Mostrando entradas con la etiqueta Orlando Ortega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Orlando Ortega. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de septiembre de 2013

Caso Ortega: ¿Quién tumbó la valla?

Por Lemay Padrón Oliveros 

Hace unas semanas aplaudíamos la decisión de los federativos cubanos de perdonar al vallista Orlando Ortega, sancionado meses atrás por alterar su programa internacional de competencias.
El castigo de manera indefinida iba ya por algunas semanas y amenazaba seriamente su presencia en el Campeonato Mundial de Moscú, pero se le suspendió cuando faltaba muy poco para partir hacia Rusia, con lo cual se afectó sobremanera la preparación del corredor.
De un pronóstico de medallas se pasó apenas a una inclusión en la final, que tampoco se logró, y el propio atleta contó su decepción a la prensa acreditada por el tiempo perdido, y su insatisfacción por haber sido sancionado. En el viaje de regreso, Ortega decidió abandonar la delegación en Madrid.
Hasta ahí los hechos, pero como siempre, aparecen las consecuencias. En primer lugar, se demuestra que a veces no es suficiente con rectificar, es mejor actuar bien desde el principio, con la mayor justeza. En este caso siempre nos pareció demasiado severa la pena para un atleta que al final, aunque tiene criterio propio, debe acatar las instrucciones de su entrenador. Llegó el perdón, pero evidentemente la herida abierta no había sanado, y lamentamos otra deserción.
No creo que la mejor actitud sea tirar la toalla cuando ocurre la primera dificultad, porque se trata de un atleta que apenas empezaba su carrera y tenía tiempo con creces para dar una cachetada sin manos a quienes lo acusaron, pero en fin, esa fue su decisión.
Por parte de las autoridades, si bien quizás fueron demasiado severos en un inicio, luego mostraron la disposición de rectificar, valorando también la correcta actitud del deportista, y esto es muy importante.
Lo digo porque la baja puede crear un mal precedente, y tomarse como que no vale la pena dar marcha atrás cuando se obra incorrectamente, porque a la larga ese deportista está perdido. No y mil veces no, si algo nos hace mejores es la capacidad de perdonar, que no debe confundirse con blandenguería.
Las actitudes intransigentes nos han hecho perder más de un talento, y después los hemos echado de menos. Yo al menos considero que en vez de decir: “No los necesitamos”, debemos decir “los perdimos”, por H o por B, pero los perdimos. Por eso los que seguimos y seguiremos aquí debemos meditar hasta el cansancio cualquier medida, sobre todo las punitivas, y si hay que rectificar, se rectifica, ¿por qué no?
Solo espero que esta vez no botemos el sofá, porque entonces seguirán cayendo vallas.

miércoles, 24 de julio de 2013

El regreso de Ortega

Por Lemay Padrón Oliveros 

Hace unas horas me regodeaba con un buen resultado deportivo, y hoy reconozco que me siento mucho más feliz, aunque en este caso no se trate de una medalla de metal, sino de una moral, a veces tan o más importante, aunque algunos quieran verlo como puro teque.
El levantamiento de la sanción al vallista Orlando Ortega es una decisión valiente de quienes la tomaron y muestra de que no todo es palos cuando de indisciplinas se trata. Pero vayamos un poco atrás.
Hace un poco más de un mes, Ortega tenía previsto competir en el mitin de Moscú, el día 11 de junio, porque el propósito inicial, el de Turín, tres días antes, no había podido concretarse a falta de la confirmación de los organizadores.
Tanto Ortega como su entrenador habían realizado la solicitud oficial, y a las oficinas de la Federación cubana no había llegado la confirmación; por eso, y para no perder el calendario previsto de competencias y entrenamientos del atleta con vistas al Mundial de Moscú, se decidió que entonces compitiera en la reunión moscovita.
Sin embargo, atleta y entrenador se negaron a viajar a la capital rusa, alegando que si no era en Turín no correría en ningún otro sitio. Horas antes del certamen italiano llegó la confirmación de los organizadores, pero ya se había decidido participar en la otra lid.
Según el Comisionado Nacional de la disciplina, Jorge Luis Sánchez, se habló con ambos para hacerles desistir de la idea, alegando que una ausencia implica, además de la pérdida económica en boletos, una sanción de la Federación Internacional, consistente en una multa y el veto a las próximas dos citas atléticas, por faltar al compromiso con los fanáticos locales.
Al mantenerse en la negativa, ambos fueron sancionados, el entrenador con separación definitiva de la Federación, y el atleta con seis meses fuera de la preselección nacional, y por ende del Mundial.
No obstante, y aquí viene lo más importante, los directivos del atletismo valoraron la actitud positiva asumida desde entonces por el atleta, en definitiva un alumno de su preparador, al que le debía obediencia, no ciega, pero obediencia al fin.
Al observar la buena reacción de Ortega, ha sido reincorporado a la preselección nacional, y con eso me parece que se le envía un mensaje a todos los deportistas cubanos, en particular a aquellos que por circunstancias de cualquier tipo se han sentido menospreciados o subvalorados. Rectificar es de sabios, y pocas veces como ahora viene como anillo al dedo, tanto para unos como para otros.