemay Padrón Oliveros


El momento cumbre.
28 de julio de 1992. Cuba espera su primer título en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Ya tuvo una oportunidad con la judoca Estela Rodríguez, pero esta no pudo con la china Xiaoyan Zhuang y quedó en plata. Ahora está Héctor Milián en la final de 100 kilogramos de la lucha grecorromana.
Su rival es el estadounidense Dennis Koslowski y el combate marcha igualado a un punto por bando. Milián marcó antes de cumplirse los dos primeros minutos de combate (entonces era a cinco), pero el norteño le emparejó el duelo a poco del final. Deberán ir a tiempo extra. ¿Se volverá a escapar el título? De eso nada, el caribeño logra derribar a su contrario con un fuerte halón, y así se lleva el peleado triunfo 2-1.
Pasados ya 20 años y unos meses de aquel suceso memorable, que abrió la senda para la mejor cosecha cubana en citas estivales, su protagonista, de pocas palabras y hablar pausado, hace un poco de memoria para complacer las inquietudes de este sitio.
“El combate final fue mucho más complicado de lo que todo el mundo esperaba. Yo le había ganado ya en la final de los Juegos Panamericanos de Indianápolis-1987 pese a tener solamente 19 años y por eso no pensé que tuviera que ir a tiempo extra. El estuvo fuera de casi todas las competencias en los dos años anteriores, me estuvo estudiando para ganarme y casi lo consigue.”
Pasadas ya dos décadas, ¿Cómo recuerdas el momento?
“Es lo más grande que me pasó en mi vida. Se trata de lo máximo para cualquier deportista, y en mi caso además entrañaba una responsabilidad, porque era el abanderado de la delegación”.
¿Qué me puedes decir de la llegada a Cuba?
“Tuve reconocimientos y momentos muy lindos en todas partes, la verdad no puedo destacar uno por encima de otro.”
¿En qué está Milián actualmente?
“En estos momentos soy el presidente de la Comisión de Atención a Atletas de Playa y me va bastante bien. Hemos obtenido muy buenos lugares en la emulación.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Año de celebraciones para la lucha cubana

Por Lemay Padrón Oliveros

Tras completar un 2011 con más alegrías que sinsabores, la lucha cubana afronta el 2012 como un año de varias celebraciones.
Las primeras llegarán en febrero, cuando se cumplan 50 años del primer Campeonato Nacional de lucha libre y 40 del primero del estilo grecorromano, pues este último comenzó a practicarse más tarde, con la colaboración de los países del extinto campo socialista.
Ese 1962 fue el estreno de la lucha en el plano doméstico, pero debieron pasar más de tres quinquenios para que llegaran las primeras medallas mundiales, en 1978.
A mediados de este 2012 se habrán cumplido también 30 años del debut de la lucha grecorromana en Juegos Centroamericanos y del Caribe, un estreno que no pudo ser mejor para Cuba, pues en su capital se adueñó de las 10 preseas doradas puestas en disputa.
En el estilo libre nuestros representantes habían saboreado la máxima gloria desde su estreno en ese tipo de lides, en San Salvador-1935, por intermedio de Manuel Pardo, Manuel Sarría, Rafael Bárcenas y Wilfredo Rodríguez, campeones en las divisiones de 68, 82, 90 y más de 100 kilogramos, respectivamente.
En Panamericanos nuestros primeros monarcas llegaron en Cali-1971 por los libistas, quienes celebraron hace unos meses las cuatro décadas de ese momento, y México-1975 por los grequistas, precisamente en el debut de la modalidad en justas continentales. Pero estos últimos momentos los reseño solamente a modo de información, porque estas líneas van dedicadas al 2012.
Por eso dejé para el último momento la efemérides más importante de la próxima temporada, cuando se cumplirán 20 años de la primera medalla olímpica, casualmente de oro. Fue el 25 de julio de 1992 en Barcelona, y el protagonista fue el supercompleto Héctor Milián, encargado de inaugurar la senda dorada de la lucha cubana en citas estivales, una senda que se ha mantenido ininterrumpida hasta nuestros días, único deporte capaz de blasonar de tal condición.
A diferencia de las competiciones regionales, en Juegos Olímpicos Cuba pasó bastante trabajo para llegar al podio, pues su primera incursión databa de Londres-1948, por lo cual necesitó más de cuatro décadas para hacer su irrupción en el Olimpo. Por eso bien vale la pena festejar en grande durante este 2012 que se avecina.

martes, 30 de agosto de 2011

El rey Héctor

Por Lemay Padrón Oliveros

Antes de él nadie lo había logrado, pero el cubano Héctor Milián había nacido para sentar pautas en la lucha grecorromana y por eso fue el primer tetracampeón panamericano en su deporte.
En Beijing como invitado especial.
   Debutó en citas continentales en la edición de Indianápolis-1987, donde derrotó al estadounidense Dennis Koslowski, el mismo ante quien ganó el cetro olímpico en Barcelona-1992, aunque en la primera ocasión lo venció con facilidad, siempre en la categoría de 100 kilogramos.
   En la capital cubana no podía defraudar a su público, y más aún siendo el máximo favorito. Otro estadounidense, James Johnson, fue su víctima en la pelea conclusiva, pero sumando todos los combates no toleró puntos en contra.
   Sus últimos cetros en este tipo de lides los alcanzó en Mar del Plata-1995 y Winnipeg-1999, en la justa canadiense en la división de 130 kilogramos, cuando no todos apostaban por él debido a su veteranía.
   En ambos casos venció por el oro también a gladiadores de Estados Unidos, los cuales han tenido una gran rivalidad con los cubanos tanto en libre como en greco, primero a Jerry Jackson, y luego a Dremiel Byers, quien sería campeón mundial tres años más tarde.
   Solamente dos luchadores poseen cuatro coronas panamericanas, y el otro también es cubano: el santiaguero Juan Luis Marén, quien dominó las citas de La Habana-1991, Mar del Plata-1995, Winnipeg-1999 y Santo Domingo-2003.

COMO UN REY

Dice el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua que, además de soberano, en sentido figurado Rey es el hombre que por su excelencia sobresale entre los demás de su género o categoría.
   Pues eso fue Milián de 1990 a 1992 en la lucha greco mundial: el dueño indiscutible de la división de 100 kilogramos.
   ”Esos fueron mis mejores tiempos, no perdía ningún combate y gané ampliamente los mundiales de esos años. Fui elegido el mejor atleta de Cuba en 1991 y tuve el honor de llevar la bandera en los Juegos Olímpicos de Barcelona-1992.
   “Lo de Rey vino porque yo era un especialista en lanzar suppleys (técnica de cinco puntos), y eso es lo máximo en la lucha greco. Esos fueron años irrepetibles y nunca olvidaré el orgullo de haber dado la primera medalla de oro olímpica para mi país después de 1980", confesó el multicampeón a este redactor en una entrevista.
   Sus inicios estuvieron ligados al atletismo, pero siempre le gustó la lucha y se puso a entrenar con Lorenzo Echevarría. Ganó un campeonato escolar, pero después se descarrió y por poco lo botan de la Escuela de Iniciación Deportiva Ormany Arenado, de su natal Pinar del Río.
   "Por suerte el jefe de cátedra, Fernando Aranda, confiaba en mí y metió fuerza para que me dejaran. Después no lo hice quedar mal y gané el 13-14; de ahí en adelante todo fue distinto", señala Héctor.
   Luego ganó el Mundial juvenil de Schifferstadt, Alemania en 1986 (90 kilogramos) y el de mayores en Varna-1991, donde lo eligieron el mejor luchador del año en el planeta.
   Después de los Juegos de Barcelona sus rodillas empezaron a darle problemas, le molestaban desde mucho antes y tuvo que operarse. A partir de ahí tuvo que mejorar otras técnicas de combate, porque no podía levantar como antes a otro luchador y proyectarlo con facilidad.
    Esto fue con mucho esfuerzo, pero el tiempo le daba experiencia y lograba marcar puntos de otras maneras.
   A la cita de Atlanta-1996 fue muy débil, porque tuvo que rebajar 26 kilogramos en poco tiempo. Había competido en los mundiales de 1994 y 1995 en los 130, pero a Atlanta fue en los 100 y le faltaba fuerza.
   Allí cayó en cuartos de final ante el polaco Andrei Wronski, dorado de Seúl-1988, y que se volvió a coronar.
   No obstante, demostró que no estaba acabado al obtener bronce en el Mundial de Polonia-1997 y plata en el de Atenas-1999, cediendo el oro nada menos que ante el luchador del siglo XX, el ruso Alexander Karelin, quien se mantuvo invicto por más de una década a todos los niveles.
   Tras los Juegos Olímpicos de Sydney-2000, en los que se fue sin medallas, decidió retirarse del deporte activo. Por sus notables resultados fue elegido el luchador del siglo XX en Cuba, distinción que lo llenó de orgullo.
   Su palmarés incluye además platas en los Mundiales de Tampere-1994 y Praga-1995, los cetros en las Copas del Mundo de Atenas-1988, Frederikstad, Noruega-1989, Gotemburgo-1990 y Besancon, Francia-1992, y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ponce-1993 y Maracaibo-1998.